*MIÉRCOLES PARASHAT VAIERÁ*
INVITACIÓN A LA MEDITACIÓN DE HOY POR ZOOM Y YOUTUBE
*”PARASHAT VAIERÁ – Y SE REVELÓ”*
*¿TEMEN QUE LES HAYAN HECHO UN HECHIZO?*
*¡VALE LA PENA ESCUCHAR LO QUE DIJO EL REBE!*
*TE ESPERO MAÑANA PARA HABLAR DE ESTO*
*MIÉRCOLES 17 DE MAR JESHVAN 28-10-2026*
🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*
En vivo desde Israel
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📺*Transmisión simultánea por YouTube*
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*Con el Rabino Jaim Frim*
De vez en cuando, diferentes personas, en distintas situaciones, plantean la siguiente pregunta: ¿existe la brujería en nuestros tiempos o no? Hay personas que sufren y, cuando buscan la causa de su sufrimiento, piensan: «Quizás alguien me hizo un hechizo». Una vez que comienzan a sospechar que alguien los embrujó, surge la pregunta: ¿realmente existe algo así? Entonces acuden a alguna persona religiosa de su entorno o a alguien que conoce la Torá y le preguntan: ¿existe o no existe? ¿De qué se trata? Traeremos distintas opiniones sobre este tema la conclusión.
*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
*Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*
*✨Te espero✨*

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NIGÚN 103
MÚSICA DEL RABINO ITZJAK GINSBURGH
21. Te agradeceré porque me has respondido y has sido para mí salvación.
22. La piedra que desecharon los constructores se convirtió en piedra angular.
23. De Hashem provino esto; es maravilloso ante nuestros ojos.
24. Este es el día que hizo Hashem; nos alegraremos y regocijaremos en él.
25. ¡Por favor, Hashem, sálvanos! ¡Por favor, Hashem, concédenos éxito!
26. Bendito sea el que viene en el nombre de Hashem; los bendecimos desde la Casa de Hashem.
27. Hashem es Dios y nos ha dado luz. Atenúen la ofrenda festiva con cuerdas hasta los cuernos del altar.
28. Tú eres mi Dios y te agradeceré; Dios mío, te exaltaré.
29. Agradezcan a Hashem, porque Él es bueno, porque Su bondad es eterna.
Parashat Vaierá – וירא
En las parashiot de estas semanas —la anterior, la actual y la siguiente— leemos acerca de Abraham Avinu, sobre quien nuestros Sabios interpretan el versículo «el hombre más grande entre los gigantes». ¿Por qué era grande? Porque todo lo que emprendía lo hacía a lo grande, de manera gigantesca. En las acciones de Abraham Avinu podemos reconocer dos cualidades sobresalientes, y en ambas se destacaba, como era su costumbre, de manera extraordinaria: la fe y el amor.
Durante las últimas semanas seguramente escucharon una y otra vez, desde todas las direcciones posibles, conversaciones sobre un mismo tema: las elecciones que se celebraron esta semana. Por cierto, al momento de escribir esta sección todavía no se habían publicado los resultados, ¡pero eso no cambia absolutamente nada! Cada uno intenta expresar su opinión y explicarla: por qué es importante votar, o quizás no; a quién nos conviene elegir y a quién tenemos la obligación de oponernos. Todos discuten, analizan, argumentan y debaten, y lo principal es que cada uno tiene su propia opinión.
Entonces, si este tema despierta tanto interés entre las personas, me parece que podemos aprovechar la oportunidad, por Providencia Divina, para ayudarnos a conectar las dos maravillosas cualidades que nos legó nuestro primer patriarca: la fe y el amor.
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El primero de todos los creyentes
¿Qué aprendo de mi reacción? Que la fe se refiere a algo que no veo con mis propios ojos. Si Jaimke hubiera traído la figurita, no habría surgido ninguna pregunta: ¡aquí está, la estamos viendo! Pero la fe es necesaria precisamente cuando no vemos, y esta fue la primera gran innovación de Abraham Avinu.
Frente a todos, ante todos los adultos, en contra de la opinión de todos los sabios, los poderosos y los ricos que lo rodeaban, Abraham se levantó y proclamó: ¡Hashem existe en el mundo! ¿Ustedes no lo ven? ¡Eso es precisamente una prueba todavía mejor! Porque Hashem, bendito sea, está por encima de todo lo que vos y yo podemos ver, comprender o imaginar.
Pero Abraham Avinu no se conformó con eso. No le bastaba descubrir que existe un Dios en algún lugar lejano, en los cielos. Tampoco le alcanzaba saber que Hashem es quien gobierna y decide todo lo que sucede aquí. ¡De ninguna manera! ¡Hashem mismo se encuentra aquí, dentro del mundo! ¡Es posible encontrarse con Él y estar unido a Él! Se encuentra en todo lugar, en todo momento y en el corazón de cada uno de nosotros.
En el lenguaje del Jasidut: Hashem no es solamente el «Dios del mundo», como si se tratara de dos realidades separadas, sino que Él es «El Olam» — אֵ-ל עוֹלָם, «Dios-mundo», una expresión que revela que la Divinidad y el mundo no son dos realidades independientes.
La fe despierta el amor
¡El poder de la fe es inmenso! Despierta en el alma la fuerza más poderosa: la mesirut nefesh, la entrega absoluta de uno mismo.
¿Qué significa esto? Si tengo que saltar por encima de un obstáculo, calculo la distancia, retrocedo uno o dos pasos, tomo impulso, corro, salto y lo supero. Pero a veces el obstáculo es demasiado largo y tengo dudas de si podré conseguirlo. En una situación normal, renuncio. Supongo que esa tarea está por encima de mis fuerzas. Sin embargo, cuando creo, se revelan dentro de mí fuerzas que no conocía, y soy capaz de atreverme a saltar incluso en situaciones semejantes.
Nadie le prometió a Abraham Avinu que tendría éxito en su nuevo camino. Lo recorrió únicamente gracias a la fuerza de su fe y, por eso mismo, lo hizo con una entrega absoluta.
Pero en Abraham Avinu también se reveló otra cualidad maravillosa: el amor.
La palabra hebrea emuná, fe, está relacionada con otra palabra semejante: emún, confianza. Cuando creo en alguien que se ha ganado mi confianza, siento una gran cercanía hacia él y comienzo a amarlo.
Y aquí regresamos a las elecciones y a los fenómenos que las acompañan. Cuando cada persona tiene una opinión firme por la que lucha y que defiende con todas sus fuerzas, comienza a separarse y dividirse de quienes piensan de manera diferente, alejándose de ellos.
«¡Pero si él pertenece a su propio partido! ¿Cómo podés pertenecer vos a ese otro partido?».
En el momento en que las personas se alejan unas de otras, el amor comienza a debilitarse.
¿Qué hace la fe por nosotros? Nos recuerda que no todo lo podemos ver.
En este momento ves a un judío «diferente», «de aquel partido», y por eso, en tu opinión, seguramente está equivocado. ¡Pero no te olvides! Ese judío es Kodesh Kodashim, Santo de los Santos, el hijo único y amado del corazón del Rey de reyes, el Santo, bendito sea.
¿Qué pasa? ¿No lo ves? ¡Entonces, por ahora, creé!
En el momento en que creas de verdad, comenzarás a ver también otras cosas. Y entonces, el amor que se había debilitado comenzará a despertarse nuevamente hacia él.
PYR
1. Brit Milá: ¿cuál es la esencia del pacto?
Pregunta:
Tengo un amigo que creció en un ambiente muy alejado del judaísmo y desea comprender mejor el significado del Brit Milá, un tema sobre el cual está considerando tomar una decisión práctica. ¿Qué conviene decirle?
Respuesta del Rav:
Debés explicarle el significado y la esencia de un brit, un pacto:
«Te amo, pase lo que pase».
Bendiciones de un éxito grande y extraordinario en la difusión de los manantiales del Jasidut hacia afuera.
(Y también hacia adentro: hacia adentro para llegar hacia afuera, y hacia afuera para llegar hacia adentro).
Como enseñaron nuestros sabios: «Adórnate primero a vos mismo y después adorna a los demás». Y también: adorna a los demás, porque gracias a ello, quizá, con todo ese esfuerzo, tengas el mérito de llegar a adornarte a vos mismo…
2. Desde la creación del mundo hasta la Entrega de la Torá
Pregunta:
¿Por qué transcurrieron tantos años desde la creación del mundo hasta la Entrega de la Torá, que constituye el propósito de la creación? ¿Para qué fue necesario todo ese tiempo?
Respuesta del Rav:
Todo forma parte de un proceso de rectificación del pecado de Adam HaRishón, el primer hombre, y de las generaciones que vinieron después de él.
Posteriormente comenzó la primera etapa de la rectificación mediante las siete generaciones que transcurrieron desde Abraham hasta Moshé, tal como se explica al comienzo del discurso jasídico Bati LeGaní («He venido a Mi jardín»).
Si no hubiera ocurrido el pecado, Adam HaRishón habría recibido inmediatamente toda la Torá, incluso la Torá del Mashíaj, y él mismo habría sido el Mashíaj…
En un nivel todavía más profundo, la propia sensación del transcurso del tiempo tiene su origen en el pecado de Adam HaRishón.
En el Gan Eden no existe en absoluto la sensación del tiempo. Todo se encuentra por encima del tiempo y del espacio tal como nosotros los experimentamos.
RESUMEN
«Y se reveló» — Bereshit (Génesis) 18:1–22:24
Parashat Vaierá comienza con la revelación de Hashem a Abraham Avinu, después de su brit milá. A pesar de encontrarse dolorido, Abraham está sentado a la entrada de su tienda buscando huéspedes. Cuando ve acercarse a tres visitantes, corre a recibirlos y les ofrece comida y descanso. Los visitantes son ángeles enviados con distintas misiones, entre ellas anunciar que Sará dará a luz un hijo al año siguiente.
La destrucción de Sedom y Amorá. Hashem revela a Abraham Su intención de destruir estas ciudades debido a su profunda corrupción moral. Abraham intercede por sus habitantes y pregunta: «¿Acaso el Juez de toda la tierra no hará justicia?». Finalmente, no se encuentra allí una cantidad suficiente de justos para salvar las ciudades. Los ángeles rescatan a Lot y a su familia, pero su esposa desobedece la advertencia de no mirar atrás y se convierte en una columna de sal.
Abraham y Avimélej. Abraham y Sará llegan a Guerar, donde el rey Avimélej toma a Sará creyendo que es hermana de Abraham. Hashem se le aparece en sueños y le advierte que debe devolverla. Avimélej la devuelve sin haberla tocado, y Abraham reza por él y por su casa.
El nacimiento de Itzjak. Tal como Hashem había prometido, Sará da a luz a Itzjak cuando Abraham tiene cien años. El nombre Itzjak, relacionado con la risa, expresa la alegría extraordinaria de un nacimiento que parecía imposible. Más adelante, Sará advierte la influencia negativa de Ishmael y pide a Abraham que lo aleje junto con su madre, Hagar. Hashem le indica que escuche a Sará y promete que también de Ishmael surgirá una gran nación.
El pacto de Beer Sheva. Abraham establece un acuerdo con Avimélej acerca de un pozo de agua. El lugar recibe el nombre de Beer Sheva, y Abraham continúa difundiendo allí el conocimiento del Dios eterno.
La Akedat Itzjak, la atadura de Itzjak. La parashá culmina con la décima y más difícil prueba de Abraham: Hashem le ordena llevar a su hijo amado, Itzjak, a la tierra de Moriá y ofrecerlo como sacrificio. Abraham se dispone a cumplir la orden, pero en el último momento un ángel lo detiene. En lugar de Itzjak, Abraham ofrece un carnero. Hashem reafirma entonces Su promesa de bendecir a Abraham y multiplicar su descendencia.
La enseñanza del Jasidut: revelar a Hashem en el mundo
El nombre Vaierá, «Y se reveló», expresa el tema central de toda la parashá: la revelación de la Divinidad dentro de la realidad cotidiana.
Abraham nos enseña que la cercanía con Hashem no debe permanecer solamente en la contemplación espiritual. Cuando recibe a sus huéspedes, transforma esa experiencia divina en actos concretos de bondad.
También descubrimos dos dimensiones complementarias de Abraham: frente a Sedom, suplica por la vida de personas incluso malvadas; frente a la Akedá, manifiesta una entrega absoluta a la voluntad de Hashem.
La enseñanza para nuestra vida es que la verdadera fe debe expresarse en bondad, responsabilidad por los demás y entrega a Hashem. La misión de Abraham es hacer que el mundo mismo se convierta en un lugar donde la presencia divina pueda revelarse.
Como enseña el Jasidut, el propósito de la creación es hacer de este mundo material una morada para Hashem, una dirá batajtonim.
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El contenido espiritual del alma brilla con mayor intensidad
Los caminos del Jasidut — De las conversaciones y cartas del Rebe Raiatz de Lubavitch.
Mi bisabuelo, el Rebe Tzemaj Tzedek, y todos sus hijos poseían una memoria verdaderamente extraordinaria.
También mi padre y mi tío Razá poseían una memoria prodigiosa. Ambos, mi padre y mi tío, eran narradores excepcionales.
Cuando relataban una historia, era como si estuvieran pintando un cuadro, no mediante la escritura, sino a través de las palabras, de tal manera que, ante los ojos de quienes escuchaban, el relato se convertía en una imagen viva.
La diferencia entre ellos consistía en que, en los relatos de mi padre, el contenido espiritual y del alma de la historia brillaba con mayor intensidad que su contenido material.
En cambio, en los relatos de mi tío Razá, los aspectos materiales de la historia eran descritos de una manera más vívida y gráfica que su contenido interior.
Fuente: Séfer HaSijot 5700 (1940), página 37.
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Descendencia viva y perdurable: ¿qué se puede hacer?
Una carta del Rebe de Lubavitch acerca de una mujer a quien el médico le había dado un pronóstico desfavorable respecto de la posibilidad de quedar embarazada y dar a luz una descendencia viva y perdurable (zará jaiá vekaiamá).
En respuesta a su carta… en la que escribe que el médico le dijo a su esposa, que viva, respecto del embarazo, que la estructura de sus órganos no está desarrollada adecuadamente:
No hay que alarmarse por esto, ya que existen cientos y miles de casos en los que los médicos consideran que la estructura de los órganos no está suficientemente desarrollada y, sin embargo, esas personas tienen descendencia viva y perdurable.
Por lo tanto, si los médicos indican tratamientos como comprimidos u otros medios semejantes, siempre que no sean demasiado fuertes, se deben seguir sus instrucciones. Pero no se deben realizar operaciones quirúrgicas ni recurrir a otros procedimientos intensivos similares.
Y Hashem, bendito sea, ayudará para que, en el momento apropiado, que espero no esté lejano, él y su esposa, que vivan, sean bendecidos con un hijo vivo y saludable.
Es conocida —y ya ha sido publicada— la carta de nuestro Alter Rebe, en la que escribe que una segulá (medio espiritual propicio) para tener hijos es el estudio que conduce al amor y al temor reverencial de Hashem, es decir, el estudio del Jasidut.
Por lo tanto, sería apropiado que estableciera con alguno de sus vecinos una clase fija de estudio de Jasidut, por lo menos tres veces por semana, de manera que no transcurran tres días sin estudiar una clase de Jasidut. Se sobreentiende que uno de esos tres días debe ser Shabat Kodesh, y los otros dos días pueden establecerse según lo que resulte más conveniente.
Seguramente su esposa, que viva, mantiene la buena costumbre de las mujeres judías de dar tzedaká para la caridad de Rabí Meir Baal Hanés cada vez, antes del encendido de las velas de víspera de Shabat y de víspera de Iom Tov.
Y usted debe advertirle que sea sumamente cuidadosa en el cumplimiento de la mitzvá de cubrirse la cabeza.
Espero que, cuando ambos cumplan todo lo mencionado anteriormente, pronto pueda comunicarme la buena noticia de que su esposa ha quedado embarazada, para que yo pueda transmitirla ante el Tzión (lugar de descanso) de mi suegro, el Rebe, de santa y bendita memoria, cuyo mérito nos proteja.
Con bendiciones para usted y su esposa, que vivan, para una alegre festividad de Shavuot y para que puedan comunicar buenas noticias.
Fuente: Igrot Kodesh, volumen 6, página 59.
Presentado por el Instituto Or HaJasidut. Reproducción de la carta con autorización de la editorial Kehot.
Para incorporarse y recibir una «Carta diaria» de las Igrot Kodesh del Rebe de Lubavitch (grupo silencioso):
Nota editorial: La recomendación de evitar cirugías y tratamientos intensivos pertenece al contexto médico de esta carta histórica del Rebe. No debe interpretarse como una indicación médica general para la actualidad. Las decisiones sobre tratamientos de fertilidad deben tomarse con especialistas, según cada situación clínica.
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RELATOS SOBRE HECHICERÍA Y BRUJERÍA EN LA TORÁ, EL TALMUD Y LA TRADICIÓN JASÍDICA
Hay tanto relatos concretos como referencias generales a hechiceros, encantamientos y fuerzas de impureza. Hay que distinguir entre las historias que tienen una fuente identificable y las anécdotas que sin una referencia exacta.
También es importante distinguir los relatos de brujería propiamente dicha de los relacionados con idolatría, adivinación o demonios. Aunque aparecen juntos en la exposición, no son conceptos idénticos.
La propia Torá prohíbe expresamente la hechicería en Shemot 22:17 y Devarim 18:9-14. Sin embargo, esas prohibiciones no son relatos de acontecimientos, sino disposiciones legales.
El consejo del Rebe: no dar poder al miedo
Una reflexión personal, como una posibilidad que surge del razonamiento. Creo que puede ocurrir que, cuando una persona cree intensamente en determinada cosa, su propia imaginación aumente el poder que le atribuye. Al menos en su percepción, aquella influencia se vuelve cada vez más fuerte.
Encontramos muchas veces, en las cartas del Rebe relacionadas con el mal de ojo, con las hakpadot —resentimientos o exigencias espirituales que algunas personas temen— y con la brujería, que el Rebe resta importancia a esos temores. Les dice a las personas que no deben darles importancia y que deben apartar sus pensamientos de esas cuestiones.
¿Por qué? Aparentemente, porque en ocasiones la persona puede provocarse dificultades a sí misma mediante su propia creencia. No significa necesariamente que aquello tenga un poder real, sino que, si uno cree demasiado en ello, puede quedar atrapado en sus imaginaciones y terminar perjudicándose.
Encontramos también entre los grandes decisores halájicos contemporáneos distintas preguntas sobre estas cuestiones. He visto casos tratados en las responsas Minjat Itzjak y Shevet HaLeví, entre otras obras.
Por ejemplo, se hablaba de un médico que aparentemente realizaba curaciones extraordinarias, casi como si pudiera resucitar a los muertos. Se decía que utilizaba ciertas prácticas misteriosas y que lograba curar enfermedades. Los rabinos fueron consultados acerca de si estaba permitido acudir a ese médico.
Algunos respondieron que existía la sospecha de que utilizara brujería y que, por lo tanto, no se debía acudir a él.
Podríamos preguntarnos: si dijimos que actualmente son muy pocas las personas que conocen estas prácticas, ¿no podría ser que ese médico fuera precisamente una de ellas?
Sin embargo, existe otra dificultad. Según los relatos, las curaciones que realizaba permanecían durante mucho tiempo, incluso de manera permanente. Eso no concuerda con lo que escribieron el Maharam Jaguiz, el Shaj al HaTorá y el Ben Ish Jai acerca de la duración limitada de los hechizos.
Por lo tanto, no es necesario afirmar que todo fenómeno extraño sea brujería. Según las categorías de estas fuentes, podrían existir otras fuerzas o prácticas diferentes, no necesariamente relacionadas con los hechizos. Ya mencionamos, por ejemplo, las darkei haEmorí, las prácticas supersticiosas prohibidas, y otras conductas que la Torá rechaza.
No debemos utilizar automáticamente la palabra «brujería» para explicar cualquier fenómeno que no comprendemos.
Cuando decimos que actualmente no existe brujería, según la explicación desarrollada aquí, queremos decir que el poder que se le atribuía antiguamente ha disminuido hasta tal punto que son muy pocas las personas que podrían conocer esas prácticas y que, aun suponiendo que alguien pudiera producir algún efecto, este no tendría una duración prolongada.
Por eso considero que, en nuestros tiempos, cuando alguien se acerca a nosotros con temor de haber sido embrujado, debemos saber cómo responderle.
El Rambam ya señaló que las masas tienden a sentirse atraídas por estas cuestiones. Si una persona viene a consultarnos y simplemente le decimos: «Todo eso son tonterías», probablemente responderá: «Pero yo siento que me está ocurriendo algo». Y entonces habremos perdido inmediatamente la posibilidad de ayudarla.
En cambio, debemos transmitirle el consejo del Rebe: «Apartá tus pensamientos de estas cosas. No les des importancia».
Porque, en ocasiones, cuanto más cree una persona en la supuesta influencia de un hechizo, más fortalece ese temor dentro de sí misma. Debemos explicarle, además, que no tiene motivos para atribuirle un poder tan grande.
Hay personas que creen que alguien les hizo algún tipo de atadura, colocó un candado o realizó alguna práctica extraña contra ellas, y llevan ese miedo consigo durante cincuenta años. Es precisamente a esas personas a quienes debemos tranquilizar.
No hay que exagerar el poder de los hechizos. El Rambam ya afirmó que carecen de realidad, y según la explicación presentada, grandes sabios entendieron que su fuerza había desaparecido desde tiempos antiguos.
Y si ya en tiempos del Rambam no existían, con mayor razón debemos comprender que en nuestros días no corresponde vivir dominados por esos temores. Incluso suponiendo que alguna persona pudiera realizar algo semejante, no tendría un efecto prolongado.
Por lo tanto, no hay que tener miedo de estas cosas.
Shemot (Éxodo) 22:17
מְכַשֵּׁפָה לֹא תְחַיֶּה
Fonética: Mejashefá lo tejaié.
Traducción literal: «No dejarás vivir a una hechicera».
Explicación
Este versículo establece la prohibición de practicar la hechicería (kishuf, כישוף) y la pena que la Torá prescribe para determinados actos de hechicería.
Rashi explica que la Torá utiliza el femenino, mejashefá (hechicera), porque la hechicería era más frecuente entre las mujeres, pero la ley se refiere tanto a hombres como a mujeres.
El Talmud, Sanhedrín 67a, distingue entre la hechicería propiamente dicha y los actos de ilusión o engaño visual (ajizat einaim, אחיזת עיניים).
Es importante aclarar que las penas judiciales de la Torá requerían un tribunal competente, testigos y estrictas condiciones legales. No autorizan a particulares a castigar a nadie.
Una enseñanza interior: Según el enfoque del Jasidut, la hechicería representa el intento de manipular la realidad mediante fuerzas ocultas, en lugar de reconocer que todo depende de la voluntad de Hashem.
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Devarim (Deuteronomio) 18:9-14 — La prohibición de la hechicería y la adivinación
Parashat Shoftim
Versículo 9
כִּי אַתָּה בָּא אֶל הָאָרֶץ אֲשֶׁר ה׳ אֱלֹהֶיךָ נֹתֵן לָךְ לֹא תִלְמַד לַעֲשׂוֹת כְּתוֹעֲבֹת הַגּוֹיִם הָהֵם׃
Cuando entres en la tierra que Hashem, tu Dios, te da, no aprenderás a actuar según las abominaciones de aquellas naciones.
Versículo 10
לֹא יִמָּצֵא בְךָ מַעֲבִיר בְּנוֹ וּבִתּוֹ בָּאֵשׁ קֹסֵם קְסָמִים מְעוֹנֵן וּמְנַחֵשׁ וּמְכַשֵּׁף׃
No se encontrará entre vosotros quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, quien practique adivinaciones, quien determine tiempos propicios mediante artes prohibidas, quien interprete presagios ni quien practique hechicería.
Versículo 11
וְחֹבֵר חָבֶר וְשֹׁאֵל אוֹב וְיִדְּעֹנִי וְדֹרֵשׁ אֶל הַמֵּתִים׃
Ni quien realice encantamientos, ni quien consulte a un ov (médium que pretende comunicarse con los muertos), ni a un idoní (practicante de artes ocultas), ni quien consulte a los muertos.
Versículo 12
כִּי תוֹעֲבַת ה׳ כָּל עֹשֵׂה אֵלֶּה וּבִגְלַל הַתּוֹעֵבֹת הָאֵלֶּה ה׳ אֱלֹהֶיךָ מוֹרִישׁ אוֹתָם מִפָּנֶיךָ׃
Porque todo aquel que hace estas cosas es una abominación para Hashem, y por causa de estas abominaciones Hashem, tu Dios, expulsa a esas naciones de delante de ti.
Versículo 13
תָּמִים תִּהְיֶה עִם ה׳ אֱלֹהֶיךָ׃
Tamim tihié im Hashem Elokeja.
«Íntegro serás con Hashem, tu Dios».
Versículo 14
כִּי הַגּוֹיִם הָאֵלֶּה אֲשֶׁר אַתָּה יוֹרֵשׁ אוֹתָם אֶל מְעֹנְנִים וְאֶל קֹסְמִים יִשְׁמָעוּ וְאַתָּה לֹא כֵן נָתַן לְךָ ה׳ אֱלֹהֶיךָ׃
Porque estas naciones, a las que vas a desposeer, escuchan a quienes determinan tiempos propicios y a los adivinos; pero a ti, Hashem, tu Dios, no te ha permitido actuar así.
La explicación de Rashi: «Tamim tihié»
Sobre el versículo 13, Rashi explica:
הִתְהַלֵּךְ עִמּוֹ בִּתְמִימוּת וּתְצַפֶּה לוֹ וְלֹא תַחֲקֹר אַחַר הָעֲתִידוֹת
«Camina con Él con integridad, espera en Él y no investigues acerca del futuro».
Rashi continúa enseñando que debemos aceptar con integridad todo lo que nos suceda, y entonces estaremos con Hashem y seremos Su porción.
La enseñanza central
La Torá no solamente prohíbe la hechicería, sino que propone un camino espiritual opuesto: la confianza absoluta en Hashem.
La persona que recurre a la adivinación intenta controlar o conocer anticipadamente su destino mediante fuerzas ocultas. En cambio, quien vive con temimut reconoce que su vida está en manos de Hashem.
En el Jasidut, la temimut no significa ingenuidad ni falta de inteligencia. Es una cualidad profunda del alma: la entrega sencilla, íntegra y sin cálculos a la voluntad divina.
Esta enseñanza se relaciona especialmente con el mes de Elul y el servicio espiritual de la sefirá de Hod, vinculada con la sinceridad, el reconocimiento y la entrega a Hashem.
La verdadera perfección no consiste en conocer el futuro, sino en caminar con Hashem con confianza, incluso cuando no sabemos qué nos espera.
1. La mujer que intentó embrujar a Rabí Janina
Fuente: Talmud Bavlí, Sanhedrín 67b.
La Guemará relata que había una mujer que intentaba recoger tierra de debajo de los pies de Rabí Janina. Su intención era utilizar aquella tierra para realizar un hechizo contra él.
Rabí Janina se dio cuenta de lo que estaba haciendo y le dijo: «Si conseguís hacerlo, andá y hacelo, porque está escrito: “No hay nada fuera de Él”» (Devarim 4:35).
La Guemará pregunta: ¿Cómo podía Rabí Janina mostrarse tan despreocupado? Rabí Iojanán había enseñado que los hechiceros reciben el nombre de mejashfim porque, según la interpretación de los Sabios, sus prácticas contradicen a la corte celestial. Por lo tanto, parecería que la hechicería posee algún poder.
La Guemará responde que Rabí Janina era diferente, porque sus méritos eran extraordinariamente grandes. Por esa razón, no temía que aquellos hechizos pudieran perjudicarlo.
El relato termina allí. No se cuenta si la mujer llegó a realizar el hechizo ni qué ocurrió posteriormente.
2. Los hechiceros del faraón y las plagas de Egipto
Fuente: Shemot 7:8-12; 7:19-22; 8:1-15.
Cuando Moshé y Aharón comparecieron ante el faraón, Hashem les había ordenado realizar una señal. Aharón arrojó su bastón delante del faraón y el bastón se transformó en una serpiente.
El faraón convocó entonces a sus sabios y hechiceros de Egipto. Ellos también arrojaron sus bastones y, mediante sus artes ocultas, realizaron algo semejante. Sin embargo, el bastón de Aharón devoró los bastones de los hechiceros. A pesar de aquella demostración, el corazón del faraón permaneció endurecido y no escuchó a Moshé y Aharón.
Más adelante, cuando Hashem transformó las aguas de Egipto en sangre, los hechiceros también realizaron algo semejante mediante sus artes ocultas. El faraón volvió a endurecer su corazón.
Cuando llegó la plaga de las ranas, los hechiceros consiguieron hacer subir ranas sobre la tierra de Egipto. Pero cuando Aharón golpeó el polvo de la tierra y este se convirtió en piojos, los hechiceros intentaron reproducir el fenómeno y no pudieron.
Entonces dijeron al faraón: «Es el dedo de Dios» — אצבע אלהים הוא.
A pesar de reconocer que aquella plaga procedía de una fuerza superior a sus capacidades, el faraón no escuchó.
La Guemará, en Sanhedrín 67b, explica que los hechiceros no podían reproducir la plaga de los piojos porque, según Rabí Eliezer, las fuerzas demoníacas no podían crear seres inferiores al tamaño de un grano de cebada. Esta es una interpretación talmúdica del episodio bíblico, no una afirmación explícita de la Torá. Otra es que al no poder conectarse con la tierra por los piojos no podían hacer hechicería.
3. La creación de un becerro mediante los secretos de la creación
Fuente: Talmud Bavlí, Sanhedrín 67b.
Abaié enseña que las leyes relacionadas con la hechicería pueden dividirse en tres categorías, de manera semejante a las leyes de Shabat: acciones castigadas con la pena de lapidación, acciones prohibidas que no reciben esa pena y acciones que están permitidas desde un principio.
Como ejemplo de esta última categoría, la Guemará relata que Rav Janina y Rav Oshaia se dedicaban cada víspera de Shabat al estudio de las leyes de la creación, Hiljot Ietzirá.
Como resultado de ese estudio, se creaba para ellos un becerro, que luego comían en honor de Shabat.
La Guemará presenta este episodio como una actividad permitida, diferenciándola de la hechicería prohibida. El texto no explica detalladamente el procedimiento ni agrega otros acontecimientos.
4. El hombre que hacía aparecer rollos de seda de su nariz
Fuente: Talmud Bavlí, Sanhedrín 67b.
Rav Ashi relató: «Vi al padre de Karna, que sacaba rollos de seda de sus fosas nasales».
La Guemará presenta este episodio dentro de su discusión sobre la diferencia entre realizar un acto de hechicería y producir una ilusión mediante el engaño de los ojos, llamado ajizat einaim.
No se describen las circunstancias del episodio ni se explica cómo realizaba aquel efecto. Tampoco se afirma que produjera seda mediante una creación sobrenatural.
5. Los israelitas que atribuían su prosperidad a la Reina del Cielo
Fuente: Irmiahu (Jeremías) 44:15-25.
Después de la destrucción del Primer Beit HaMikdash, un grupo de judíos que se encontraba en Egipto respondió a las advertencias del profeta Irmiahu. Entre ellos había hombres que sabían que sus esposas ofrecían incienso a otras divinidades y mujeres que participaban de aquellos cultos.
Le dijeron al profeta que no escucharían sus palabras. Continuarían ofreciendo incienso y libaciones a la llamada Reina del Cielo, tal como habían hecho sus antepasados, sus reyes y sus dirigentes en las ciudades de Iehudá y en las calles de Jerusalén.
Explicaron que, cuando realizaban aquellos cultos, tenían abundancia de alimentos y disfrutaban de bienestar. Pero desde que habían dejado de ofrecer incienso a la Reina del Cielo, afirmaban que les faltaba todo y que sufrían a causa de la espada y el hambre.
Las mujeres agregaron que sus maridos conocían aquellas prácticas y que no habían preparado las tortas rituales ni las libaciones sin su consentimiento.
Irmiahu respondió que Hashem había recordado precisamente aquellas ofrendas idolátricas y que las desgracias que sufrían no eran consecuencia de haber abandonado esos cultos, sino de haber desobedecido la Torá y cometido idolatría.
Explicar que antiguamente algunas personas atribuían beneficios materiales concretos a sus prácticas idolátricas. Sin embargo, el relato bíblico no confirma esa interpretación: el profeta la rechaza expresamente.
6. El comerciante de metales y el ídolo que lo enriqueció
Fuente: relato tradicional
una historia acerca de un gran rabino sefardí que viajaba de ciudad en ciudad. quizás se trataba de Rabí Jaim Abulafia.
En una de aquellas ciudades vivía un hombre que se había enriquecido extraordinariamente. Nadie comprendía de dónde procedía su fortuna. Aquel hombre entregaba donaciones al rabino, pero este percibió que el dinero tenía un origen espiritualmente problemático y decidió investigar.
El hombre se dedicaba a comprar y vender metales usados. Un día regresó a su casa con fragmentos metálicos que había adquirido durante la jornada y, de pronto, escuchó una voz que le hablaba. No había nadie en la habitación.
Finalmente comprendió que la voz procedía de uno de los objetos metálicos, aparentemente un fragmento de un ídolo.
La voz le ordenó que lo levantara del suelo y lo colocara sobre la mesa. El comerciante obedeció. Luego le prometió que, si lo colocaba en un lugar honorable y extendía un mantel sobre la mesa, al día siguiente ganaría mucho dinero.
El hombre comenzó a cumplir aquellas instrucciones. Con el tiempo aumentó los honores que rendía al objeto. Construyó una especie de armario de madera, colocó delante de él una lámpara de aceite permanentemente encendida y comenzó a rezarle todos los días.
Según el relato, se volvió extraordinariamente rico. Sin embargo, no comprendía que aquella riqueza procedía de una fuente impura.
Finalmente, el rabino descubrió lo que ocurría, tomó la figura idolátrica, la destruyó y se deshizo de ella.
7. El hechicero de Liozna y el Alter Rebe
Séfer HaSijot 5711, del Rebe anterior. El Rebe anterior relató la existencia de un joven en Liozna que practicaba hechicería.
El Alter Rebe tuvo algún tipo de encuentro o enfrentamiento con él y le demostró cuál era el verdadero valor de sus supuestos poderes.
8. Reb Pesaj de Molostovka, el hechicero y la manzana del Tzemaj Tzedek
Se cuenta que Reb Pesaj de Molostovka vivía en una ciudad donde había un hechicero. Este observaba cómo Reb Pesaj se levantaba muy temprano por la mañana para dedicarse al servicio de Hashem y decidió debilitarlo.
Según el relato, el hechicero consiguió introducirle pensamientos extraños que perturbaban su servicio espiritual.
Reb Pesaj acudió entonces al Tzemaj Tzedek para pedirle ayuda. El Tzemaj Tzedek tomó una manzana, se la ofreció y le preguntó si quería comerla.
Reb Pesaj respondió: «Quiero comerla entera, sin pronunciar una bendición».
Esta respuesta revelaba la influencia de la klipá que lo afectaba.
El Tzemaj Tzedek volvió a ofrecerle la manzana y repitió la pregunta. Esta vez Reb Pesaj respondió que quería comerla toda de una sola vez, pero ya no mencionó que deseaba hacerlo sin bendición.
El Tzemaj Tzedek repitió nuevamente la pregunta. Reb Pesaj respondió entonces que quería darle un gran mordisco.
El proceso continuó gradualmente y aquella influencia fue debilitándose hasta desaparecer.
9. El médico que realizaba curaciones extraordinarias
Responsas Minjat Itzjak y Shevet HaLeví. Algunos grandes decisores halájicos contemporáneos recibieron preguntas sobre un médico que aparentemente realizaba curaciones extraordinarias.
Según las personas que relataban los hechos, aquel médico utilizaba procedimientos misteriosos y conseguía curar enfermedades graves, hasta el punto de que algunos lo describían como alguien capaz de realizar curaciones casi milagrosas.
Se consultó a los rabinos si estaba permitido acudir a él. Algunos expresaron preocupación porque sus procedimientos podían estar relacionados con prácticas prohibidas de hechicería.
El conferenciante observa que, según los testimonios, las curaciones eran duraderas. Esto planteaba una dificultad frente a las opiniones que atribuyen a los hechizos una eficacia muy limitada en el tiempo.
No se proporciona el nombre del médico, la enfermedad de los pacientes ni las referencias precisas de las responsas. Por esa razón, no es posible reconstruir un caso completo sin correr el riesgo de atribuir a las fuentes datos que no fueron comprobados.
«Ein od milvadó» — אין עוד מלבדו — «No hay nada fuera de Él». Según la orientación del Rebe, no debemos alimentar el temor a supuestos hechizos ni atribuirles un poder que gobierne nuestra vida.
Lajash (לחש) significa en hebreo susurro, murmullo o encantamiento.
Akrav (עקרב) significa escorpión.
En conjunto, לחש עקרב (Lajash Akrav) puede referirse a un encantamiento o fórmula pronunciada contra la picadura de un escorpión.
Lajash (לחש) es un susurro, una fórmula verbal o un encantamiento. En el contexto de los kishufim, se refiere a palabras pronunciadas con la intención de producir un efecto mediante fuerzas ocultas.
Akrav (עקרב) significa escorpión. En las fuentes rabínicas aparecen fórmulas de lajash relacionadas con animales peligrosos, entre ellos los escorpiones y las serpientes.
Hay una distinción importante entre kishuf (כישוף), hechicería prohibida por la Torá, y ciertos lejashim (לחשים), fórmulas utilizadas tradicionalmente para proteger o curar, cuyo tratamiento halájico depende de las circunstancias.
En Sanhedrín 65a se menciona al mejashéf (מכשף), el hechicero, y se distinguen diferentes tipos de prácticas.
En el Talmud, tratado Sanhedrín 65a, los sabios analizan diferentes clases de hechicería (kishufim), especialmente la utilización de palabras, encantamientos y supuestas fuerzas ocultas.
Hay un pasaje que se relaciona directamente con lajash y akrav.
### 1\. El encantamiento de serpientes y escorpiones
La Guemará dice:
תנו רבנן: חובר חבר – אחד חבר גדול ואחד חבר קטן, ואפילו נחשים ועקרבים.
Tanú Rabanán: Jover javer, ejad javer gadol veejad javer katán, vaafilu nejashim veakrabim.
«Enseñaron nuestros sabios: La prohibición de realizar encantamientos para reunir criaturas se aplica tanto a animales grandes como a pequeños, incluso serpientes y escorpiones».
La expresión jover javer (חובר חבר) aparece en Devarim 18:11 y se refiere a una persona que utiliza fórmulas de encantamiento para reunir o controlar criaturas. The Sefaria Library +1
### 2\. ¿Y si la intención es protegerse?
Continúa Abaié:
אמר אביי: הלכך, האי מאן דצמיד זיבורא ועקרבא, אף על גב דקא מיכוין דלא ליזקו, אסור.
Amar Abaié: Hiljaj, hai man detzamid zibura veakrabá, af al gav deká mejavén delá leizku, asur.
Traducción:
«Dijo Abaié: Por consiguiente, quien reúne mediante hechicería una avispa y un escorpión, aunque su intención sea impedir que causen daño, tiene prohibido hacerlo».
Rashi aclara que esta prohibición se refiere a una situación en la que no existe peligro inmediato para la vida. Talmud +1
### 3\. ¿Qué otras prácticas analiza Sanhedrín 65?
La Guemará también estudia el Baal Ov (בעל אוב), quien supuestamente hace hablar a los muertos, y el Ideoní (ידעוני), otra forma de necromancia. Además, distingue entre prácticas que consisten principalmente en palabras y otras que implican actos físicos.
El punto central es que la Torá prohíbe ciertas prácticas mágicas incluso cuando quien las realiza declara tener buenas intenciones. Sin embargo, existen distinciones halájicas importantes cuando se trata de evitar un peligro real.
Podés leer el texto completo en [Sanhedrín 65a, hebreo y traducción](https://www.sefaria.org/Sanhedrin.65a?lang=bi&utm_source=chatgpt.com).
Hay una cuestión especialmente interesante para una clase de kishufim: ¿por qué la Torá prohíbe el lajash de un escorpión si la persona solamente quiere evitar que la pique? La respuesta exige estudiar la diferencia entre un encantamiento prohibido, una práctica de protección y pikuaj nefesh (salvar una vida).
_______
Ovot (אובות) e Ideonim (ידעונים) son dos clases de prácticas de necromancia y adivinación prohibidas por la Torá. Aparecen juntas en Vaikrá 19:31, 20:27 y Devarim 18:11.
1. Ov (אוֹב) — Plural: Ovot (אובות)
Según Rashi y el Talmud, Sanhedrín 65b, el Baal Ov es una persona que pretende hacer hablar a los muertos mediante prácticas rituales.
El Talmud describe una modalidad en la que la voz parece salir de la axila del practicante (medaber mishejió, מדבר משחיו).
Un ejemplo conocido aparece en Shmuel I, capítulo 28, cuando el rey Shaúl consulta a la Baalat Ov de Ein Dor para intentar comunicarse con el profeta Shmuel después de su fallecimiento.
2. Ideoní (יִדְּעֹנִי) — Plural: Ideonim (ידעונים)
Según Sanhedrín 65b, el Ideoní utiliza un hueso de un animal llamado Iadúa (ידוע), que coloca en su boca para producir una voz mediante la cual pretende revelar conocimientos ocultos.
Rashi explica que se trata de una práctica de adivinación relacionada con ese hueso.
La palabra Ideoní está relacionada con la raíz hebrea ידע (iadá), «conocer», porque el practicante pretende acceder a conocimientos ocultos.
3. ¿Cuál es la diferencia?
| Baal Ov | Ideoní | |
| Procedimiento | Evocación ritual de muertos | Uso del hueso del Iadúa |
| Manifestación descrita | Voz que parece surgir de la axila | Voz que parece surgir de la boca |
| Finalidad | Obtener mensajes ocultos | Obtener conocimientos ocultos |
| Fuente | Sanhedrín 65b | Sanhedrín 65b |
4. ¿Qué dice el Rambam?
El Rambam trata estas prohibiciones en Hiljot Avodat Kojavim, capítulo 6. Describe sus procedimientos y los considera parte de las prácticas supersticiosas y engañosas que la Torá prohíbe.
Es importante distinguir entre las descripciones talmúdicas de estas prácticas y la afirmación de que realmente permiten comunicarse con los muertos.
La enseñanza interior: Ambas prácticas representan el intento de acceder a conocimientos ocultos por medios prohibidos, en lugar de dirigirse a Hashem mediante la Torá, la tefilá y la confianza en Su providencia.
Por eso, inmediatamente después de enumerar estas prohibiciones, la Torá declara:
תָּמִים תִּהְיֶה עִם ה׳ אֱלֹהֶיךָ
Tamim tihié im Hashem Elokeja.
«Íntegro serás con Hashem, tu Dios» (Devarim 18:13).
El consejo del Rebe: no dar poder al miedo
Una reflexión personal, como una posibilidad que surge del razonamiento. Creo que puede ocurrir que, cuando una persona cree intensamente en determinada cosa, su propia imaginación aumente el poder que le atribuye. Al menos en su percepción, aquella influencia se vuelve cada vez más fuerte.
Encontramos muchas veces, en las cartas del Rebe relacionadas con el mal de ojo, con las hakpadot —resentimientos o exigencias espirituales que algunas personas temen— y con la brujería, que el Rebe resta importancia a esos temores. Les dice a las personas que no deben darles importancia y que deben apartar sus pensamientos de esas cuestiones.
¿Por qué? Aparentemente, porque en ocasiones la persona puede provocarse dificultades a sí misma mediante su propia creencia. No significa necesariamente que aquello tenga un poder real, sino que, si uno cree demasiado en ello, puede quedar atrapado en sus imaginaciones y terminar perjudicándose.
Encontramos también entre los grandes decisores halájicos contemporáneos distintas preguntas sobre estas cuestiones. He visto casos tratados en las responsas Minjat Itzjak y Shevet HaLeví, entre otras obras.
Por ejemplo, se hablaba de un médico que aparentemente realizaba curaciones extraordinarias, casi como si pudiera resucitar a los muertos. Se decía que utilizaba ciertas prácticas misteriosas y que lograba curar enfermedades. Los rabinos fueron consultados acerca de si estaba permitido acudir a ese médico.
Algunos respondieron que existía la sospecha de que utilizara brujería y que, por lo tanto, no se debía acudir a él.
Podríamos preguntarnos: si dijimos que actualmente son muy pocas las personas que conocen estas prácticas, ¿no podría ser que ese médico fuera precisamente una de ellas?
Sin embargo, existe otra dificultad. Según los relatos, las curaciones que realizaba permanecían durante mucho tiempo, incluso de manera permanente. Eso no concuerda con lo que escribieron el Maharam Jaguiz, el Shaj al HaTorá y el Ben Ish Jai acerca de la duración limitada de los hechizos.
Por lo tanto, no es necesario afirmar que todo fenómeno extraño sea brujería. Según las categorías de estas fuentes, podrían existir otras fuerzas o prácticas diferentes, no necesariamente relacionadas con los hechizos. Ya mencionamos, por ejemplo, las darkei haEmorí, las prácticas supersticiosas prohibidas, y otras conductas que la Torá rechaza.
No debemos utilizar automáticamente la palabra «brujería» para explicar cualquier fenómeno que no comprendemos.
Cuando decimos que actualmente no existe brujería, según la explicación desarrollada aquí, queremos decir que el poder que se le atribuía antiguamente ha disminuido hasta tal punto que son muy pocas las personas que podrían conocer esas prácticas y que, aun suponiendo que alguien pudiera producir algún efecto, este no tendría una duración prolongada.
Por eso considero que, en nuestros tiempos, cuando alguien se acerca a nosotros con temor de haber sido embrujado, debemos saber cómo responderle.
El Rambam ya señaló que las masas tienden a sentirse atraídas por estas cuestiones. Si una persona viene a consultarnos y simplemente le decimos: «Todo eso son tonterías», probablemente responderá: «Pero yo siento que me está ocurriendo algo». Y entonces habremos perdido inmediatamente la posibilidad de ayudarla.
En cambio, debemos transmitirle el consejo del Rebe: «Apartá tus pensamientos de estas cosas. No les des importancia».
Porque, en ocasiones, cuanto más cree una persona en la supuesta influencia de un hechizo, más fortalece ese temor dentro de sí misma. Debemos explicarle, además, que no tiene motivos para atribuirle un poder tan grande.
Hay personas que creen que alguien les hizo algún tipo de atadura, colocó un candado o realizó alguna práctica extraña contra ellas, y llevan ese miedo consigo durante cincuenta años. Es precisamente a esas personas a quienes debemos tranquilizar.
No hay que exagerar el poder de los hechizos. El Rambam ya afirmó que carecen de realidad, y según la explicación presentada, grandes sabios entendieron que su fuerza había desaparecido desde tiempos antiguos.
Y si ya en tiempos del Rambam no existían, con mayor razón debemos comprender que en nuestros días no corresponde vivir dominados por esos temores. Incluso suponiendo que alguna persona pudiera realizar algo semejante, no tendría un efecto prolongado.
Por lo tanto, no hay que tener miedo de estas cosas.
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