ESTUDIO DE TORÁ NASO SIVAN SHAVUOT

*JUDAÍSMO PARA TODOS*

*📖 CABALÁ Y JASIDUT*

*DOMINGO 1 SIVAN 5786 – 17-5-2026*

🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*

  🌍 En vivo desde Israel
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*Con el Rabino Jaim Frim*

Porque un ser creado, por sí mismo, no puede elevarse más allá de la raíz espiritual de la cual proviene. Y sobre esto trae el maamar el famoso ejemplo del “manantial de Ein Eitam”, mencionado en la Guemará: El agua de un manantial no puede elevarse naturalmente por encima de la altura de su propia fuente. Si vemos agua llegando a cierto nivel elevado, necesariamente significa que su fuente misma está situada más arriba.

De la misma manera, ningún ser creado puede, por sí mismo, alcanzar un nivel superior a su raíz y origen espiritual. Por eso, en tiempos de los Patriarcas —antes de Matan Torá— todavía existía la “separación” entre lo superior y lo inferior: lo espiritual permanecía espiritual y lo material permanecía material. Aunque los Patriarcas atraían una luz divina inmensamente elevada, esa luz no penetraba verdaderamente dentro de la esencia de los objetos físicos.

*Abierto para todos, sin conocimientos previos.
Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*

*✨Te espero✨*

*“Esta clase es posible gracias a quienes sostienen este proyecto.”*

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ניגון מס’ 42 – גַּל עֵינַי – השער לפנימיות התורה

Esta noche nos reunimos para entrar juntos en uno de los momentos más elevados y transformadores del año: el mes de Siván, la parashá Nasó y la preparación para Shavuot, la Entrega de la Torá.

📖 Tres temas… una sola revelación.

🔹 Nasó — la parashá más larga de toda la Torá — nos enseña cómo elevar (“nasó” significa elevar) cada aspecto de la vida material hasta convertirlo en una morada para la Presencia Divina. Desde el servicio de los levitas hasta la bendición sacerdotal, todo apunta a revelar la santidad dentro del mundo.

🔹 Siván — el mes de la Entrega de la Torá — representa la unión entre el Cielo y la Tierra. Hasta el Sinaí existía una separación entre lo espiritual y lo material; en Matan Torá esa barrera fue quebrada para siempre. El infinito descendió al mundo y el ser humano recibió el poder de elevar la realidad.

🔹 Shavuot — no sólo recuerda un acontecimiento histórico. Según nuestros sabios, cada año vuelve a revelarse la misma luz espiritual del Monte Sinaí. Cada palabra de Torá estudiada con sinceridad reactiva el “Vaidaber Elokim” — “Y habló Dios” — nuevamente en nuestra alma.

✨ Esta noche vamos a profundizar en:

  • el sentido interior de la Entrega de la Torá,
  • el mes de Siván,
  • parashá nasó,
  • y cómo cada uno de nosotros puede recibir hoy la Torá de manera nueva y viva.

🌍 Desde Israel para todas las naciones,
que esta clase sea una preparación verdadera para recibir la Torá con alegría, interioridad y renovación.

💫 Jag Shavuot Sameaj — Kabalat HaTorá besimjá uvipnimiyut!

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Puntos de las Sijot Kodesh sobre la Gueulá y el Mashíaj

El Santo Bendito Sea desea nuestra súplica

Quizás la razón por la cual el exilio se prolonga todavía un instante más es porque “el Santo Bendito Sea desea la plegaria de los justos” (“y tu pueblo, todos son justos”), para que recen, pidan, exijan y reclamen al Santo Bendito Sea acerca de la duración del exilio:

“¿Hasta cuándo?…”

Y que exijan que la Redención venga inmediatamente, enseguida:

“Haz florecer pronto el retoño de David Tu siervo… porque esperamos Tu salvación todo el día”.

Y en Shabat y en las festividades:

“Que nuestros ojos contemplen Tu retorno a Tzión con misericordia”.

Y entonces, inmediatamente, ¡él viene!

(Torat Menajem – Hitvaadiot 5747, tomo II, pág. 205)


La sumisión al exilio lo fortalece

El proceso del exilio en Egipto fue que, al comienzo, los Hijos de Israel empezaron a ceder poco a poco en asuntos espirituales y se sometieron a las exigencias de los egipcios. Después vino la esclavitud material del exilio.

Cuando no se cede ni en el más mínimo detalle, aunque mientras tanto todavía se esté en el exilio… de todos modos existe el aspecto de “comerán la grosura de la tierra”, es decir: existe solamente la situación de exilio, pero no la esclavitud interior.

(Shabat Parashat Shemot 5716. De “Likrat Shabat”)


La responsabilidad de cada uno

Todo judío —hombres, mujeres e incluso niños— tiene la responsabilidad de agregar en su servicio a Hashem para traer en la práctica al Mashíaj Tzidkeinu.

De esto se entiende que no hay lugar para confiar en otros o cargar el trabajo sobre otros. Esta es la misión de cada uno y cada una.

Cada persona debe realizar por sí misma el trabajo de “servir a mi Creador” (para eso “yo fui creado”), y ciertamente tiene las fuerzas para lograrlo, porque “no se le exige a una persona más allá de sus capacidades”.

(Torat Menajem – Hitvaadiot 5751, tomo III, pág. 132)


Un día de redención personal

Estando realmente muy cerca de la Redención, cada judío debe acostumbrarse a vivir con redención y colocarse a sí mismo en una situación y sentimiento de Gueulá.

¿Cómo?

Transformando su día personal en un “día de redención personal” y su lugar particular en una “Tierra de Israel”, realizando su misión en este instante y en este lugar con total perfección, en pensamiento, palabra y acción.

(De una sijá de Shabat Parashat Pinjás 5751. De “Likrat Shabat”)


Falta un pequeño acto

Nos encontramos en los últimos instantes antes de la llegada del Mashíaj.

Y el hecho de que todavía no haya llegado no es, Di-s libre, porque falte tiempo, sino porque todavía falta una acción más que incline a todo el mundo hacia el mérito y traiga la Redención.

La necesidad del momento exige entonces que cada judío, desde el más pequeño hasta el más grande, piense acerca de la Redención verdadera y completa por medio de Mashíaj Tzidkeinu y actúe para traerla, tanto en sí mismo como influyendo sobre los demás.

(Torat Menajem – Hitvaadiot 5747, tomo II, pág. 651)


Canto y agradecimiento pensando en el futuro

El judío debe vivir con alegría y cantar alabanzas al Santo Bendito Sea por los milagros del pasado y del presente, y también por los milagros que vendrán en el futuro.

En el Midrash (Parashat Beshalaj) está escrito:

“En el futuro Israel cantará una canción”.

Y el Shelá explica:

“Cuando reciban la noticia de la Redención, cantarán por aquello que está por venir; es decir, por los milagros futuros. Apenas reciban la noticia, comenzarán inmediatamente a cantar, con la fuerza de la fe, como si ya hubiera sucedido”.

(Según Torat Menajem 5751, tomo II, pág. 222 y nota 147. De “Likrat Shabat”)


Despertar a todos

Debido a la enorme importancia del tema, es correcto y apropiado que en toda reunión de varios judíos se recuerde y se despierte a todos diciendo:

“¡Escuchen judíos!

Agregar una sola buena acción por parte de cada uno de ustedes —y especialmente por todos juntos— puede ser el acto decisivo, el ‘golpe final del martillo’, antes de la Redención verdadera y completa”.

(Torat Menajem – Hitvaadiot 5747, tomo II, pág. 621)

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1 PARASHÁ NASÓ

https://galeinai.org/category/parasha/bamidbar/naso

Parashat Nasó es una parashá interesantísima porque tiene de todo: es la más larga de toda la Torá (176 versículos) y contiene temas muy profundos sobre la identidad, la pureza y la conexión con lo Divino. Como hoy es domingo, estamos arrancando la semana con esta parashá, aquí tienes un resumen con los puntos clave.

📋Puntos clave de Parashat Nasó

1. El censo de los Levitas (El servicio interior)

La parashá continúa el censo que empezó en el desierto (Bamidbar), pero se enfoca específicamente en las familias de la tribu de Leví (Guershón, Kehat y Merarí).

  • El concepto jasídico: A cada familia se le asigna una tarea muy específica para transportar el Mishkán (Tabernáculo). Unos llevan las maderas, otros las telas, otros los utensilios sagrados. Esto nos enseña que en el “Santuario” que construimos en el mundo, cada uno tiene una misión única. Nadie es más importante que otro; el Mishkán solo se sostiene si cada uno cumple con su rol específico.

~ Lunes, 2 de Siván ~

“A los hijos de Merarí, según sus familias y la casa de sus padres, los contarás.”

  ~ Puntos de las Sijot Kodesh ~

“A los hijos de Merarí… los contarás” (Bamidbar/Números 4:29)

Respecto de ellos no se menciona la expresión “levantamiento de cabeza” (“nasiat rosh”), como sí fue dicho acerca de Kehat y Guershón.

Y puede explicarse así: el servicio del Mishkán requería dos aspectos:

Existencia y personalidad propia (“metziut”) — entusiasmo del corazón y sabiduría del corazón. Esto se manifestaba en Kehat y Guershón, que transportaban los utensilios más importantes.

Y también anulación y simplicidad (“bitul vehitpashtut”).

Por eso, respecto a Merarí no se menciona “levantamiento de cabeza”, porque su grandeza consistía precisamente en la humildad y la autoanulación.

— “Para Mí, para Mi Nombre”, sin intereses personales.

Esto se expresaba particularmente en Merarí (palabra relacionada con “amargura” y autoanulación), quienes cargaban las tablas del Mishkán.

Por ello no se dice acerca de ellos “levantamiento de cabeza”, porque su virtud principal era el bitul —la humildad y la simple entrega.

(Séfer HaSijot 5747, tomo II, pág. 465)

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“Desde los treinta años para arriba hasta los cincuenta años, todo el que venga al servicio militar para realizar el trabajo del servicio y el trabajo de carga en la Tienda del Encuentro.”
(Bamidbar/Números 4:46)

~ Puntos de las Sijot Kodesh ~

El canto de los leviím específicamente con címbalos y arpas

“Desde los treinta años… para realizar el trabajo del servicio”

Se refiere al canto acompañado de címbalos y arpas, que constituye “un servicio para otro servicio”.
(como explica Rashi)

Hay que analizar: ¿por qué Rashi no menciona en absoluto el canto con la voz?

Y también, ¿por qué Rashi menciona específicamente “címbalos y arpas”, si en el Beit HaMikdash los leviím tocaban muchos otros instrumentos?

Puede explicarse de una manera novedosa:

Los leviím menores de cincuenta años eran aptos para el servicio del Mishkán porque, como explica Rashi, “después de los cincuenta años la fuerza física comienza a disminuir”.

Ahora bien, podría preguntarse: cantar con la voz o tocar arpas y otros instrumentos no requiere una fuerza física tan grande. Entonces, ¿por qué los mayores de cincuenta no serían aptos para ello? Ellos también podrían cantar o tocar instrumentos.

Por eso Rashi explica, según el sentido simple del texto, que aquí no se habla del canto vocal ni de instrumentos suaves, sino particularmente de tocar címbalos y arpas de manera que implica esfuerzo físico y trabajo manual.

Especialmente los címbalos, que eran dos grandes placas metálicas, requerían bastante fuerza para ser utilizados.

Por eso únicamente los leviím jóvenes, “hasta los cincuenta años”, eran aptos para esta tarea.

(Basado en Likutei Sijot, tomo 8, pág. 44 y ss. – de “Likrat Shabat”)

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2. La pureza del campamento

Se ordena expulsar del campamento a las personas que están en estado de impureza (tumá).

  • Enfoque interior: No se trata de un castigo, sino de una cuestión de sintonía espiritual. Para recibir la presencia de Hashem de manera revelada, el entorno debe estar refinado. También se habla aquí de las leyes de restitución (confesar un error y devolver lo robado más una quinta parte), enseñando que la rectificación espiritual siempre requiere una acción en el mundo físico.

Transcripción

(ו) והתודו את־חטאתם אשר עשו והשיב את־אשמו בראשו וחמישתו יוסף עליו ונתן לאשר אשם לו:

וְהִתְוַדּוּ אֶת־חַטָּאתָם אֲשֶׁר עָשׂוּ וְהֵשִׁיב אֶת־אֲשָׁמוֹ בְּרֹאשׁוֹ וַחֲמִישִׁתוֹ יֹסֵף עָלָיו וְנָתַן לַאֲשֶׁר אָשַׁם לוֹ:

וְיוֹדוּן יַת חוֹבֵיהוֹן דִּי עֲבָדוּ וִיתוּב יַת חוֹבְתֵיהּ בְּרֵישֵׁהּ וַחֲמִישָׁה יֹוסֵף עֲלוֹהִי וְיִתֵּן לְדַחַב לֵיהּ:


~ נקודות משיחות קודש ~

תשובה מתוך פגיעה כללית

והתוודו את־חטאתם אשר עשו
צריך להתוודות על העוונות… ולאמר אותם עם התשובה
… והוא מאמרו … והתודו (סהמ”צ להרמב”ם מ”ע עג)

כבר הקשו, בפשטות מקומות על הרמב”ם (מנ”ח מצוה שסד, ועוד), מדוע מנה רק וידוי למצוה, ואת התשובה עצמה לא מנה כלל, וביאור באופנים שונים.

ויש לבאר זה בדרך הפשט:

אמרו חז”ל ש”מ”ח מצוות עשה הם כנגד מ”ח איברין של אדם” (מכות כג, סע”ב) ו”של”ה מצוות לא תעשה הם כנגד שס”ה גידים” (זח”א קע, ב). ומבואר בספרי חסידות, שיש בכל נשמה “פרי”ג מיני כוחות וחיות” (תניא פרק נא), וכאשר האדם הוא שלם בשמירת כל התרי”ג מצוות אז הוא “תמים ושלם בכל איברי נפשו כו’, מה־שאין־כן כו'”.

אם חסר מצוה אחת או פגם בה, הרי נעשה חסר מ”ח איבריו
(לקוטי תורה, נצבים מה, ב).

אך מצות התשובה בכוחה לתקן את האיברים הפגומים, כי התשובה מגיעה ממעמקא דלבא ומעצם הנפש, שהוא מקור חיותן של “פרי”ג מיני כוחות וחיות”. ולכן נמשך משם חיות חדשה לתקן האיבר הפגום.

ולכן לא נמנית מצות התשובה שבכלל מנין המצוות, כי נמנו רק המצוות שהן כנגד כוחות הנפש, אך מצות התשובה מגיעה מעצם הנפש שלמעלה מכוחות הנפש, עד שבכוחה לתקן את הפגמים שבעצמות, ורק מצות וידוי שהיא בפה יכולה להימנות במנין מצוות.

(ע”פ לקו”ש, כרך לז, עמ’ 18 ואילך)


Traducción

“Y confesarán el pecado que hicieron; devolverá su culpa íntegramente, agregará un quinto y lo dará a aquel contra quien pecó.”
(Bamidbar/Números 5:7)


~ Puntos de las Sijot Kodesh ~

La teshuvá proviene de lo más profundo del alma

“Y confesarán el pecado que hicieron”

La persona debe confesar sus pecados y expresarlos junto con el arrepentimiento.
Así lo escribe el Rambam al definir la mitzvá de la confesión.

Los comentaristas preguntan: ¿por qué el Rambam cuenta solamente el vidui (confesión) como mitzvá, y no la teshuvá misma?

Puede explicarse de la siguiente manera:

Nuestros Sabios enseñan que las 248 mitzvot positivas corresponden a los 248 órganos del cuerpo humano, y las 365 mitzvot prohibitivas corresponden a los 365 tendones.

La jasidut explica que en el alma existen “613 fuerzas y canales de vida espiritual”. Cuando la persona cumple todas las mitzvot, está completa espiritualmente en todos los aspectos de su alma.

Pero cuando falta una mitzvá o existe una falla espiritual, se produce un defecto en alguno de esos “órganos” espirituales.

Sin embargo, la mitzvá de teshuvá tiene el poder de reparar esos daños, porque la teshuvá surge de lo más profundo del corazón y de la esencia misma del alma, que es la fuente de vida de todas las fuerzas espirituales.

Por eso, desde allí desciende una nueva vitalidad capaz de reparar el aspecto dañado.

Y esta es la razón por la cual la teshuvá misma no fue contada dentro de las 613 mitzvot: las mitzvot corresponden a las fuerzas particulares del alma, mientras que la teshuvá proviene de la esencia del alma, que está por encima de todas las fuerzas particulares.

En cambio, el vidui —la confesión verbal realizada con la boca— sí puede contarse como una mitzvá específica.

(Basado en Likutei Sijot, tomo 37, pág. 18 y ss.)

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3. El voto del Nazir (El balance del límite) Bamidbar 6:1

Uno de los temas más fascinantes es el Nazir (el nazareo): una persona que, de forma voluntaria, decide consagrarse a Hashem por un tiempo. Para hacerlo, asume tres restricciones:

  1. No tomar vino ni nada que provenga de la uva.
  2. No cortarse el cabello.
  3. No contraer impureza por contacto con un fallecido.
  • La paradoja: Al terminar su período, el Nazir debe traer una ofrenda por el “pecado” de haberse privado de los placeres permitidos del mundo. El Jasidut explica que el ideal no es escapar del mundo físico, sino refinarlo. Usamos restricciones temporales (hagbalá) para educar al autocontrol, pero el objetivo final es elevar lo material, no anularlo.

4. Bircat Cohanim (La Bendición Sacerdotal)

Aquí aparece una de las plegarias más hermosas y universales: las palabras exactas con las que Aarón y sus hijos debían bendecir al pueblo.

“Que Dios te bendiga y te proteja…”

  • El detalle: La bendición termina con la palabra Shalom (Paz). El Midrash dice que la paz es el único recipiente capaz de contener y conservar todas las demás bendiciones. Sin paz, ninguna otra bendición puede sostenerse.

22)
Y habló Hashem a Moshé, diciendo:

“Habla a Aharón y a sus hijos diciendo:
Así bendecirán a los Hijos de Israel, diciéndoles:

Rashi

“Diciéndoles” — como “Recordar” y “Guardar” (del Shabat).
En francés antiguo: dizant (“diciendo”).

“Diciéndoles” — que todos estén escuchando.

“Diciéndoles” — escrito en forma plena, para enseñar que no deben bendecirlos con apuro ni confusión, sino con intención y con un corazón completo.

(Números 6:24-27)

Versículo 24:

(כד) יְבָרֶכְךָ יְהוָה וְיִשְׁמְרֶךָ: ס

Traducción: Que Hashem te bendiga y te proteja.

Rashi:

  • Que te bendiga: Que tus bienes se multipliquen.
  • Y te proteja: Que no vengan salteadores a quitarte tu dinero. Pues un ser humano que entrega un regalo a su siervo no puede protegerlo de otros hombres, y si vienen ladrones y se lo quitan, ¿qué provecho tiene su regalo? Pero el Santo, bendito sea, Él es quien da y Él es quien protege. Y hay muchos otros comentarios en el Sifrí.

Sforno:

  • Que te bendiga: Con riquezas y posesiones, pues “si no hay harina (sustento), no hay Torá”.
  • Y te proteja: De los ladrones.

Versículo 25:

(כה) יָאֵר יְהוָה פָּנָיו אֵלֶיךָ וִיחֻנֶּךָ: ס

Traducción: Que Hashem haga iluminar Su rostro hacia ti y te conceda Su gracia.

Rashi:

  • Haga iluminar Su rostro hacia ti: Que te muestre un rostro sonriente, un rostro radiante.
  • Y te conceda Su gracia (Vijuneka): Que te otorgue gracia (Jen).

Versículo 26:

(כו) יִשָּׂא יְהוָה פָּנָיו אֵלֶיךָ וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם: ס

Traducción: Que Hashem eleve Su rostro hacia ti y te conceda la paz.

Rashi:

  • Eleve Su rostro hacia ti: Que suprima Su enojo.

Versículo 27:

(כז) וְשָׂמוּ אֶת־שְׁמִי עַל־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וַאֲנִי אֲבָרְכֵם: ס

Traducción: Y pondrán Mi Nombre sobre los hijos de Israel, y Yo los bendeciré.

Rashi:

  • Y pondrán Mi Nombre: Que los bendigan invocando el Nombre Explícito (el Tetragrámaton).
  • Y Yo los bendeciré: A Israel; y estaré de acuerdo con los Kohanim.
  • Otra explicación: “Y Yo los bendeciré” se refiere a bendecir a los propios Kohanim.

A. ¿Qué es lo que causa la bendición? Como se explicó anteriormente, el concepto de la bendición sacerdotal (Birkat Kohanim) no es solo un deseo, sino una canalización de energía divina. El Rambam explica que el precepto de bendecir al pueblo recae sobre los sacerdotes, pero la fuente de la bendición es el Santo, bendito sea.

Puntos clave sobre los versículos:

  • “Que Hashem te bendiga”: Se refiere a la bendición en los bienes materiales, para que la persona tenga sustento con amplitud.
  • “Y te proteja”: La protección es necesaria para que el éxito material no se convierta en un obstáculo o sea arrebatado por fuerzas externas.
  • “Haga iluminar Su rostro”: Esto alude a la luz de la Torá y al entendimiento espiritual que ilumina la vida del judío.

En el servicio espiritual (Avodá): Se explica que cada judío tiene en su interior una chispa de “Kohén”. Esto significa que cada persona tiene la capacidad de bendecir a su prójimo y de atraer la luz divina hacia el mundo a través de sus buenas acciones y su estudio de la Torá.

La importancia de la paz: El cierre de la bendición con la palabra “Paz” (Shalom) es fundamental. Nuestros sabios enseñan que la paz es el “recipiente” que sostiene todas las demás bendiciones; sin paz, las demás bendiciones no pueden perdurar.


Puntos de las Sijot Kodesh – Traducción

Dos ejemplos que trae Rashi sobre “decirles”

Las dos explicaciones que trae Rashi sobre las palabras “אמור להם” —“como ‘Zajor’ y ‘Shamor’”— no vienen solamente a explicar las palabras “decirles”, sino que además constituyen una introducción a la bendición de los Cohanim.

Sobre las palabras “Que Hashem te bendiga”, Rashi explica:
“Que sean bendecidos tus bienes”.

Y sobre “y te cuide”, Rashi dice:
“Que no vengan ladrones a quitarte tus posesiones”.

Rashi incluso amplía la explicación: en el caso de un ser humano que da un regalo, ¿qué beneficio tiene el receptor si luego vienen y se lo quitan? Pero el Santo Bendito Sea no solo da, sino que también protege aquello que dio.

A simple vista parecería innecesaria toda esta explicación, porque es algo obvio. ¿Qué agrega entonces Rashi?

La enseñanza es que “te bendiga” y “te cuide” no son dos bendiciones separadas, sino una sola bendición completa: que la bendición permanezca protegida y conservada. Porque sin “y te cuide”, realmente no habría bendición plena en “te bendiga”.

De manera similar, las palabras:
“Que Hashem alce Su rostro hacia ti y ponga para ti paz”
no son dos conceptos independientes, sino una sola bendición que incluye tanto el aspecto positivo como la eliminación de lo negativo.

La paz verdadera solo puede existir cuando previamente “Hashem alza Su rostro hacia ti”, es decir, contiene Su enojo y revela favor y cercanía.

Por eso Rashi explica sobre “אמור להם” (“decirles”) que las bendiciones deben decirse como “Zajor y Shamor”, ya que en Shabat recordar y cuidar no son dos ideas separadas, sino una sola unidad, hasta el punto de que nuestros sabios dijeron:

“Zajor y Shamor fueron dichos en una sola expresión”.

El recuerdo del Shabat es completo únicamente cuando existe también la observancia y protección del Shabat.

Así también sucede con las bendiciones sacerdotales: cada bendición que los Cohanim dan al pueblo judío incluye simultáneamente abundancia y protección.

“Que Hashem te bendiga” — que tus bienes aumenten.
“Y te cuide” — que esa bendición permanezca y sea preservada.

Solo entonces la bendición es completa.

“Que todos escuchen”

Luego Rashi agrega:

“Que todos estén escuchando”.

La preparación para que la bendición sea completa —incluyendo tanto la abundancia como la protección— depende de la unión entre quienes bendicen y quienes reciben la bendición.

Por un lado, la bendición se dice en singular:
“Te bendiga”, “te cuide”, dirigiéndose a cada judío individualmente.

Pero al mismo tiempo, “que todos escuchen”: cada uno oye que también el otro está siendo bendecido. Esto despierta anulación del ego y unión colectiva.

Cuando existe el estado de:

“Todos nosotros como uno solo”,

entonces se crea el recipiente adecuado para la bendición suprema:

“Y ponga para ti paz”.

Porque la paz equivale a todas las bendiciones juntas.

Y la plenitud final de esta paz se revelará con la llegada del Mashíaj Tzidkeinu, de quien está dicho:

“Paz” es Su nombre.

Entonces se cumplirá:

“Transformaré a los pueblos en un lenguaje puro para que todos invoquen el Nombre de Hashem y Lo sirvan juntos, con un solo hombro”.

Y también:

“La tierra estará llena del conocimiento de Hashem como las aguas cubren el mar”.

Likutei Sijot, Parashat Nasó, tomo 18

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5. Las ofrendas de los Príncipes (La individualidad y la unidad)

Al final, la Torá detalla las ofrendas que trajeron los líderes (Nesiím) de las doce tribus para la inauguración del Altar.

  • La curiosidad: Cada uno de los doce príncipes trajo exactamente el mismo regalo, al gramo y al detalle. Sin embargo, la Torá repite el texto completo doce veces en lugar de resumirlo.
  • La enseñanza: Aunque hacia afuera la acción parecía idéntica, la intención de cada corazón era completamente única. Hashem valora la interioridad y la dedicación personal de cada individuo, por eso le da a cada uno su propio espacio en el texto sagrado.

🍇 1. El Nazir y el Misterio de sus Límites

El Nazir es alguien que busca una conexión espiritual más alta y, para lograrlo, decide ponerse límites estrictos: no toma vino, no se corta el pelo y no se acerca a un cementerio.

Aquí hay una paradoja que a tus alumnos les va a encantar: al terminar sus días de abstinencia, la Torá le ordena al Nazir traer una ofrenda por un “pecado” (Jatát). Los sabios preguntan: si se consagró a Dios, ¿cuál fue su pecado? El Talmud responde que su pecado fue privarse de los placeres permitidos del mundo (como el vino).

El enfoque jasídico para la clase:

  • El propósito del límite: Hashem no creó el mundo físico para que lo rechacemos o nos aislemos de él. El objetivo final es “hacer para Él una morada en los mundos inferiores”.
  • La herramienta, no el fin: Los límites del Nazir son una herramienta temporal. A veces, para corregir un hábito o refinar un deseo, necesitamos irnos al extremo opuesto y ponernos restricciones (hagbalá). Pero eso es solo la etapa de preparación. El verdadero logro espiritual no es abstenerse del mundo, sino elevar el mundo: comer, trabajar y vivir materialmente, pero con una intención sagrada. El límite sirve para construir el recipiente; una vez fuerte, el recipiente debe llenarse de luz, no quedarse vacío.

⚖️ 2. Las Ofrendas Idénticas de los Príncipes (Idénticas por fuera, Únicas por dentro)

Al final de Nasó, los líderes de las doce tribus (Nesiím) traen sus ofrendas para inaugurar el Altar. Si lees el texto, es larguísimo porque la Torá repite doce veces exactamente la misma lista de regalos: la misma cantidad de plata, los mismos animales, el mismo incienso. Hacia afuera, todo era idéntico.

Cualquiera se preguntaría: ¿Por qué la Torá, que cuida cada letra, no puso la lista una sola vez y dijo “y esto mismo trajeron los demás príncipes”?

La enseñanza interior para tus alumnos:

  • La intención (Kavaná): El Midrash explica que aunque el regalo físico era el mismo, los pensamientos y las intenciones de cada príncipe eran completamente diferentes. Cada uno ofreció el regalo basándose en la historia, el potencial y la misión espiritual única de su propia tribu. Por ejemplo, el príncipe de Yehudá pensaba en el reinado, mientras que el de Yisajar pensaba en el estudio de la Torá.
  • El valor de la individualidad: Para Hashem, la acción exterior (el recipiente) puede parecer igual a la de los demás, pero lo que realmente cuenta es el corazón y la interioridad que tú le pones. Dios no busca “robots” que hagan las cosas en serie; por eso la Torá se toma el tiempo de escribir doce veces el texto completo, porque para Él, cada una de esas intenciones individuales vale un universo entero.

🎯La Unión de ambos conceptos:

Parashat Nasó nos da el secreto del equilibrio en la vida. Por un lado, el Nazir nos enseña que necesitamos límites y estructura para no perdernos en lo material y construir un recipiente fuerte. Por el otro lado, los Príncipes nos enseñan que dentro de esa estructura —donde todos cumplimos las mismas leyes y hacemos las mismas acciones— lo que nos define es nuestra intención única e interior. El límite uniforme protege el recipiente, pero tu dedicación personal y única es lo que atrae la Luz Divina al mundo”.

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2 📅 EL MES DE SIVÁN: EL MATRIMONIO CÓSMICO Y LA TERCERA VÍA

Siván es el tercer mes del calendario (contando desde Nisán). En la tradición interior, el número 3 representa el equilibrio, la armonía y la síntesis. Nisán es la revelación de Arriba hacia Abajo (Pesaj, Dios nos saca); Iyar es el esfuerzo de Abajo hacia Arriba (la cuenta del Omer, nuestro auto-refinamiento); y Siván es la unión perfecta de ambos: la entrega de la Torá (Matán Torá).

El Sefer Ietzirá (el Libro de la Formación) es el texto fundacional de la Cabalá que analiza la estructura del universo a través de las letras del alfabeto hebreo, los signos del zodíaco, las tribus y los órganos del cuerpo.

Para el mes de Siván, el Sefer Ietzirá revela un entramado místico perfecto que se conecta directamente con los conceptos de límite, recipiente e intención que venimos armando para tu clase.

🌌Los 4 pilares de Siván según el Sefer Ietzirá

El Sefer Ietzirá asocia cada mes con una letra, un signo astrológico, un sentido del alma y una tribu. Para Siván, la configuración es la siguiente:

  • Letra: ז (Zayin)
  • Signo: Teomim (Géminis / Los Gemelos)
  • Sentido del alma: El Movimiento / El Caminar (Halajá)
  • Tribu: Zevulún

🗡️1. La Letra Zayin (ז): El límite que se convierte en corona

La letra con la que Hashem creó el mes de Siván es la Zayin.

  • El diseño místico: Si miras una letra Zayin escrita en un rollo de Torá, es esencialmente una letra Vav (un canal recto que desciende) pero que tiene una corona en la parte superior y se expande hacia los lados. Además, la palabra Zayin en hebreo antiguo significa “arma” o “armadura” (un elemento de protección y contención).
  • La conexión con el Límite (Nazir / Hagbalá): El “arma” representa la capacidad de poner un límite, una restricción contra lo que es ajeno. Pero el Jasidut nos enseña algo más profundo: la Zayin es el número 7 (la sefirá de Maljut, la acción en el mundo material). Al poner límites sagrados abajo en la tierra, la energía “rebota” hacia Arriba y se transforma en una corona. El límite no nos achica; nos corona y nos da el poder de gobernar nuestra realidad.

👥2. El Signo Teomim (Gemelos): Dos caras de una misma intención

Siván es el mes de Géminis (Teomim). En la Torá, la máxima expresión de “gemelos” o dualidad unida ocurre en la entrega de la Torá:

  • Las dos tablas: Había dos tablas del Pacto, idénticas en su forma exterior de piedra, pero con contenidos diferentes (una con los deberes hacia Dios y la otra con los deberes hacia el prójimo).
  • Dios e Israel: El Midrash compara Matán Torá con una boda, donde el Novio (Hashem) y la Novia (Israel) se vuelven un solo ser, como gemelos que comparten una misma esencia.
  • Conexión con los Príncipes: Al igual que las ofrendas idénticas de los príncipes, los gemelos representan la unión en la diversidad. Parecen iguales por fuera (el mismo recipiente uniforme), pero cada uno opera con una interioridad y un alma completamente individual.

🏃 3. El Sentido del Mes: El Movimiento (Halijá)

El Sefer Ietzirá dice que el sentido que se rectifica en Siván es el movimiento, la acción de caminar.

  • De la Ley al Caminar: La palabra para la ley judía es Halajá, que proviene de la raíz lalejet (caminar). La Torá no es un libro de filosofía estático; son instrucciones de movimiento.
  • La conexión jasídica: Los ángeles son llamados Omdim (seres estáticos) porque no cambian. El ser humano es llamado Mehaléj (caminante) porque tiene la capacidad de avanzar y elevarse. ¿Cómo nos movemos? A través de la Torá. Las mitzvot actúan como los rieles de un tren: ponen un límite estricto a los lados para que el tren no se descarrile, pero es precisamente ese límite el que le permite moverse a máxima velocidad hacia su destino.

4. La Tribu de Zevulún: El socio material de la Torá

La tribu de Siván es Zevulún, los comerciantes marítimos. Ellos hicieron un pacto famoso con la tribu de Yisajar (los sabios): Zevulún trabajaba en el mar y sostenía económicamente a Yisajar para que pudiera estudiar Torá día y noche, compartiendo la recompensa espiritual por igual.

  • El Recipiente y la Luz: Zevulún representa el mundo de los negocios, la materia y los límites de la realidad económica. Yisajar representa la luz espiritual ilimitada.
  • La gran conclusión: Siván es el mes donde el hombre de acción (Zevulún) y el hombre de espíritu (Yisajar) se dan la mano. Nos enseña que la Torá necesita de la materia, de los recipientes finitos y de los recursos concretos para poder manifestarse en este mundo inferior.

El Sefer Ietzirá nos revela que Siván es el mes de la letra Zayin (el límite que se vuelve corona), del movimiento de la Halajá y de la tribu de Zevulún (la materia que sostiene al espíritu). Todo esto nos muestra que el secreto de recibir la Torá no es ser perfectos seres espirituales aislados del mundo, sino ser caminantes en la tierra que, mediante límites sagrados y precisos, transformamos lo cotidiano en una morada para lo Infinito”.

Hoy entramos en la recta final hacia Shavuot. Parashat Nasó nos da la fórmula exacta para prepararnos. El Nazir y los días de restricción de Siván nos recuerdan que necesitamos límites sagrados, compromiso y estructura para crear un recipiente fuerte donde la espiritualidad pueda vivir. Y por otro lado, las ofrendas idénticas de los príncipes y la unión en el Sinaí nos enseñan que dentro de esa estructura, Hashem desea tu voz única, tu intención personal y tu corazón. Que este mes sepamos poner los límites correctos para contener la Luz, aportando cada uno nuestra propia y única intención al mundo”.

3 SHAVUOT – MATAN TORÁ

Hace tres mil años, el pueblo judío estuvo al pie del Sinaí y recibió el regalo más grande jamás entregado: la Torá.
No sólo para los eruditos.
No sólo para una élite.
Sino para cada judío y toda la humanidad.

Para cerrar tu clase de hoy con broche de oro, o para abrir el espacio dedicado exclusivamente a la festividad que corona al mes de Siván, aquí tienes unas palabras profundas, concisas y con la esencia del Jasidut sobre Shavuot:

🌾 Shavuot: El Matrimonio entre el Cielo y la Tierra

Shavuot es conocida como el “Tiempo de la Entrega de nuestra Torá” (Zman Matán Toratenu). En el Jasidut se explica que lo que ocurrió en el Monte Sinaí no fue simplemente una clase magistral de leyes divinas, sino una revolución cósmica.

Antes de Matán Torá, existía un decreto espiritual que separaba los mundos: «Lo superior no descenderá a lo inferior, y lo inferior no ascenderá a lo superior». El Cielo era espiritual y la Tierra era puramente material; no había un puente real entre ambos.

En Shavuot, Hashem anuló ese decreto. Él descendió sobre la montaña y nos dio el poder de tomar elementos físicos del mundo (el cuero de un tefilín, la comida de Shabat, los recursos económicos) y transformarlos en santidad. Shavuot es la festividad donde el Cielo y la Tierra se unen en un matrimonio eterno.

🕯️ Tres Conceptos Jasídicos para compartir en la Clase:

1. El misterio de la Torá: “Nosotros recibimos, Él entrega”

Si prestas atención al lenguaje de los rezos, nunca llamamos a Shavuot “El día en que recibimos la Torá”, sino “El día de la Entrega de nuestra Torá”. ¿Por qué?

El Jasidut explica que la entrega ocurrió una sola vez en la historia (hace más de 3,300 años), pero la recepción es un trabajo diario y personal. Cada mañana, cuando una persona decide estudiar o hacer una mitzvá con una nueva intención, está recibiendo su Torá en ese preciso instante. Hashem siempre está entregando; de nosotros depende el tamaño del recipiente que construimos para recibirla.

2. “Como un solo hombre, con un solo corazón”

El desierto es un lugar de vacío y anonimato. La Torá no se entregó en una gran metrópolis, sino en un desierto, enseñando que para contener la Sabiduría Suprema debemos hacernos humildes y receptivos como el desierto.

Pero la condición fundamental que exigió Hashem para revelar Su Esencia fue la unidad absoluta. Cuando el pueblo acampó frente al monte Sinaí, la Torá dice en singular: “VaYiján sham Yisrael” (Y acampó allí Israel). Estaban despojados de ego, unidos por un mismo propósito. El recipiente para la Torá no es el individuo aislado, es la comunidad unida.

3. Las Ofrendas de Shavuot: Elevar el Jetz (Lo Leudado)

A diferencia de Pesaj, donde el Jametz (el leudado, que representa el ego y el orgullo) está estrictamente prohibido, en Shavuot la ofrenda central en el Templo consistía en dos panes leudados (Shtei HaLejem).

Esto encierra el secreto final de la festividad: en la etapa de preparación (Pesaj/Omer) necesitamos ponernos restricciones estrictas y anular el ego. Pero una vez que recibimos la Torá en Shavuot, adquirimos la fuerza para refinar incluso nuestro ego y nuestras pasiones. Ya no rechazamos la materia ni los impulsos del corazón; los tomamos, los elevamos y los convertimos en una morada para Hashem.

🎯 Reflexión Final

“Shavuot nos recuerda que la Torá no es un libro de historia antigua, sino una fuerza viva que se renueva en cada generación. Al prepararnos para esta noche sagrada, nuestro trabajo es refinar nuestros atributos interiores, expandir la empatía hacia nuestros compañeros y recordar que cada uno de nosotros es una pieza indispensable para que la presencia de Dios habite de manera revelada en este mundo”.

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Los Diez Mandamientos — עשרת הדברות

1. Yo soy Hashem tu Dios

 אָנֹכִי ה׳ אֱלֹהֶיךָ אֲשֶׁר הוֹצֵאתִיךָ מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם

Anojí Adonái Elohéja asher hotzetíja meéretz Mitzráim

Yo soy Hashem tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto.

2. No tendrás otros dioses

לֹא יִהְיֶה לְךָ אֱלֹהִים אֲחֵרִים עַל פָּנָי

Lo yihyé lejá elohím ajerím al panái

No tendrás otros dioses delante de Mí.

3. No tomarás el Nombre de Hashem en vano

לֹא תִשָּׂא אֶת שֵׁם ה׳ אֱלֹהֶיךָ לַשָּׁוְא

Lo tisá et shem Adonái Elohéja lashav

No tomarás el Nombre de Hashem tu Dios en vano.

4. Recuerda el día de Shabat

זָכוֹר אֶת יוֹם הַשַּׁבָּת לְקַדְּשׁוֹ

Zajor et yom hashabat lekadshó

Recuerda el día de Shabat para santificarlo.

5. Honra a tu padre y a tu madre

כַּבֵּד אֶת אָבִיךָ וְאֶת אִמֶּךָ

Kabéd et avíja veet imeja

Honra a tu padre y a tu madre.

6. No asesinarás

לֹא תִרְצָח

Lo tirtzaj

No asesinarás.

7. No cometerás adulterio

לֹא תִנְאָף

Lo tinaf

No cometerás adulterio.

8. No robarás

לֹא תִגְנֹב

Lo tignov

No robarás.

9. No darás falso testimonio

לֹא תַעֲנֶה בְרֵעֲךָ עֵד שָׁקֶר

Lo taané vereajá ed shaker

No darás falso testimonio contra tu prójimo.

10. No codiciarás

לֹא תַחְמֹד

Lo tajmod

No codiciarás.

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LOS DIEZ MANDAMIENTOS — PARASHAT ITRÓ

En Español

Y habló Dios todas estas palabras diciendo:

  1. Yo soy Hashem tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
  2. No tendrás otros dioses delante de Mí.
    No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay en los cielos arriba, en la tierra abajo o en las aguas debajo de la tierra.
    No te inclinarás ante ellos ni los servirás.
  3. No tomarás el Nombre de Hashem tu Dios en vano.
  4. Recuerda el día de Shabat para santificarlo.
    Seis días trabajarás y harás toda tu labor.
    Pero el séptimo día es Shabat para Hashem tu Dios.
  5. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Hashem tu Dios te da.
  6. No asesinarás.
  7. No cometerás adulterio.
  8. No robarás.
  9. No responderás contra tu prójimo falso testimonio.
  10. No codiciarás la casa de tu prójimo.
    No codiciarás la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que pertenezca a tu prójimo.

בעברית

וַיְדַבֵּר אֱלֹהִים אֵת כָּל הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה לֵאמֹר:

  1. אָנֹכִי ה׳ אֱלֹהֶיךָ אֲשֶׁר הוֹצֵאתִיךָ מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם מִבֵּית עֲבָדִים.
  2. לֹא יִהְיֶה לְךָ אֱלֹהִים אֲחֵרִים עַל פָּנָי.
    לֹא תַעֲשֶׂה לְךָ פֶסֶל וְכָל תְּמוּנָה אֲשֶׁר בַּשָּׁמַיִם מִמַּעַל וַאֲשֶׁר בָּאָרֶץ מִתָּחַת וַאֲשֶׁר בַּמַּיִם מִתַּחַת לָאָרֶץ.
    לֹא תִשְׁתַּחֲוֶה לָהֶם וְלֹא תָעָבְדֵם.
  3. לֹא תִשָּׂא אֶת שֵׁם ה׳ אֱלֹהֶיךָ לַשָּׁוְא.
  4. זָכוֹר אֶת יוֹם הַשַּׁבָּת לְקַדְּשׁוֹ.
    שֵׁשֶׁת יָמִים תַּעֲבֹד וְעָשִׂיתָ כָּל מְלַאכְתֶּךָ.
    וְיוֹם הַשְּׁבִיעִי שַׁבָּת לַה׳ אֱלֹהֶיךָ.
  5. כַּבֵּד אֶת אָבִיךָ וְאֶת אִמֶּךָ לְמַעַן יַאֲרִכוּן יָמֶיךָ עַל הָאֲדָמָה אֲשֶׁר ה׳ אֱלֹהֶיךָ נֹתֵן לָךְ.
  6. לֹא תִרְצָח.
  7. לֹא תִנְאָף.
  8. לֹא תִגְנֹב.
  9. לֹא תַעֲנֶה בְרֵעֲךָ עֵד שָׁקֶר.
  10. לֹא תַחְמֹד בֵּית רֵעֶךָ.
    לֹא תַחְמֹד אֵשֶׁת רֵעֶךָ וְעַבְדּוֹ וַאֲמָתוֹ וְשׁוֹרוֹ וַחֲמֹרוֹ וְכֹל אֲשֶׁר לְרֵעֶךָ.

Fonética

Vaidaber Elohim et kol hadevarim haele lemor:

  1. Anojí Adonái Elohéja asher hotzetíja meéretz Mitzráim mibeit avadim.
  2. Lo yihyé lejá elohim ajerim al panái.
    Lo taasé lejá pésel vejol temuná asher bashamáyim mimaal vaasher baáretz mitájat vaasher bamáyim mitájat laáretz.
    Lo tishtajavé lahem velo toovdem.
  3. Lo tisá et shem Adonái Elohéja lashav.
  4. Zajor et yom hashabat lekadshó.
    Shéshet yamim taavod veasíta kol melajteja.
    Veyom hashvií shabat laAdonái Elohéja.
  5. Kabed et avíja veet imeja lemaán יארijún yameja al haadamá asher Adonái Elohéja notén laj.
  6. Lo tirtzaj.
  7. Lo tinaf.
  8. Lo tignov.
  9. Lo taané vereajá ed shaker.
  10. Lo tajmod beit reeja.
    Lo tajmod eshet reeja veavdó vaamató veshoró vajamoró vejol asher lereeja.

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MAAMAR DEL REBE DE LUBAVITCH

SEGUNDO DÍA DE JAG HASHAVUOT 5735 – 1975

En el versículo (Itró Shemot 20 1-2): “Y habló Elokim todas estas palabras…” y luego sigue: “Yo soy HaShem tu Di-s…”

Y la pregunta que se plantea al comienzo del maamar en Shneur Zalman de Liadí, en Likutei Torá, es que hay que entender por qué el versículo dice: “todas estas palabras”.
Hubiera sido suficiente decir “las palabras”, y continuar inmediatamente con “Yo soy HaShem…”. ¿Por qué entonces se agrega “todas estas palabras”?

Y agrega allí el Yosef Yitzchak Schneersohn en el maamar de 5688 (1928), pronunciado cercano a la festividad de Shavuot de ese año, que también es necesario entender:
¿por qué el versículo dice “todas estas palabras”, cuando la palabra “todas” aparentemente es innecesaria? Tendría que haber dicho simplemente “estas palabras”, sin la palabra “todas”.

También hay que comprender por qué dice “estas” con hei de definición (“haele”), y no simplemente “estas” (“ele”).

La explicación de la pregunta —por qué se dice “haele” y no “ele”— es que, dado que inmediatamente después de “Y habló Elokim…” continúa “Yo soy HaShem tu Di-s…”, aun si hubiera dicho solamente “Y habló Elokim” (sin agregar “estas palabras”), igualmente se entendería que se refiere a lo que viene a continuación.

Por lo tanto, si aun así el versículo agrega las palabras “todas estas palabras”, e incluso añade el artículo definido en “haele”, esto requiere explicación.

En el maamar mencionado de 5688, continúa el Yosef Yitzchak Schneersohn explicando otra cuestión en este versículo:
En otros lugares de la Torá encontramos expresiones como “Y dijo Elokim…”, tal como aparece en el relato de la creación del mundo: “Y dijo Elokim: sea la luz”, y así también en los demás dichos de la creación.

Sin embargo, aquí, en el versículo “Y habló Elokim todas estas palabras”, referido al tema de la entrega de la Torá, encontramos una novedad especial.

Porque la entrega de la Torá no vino solamente a renovar algo totalmente desconocido para el mundo, ya que también antes de la entrega de la Torá los Patriarcas estudiaban Torá, como dicen nuestros Sabios en la Guemará:
“Abraham era anciano y estaba sentado en ieshivá”, y también Itzjak y Iaakov; e incluso en Egipto estudiaban Torá, a pesar de la dureza de la esclavitud.

Como está escrito respecto de Abraham:
“Porque Abraham escuchó Mi voz y guardó Mi observancia, Mis mandamientos, Mis decretos y Mis Torot”.

De esto se entiende que Abraham nuestro patriarca observó las mitzvot de HaShem no solamente en los aspectos de la Torá Escrita, sino también los aspectos de la Torá Oral, e incluso aquello que más adelante establecerían los Sabios, de quienes dijeron nuestros Sabios:
“Las palabras de los escribas son más queridas que las palabras de la Torá”.

Por lo tanto, incluso el gran jidush (novedad esencial) que hubo en la entrega de la Torá no fue simplemente la revelación de la Torá misma, pues Abraham ya la estudiaba y la cumplía antes de la entrega de la Torá.

Entonces, ¿qué fue lo que realmente se renovó y se reveló específicamente en Matan Torá?

Y si es así, vuelve la pregunta:
¿por qué en Matan Torá dice “Y habló Elokim”, igual que en el relato de la creación, y no “Y habló HaVaia”?

La pregunta se hace aún más fuerte considerando que incluso en la creación del mundo encontramos al comienzo: “En el principio creó Elokim…”, pero luego continúa:
“El día en que HaVaia Elokim hizo tierra y cielos”.

Es decir, aun respecto de la creación del mundo aparece el Nombre HaVaia.

Entonces, en el asunto de la entrega de la Torá —que, como se explicó, constituye una revelación infinitamente más elevada y maravillosa que la creación del mundo— ¿por qué precisamente allí se utiliza el Nombre Elokim y no HaVaia?

Y también hay que comprender otra cuestión en estos versículos, como se explica en Likutei Torá respecto del contenido interno de los Diez Mandamientos:

Muchos de los mandamientos son aparentemente “cosas simples”, como por ejemplo:
“No asesinarás”, “No robarás”, etc.

Incluso antes de la entrega de la Torá, también Noé y sus descendientes entendían por sí mismos que esas conductas son necesarias para la existencia civilizada del mundo.

Si es así, ¿cuál es entonces el contenido profundo de los Diez Mandamientos, por el cual fue necesaria toda la novedad extraordinaria y la revelación incomparable de Matan Torá?

Y la explicación de estas preguntas está relacionada con otro versículo mencionado anteriormente en la Torá:
“Y te alegrarás en tu festividad… según la medida de la bendición que HaVaia tu Di-s te haya dado”.

El versículo habla de la mitzvá de subir en peregrinación al Beit Hamikdash en la festividad de Shavuot y traer sacrificios shelamim, como explica Rashi:
“según la medida de la generosidad de tu mano” — todo según la bendición recibida; traer ofrendas de alegría y santificar el llamado festivo compartiendo comida sagrada.

Y aquí surge una nueva pregunta:
¿por qué la Torá atribuye la generosidad específicamente a “la mano”?

Parecería más lógico decir “la generosidad del corazón”, como encontramos respecto de las donaciones para el Mishkán:
“Todo aquel cuyo corazón lo impulsó”.

Entonces, ¿por qué aquí dice “la generosidad de tu mano” y no “la generosidad de tu corazón”?

También debe entenderse otra precisión en el lenguaje del versículo:
“Y te alegrarás en tu festividad”.

Toda acción y actividad de la persona en general, y especialmente en relación con las festividades, ciertamente está vinculada con HaVaia. Entonces, ¿por qué el versículo enfatiza específicamente aquí: “Y te alegrarás…”?

También hay que entender por qué el versículo dice:
“Y te alegrarás en tu festividad”, enfatizando la acción concreta de alegrarse.

Porque en cada festividad existe una acción o mitzvá práctica particular asociada a ella:

  • En Pésaj, la mitzvá práctica es comer matzá.
  • En Sucot, la mitzvá práctica es sentarse en la sucá y tomar las cuatro especies.

Pero en Shavuot aparentemente no existe una mitzvá práctica específica vinculada directamente con el día.

Entonces, ¿por qué precisamente allí el versículo enfatiza:
“Y te alegrarás en tu festividad”?

La explicación de todo esto está relacionada con el contenido profundo del jidush de Matan Torá:
que la revelación divina no permanezca solamente en lo espiritual y abstracto, sino que descienda y penetre concretamente en la acción física y material.

Por eso el versículo utiliza expresiones que destacan el acto práctico:

  • “Y te alegrarás…” — alegría manifestada en acciones concretas.
  • “La generosidad de tu mano” — porque la mano representa la acción práctica, más que el corazón.

Todo esto apunta al mismo fundamento:
el gran jidush de la entrega de la Torá es que la santidad divina debe penetrar y transformar también el mundo material y las acciones físicas.

Y sobre esto traen nuestros Sabios el conocido dicho del Midrash, sobre el versículo en Shir HaShirim:
“Por la fragancia de tus buenos aceites, tu nombre es como aceite derramado”.

El Midrash explica:
Los buenos actos realizados antes de la entrega de la Torá eran como una fragancia: algo elevado y agradable, pero que finalmente se desvanece.

En cambio, después de la entrega de la Torá, son como aceite vertido de un recipiente a otro: algo que permanece verdaderamente presente y tangible.

Es decir, mediante la Torá y las mitzvot se produce una transformación real y permanente en las cosas materiales mismas.

Y para comprender esto, el maamar explica primero el servicio espiritual de los Patriarcas.

Respecto de Abraham está escrito:
“Y Abraham viajaba continuamente hacia el sur (negba)”.

El término “sur” alude al atributo de jesed, el lado derecho.

Es decir, toda la avodá de Abraham era la revelación del amor y la bondad divina.

Y como se explica en la Kabalá y la Jasidut, Abraham era una “carroza” (merkavá) para el atributo supremo de jesed en el mundo de Atzilut.

Eso significa que Abraham anuló completamente su propia existencia ante la Voluntad divina, hasta convertirse en un canal perfecto para revelar el jesed divino en este mundo.

Y de manera similar ocurrió con Isaac y Jacob:

  • Isaac representaba la línea de guevurá (fuerza y restricción).
  • Jacob representaba la línea de tiferet (armonía y misericordia).

Todos ellos revelaban en este mundo los atributos divinos superiores tal como brillan en el mundo de Atzilut.

Las sefirot de guevurá y tiferet tal como brillan en el mundo de Atzilut.

Sin embargo, a pesar de la enorme elevación espiritual del servicio Divino de los Patriarcas —que, como se explicó, era “del máximo nivel”— aun así su avodá permanecía esencialmente espiritual y no dejaba una huella permanente en la realidad material misma.

Porque el servicio de los Patriarcas operaba principalmente en el plano espiritual, pero no producía una transformación esencial en los objetos físicos.

Y aunque también realizaron acciones materiales concretas —como relata la Torá acerca de sus vidas—, aun así esos actos no santificaban intrínsecamente los objetos físicos involucrados.

Por ejemplo:

  • El ganado físico de Abraham.
  • Los pozos cavados por Isaac.
  • Las varas que Jacob colocó frente al rebaño.

Todos estos eran objetos y acciones dentro del mundo material, pero las acciones espirituales de los Patriarcas no transformaban la esencia física del ganado, de los pozos o de las varas.

Por eso el Midrash compara el servicio espiritual previo a Matan Torá con una fragancia:
algo elevado y agradable, pero pasajero, que finalmente se desvanece sin dejar una transformación permanente en la materia misma.

En cambio, el servicio espiritual del pueblo de Israel después de la entrega de la Torá es comparado con “aceite derramado de un recipiente a otro”: algo que permanece verdaderamente presente y duradero.

Porque después de Matan Torá, las mitzvot producen una transformación real en los objetos materiales con los que se cumplen.

La santidad penetra dentro de la realidad física misma, hasta el punto de que el propio objeto material adquiere una condición permanente de kedushá.

Pero justamente esto requiere explicación:
¿por qué las mitzvot posteriores a Matan Torá sí tienen el poder de transformar y santificar los objetos físicos, mientras que el servicio espiritual sublime de los Patriarcas no podía hacerlo?

Y la explicación es la siguiente:

La creación del mundo fue realizada mediante el Nombre Elokim, como se mencionó anteriormente.

Incluso durante el tiempo de los Patriarcas, aunque ellos lograban atraer revelaciones espirituales sumamente elevadas —provenientes de niveles divinos superiores incluso a la fuente espiritual de la creación—, aun así toda esa revelación permanecía limitada al nivel espiritual de quien la atraía.

Porque un ser creado, por sí mismo, no puede elevarse más allá de la raíz espiritual de la cual proviene.

Y sobre esto trae el maamar el famoso ejemplo del “manantial de Ein Eitam”, mencionado en la Guemará:

El agua de un manantial no puede elevarse naturalmente por encima de la altura de su propia fuente.

Si vemos agua llegando a cierto nivel elevado, necesariamente significa que su fuente misma está situada más arriba.

De la misma manera, ningún ser creado puede, por sí mismo, alcanzar un nivel superior a su raíz y origen espiritual.

Por eso, en tiempos de los Patriarcas —antes de Matan Torá— todavía existía la “separación” entre lo superior y lo inferior:

  • lo espiritual permanecía espiritual,
  • y lo material permanecía material.

Aunque los Patriarcas atraían una luz divina inmensamente elevada, esa luz no penetraba verdaderamente dentro de la esencia de los objetos físicos.

La existencia misma de los seres superiores permanecía como “superior”, y la existencia de los inferiores permanecía como “inferior”.

Y dado que esa era la naturaleza de su existencia, los inferiores no podían elevarse verdaderamente al nivel de los superiores.

Éste era el significado profundo de la “decretada separación” entre los mundos superiores y los inferiores:

Incluso cuando los seres inferiores realizaban acciones espirituales elevadas —como los Patriarcas, que revelaban en este mundo las cualidades supremas de Atzilut— aun así lo inferior permanecía esencialmente inferior.

Por eso las acciones de los Patriarcas no transformaban verdaderamente la esencia de los objetos materiales ni introducían en ellos una santidad permanente.

Y éste fue precisamente el gran jidush de Matan Torá:
la anulación de la separación entre superiores e inferiores.

Tal como dicen nuestros Sabios en el Midrash:

“Cuando el Santo, bendito sea, creó el mundo, decretó: los cielos pertenecen a HaShem y la tierra fue dada a los hijos del hombre.
Pero cuando quiso entregar la Torá, anuló el decreto original y dijo:
los inferiores subirán a los superiores y los superiores descenderán a los inferiores.
Y Yo comenzaré primero, como está escrito: ‘Y descendió HaShem sobre el monte Sinaí’, y luego: ‘Y a Moshé dijo: sube hacia HaShem’”.

Todo esto fue para hacer posible la verdadera unión entre superiores e inferiores:

  • que la Divinidad descienda abajo,
  • y que la realidad material pueda elevarse arriba.

Y para que esto fuera posible, debía revelarse una dimensión divina que trasciende tanto a los “superiores” como a los “inferiores”; un nivel de Divinidad infinitamente más elevado que ambos.

Precisamente por medio de esa revelación trascendente pudo producirse la unión entre ambos extremos.

Y esto ocurrió concretamente en Matan Torá, en el monte Monte Sinaí.

Allí no hubo solamente una percepción espiritual desde abajo —como en el servicio de los Patriarcas— sino una revelación Divina que descendió desde Arriba hacia abajo.

Como dice el versículo:
“Y descendió HaShem sobre el monte Sinaí”.

En ese momento se produjo la verdadera unión de superiores e inferiores.

Y por eso, después de Matan Torá, la santidad puede permanecer dentro de la realidad material misma, como el ejemplo del aceite vertido de un recipiente a otro:

Aunque el aceite desciende desde el recipiente superior hacia el inferior, permanece presente y continuo en su nueva ubicación.

Así también, la luz Divina superior puede descender y permanecer dentro de la realidad material de este mundo.

Sin embargo, aun después de comprender ampliamente el jidush de Matan Torá respecto al servicio espiritual de los Patriarcas, todavía queda una pregunta:

Los Patriarcas eran llamados “la carroza” (merkavá) de la Divinidad, como enseñan nuestros Sabios:
“Los Patriarcas son la carroza”.

Es decir, estaban completamente anulados a la voluntad Divina, sin ningún deseo propio, exactamente como una carroza anulada totalmente ante quien la conduce.

Entonces, si alcanzaban un nivel tan absolutamente elevado de unión con la Divinidad, ¿por qué su servicio espiritual no pudo atraer ya entonces esa misma revelación Divina hacia abajo, produciendo el efecto que recién ocurrió después en Matan Torá?

Y la explicación de esto es la esencia misma del asunto:

En Matan Torá se reveló algo totalmente nuevo:
la esencia misma de la Divinidad, infinitamente superior incluso a las revelaciones espirituales que alcanzaban los Patriarcas.

Por eso precisamente en Matan Torá hubo un descenso Divino desde Arriba hacia abajo —algo que no existía en el servicio espiritual previo de los Patriarcas—.

Para que pudiera haber una revelación tan elevada en Matan Torá, era necesaria primero una preparación previa: el descenso a Egipto y el refinamiento producido allí.

Por eso, antes de la bajada a Egipto, el Santo, bendito sea, le dijo a Jacob:
“Yo descenderé contigo a Egipto, y también ciertamente te haré subir”.

Es decir: toda la finalidad del descenso era preparar una elevación mucho mayor posterior.

La bajada a Egipto tenía como propósito producir luego una subida infinitamente superior.

Y Egipto mismo es comparado en la Torá con un “crisol” donde se refinan los metales.

La permanencia de Israel en Egipto produjo una separación entre el bien y el mal, refinando y purificando todos los aspectos de la realidad.

Y dado que Egipto dominaba sobre todo el mundo —como enseñan nuestros Sabios acerca del poder universal de Faraón—, por eso el refinamiento espiritual realizado allí afectó a toda la realidad del mundo entero.

Incluso los niveles más bajos y materiales del mundo fueron refinados y elevados a través del trabajo espiritual de Israel en Egipto.

Por eso explican nuestros Sabios que cuando Israel salió de Egipto extrajo de allí todas las “chispas de santidad” que se encontraban en ese lugar.

Como está escrito respecto de la salida de Egipto:
“Y vaciaron a Egipto”.

Y explican nuestros Sabios que Egipto quedó como:

  • una red sin peces,
  • o un depósito sin grano.

Es decir, no quedó allí ni una sola chispa de santidad sin elevar y refinar.

Por eso también se explica en Jasidut que luego quedó prohibido regresar permanentemente a Egipto, porque ya había sido completado allí el trabajo espiritual de refinamiento.

Sin embargo, aparentemente surge una dificultad:

La Torá describe que durante la salida de Egipto el pueblo todavía se encontraba en una situación espiritual muy baja, hasta el punto de que estaba profundamente hundido en la impureza espiritual de Egipto.

Entonces, ¿cómo puede decirse que ya habían completado el refinamiento espiritual de Egipto?

La explicación es que precisamente la salida al desierto —una tierra árida, sin agua ni alimento— preparó la gran elevación posterior.

Como dice el profeta Jeremías en nombre de HaShem:

“Recuerdo para ti la bondad de tu juventud… cómo Me seguiste al desierto, a una tierra no sembrada”.

El pueblo de Israel siguió a HaShem al desierto con absoluta entrega y ביטול (anulación del ego), y precisamente eso los preparó para la elevación incomparable que ocurriría después en Matan Torá.

Como está escrito en Shir HaShirim:

“Atráeme; correremos tras Ti. El Rey me introdujo en Sus cámaras…”.

Es decir, primero hubo un movimiento “desde abajo” —la entrega y el seguimiento de Israel— y luego vino la revelación suprema “desde Arriba” en la entrega de la Torá.

La expresión “Atráeme” en Shir HaShirim alude principalmente al alma Divina del judío, que ya poseía cercanía natural con la Divinidad.

Pero el alma animal, por sí misma, todavía no había alcanzado un estado de refinamiento y cercanía con HaShem.

Por eso el versículo continúa:
“Correremos tras Ti” — en plural — aludiendo a las dos almas:

  • el alma Divina,
  • y el alma animal.

Es decir, también el alma animal comenzó a ser arrastrada hacia la Divinidad.

Y luego vino la revelación suprema del Rey —el Santo, bendito sea— en Matan Torá:

“El Rey me introdujo en Sus cámaras”.

Esto representa la revelación incomparable de “Anojí” (“Yo Soy”), la esencia Divina revelada en la entrega de la Torá.

Y precisamente esa revelación tan elevada sólo pudo ocurrir después del refinamiento producido mediante la salida de Egipto.

Por eso Matan Torá no podía ocurrir todavía en tiempos de los Patriarcas, porque la preparación espiritual del refinamiento del mundo aún no había sido completada.

Y con esto se comprende nuevamente el tema explicado anteriormente:

El jidush de Matan Torá consiste en que la Torá y las mitzvot producen una transformación permanente en la realidad material misma, introduciendo santidad Divina dentro de objetos físicos concretos.

No como las acciones de los Patriarcas, cuya influencia sobre los objetos materiales era solamente temporal y pasajera.

Y ésta es también la explicación profunda de las palabras:
“Y habló Elokim todas estas palabras”.

Al comienzo del maamar se preguntó:
¿qué agregan las palabras “todas estas palabras”?

Y ahora se entiende que no se refiere solamente a los Diez Mandamientos específicos, sino a toda la Torá en su totalidad:

  • la Torá Escrita,
  • la Torá Oral,
  • y todas las enseñanzas que serían reveladas posteriormente a lo largo de las generaciones.

Todo ello está incluido en “todas estas palabras”.

Y por eso también agrega el versículo la palabra “estas” (“haele”), expresión que indica algo visible y revelado.

Porque el jidush de Matan Torá consiste precisamente en que la Divinidad sea revelada de manera concreta y perceptible dentro de la realidad física.

La santidad no permanece oculta en mundos espirituales elevados, sino que se manifiesta abiertamente dentro de los objetos materiales mismos.

Y así también se entiende por qué los Diez Mandamientos incluyen asuntos aparentemente “simples” y prácticos.

Porque el objetivo de Matan Torá es justamente atraer Divinidad hacia los actos concretos realizados dentro del mundo físico.

Y también se comprende ahora por qué el versículo enfatiza:
“la generosidad de tu mano”.

Anteriormente se preguntó:
¿por qué mencionar la mano y no el corazón?

Y la explicación es que el objetivo esencial de Matan Torá es introducir santidad precisamente dentro de la acción práctica y física.

La mano simboliza el acto concreto, la realización material efectiva.

Por eso el versículo enfatiza específicamente la mano:
porque la intención es que la santidad penetrante de la Torá y las mitzvot llegue hasta la acción física real dentro del mundo material.

Y por esta misma razón el versículo enfatiza también:
“Y te alegrarás en tu festividad”.

Porque la alegría de las festividades no debe permanecer solamente como una emoción espiritual interior, sino expresarse concretamente en acciones físicas dentro de este mundo.

Porque el versículo dice: “Y habló Elokim”, y no “Y habló Havayá”, ya que en la Entrega de la Torá se reveló una dimensión de Divinidad que está por encima de todos los Nombres. Y precisamente por eso pudo producirse también la acción concreta sobre la realidad material: mediante el acto físico (“y harás”) se atrae y revela la fuerza de Havayá dentro de la existencia del hombre y del mundo.

Y aunque el tema de “hacer” y la acción práctica existe en todos los días festivos del año, sin embargo, en Shavuot existe una profundidad especial, porque en este tiempo se atrae nuevamente la energía de la Entrega de la Torá durante todo el año.

Tal como explica el “Panim Iafot” sobre el versículo “la medida de la generosidad de tu mano”:

En Shavuot Israel recibió la “corona de la Torá”, y la cualidad de la corona (“Kéter”) es una influencia ilimitada, sin contracción ni medida. Por eso el versículo enfatiza “la generosidad de tu mano”, indicando una abundancia superior a la medida habitual.

Y por eso también el versículo utiliza específicamente el Nombre “Elokim”:
no en su sentido habitual —relacionado con la contracción y el juicio— sino en el nivel de “Elokim Jaím” (“Elokim viviente”), que alude al nivel supremo de Biná, el quincuagésimo portal (“Shaar HaNun”).

Nuestros sabios enseñan que existen cincuenta portales de entendimiento. Moshé Rabenu alcanzó cuarenta y nueve en vida, y el portal número cincuenta le fue concedido en su fallecimiento. En la Jasidut se explica que estos “portales” son como aperturas por donde la luz del intelecto sale del cerebro y desciende al corazón, hasta que la persona siente y vive interiormente aquello que comprendió.

Por eso el versículo:
“Y habló Elokim todas estas palabras”
se refiere a una revelación que incluye dentro de sí toda la Torá, todas sus dimensiones y todos los niveles espirituales.

La palabra “kol” (“todo”) alude numéricamente al cincuenta, insinuando el Shaar HaNun, el portal cincuenta de Biná, que contiene e incluye dentro de sí todos los cuarenta y nueve niveles inferiores.

Y este es también el sentido de lo que enseñan los sabios sobre el versículo:
“Una gran voz que no cesó”.

Rabí Iojanán explica:
“Una sola voz salió del Santo Bendito Sea y se dividió en siete voces”.

La “gran voz” corresponde a la Biná superior, donde se revela el nivel de Atik (la dimensión más profunda de Kéter), y de allí esa voz única se divide en siete voces —las siete emociones divinas— y luego en cuarenta y nueve manifestaciones particulares.

Por eso se dice:
“Estas y aquellas son palabras del Elokim Viviente”,
porque en el nivel de “Elokim Jaím”, el Shaar HaNun incluye dentro de sí todos los niveles y todos los aspectos simultáneamente.

Después de que primero se dijo “Y habló Elokim”, y como fue explicado anteriormente esto alude al nivel de “Elokim Jaím” (“Elokim Viviente”), el texto continúa y especifica:

“Yo soy Havayá tu Di-s”.

Es decir: el nivel más elevado y oculto de Divinidad, que está por encima de toda limitación y definición, se revela y se introduce dentro de la realidad concreta del hombre.

Y este es precisamente el propósito de la Entrega de la Torá:
no solamente una elevación espiritual del alma, sino que la Divinidad infinita penetre dentro de la existencia material y transforme el mundo físico en una morada para Hashem.

Por eso el versículo enfatiza el acto práctico:
“Y harás”.
Porque el objetivo principal de la Torá no es permanecer solamente en el intelecto o en la emoción, sino descender hasta la acción concreta.

La acción física realizada según la voluntad divina tiene el poder de atraer una luz infinitamente superior, incluso más allá de todos los nombres y revelaciones espirituales.

Y aunque todas las festividades contienen mitzvot prácticas, Shavuot posee una singularidad especial:
en este día se renueva constantemente la fuerza de la Entrega de la Torá durante todo el año.

El autor del “Panim Iafot” explica que la expresión:
“la medida de la generosidad de tu mano”
alude a una abundancia ilimitada, proveniente del nivel de Kéter (“Corona”), cuya naturaleza es otorgar sin restricción ni medida.

Por eso la influencia espiritual de Shavuot supera la medida habitual y se derrama con amplitud extraordinaria.

Y este es también el sentido profundo de que el versículo diga:
“Y habló Elokim”
y no “Y habló Havayá”.

Porque aquí el Nombre “Elokim” no se refiere al nivel ordinario asociado con el ocultamiento y la contracción, sino al nivel llamado:

“Elokim Jaím” — “Elokim Viviente”.

Este nivel corresponde al Shaar HaNun, el portal cincuenta de Biná, que incluye dentro de sí todos los demás niveles.

Nuestros sabios enseñan que existen cincuenta portales de entendimiento. Los cuarenta y nueve primeros corresponden a procesos graduales de comprensión, mientras que el portal cincuenta representa una revelación completamente trascendente que abarca y unifica todos los niveles anteriores.

En Jasidut se explica que estos “portales” funcionan como aperturas por donde la luz intelectual sale del estado oculto del pensamiento y desciende hacia el corazón, hasta transformarse en experiencia viva y sentida.

Por eso la revelación del Sinaí no fue solamente intelectual:
la comprensión divina descendió y penetró en toda la existencia humana.

Y este es el sentido del versículo:
“Y habló Elokim todas estas palabras”.

La expresión:
“todas estas palabras”
indica una revelación totalizadora que incluye toda la Torá y todas sus dimensiones.

La palabra “kol” (“todo”) tiene el valor numérico cincuenta, aludiendo al Shaar HaNun, el portal cincuenta de Biná, que contiene dentro de sí todos los cuarenta y nueve niveles anteriores.

Y así se entiende también el dicho de nuestros sabios sobre el versículo:
“Una gran voz que no cesó”.

Rabí Iojanán explicó:
“Una sola voz salió del Santo Bendito Sea y se dividió en siete voces”.

La “gran voz” corresponde a la Biná suprema, donde se revela el nivel de Atik —la dimensión interior y trascendente de Kéter— y desde allí esa voz única se expande en siete voces, correspondientes a las siete emociones divinas.

Y en sus detalles particulares, estas siete voces se subdividen en cuarenta y nueve expresiones.

Por eso decimos:
“Estas y aquellas son palabras del Elokim Viviente”.

Porque en el nivel de “Elokim Jaím”, correspondiente al portal cincuenta de Biná, todos los niveles, opiniones y dimensiones están incluidos simultáneamente en una unidad superior.

En la Entrega de la Torá no sólo se reveló el nivel de “Elokim”, es decir, la dimensión llamada “Elokim Jaím” (“Elokim Viviente”), que está por encima del nivel habitual del Nombre Elokim, sino que además se atrajo y reveló también el nivel de:

“Anojí Hashem Elokeja”
—“Yo soy Havayá tu Di-s”—

una revelación infinitamente más elevada, por encima de toda limitación y de todos los nombres divinos.

Por eso el versículo concluye:
“Y habló Elokim…”
porque todas las dimensiones de Divinidad que se revelaron en la Entrega de la Torá continúan extendiéndose constantemente, en cada generación, en cada lugar y en cada momento.

Y cada vez que un judío estudia Torá, vuelve a despertarse nuevamente aquella misma revelación del Sinaí.

Tal como enseñan nuestros sabios:
cada vez que una persona estudia Torá, las palabras divinas son pronunciadas nuevamente desde el Monte Sinaí.

Aunque la Entrega de la Torá fue iniciada “desde arriba”, mediante la revelación divina del Santo Bendito Sea, de todos modos era necesario también que existiera una preparación desde abajo, por parte del pueblo de Israel:
un deseo profundo, anhelo y expectativa por recibir la Torá.

Por eso Israel contó los días hasta Shavuot.

Rabenu Nisim explica que cuando Moshé les dijo:
“Servirán a Di-s sobre esta montaña”,
el pueblo preguntó:
“¿Cuándo llegará ese servicio?”

Y cuando Moshé respondió:
“Dentro de cincuenta días”,
cada uno comenzó inmediatamente a contar por sí mismo los días restantes, con amor y ansiedad por recibir la Torá.

De allí proviene la mitzvá de la Cuenta del Omer:
contar los cincuenta días como preparación interior para la alegría de la Torá.

Por eso en las bendiciones de la Torá decimos en tiempo presente:
“que entrega la Torá”
y no “que entregó la Torá”,
porque la Entrega de la Torá no es solamente un acontecimiento histórico del pasado, sino una revelación continua que se renueva permanentemente.

Y toda esta preparación se realiza a través de la Cuenta del Omer, acerca de la cual dice la Torá:

“Contarás siete semanas; desde que se comienza a pasar la hoz sobre la mies…”

En el sentido interior de la Jasidut, la “mies” (“kamá”) representa las emociones naturales del alma animal, que poseen sensación de independencia y autoimportancia —como espigas erguidas en pie.

Por eso el trabajo espiritual de la Cuenta del Omer consiste en “pasar la hoz sobre la mies”:
refinar, quebrar y transformar las cualidades naturales del alma animal, hasta llevarlas a humildad, sumisión y refinamiento espiritual.

Y sólo después de ese proceso de purificación interior puede revelarse plenamente:

“Anojí Hashem Elokeja”
—la esencia misma de la Divinidad dentro de la persona.

“Y el Nombre Havayá” — pues en la Entrega de la Torá se reveló el nivel de Divinidad que está por encima de todos los Nombres, una revelación de la Esencia misma. Y esta revelación descendió y se introdujo precisamente dentro de la acción concreta realizada en la realidad material. A través del cumplimiento práctico de la Torá y las mitzvot, la Divinidad se proyecta y brilla dentro del ser humano.

Sin embargo, aunque el concepto de “hacer” (la acción práctica) existe durante todo el año, aquí se habla específicamente de Shavuot, porque en esta festividad se revela un flujo especial y oculto: Israel recibió la “Corona de la Torá”. La cualidad de la corona (kéter) es un influjo ilimitado, sin restricción ni medida. Por eso está escrito: “según la generosidad de tu mano”, indicando abundancia y expansión por encima de toda limitación.

Y por eso el versículo dice “Y habló Elokim”, y no “Y habló Havayá”. La explicación es que aquí el Nombre Elokim no se refiere solamente al atributo de juicio y contracción, sino a “Elokim Jaim” — “Elokim Viviente”: el nivel supremo de Biná, los “cincuenta portales de entendimiento”.

Nuestros sabios enseñan que existen cincuenta portales de Biná, y todos fueron entregados a Moshé salvo uno. Estos “portales” son canales a través de los cuales la luz del entendimiento sale del intelecto y desciende hacia el corazón, haciendo que la comprensión intelectual sea sentida y vivida emocionalmente.

Por eso, cuando el versículo dice:

“Y habló Elokim todas estas palabras…”

se refiere a una revelación de “Elokim Viviente”, el portal cincuenta de Biná.

Y éste es el sentido profundo del versículo que abre el discurso:
“Todas estas palabras” incluye toda la Torá — tanto la escrita como la oral, todas las explicaciones y revelaciones que serían desarrolladas posteriormente por los sabios de cada generación.

Todo ello estaba incluido potencialmente en la revelación del Sinaí.

Y como se explica en el maamar de 5688:

“Shavuot incluye todas las siete semanas del Omer, es decir, los cuarenta y nueve portales. Y por eso en Shavuot se revela el portal cincuenta, que los engloba a todos”.

Por eso también el Midrash dice sobre el versículo “una gran voz que no cesó”:

“Una sola voz salió del Santo Bendito Sea y se dividió en siete voces”.

La “gran voz” es Biná superior, que luego se divide en las siete emociones divinas y, más específicamente, en las cuarenta y nueve combinaciones emocionales correspondientes a los días del Omer.

Y éste es el significado de:

“Estas y aquellas son palabras del Elokim Viviente”.

Porque en el nivel de “Elokim Viviente”, el portal cincuenta, todas las opiniones y facetas de la Torá están incluidas y unificadas en una sola raíz.

Después de que el versículo comienza con “Y habló Elokim”, indicando esta revelación suprema, continúa diciendo “para decir”, enseñando que esta revelación no quedó limitada únicamente al momento histórico del Sinaí.

Más bien, cada vez que un judío estudia Torá, en cualquier lugar y en cualquier tiempo, se renueva nuevamente la revelación de Matan Torá.

Por eso nuestros sabios dijeron:

“Cada día deben ser para ti como nuevas”.

Cada estudio auténtico de Torá vuelve a despertar el mismo flujo espiritual del Sinaí.

Sin embargo, para recibir esta revelación era necesaria una preparación desde abajo: el deseo y el anhelo del pueblo judío por la Torá. Como explica el Ran, cuando Moshé anunció que recibirían la Torá después de cincuenta días, cada uno comenzó a contar con ansiedad y expectativa el tiempo restante. De allí surge la mitzvá de Sefirat HaOmer.

La cuenta del Omer representa entonces la refinación de las emociones y de la naturaleza animal del hombre.

Sobre el versículo:

“Siete semanas contarás para ti…”

explica el Alter Rebe en Likutei Torá que “la mies en pie” simboliza las cualidades naturales del alma animal, que se mantienen erguidas y firmes como una espiga. El trabajo espiritual consiste en “cortar” y transformar esas tendencias egocéntricas, refinándolas hasta que las emociones naturales queden anuladas e incluidas dentro de las emociones divinas.

Y ésta es toda la labor de Sefirat HaOmer: preparación interior para poder recibir la revelación de Shavuot.

Asimismo, esto se relaciona con el famoso principio de “Naasé venishmá” — “Haremos y escucharemos”.

Primero viene el sometimiento y aceptación absoluta de la Voluntad Divina (“haremos”), y a través de ello se despierta luego la comprensión y percepción espiritual (“escucharemos”).

Todas estas preparaciones conducen a la revelación de “Y habló Elokim” en Matan Torá: la revelación de “Elokim Viviente”, el portal cincuenta de Biná, que desciende después del refinamiento de los cuarenta y nueve días del Omer.

Pero el día cincuenta mismo no puede ser producido por el esfuerzo humano; llega desde Arriba como un regalo Divino.

Como explica el Alter Rebe:

“El día cincuenta no puede ser atraído por nuestras fuerzas; viene por sí mismo desde lo Alto, después de haberse completado la preparación de los cuarenta y nueve días”.

Ese nivel es llamado “el mundo de la libertad”, porque a través de la Torá el hombre alcanza verdadera liberación espiritual.

Por eso enseñan nuestros sabios:

“No hay hombre verdaderamente libre sino quien se ocupa de la Torá”.

Y esta libertad llegará a su perfección completa en los días del Mashíaj צדקנו, cuando se anulará totalmente la inclinación al mal y se revelará plenamente la libertad interior y eterna de toda la creación.

“…para cumplirlas” — esto se refiere al cumplimiento práctico de las mitzvot y al estudio de la Torá, que equivale a todas ellas.

Y “mañana para recibir su recompensa” alude al futuro por venir, a la era futura, cuando se revelará la dimensión interior de la Torá y los motivos profundos de las mitzvot.

Como explica Rashi sobre el versículo:

“Que me bese con los besos de Su boca”

que se refiere a la revelación íntima y profunda de la Torá en el futuro.

Y éste es también el concepto del Mashíaj, sobre quien está escrito:

“He aquí que Mi siervo prosperará, será exaltado y elevado…”

Nuestros sabios explican que será más elevado que Abraham, más exaltado que Itzjak, y “muy elevado” — hasta un nivel superior incluso al de Adam HaRishón y al de Moshé Rabenu.

El Mashíaj enseñará conocimiento a todo el pueblo, pero no solamente la Torá revelada que ya conocemos.

Porque si se tratara únicamente de enseñar la Torá en su sentido simple y conocido, surge una dificultad: ¿cómo podría una sola persona enseñar simultáneamente a miríadas y millones de personas? Además, en la resurrección de los muertos también estarán presentes Moshé Rabenu y todos los grandes sabios de todas las generaciones, quienes ya conocen toda la Torá revelada.

Por eso, la explicación es que en aquel tiempo el estudio principal será la פנימיות התורה — la dimensión interior de la Torá.

Esa dimensión es “más extensa que la tierra y más ancha que el mar”, y contiene infinitos niveles y ascensos espirituales, sin límite ni final.

Es decir: en la era mesiánica no se revelará simplemente más información, sino profundidades infinitas de Divinidad dentro de la Torá, niveles completamente nuevos de percepción espiritual y unión con Hashem.

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