LOS TRECE ATRIBUTOS DE MISERICORDIA DIVINA

EL CALENDARIO HEBREO: El Mes de Elul

TEFILÁ

JASIDUT

EL LIBRO DE ÉXODO

Actualmente nos encontramos en la segunda semana del mes de Elul, el último mes del año, que sirve como preparación para el próximo año (que sea un año bueno y dulce para todos nosotros) y especialmente para los Diez Días de Teshuvá que comienzan con Rosh Hashaná y terminan con Iom Kipur. Elul es conocido como el mes de la compasión y el perdón. Esto se debe a que Moisés pasó su tercer conjunto de cuarenta días en el monte Sinaí durante el mes de Elul y los primeros diez días de Tishrei – los Diez Días del Arrepentimiento.[1]

La primera vez que Moisés ascendió la montaña durante cuarenta días, recibió las Tablas del Pacto inscritas con el Decálogo, pero las rompió al enterarse de que el pueblo había pecado al construir el Becerro de Oro. Luego ascendió por segunda vez durante cuarenta días para suplicar a Di-s que no destruyera al pueblo. Durante su tercer ascenso durante cuarenta días, Di-s le dijo que había perdonado al pueblo y luego reveló sus Trece Atributos de Compasión, instruyendo a Moisés a invocar estos atributos siempre que pareciera haber un decreto o un juicio severo contra el pueblo judío.

La costumbre sefardí es recitar los Trece Atributos de Misericordia de Di-s todos los días durante este periodo (excepto en Shabat) durante las Selijot. Los asquenazíes se unen a ellos en la última semana antes de Rosh Hashaná. Pero incluso cuando estos Trece Atributos no se recitan en voz alta, flotan en el ambiente de Elul y de los Diez Días de Teshuvá, motivándonos a profundizar en ellos.[2]

Uno de los aspectos de los Trece Atributos que no se entiende bien es que la Cabalá reconoce que aparecen tanto en el Pentateuco como en los Profetas. En el Pentateuco se enumeran en su lugar en el Éxodo. En los Profetas, la Cabalá identifica los Trece Atributos en un pasaje del Libro de Miqueas. Recitamos este pasaje el primer (o segundo) día de Rosh Hashaná durante Tashlij. Llegaremos a eso, pero empecemos con los Trece Atributos tal y como aparecen en el Libro de Éxodo.

Para obtener un mayor entendimiento de estos, explicaremos la correspondencia entre los Trece Atributos y los Trece aspectos del alma. En cuanto a la Creación, normalmente identificamos a 10 sefirot desde corona hasta reinado. Especialmente cuando hablamos de cómo las sefirot se manifiestan a través del alma, hablamos de 11 sefirot, incluyendo la sefirá de conocimiento (o da’at). Sin embargo, corona en sí se divide en el Zohar en tres “cabezas” separadas, que en Jasidut se identifican con las facultades de fe, placer y voluntad. Por tanto, tenemos un total de 13 facultades.

Existen diferentes métodos para enumerar los Trece Atributos de Compasión del versículo del Éxodo. Aquí seguiremos el método empleado por el Zohar y el Arizal:

Havaia pasó delante de él [Moisés] y proclamó: “Havaia, Havaia [1] [es un Di-s benevolente]; [2] compasivo y [3] clemente; [4-5] lento para [mostrar Su] ira; [6] abundante en bondad; [7] y verdad [recompensando fielmente a quienes Le obedecen]. [8] Preserva [el mérito de los actos de] bondad [9] durante miles [de generaciones]; [10] Perdona los pecados premeditados, [11] así como los pecados rebeldes y [12] los pecados no intencionados; [13] Y absuelve [a quienes se arrepienten]...[3]

Di-s y fe

El Nombre de Di-s Kel (אֵ-ל), que es el primer atributo, alude al versículo que conecta este Nombre con la facultad de la fe: “Un Di-s fiel, sin iniquidad, justo y recto es Él.”[4] Kel es el Nombre sagrado revelado por Abraham, el alma arquetípica de bondad y amor, una conexión que aparece en muchos versículos, entre ellos “Bondad a Abraham” y “Abraham que Me ama”. De hecho, el nombre Kel también se asocia con la bondad en el versículo, “La bondad de Di-s es todo el día.”[5] Abraham reveló este nombre tras su guerra contra los Cuatro Reyes, tal como está escrito: “Y llamó allí al Nombre de Havaia, Kel – Mundo.”

La yuxtaposición de Kel y el mundo niega la noción de que Di-s está separado del mundo. Pretende hacer pública la fe abrahámica de que no hay nada fuera de Di-s. Al proclamar a Di-s como “Kel-mundo”, Abraham hizo pública su fe pura en la unidad absoluta de Di-s. Por ello, Abraham es descrito como la cabeza de todos los creyentes, lo que significa que también inspira fe en los demás. La fe en sí es la cabeza más elevada de las tres cabezas de la sefirot de corona.

Compasivo y compasión

No es de extrañar que el segundo atributo, “compasivo”, corresponda a la compasión, rajamim (רַחֲמִים), la experiencia interior de la sefirá de belleza (tiferet); no hace falta explicar mucho aquí. Sin embargo, dado que el atributo “compasivo”, gramaticalmente, forma parte de la primera construcción genitiva encontrada en los Trece Atributos, “Di-s compasivo” – una construcción de Kel y Compasivo – nos lleva a considerar la suma de “fe”, emuná (אֱמוּנָה) y “compasión”, rajamim (רַחֲמִים), que es 400, es decir, 20 al cuadrado. 

Cuando la suma de dos palabras es un número cuadrado, esto indica una conexión inherente entre ellas. En este caso, se explica en Jasidut que la ousia inherente de Di-s (el término griego antiguo para una esencia esencial, la esencia misma, עֶצֶם etzem, en hebreo) es la fe y el comienzo de Su revelación de sí mismo es a través de la compasión.

Gracia y humildad

El tercer atributo de compasión está relacionado con la gracia. Sobre la gracia encontramos dos versículos complementarios: “Una mujer de gracia alcanza honor”[6] y “Un espíritu humilde alcanzará honor.”[7] Al considerar que tanto una mujer como el honor son expresiones de la sefirá de reinado (maljut), el segundo verso conecta reinado con la humildad. Esta es una de las principales razones para identificar la experiencia interior de reinado con la humildad. La humildad también era el rasgo esencial del carácter del rey David, el alma arquetípica de reinado, ilustrada en sus palabras: “Seré humilde ante mis propios ojos.”[8]

Encuentra gracia en los ojos de quienes nos ven y depende de ser de espíritu humilde. La humildad no significa depresión ni auto menosprecio. Más bien, significa que uno es plenamente consciente de sus carencias y, por tanto, no trata con condescendencia a los demás. El atributo de gracia de Di-s se otorga así a quienes tienen un espíritu humilde. La gracia es uno de los 8 sinónimos de belleza en hebreo. Estos 8 sinónimos corresponden a las sefirot y gracia en particular corresponde a reinado.

El Sefer Ietzirá enumera siete transformaciones u opuestos, que corresponden a las siete sefirot inferiores, desde bondad hasta reinado. La séptima, correspondiente a reinado, es “La contraparte de la gracia es la fealdad.”

El tercer atributo, clemente, lleva antepuesta una “y” conjuntiva que lo conecta con los dos anteriores. De hecho, es la fe – a través de su capacidad para sostener opuestos – la que forja la unión espiritual cabalística primaria entre la sefirá de belleza (aquí “compasiva”) y reinado (aquí “clemente”). Este es el secreto de la oración, cuya raíz se encuentra en la fe simple, y cuyo fruto es la unificación de belleza y reinado, o de la compasión y la humildad. Dicho de otro modo, cuando la persona que reza es consciente de su bajeza – sus defectos y transgresiones – despierta la compasión de Di-s sobre ella. Por eso, de las diez expresiones de oración, la súplica (tajanunim) se considera la más grande, ya que “súplica” (תַּחֲנוּנִים) en hebreo proviene de la misma raíz que gracia.

Lento [para la ira] y Voluntad

La palabra hebrea para lento, erej (אֶרֶךְ) es afín con la primera palabra en el nombre cabalístico de la tercera y más baja cabeza de la corona, Arij Anpin (אֲרִיךְ אַנְפִּין), que en Jasidut se identifica con la facultad de voluntad. Arij Anpin significa literalmente “el rostro alargado” e idiomáticamente significa paciencia, que también es el significado del constructo formado por el cuarto y quinto atributos de misericordia juntos, erej apaim (אֶרֶךְ אַפַּיִם).

En arameo, una de las palabras para rey, rej (רֵךְ) es afín con la versión hebrea de este atributo de compasión.[9] Además, usando el alfabeto de sustitución conocido como Atbash, la palabra para “largo”, erej (אֶרֶךְ) permuta para formar “corona”, keter (כֶּתֶר). Cuando no hay referencia a qué parte de la corona se refiere, la referencia no específica se entiende como la corona de Arij Anpin, por tanto, a la facultad de voluntad.

Ira (o fosas nasales o semblante) y Temor

El siguiente atributo de compasión es la segunda parte de la expresión constructa, “lento para la ira”. El significado literal de esta palabra, apaim (אַפַּיִם) también puede ser “fosas nasales” o “rostro” (semblante). En cualquier caso, corresponde claramente al atributo de juicio (din), o temor, que es la experiencia psicológica interior de la sefirá de rigor (guevurá). ¿Por qué es esto un atributo de compasión? Porque la forma constructa de “lento para la ira”, por supuesto significa que el juicio, el temor, la ira, se endulzan en su raíz suprema. Este es el misterio detrás del versículo: “Te daré gracias, Havaia, porque te enfadaste conmigo, tu ira se apartará, y me consolarás”[10], odjá Havaia ki anafta Bi iasov apeja utenajameni (אוֹדְךָ הוי’ כִּי אָנַפְתָּ בִּי יָשֹׁב אַפְּךָ וּתְנַחֲמֵנִי).

La razón por la que este endulzamiento de la ira de Di-s (o cualquier otra fuente de ira) está asociado al rostro o semblante es porque el rostro contiene 370 luces o revelaciones de Divinidad. Estas 370 luces son necesarias para primero suavizar el juicio y propiciar la salvación, solo entonces puede aparecer el éxito, tal y como se dice en los versículos que recitamos durante el Halel: “Por favor, Havaia, sálvanos, por favor. Por favor, Havaia, danos éxito por favor.”[11]

Abundante en bondad y amor

Tras el endulzamiento del juicio duro y la ira en su raíz, se revela la abundancia del amor de Di-s hacia nosotros. Hay dos posibilidades para conectar nuestra chispa Divina con su fuente en Di-s: o bien la chispa se acerca a su fuente, o la fuente se acerca a la chispa. Mientras que “lento para la ira” representa la primera posibilidad, “abundante en bondad” representa la segunda. Acercarse a Di-s se logra mediante un despertar desde abajo, por ejemplo, ofreciendo un sacrificio, korván (קָרְבָּן), cuya forma hebrea proviene del verbo que significa “acercarse”. Di-s que se acerca a nuestra chispa Divina representa la inmensa y abrumadora luz de amor y bondad que surge después de que el juicio se endulce en su raíz.

Verdad y realización

El atributo anterior de compasión transmitía un amor abundante, que en la Cabalá se conoce como los “cinco aspectos de bondad “, hei jasadim (ה חֲסָדִים). Estos cinco aspectos de bondad se extienden a través de las sefirot emotivas y finalmente se integran en la sefirá de fundamento, cuya experiencia interior es la verdad, en el sentido de plenitud, que luego se canaliza a reinado, el secreto de la gracia, como se mencionó anteriormente. De hecho, cuando la bondad se canaliza desde fundamento hasta reinado se conoce como “verdadera gracia”, jen emet (חֵן אֱמֶת), que se refiere a la belleza (gracia) que es el resultado de la santificación de uno mismo.

Aquí termina el primer verso de los dos versículos que enumeran los trece atributos de misericordia, ya que esto es, en cierto sentido, el final de este movimiento particular de compasión, comenzando con la fe – la cabeza suprema de la corona – y descendiendo hasta fundamento y más allá, hasta reinado. En total, el primer versículo contiene 7 de los 13 atributos de compasión que corresponden al principio de que “todos los séptimos son amados.”

Ser auténtico, ser verdad, es cumplir las propias promesas o votos. Así, la verdad es como cumplir la palabra, ser digno de confianza. Cuando la compasión alcanza su destino final, es completa, shalem (שָׁלֵם), cuyo valor es 370, aludiendo una vez más a las 370 luces del rostro. Estas luces están asociadas con las “dos manzanas sagradas”[12], tarin tapujin dinheirin tadirá (תָּרִין תַּפּוּחִין דִּנְהִירִין תַּדִירָא), las dos mejillas que carecen del vello de la barba. El cabello en general denota un estado de contracción de la luz, pero las 370 luces que aparecen allí no sufren la contracción y por tanto revelan la ousia divina, como se mencionó antes. Estos son, como se ha señalado antes, el secreto del rostro alargado, el rostro de la paciencia que tiene el poder de endulzar toda ira y juicio.

La conexión entre las luces del rostro reveladas por el largo rostro de Di-s y el atributo de verdad o cumplimiento se encuentra en una disputa entre los Sabios sobre los Trece Atributos de Compasión. Después de que Di-s reveló estos atributos a Moisés, dice: “y Moisés se apresuró, inclinó la cabeza hacia la tierra y se postró”,[13] el Talmud pregunta,[14] ¿cuáles de estos atributos vio Moisés?, es decir, ¿cuáles de ellos le hicieron postrarse? Rabi Janina ben Gamla dice que vio el atributo de “lento para la ira” y los demás sabios dicen que él vio el atributo de verdad.

La razón por la que ambos están tan cerca como para que pueda haber una disputa es porque, como se ha dicho, la séptima, la “verdad”, abarca todos los primeros siete atributos desde Kel en adelante. Como consecuencia de la naturaleza abarcadora del séptimo atributo de “verdad”, la luz que se transmite se intensifica lo suficiente como para sacar a la luz el primero y el último de los siguientes seis atributos, a través de los cuales solo la luz infinita (o revelación) de la Divinidad es atraída hacia el aspecto interior de las diez sefirot tal como se revelan en la psique humana.

Preserva la [bondad] y la confianza

La confianza es lo que preserva (notzer) la bondad de un amante fiel y, en este caso, la bondad de Di-s. Al preservar la bondad de Di-s, la confianza se fortalece continuamente y uno confía cada vez más en Di-s. Según las enseñanzas del Arizal, todos los atributos de compasión Divina están asociados con las llamadas “rectificaciones de la barba” y forman parte de la corona superconsciente. Este atributo – “Él Preserva” es la fuente de la primera sefirá consciente: sabiduría. Este vínculo se refiere a la afirmación del Zohar, “Aba se nutre del octavo mazal“, es decir, del octavo atributo de compasión.

Del mismo modo, la confianza, bitajón (בִּטָּחוֹן) es la dimensión interior y la experiencia de la sefirá de victoria o eternidad (netzaj), que corresponde a la pierna derecha que desciende y se extiende desde un partzuf superior para vestir y vitalizar la sabiduría del partzuf que está debajo de ella, como se explica en los escritos del Arizal. La confianza (בִּטָּחוֹן) es una permutación de la frase “buena gracia”, jen tov (חֵן טוֹב), que es el secreto de la sabiduría oculta extraída del buen aceite que “desciende sobre la barba”[15] (el supremo Mazal) y revela los secretos de los secretos de la Torá. Otra conexión entre sabiduría y confianza se encuentra en el versículo “Para todo el que está vivo hay confianza”, que[16] significa que todo el que es consciente de haber recibido vida [de Di-s arriba] confía en esa vida y en el sostenimiento de su vida por parte de Di-s.

Por miles y placer

La rectificación de “por miles”, lealafim (לַאֲלָפִים) es el secreto de “Te enseñaré (a’alefja) sabiduría” (y “Te enseñaré a entender”), tal como se explica en las enseñanzas jasídicas. La forma de sabiduría a la que se refiere aquí se relaciona con la frase de que “la sabiduría surge de la nada (ayin)”, aludiendo a la segunda cabeza de la corona conocida como la cabeza de la nada o del no ser (Reisha d’Ayin). En la nomenclatura de Jasidut, esta cabeza de la corona se identifica con el placer. La palabra para “mil”, alef (אָלֶף) permuta para formar “maravilla”, pele (פֶּלֶא). Este atributo de compasión está especialmente relacionado con la rectificación del pacto, como se explica en los escritos del Arizal, que es la rectificación de la conexión del alma con su fuente de placer.

Perdona los pecados premeditados y la autoanulación

La iniquidad, avón (עָוֹן) tiene las mismas letras que “humilde”, anav (עָנָו). Sobre Moisés, la Torá afirma que, “y el hombre Moisés fue muy humilde, más que cualquier persona sobre la faz de la tierra.”[17] Esto es paralelo a la propia afirmación de Moisés de que “Y somos como nada”, donde la palabra hebrea para “nada”, mah (מָה) es la segunda sílaba de sabiduría, jojmá (חָכְמָה), también conocida como el “poder de la nada”, coaj mah (כֹּחַ מָה), el poder de autoanularse.

Otra hermosa conexión entre los pecados premeditados y la autoanulación se encuentra en la interpretación del versículo de Ba’al Shem Tov: «Feliz es el hombre a quien Di-s no imputa un pecado premeditado». La redacción hebrea permite que Ba’al Shem Tov puntúe el versículo de tal forma que su significado pase a ser: “Feliz es aquel que, cuando no piensa en Di-s, lo considera un pecado premeditado.” El pecado premeditado es, por tanto, lo opuesto a la auto-anulación continua, que permite estar constantemente consciente de Di-s.

De hecho, la palabra hebrea para “pensamiento”, majshavá (מַחְשָׁבָה) es en sí misma una permutación de las dos palabras, “pensar en qué” o “pensar en la nada”, jashav ma (חָשַׁב מָה), constantemente. Podemos interpretar el versículo parcial, “Havaia está con la sabiduría”, que significa que Di-s se encuentra a través de la sabiduría, jojmá (חָכְמָה), es decir, a través del “poder de la nada” (כֹּחַ מָה).

Pecado rebelde y alegría

Un pecado o transgresión rebelde, peshá (פֶּשַׁע) permuta para formar “abundancia”, shefa (שֶׁפַע). La efusividad es diferente de la luz (revelación). La abundancia está relacionada con el principio Madre, que a su vez es fuente de alegría en el alma, como en el versículo “la madre de los hijos está alegre” (la luz, o revelación, está relacionada con el principio Padre, la sefirá de sabiduría). En la Torá, la misma raíz que la del pecado rebelde denota un acto de malversación o negligencia respecto al fideicomiso, la confianza depositada en alguien para proteger o custodiar un objeto. Tal negligencia es producto de la pereza o la tristeza, la antítesis de la alegría – la raíz de la diligencia y la prontitud en la vida y, en particular, en el servicio a Di-s.

Pecado no intencionado y unificación o conexión

El atributo de compasión de Di-s como Aquel que absuelve el pecado no intencionado corresponde a la sefirá de conocimiento (da’at), particularmente como el conocimiento que reside en la llamada “boca de santidad” (puma kadisha) – el poder de la unificación o conexión encerrado en la boca. Un pecado involuntario es el resultado de la falta de vínculo continuo o conexión con la voluntad Divina, donde la conexión o unificación es la experiencia interior de la sefirá de conocimiento.

Hemos visto así que los tres atributos de compasión, “Perdona el pecado premeditado, el pecado rebelde y el pecado no intencionado”, corresponden a las experiencias internas de las tres sefirot intelectuales: sabiduría, entendimiento y conocimiento, que son la auto-anulación, la alegría y la unificación. Las facultades del intelecto reciben instrucción de la segunda cabeza de la corona, el placer. Sin embargo, su verdadera raíz está en la fe, la primera y más elevada cabeza de la corona, que tiene el poder de sostener opuestos: en este caso, la agudeza de la sabiduría y la naturaleza expansiva del entendimiento.

Por tanto, en lo que a todos ellos se refiere, se aplica el verbo “perdonar”, al igual que todo acto de “soportar”, que implica soportar opuestos, o un estado paradójico, en la cabeza más alta de la fe. Según el significado literal, toda rectificación de los pecados se logra a través de las facultades del intelecto, pues “el hombre es alabado según su intelecto”, incluso en lo que respecta a las emociones de su corazón y sus acciones prácticas. Por lo tanto, mientras el intelecto permanezca sin rectificar – es decir, que las experiencias internas de autoanulación, alegría y unificación no se hayan cultivado lo suficiente – el individuo sigue siendo un gólem, es decir, una masa no formada.

Él Absuelve e integridad

“Absuelve” también puede traducirse como “Él limpia”. Un sacrificio limpio de toda mancha e impureza cumple la orden de que, “Solo aquel que esté intacto podrá ser aceptado de buen grado.”[18] Del mismo modo, una persona debe “Ser inmaculada [es decir, íntegra] con Havaia tu Di-s.” La integridad es la experiencia interior de la sefirá de reconocimiento o agradecimiento (hod). Reconocimiento y victoria se consideran dos mitades o caras de un mismo cuerpo, como dos caras de una moneda. Así como la dimensión interior de victoria – la confianza en el sentido de plenitud – es la fuente de la sabiduría y el principio Padre (que lo convierte en el secreto del mazal superior), también la dimensión interior de reconocimiento es la fuente para entendimiento, (convirtiéndola en el secreto del mazal inferior). El Zohar afirma que “Él está en la victoria y ella en el reconocimiento”, que aquí representa la unión de los dos mazalot, la raíz de todas las uniones a lo largo de todos los partzufim del Mundo de la Emanación.


[1] Tur Oraj Jaim 581:1. Véase Pirkei DeRabi Eliezer, cap. 46. Para un relato detallado de las tres ascensiones al monte Sinaí, véase Rashi en Deuteronomio 9:18. 

[2] Véase también nuestra serie sobre los “Trece Atributos y los Nueve Atributos de la compasión de Di-s”, con directorio completo de la serie en la última publicación y en el link:  https://galeinai.org/2026/07/10/parte-8-santidad-de-la-tierra-de-israel-y-el-cuerpo-judio/

[3] Éxodo 34:6-7.

[4] Deuteronomio 32:4.

[5] Salmos 52:3

[6] Proverbios 11:16

[7] Proverbios 29:3

[8] II Samuel 6:22.

[9] Véase Rashi en Génesis 41:43.

[10] Isaías 12:1.

[11] Salmos 118:25.

[12] Sha’ar HaPesukim, Lej Leja, s.v.Venajzor leva’er.”

[13] Éxodo 34:8.

[14] Sanhedrín 111a.

[15] Salmos 133:2.

[16] Eclesiastés 9:4.

[17] Números 12:3.

[18] Levítico 22:21.


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