Con mucha alegría y en buena hora incorporamos a nuestros grupos “Historias de Tanaím y Amoraím”, de “Beohalei Tzadikim – Historias”.
En el grupo enviaré relatos sobre los tanaím y amoraím de la época de la Mishná y del Talmud. A cada historia se le agregará un punto personal y fascinante, basado en las enseñanzas del sabio o en sus opiniones dentro de interesantes controversias. 👌
El Rebe de Lubavitch enseñó en sus discursos acerca de los tanaím que los dichos y enseñanzas mencionados en nombre de cada uno constituyen una parte destacada de su personalidad y de su modo de vida.
©️ Las biografías de los sabios pertenecen a la editorial Yavne, basadas en la Enciclopedia de los Sabios del Talmud y los Gueonim.
Están invitados a compartirlo ❤️ y también estaré muy agradecido de recibir sus comentarios. 🙏
Para unirse:
https://chat.whatsapp.com/J1LJSIc0EkPJm3m5jA41jZ
REZAR A TODA HORA
Rabí Iehudá HaNasí
En cierta ocasión, el emperador Antonino le preguntó a Rabenu HaKadosh, Rabí Iehudá HaNasí:
—¿Qué ocurre con quien reza a toda hora?
Rabí le respondió:
—No está permitido.
Antonino le preguntó:
—¿Por qué?
Rabí contestó:
—Para que no se comporte con ligereza ante la Guevurá, es decir, ante el Santo, bendito sea.
Antonino no aceptó su explicación.
¿Qué hizo Rabenu HaKadosh? Al día siguiente fue muy temprano a verlo y le dijo:
—¡Kiri, keiri! —un saludo al rey—.
Al cabo de una hora volvió a decirle:
—¡La paz sea contigo, rey!
Antonino le dijo:
—¿Por qué menosprecias la dignidad del reino?
Rabí le respondió:
—Que tus oídos escuchen lo que acaba de decir tu propia boca. Tú eres de carne y hueso, y cuando alguien te saluda a cada hora dices que está menospreciando la dignidad real. Con mucha mayor razón, una persona no debe importunar a cada hora al Rey de reyes, el Santo, bendito sea.
Antonino le pidió a Rabí:
—Reza por mí.
Rabí le dijo:
—Que Hashem te salve del frío.
Antonino respondió:
—Rabí, eso no es una verdadera plegaria. Basta con agregar una prenda y el frío desaparece.
Entonces Rabí le dijo:
—Que Hashem te salve del calor abrasador.
Antonino respondió:
—Eso sí es verdaderamente una plegaria, como está escrito:
“Y nada puede ocultarse de su calor” Tehilim 19:7.
Midrash Tanjumá, Miketz 9; Talmud Ierushalmi, Sanhedrín 10:5.
__________
SOBRE SU VIDA
Rabí Iehudá HaNasí fue el principal representante de la quinta generación de los tanaím. Fue presidente del Sanhedrín y compilador de la Mishná.
Era el hijo mayor de Rabán Shimón ben Gamliel y descendiente de la séptima generación de Hilel HaZakén. Según la tradición, Rabí nació el mismo día en que falleció Rabí Akiva, y sobre él se aplicó el versículo:
“Sale el sol y se pone el sol”.
Kohelet 1:5.
Rabí Iehudá HaNasí vivió en Beit Shearim, al sudoeste de la Baja Galilea. Allí fundó su gran ieshivá, que adquirió gran renombre, y hacia allí también se trasladó el Sanhedrín.
Rabí recibió enseñanzas de todos los discípulos de Rabí Akiva: Rabí Meir, Rabí Iehudá, Rabí Iosi, Rabí Shimón y Rabí Elazar.
La parte principal de su Torá la recibió especialmente del tana Rabí Iaakov bar Korshai, uno de los allegados de su padre, el nasí Rabán Shimón ben Gamliel. Al parecer, Rabí Iaakov le transmitió la Mishná de Rabí Meir, pues encontramos que Rabí enseñaba en nombre de Rabí Iaakov, quien a su vez hablaba en nombre de Rabí Meir.
Entre Rabí Iehudá HaNasí y el emperador Antonino existieron estrechos lazos de amistad, sobre los cuales se relataron muchas historias. Antonino apreciaba profundamente a Rabí y ayudó mucho a los judíos de su época.
Su vínculo con Rabí era tan fuerte que visitaba su casa en secreto para estudiar Torá con él y servirlo personalmente.
Cuando Antonino murió, Rabí dijo:
“El vínculo se ha deshecho”.
Es decir: mientras vivía estábamos unidos, y ahora ha fallecido.
Punto personal
Después del fallecimiento de Rabí Iehudá HaNasí, los Sabios dijeron:
“Desde que murió Rabí, desaparecieron la humildad y el temor al pecado”.
Esto nos enseña que estas cualidades fueron especialmente transmitidas por él a los miembros de su generación.
La humildad de Rabí era lo que le permitía reconocer la grandeza del Santo, bendito sea. Esta grandeza de Hashem se revela en la plegaria, cuando nos presentamos ante:
“El Dios grande, poderoso y temible, el Dios supremo”.
La enseñanza que Rabí transmitió a Antonino no consistía solamente en decirle: “Aquello que te resulta desagradable como rey, no se lo hagas al Rey de reyes”.
El mensaje era más profundo: a pesar de toda tu grandeza y aunque seas rey, debes presentarte con humildad ante el Rey de reyes.
Gracias a su propia humildad, Rabí pudo explicarle a Antonino, de manera clara y agradable, el significado de presentarse en plegaria ante el Santo, bendito sea, sin avergonzarse ni temer una posible ofensa al honor imperial.
La historia está dedicada a la elevación del alma del dulce niño Tzur Levaví Simjí, de bendita memoria. ❤️
Me alegrará mucho recibir sus comentarios sobre la historia. 🙏
Esta historia fue enviada en el grupo “Historias de Tanaím y Amoraím”.¿Les gustó? ¡Compártanla! ❤️
Discover more from Gal Einai en Español
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
