DIOS DE MEIR, RESPÓNDEME

HISTORIA DE TZADIKIM

Rabi Meir Ba’al Hanes

Rabi Meir, uno de los sabios más prominentes de la Mishná y fundador del Sanhedrín en Usha, nació en una familia descendiente del emperador Nerón, quien se había convertido al judaísmo. Se casó con Bruria, hija de Rabi Janina ben Teradion, reconocida por su sabiduría. En su juventud, estudió con Rabi Ishmael, pero recibió la esencia de su método de estudio de Rabi Akiva, y se le cuenta entre sus cinco discípulos «de quienes la Torá se difundió al mundo». También recibió Torá de Elisha ben Avuia, de quien continuó estudiando incluso después de haberse descarriado. Como explicación de esto, los sabios dijeron: «Rabi Meir encontró una granada – comió su pulpa y desechó la cáscara». Fue ordenado por Rabi Iehuda ben Bava con gran autosacrificio, y entre sus discípulos se encontraban: Rabi Iehuda HaNasi, Sumjus, Rabi Janan, Rabi Iaacov y otros. Rabi Meir ejerció como escriba de textos sagrados y también fue conocido como un gran predicador: «Cuando Rabi Meir murió, los maestros de las parábolas desaparecieron». El lenguaje conciso de sus enseñanzas fue elegido por  Rabi Iehuda HaNasi para servir como fundamento a la Mishná, y fue reconocido por su profunda sabiduría: «Sus colegas no podían comprender la profundidad de su entendimiento». Su fecha de fallecimiento se conmemora el 14 de Iyar.

Cuando Rabi Janina ben Teradion, uno de los Diez Mártires, fue ejecutado, los romanos decretaron que su esposa también debía ser ejecutada y su hija debía entrar en un burdel. Su segunda hija, Bruria, esposa de Rabi Meir, se presentó ante él para hablarle de la situación de su hermana y le pidió que fuera a liberarla.

Rabi Meir tomó una gran vasija llena de dinares y fue al lugar donde ella estaba. Antes de acercarse para salvarla, dijo: «Si no ha cometido ninguna transgresión, se le concederá un milagro. Pero si ha transgredido, no se le concederá ningún milagro». ¿Qué hizo? Se disfrazó como un jinete romano, entró y la tentó a pecar. Ella le dijo: «Estoy menstruando y no puedo». Él le respondió: «¡Esperaré!». Ella le contestó: «Hay muchas mujeres aquí más hermosas que yo». Rabi Meir entendió que ella había rechazado a todos los romanos que se le acercaban de esa manera, y por lo tanto, se le concedería un milagro.

Rabi Meir se dirigió al guardia que la vigilaba y le ofreció: «Aquí tienes una vasija con dinares; quédate con la mitad y con la otra mitad soborna a los funcionarios del gobierno que pregunten por ella». El guardia preguntó: «¿Qué haré cuando se me acaben los dinares?». Rabi Meir le dijo: «Di: “¡Dios de Meir, respóndeme!” y te salvarás». El guardia preguntó: «¿Quién dice que decir esto realmente me ayudará?». Rabi Meir respondió: «Ya lo verás». Se dirigió a los feroces perros guardianes y les arrojó un terrón de tierra para provocarlos. Cuando vinieron a devorarlo, dijo: «¡Dios de Meir, respóndeme!», y los perros lo dejaron en paz. El guardia se convenció, tomó los dinares y liberó a la hermana de Bruria.

Al cabo de un tiempo, el asunto llegó a oídos del gobierno, que intentó         ahorcar al guardia. Él exclamó: «¡Dios de Meir, respóndeme!», y    no lograron ahorcarlo… Lo bajaron del patíbulo y le preguntaron: «¿Qué es esto?». El guardia les contó toda la historia, y colgaron el     retrato de Rabi Meir en las puertas de Roma para poder llevarlo a      juicio.

Un día, un romano lo vio y lo persiguió. Rabi Meir huyó de él y, para despistarlo, fingió probar la comida de los no judíos en el mercado (algunos dicen que Elías se apareció ante los romanos en forma de prostituta, abrazándole). Los romanos lo dejaron en paz, sabiendo que Rabi Meir no se comportaba así, y Rabi Meir huyó a Babilonia.

                 (Talmud, Avodá Zará 18a)

El maravilloso poder de salvación que posee Rabi Meir, revelado en esta oración, está particularmente relacionado con Pesaj Sheni, el 14 de Iyar. Este es el día en que aquellos que no fueron ritualmente puros y no pudieron hacer la ofrenda de Pesaj a tiempo, tienen una segunda oportunidad para presentarla. Este es también el día del fallecimiento de Rabi Meir: la esencia de Pesaj Sheni es “nada está perdido”, y la capacidad de todos los impuros para purificarse y presentar la ofrenda de Pesaj incluso después de que haya pasado el tiempo. De igual manera, Rabi Meir y su oración son especialmente capaces de rescatar de situaciones aparentemente desesperadas. ¿Cuál es el secreto de Rabi Meir?

Al contemplar la figura de Rabi Meir, la figura de su esposa, Bruria, destaca de manera notable. (En la mayoría de los pasajes del Talmud, “Bruria” se escribe con alef al final. La grafía “Bruria” con una hei al final aparece tres veces, correspondiendo a las sefirot del mojin, mientras que “Bruria” con alef al final aparece siete veces – siendo la última “Bruria la Reina” que se convirtió, el secreto de la sefirá de reinado). ¿Qué nos revela ella sobre el carácter de Rabi Meir?

Una de las historias más conocidas sobre Bruria narra la historia de los malvados vecinos de Rabi Meir, quienes le causaron gran aflicción. Rabi Meir deseaba orar para que murieran, pero su esposa le dijo que no era apropiado: «Que los pecados cesen en la tierra», ¡y no los pecadores!, argumentó. Ora para que se arrepientan y que sus pecados cesen, y automáticamente «los malvados dejarán de existir». Rabi Meir aceptó las palabras de Bruria, oró y sus vecinos se arrepintieron.

En cualquier caso, se les llama hijos.

¿Qué llevó a Bruria a interpretar el versículo de esta manera? Se puede decir que, además de la corrección de sus palabras en sí mismas, Bruria identificó que para el propio Rabí Meir, esta interpretación era más apropiada. Esto se atestigua en una de sus afirmaciones más importantes: «Cuando os comportáis como hijos, se os llama hijos; cuando no os comportáis como hijos, no se os llama hijos; estas son las palabras del Rabí Iehuda. ​Rabí Meir dice: En cualquier caso, se os llama hijos». Con sus palabras, Bruria despertó a Rabí Meir a relacionarse como con hijos incluso con los malvados que lo afligían [¡y un simple y hermoso indicio en las palabras: «en cualquier caso» (בין כך) cuya guematria es igual a «hijos» (בנים)! Según esto, “tanto así como así”, bein kaj uvein kaj (בין כך ובין כך) significa que estos hijos, que se comportan como hijos, o estos hijos, que no se comportan como hijos – son llamados hijos.

En muchos lugares parece que existe el servicio de los sirvientes y el servicio de los hijos, e incluso en las oraciones de Festividades Solemnes decimos “ya sea como hijos o como sirvientes”, pero el Rashba escribió en sus responsa que, en esta disputa, la ley sigue la opinión de Rabi Meir y “en cualquier caso, se os llama hijos”. Una de las razones de esto es que en otras partes del Talmud, Rabi Akiva (el maestro de Rabi Iehuda y de Rabi Meir) parece estar de acuerdo con esta opinión. De hecho, podría parecer que se trata de palabras de la Agadá – sin implicación práctica ni necesidad de dictamen halájico –, pero de las palabras de Rabi Akiva se puede aprender que no es así:

Rabi Akiva trae una parábola sobre un rey que, enfadado con alguien, lo encarceló y decretó que no se le diera ni comida ni bebida. ¿Qué sucede cuando alguien desobedece la orden del rey y alimenta al prisionero? Si se trata de un sirviente, el rey se enfada con él; sin embargo, si fuera su hijo quien desafió su voluntad, el rey se regocija enormemente cuando alguien transgrede su mandato e incluso puede recompensarlo por ello. Por lo tanto, dice Rabi Akiva, es una mitzvá dar caridad a todo pobre – y no decir: «El Santo, Bendito Sea, está enojado con él, y no es apropiado alimentarlo». Siendo así, que Israel sea hijo del Omnipresente tiene significado incluso en el plano práctico más simple, y aún más en dimensiones superiores de la realidad.

Otro hijo

Muchos de los nombres de los Tanaim también aparecen en el Tanaj, pero el nombre de Rabi Meir, sorprendentemente, no figura en él. En diversas obras se encuentran varias alusiones al nombre Meir en el Tanaj, y una de ellas se halla en las iniciales de una expresión de la bendición de Iosef el Justo: «De allí viene el Pastor, la Piedra de Israel» (משם רֹעה אבן ישראל). ¿Cuál es el significado de la conexión entre Iosef y Rabi Meir?

Al nombrar a su hijo Iosef, nuestra madre Rajel oró: «Que Di-s me de (יֹסף) otro hijo». En el pensamiento jasídico, se explica que Iosef es capaz de tomar al «otro», (אחר) – aquel que está al otro lado, en la impureza y cáscaras impuras – y transformarlo incluso en un hijo. Esta capacidad depende de entender que, en esencia, él es un «hijo» incluso mientras es «otro», y que «de cualquier manera, sois llamados hijos».

El poder especial de Rabi Meir para rehabilitar al «otro» se manifiesta particularmente en el hecho de que fuera discípulo de Elisha-Ajer (Elisha el Otro), un erudito preeminente de la Torá pero que, con el tiempo, acabó helenizándose y abandonó al pueblo judío. Rabi Meir logró aprender incluso de él, tal y como se dice de él: «Comió la pulpa (de la granada) y tiró la cáscara». Pero más allá de esto, incluso se esforzó enormemente por rectificar y redimir a Elisha-Ajer, incluso después de su muerte. Finalmente, tras unos doscientos años durante los cuales el fuego del Guehinom parecía arder sobre su tumba – lo consiguió.

Considerar a cada judío como un hijo es un poder mesiánico, del mismo modo que el propio Mashíaj hará que todos los pecadores cumplan en sí mismos “Él desechó la cáscara”. De hecho, Rabi Meir se identificó a si mismo como el alma de Mashíaj unos instantes antes de su muerte, y esta es la profundidad de la conexión entre Rabi Meir y Pesaj Sheni: Rabi Meir se ocupa de la purificación espiritual de los impuros y el retorno de aquellos que caminan por un sendero alejado, hasta la llegada del “aliento de nuestras vidas, el ungido de Di-s”.

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