ESTUDIO DE JUDAÍSMO NITZAVIM VAIELEJ SELIJOT

*MIÉRCOLES 20 DE ELUL 5786 – 2-9-2026*

🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*

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*Con el Rabino Jaim Frim*

Dios se encuentra en todas partes. Está junto a mí, como dice el versículo: «Dios es tu sombra junto a tu mano derecha». Cuando una persona comienza a sentir que Dios está con ella, que Dios está con nosotros y que Dios está cerca, se llena de alegría. Aunque por mí mismo me encuentre muy lejos, Dios está sumamente cerca.

*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
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RAJAMANA

Rajamaná significa «el Misericordioso», refiriéndose a Hashem. Anéiná significa «respóndenos». Se dice durante las Selijot, y cada frase recuerda cómo Hashem respondió a nuestros patriarcas, profetas y tzadikim en momentos difíciles. La comunidad responde reiteradamente: עֲנֵינָא — Anéiná — Respóndenos. Es una plegaria en arameo que se recita en las Selijot. Su frase principal es:

Esta es la estrofa que se canta con la conocida melodía compuesta por el Alter Rebe, Rabí Shneur Zalman de Liadí. En la tradición de Jabad, Avinu Malkeinu se recita principalmente:

  • En Rosh Hashaná.
  • Durante los Diez Días de Teshuvá, entre Rosh Hashaná y Iom Kipur, en Shajarit y Minjá.
  • En Iom Kipur, especialmente con gran emoción al aproximarse la conclusión de Neilá.
  • En determinados días de ayuno público.

Generalmente no se recita en Shabat. Cuando Rosh Hashaná cae en Shabat, se omite ese día. La estrofa  “Avínu Malkénu, jonénu vaanénu…”— es la última de la plegaria. En Jabad se canta con la melodía solemne atribuida al Alter Rebe. Se acostumbra entonarla especialmente en Rosh Hashaná y durante los Diez Días de Teshuvá, aunque también puede cantarse en farbrenguens y encuentros de preparación espiritual. En Selijot antes de Rosh Hashaná, normalmente no forma parte del texto diario regular de Selijot; su lugar litúrgico central comienza en Rosh Hashaná y continúa durante los Diez Días de Teshuvá.

ANI LE DODI – MÚSICA DEL RAB GINSBURGH

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TRECE MELODÍAS DE MISERICORDIA

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RAJAMANA

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¿QUÉ PERDISTE ALLÍ?

UN SORBO DE LA MAÑANA

Cuando perdemos algo, hay una regla sencilla: buscamos en el lugar donde lo perdimos.

El Admur HaZakén toma esta regla y la aplica al trabajo espiritual del mes de Elul. En el famoso maamar «Ani LeDodi», explica el versículo: «וּבִקַּשְׁתֶּם מִשָּׁם אֶת ה’ אֱלֹקֶיךָ» — «Y buscarán desde allí al Hashem, su Dios». Para regresar a Hashem hay que buscar «allí», precisamente dentro de los lugares en los que nos alejamos de Él: en nuestros actos, nuestras palabras y nuestros pensamientos.

Pero, ¿qué buscamos realmente allí?

💡 Podemos volver a todos los lugares no buenos del último año y buscar qué es lo que debemos corregir. Pero también podemos buscar allí algo más profundo: el deseo de Hashem que se perdió en esos lugares.

Porque muchas veces, incluso cuando fuimos detrás de cosas sin sentido, en lo más profundo estábamos buscando algo verdadero. Queríamos sentir algo intenso, real, cercano. Queríamos vitalidad, conexión, satisfacción. En lo profundo queríamos al Creador, pero cuando Él no era lo suficientemente tangible para nosotros, buscamos sustitutos que pudieran sentirse más concretos y accesibles.

🌱 Y entonces llega Elul y «HaMélej BaSadé» — «El Rey está en el campo». El Rey sale a nuestro encuentro, nos muestra un rostro iluminado y hace que la conexión con Él sea más cercana y accesible.

Él nos dice: «Regresen allí». A todos los lugares donde buscaron vitalidad en otra parte. Descubran que también allí, debajo de todas las vestiduras y apariencias, estaba escondido su deseo por Mí.

🗝️ Quizás eso es «וּבִקַּשְׁתֶּם מִשָּׁם — Y buscarán desde allí»: recoger de los lugares alejados el deseo que se dispersó en ellos y llevarlo de regreso a casa.

Porque el Rey está en el campo, y ahora podemos creer que la conexión que estuvimos buscando todo este tiempo realmente está cerca y es accesible.

¡Éxito!

(Basado en las enseñanzas del Rabino Itzjak Shapira.)

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Selijot según la costumbre de Jabad

En la costumbre de Jabad, las Selijot comienzan el sábado por la noche, después de la medianoche halájica, cuando faltan por lo menos cuatro días para Rosh Hashaná. Si Rosh Hashaná comienza un lunes o martes, se empieza una semana antes.

La primera noche se acostumbra acudir a Selijot con vestimenta digna de Shabat. El jazán se reviste con talit sin bendición, ya que todavía es de noche. En los días siguientes se recitan las Selijot temprano por la mañana, antes de Shajarit.

Las Selijot no son solamente un pedido de perdón. Son una preparación interior para presentarnos ante Hashem en Rosh Hashaná. Su núcleo es despertar la compasión divina mediante los Trece Atributos de Misericordia y retornar a Hashem con sinceridad.

Una particularidad importante de Jabad es que durante el mes de Elul no se agregan diariamente Selijot extensas desde Rosh Jodesh. Se pone el acento en el trabajo personal de jeshbón hanéfesh, balance del alma; aumento de Torá, tefilá y tzedaká; revisión de los actos y preparación para la coronación de Hashem en Rosh Hashaná.

El Alter Rebe explica que en Elul «el Rey está en el campo»: Hashem se acerca a cada persona y recibe a todos con un rostro amable. Las Selijot expresan nuestra respuesta a esa cercanía. No acudimos solamente quebrantados por nuestras faltas, sino también confiados en que el Padre misericordioso desea recibirnos.

Una idea jasídica fundamental es que la verdadera teshuvá no consiste únicamente en lamentar el pasado. Significa regresar a nuestra esencia, porque en su interior el alma judía permanece siempre unida a Hashem. Como enseña el texto de Nitzavim:

«Y retornarás hasta Hashem, tu Dios… con todo tu corazón y con toda tu alma»
(Devarim 30:2).

La teshuvá por amor revela que la falta nunca representó la verdadera voluntad del alma. Por eso posee fuerza para transformar incluso las transgresiones en méritos.

Mensaje breve

Las Selijot nos enseñan que nunca estamos demasiado lejos. Cuando el corazón despierta y llama sinceramente a Hashem, descubrimos que Él ya estaba cerca. En estos días previos a Rosh Hashaná, abramos el corazón con tefilá, teshuvá y tzedaká, y pidamos ser inscritos y sellados para un año bueno y dulce.

JAI ELUL: ADMUR HAZAKÉN Y EL TANIA

«Porque esta cosa está muy cerca de ti»

—Disculpa, querido niño, ¿por dónde se entra a la ciudad?

Rabí Iehoshúa, uno de los más grandes tanaítas, le dirigió esta pregunta a un niño que estaba sentado junto al camino, donde los senderos se bifurcaban.

—Depende —respondió el niño con inteligencia—. Para tomar el camino corto y largo debes girar a la derecha; pero para tomar el camino largo y corto, gira a la izquierda.

Rabí Iehoshúa sonrió al escuchar aquella respuesta tan ingeniosa y giró hacia la derecha, por el camino corto y largo. En pocos minutos llegó frente a la ciudad, pero el acceso a sus puertas estaba bloqueado por jardines y huertos, y era imposible atravesarlos.

Rabí Iehoshúa dio media vuelta y regresó a la bifurcación de los caminos, donde todavía estaba sentado aquel niño.

—¿Por qué me engañaste? —le reclamó el sabio—. ¡Este camino no permite llegar a la ciudad!

—Eso es precisamente lo que te dije —respondió el astuto niño—. Es un camino corto al comienzo, pero largo al final. Si hubieras elegido la segunda posibilidad, el camino largo y corto, habrías descubierto hasta qué punto resulta corto para llegar a la ciudad…


¿Conocen este relato? Supongo que ya lo habrán escuchado alguna vez. La sabiduría del pequeño, que superó a la del gran sabio, nos enseña un principio muy importante: debemos levantar la mirada y observar más allá de aquello que tenemos cerca y que parece conveniente en el momento. Siempre debemos pensar uno o dos pasos hacia adelante.

El Admur HaZakén eligió colocar este principio en la portada de su gran obra, el Tania, para explicar el camino de estudio y de servicio a Dios que deseaba transmitirnos por medio de su libro.

¿Sabían que el Admur HaZakén trabajó aproximadamente veinte años en la composición del Tania? Esto nos enseña que cada palabra fue escrita después de mucha reflexión y cuidadosa consideración, especialmente las palabras de la portada.

Así describe el Admur HaZakén el contenido de su libro:

«Ki karov eleja hadavar meod, befija uvilvaveja laasotó» — כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד, בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ.

«Porque la cosa está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para llevarla hacerla».

Y agrega que el propósito del libro es:

«Explicar claramente cómo esto se encuentra verdaderamente cerca, mediante un camino largo y corto».

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PARASHÁ

Parashat Nitzavim–Vaielej — Resumen

Parashat Nitzavim (Devarim 29:9–30:20) y Parashat Vaielej (Devarim 31:1–30) forman parte del discurso final de Moshé Rabenu antes de su fallecimiento. Habitualmente se leen en las semanas previas a Rosh Hashaná y los Diez Días de Teshuvá, pues sus temas centrales son la unidad de Israel, el retorno a Dios, la renovación del pacto y la elección de la vida.

Parashat Nitzavim — Firmes ante Dios,

Nitzavim — נִצָּבִים, «Firmes», comienza con todo el pueblo de Israel reunido ante Hashem en el último día de la vida de Moshé: dirigentes, ancianos, jueces, hombres, mujeres, niños, conversos, leñadores y aguadores. Nadie queda excluido. Todos ingresan juntos en el pacto con Dios, porque cada judío es responsable por los demás mediante el principio de arvut — עַרְבוּת, responsabilidad mutua.

Este pacto no compromete solamente a quienes estaban presentes, sino también a todas las generaciones futuras. Israel queda establecido como el pueblo de Dios, unido por una misión espiritual y una responsabilidad compartida.

Moshé advierte contra la idolatría, especialmente contra quien se desvía en secreto y cree que podrá actuar con impunidad. El alejamiento de Hashem puede provocar la desolación de la Tierra y la dispersión del pueblo entre las naciones. Devarim/Deuteronomio 30:2  

Sin embargo, la Torá también anuncia la promesa de la teshuvá — תְּשׁוּבָה, el retorno a Dios. Después de experimentar las consecuencias del exilio, el pueblo reflexionará y regresará a Hashem con todo su corazón y toda su alma. Entonces Dios reunirá a los dispersos de Israel desde los confines del mundo y los llevará nuevamente a la Tierra de Israel.

Hashem promete «circuncidar» el corazón del pueblo y de sus descendientes para que puedan amarlo plenamente. La teshuvá no solo repara el pasado: renueva interiormente a la persona y acerca la Redención.

Moshé enfatiza que la Torá no es inaccesible ni se encuentra lejos de nosotros:

«Lo bashamáim hi» — לֹא בַשָּׁמַיִם הִוא, «No está en el Cielo».

Tampoco se encuentra al otro lado del mar, porque:

«Ki karov eleja hadavar meod, befija uvilvaveja laasotó» — כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד, בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ.

«La COSA está muy cerca de ti: en tu boca y en tu corazón, para cumplirla».

La Torá puede ser estudiada, comprendida y llevada a la práctica. El camino hacia Dios se encuentra dentro de nuestras posibilidades, en nuestros pensamientos, palabras y acciones.

La parashá concluye con el gran llamado al libre albedrío. Hashem coloca ante nosotros la vida y el bien, la muerte y el mal, la bendición y la maldición, y nos ordena:

«Y retornarás hasta Hashem, tu Dios, y escucharás Su voz conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma»

Devarim/Deuteronomio 30:2

Puntos de las enseñanzas sagradas

¿Cómo puede la teshuvá eliminar retroactivamente una transgresión?

Acerca del efecto de la teshuvá, se enseña en la Guemará —Iomá 86b y Rashi allí— que cuando una persona hace teshuvá por amor, sus transgresiones deliberadas se transforman en méritos y: «Su pecado queda arrancado desde su origen».

Es decir, esta teshuvá puede actuar incluso retroactivamente: la transgresión es eliminada completamente y se considera como si jamás hubiera existido.

A primera vista, esto resulta difícil de comprender. Existe un principio general según el cual una causa necesariamente debe preceder al efecto que produce. Entonces, ¿cómo es posible que la teshuvá sea la causa que elimine el mal de la transgresión «desde su comienzo», si la teshuvá tiene lugar cierto tiempo después de haber cometido el pecado?

Podemos explicarlo de la siguiente manera:

La regla según la cual una acción no puede afectar algo que la precedió se aplica únicamente cuando se desea producir una realidad nueva que no existía anteriormente.

Pero cuando se trata solamente de aclarar y revelar algo que ya existía desde antes, también una acción posterior puede revelar cuál era la verdadera realidad en el tiempo anterior.

Así ocurre en nuestro caso: por su esencia y por la dimensión interior de su alma, todo judío es bueno y santo. Durante el pecado, su verdadera esencia —que es buena— permanece oculta.

Por lo tanto, podemos comprender cómo la teshuvá por amor puede actuar retroactivamente. No necesita crear algo nuevo en el tiempo anterior, sino solamente aclarar y revelar el bien y la santidad que ya existían en el judío, incluso en el momento en que cometió la transgresión.

Basado en Likutei Sijot, tomo XVII, p. 45; tomado de Likrat Shabat.


Devarim/Deuteronomio 30:3

«Entonces Hashem, tu Dios, hará retornar a tus cautivos, tendrá misericordia de ti, volverá y te reunirá de entre todos los pueblos entre los cuales Hashem, tu Dios, te haya dispersado». Devarim/Deuteronomio 30:15

«Uvajarta bajaím» — וּבָחַרְתָּ בַּחַיִּים, «Elegirás la vida».

Elegir la vida significa amar a Hashem, escuchar Su voz, cumplir Sus preceptos y aferrarnos a Él. No se trata únicamente de elegir para nosotros mismos, sino también para que vivan espiritualmente nuestros hijos y las generaciones futuras.

Parashat Vaielej — La despedida de Moshé

En Vaielej — וַיֵּלֶךְ, «Y fue», Moshé se despide del pueblo al cumplir 120 años. Anuncia que ya no continuará conduciendo personalmente a Israel en su entrada a la Tierra y transmite públicamente el liderazgo a Iehoshúa.

Moshé fortalece al pueblo y a su sucesor con las palabras:

«Jazak veematz» — חֲזַק וֶאֱמָץ,
«Sé fuerte y valiente».

Les asegura que Hashem marchará con ellos, combatirá por Israel y no los abandonará. Aunque Moshé ya no ingresará en la Tierra, la presencia de Dios continuará acompañando al pueblo. Devarim 31:28-29  

La parashá presenta también la mitzvá de Hakhel — הַקְהֵל, la gran reunión nacional que se celebra cada siete años, durante Sucot, después del año sabático de Shemitá — שְׁמִטָּה. Todo Israel —hombres, mujeres, niños y conversos— debe reunirse en el Beit HaMikdash para escuchar al rey leer secciones de la Torá.

El propósito de Hakhel es renovar la conciencia del pacto, fortalecer el temor a Dios y enseñar a las nuevas generaciones a observar la Torá. La experiencia reproduce la entrega de la Torá en el monte Sinaí: todo el pueblo reunido como una sola unidad para escuchar la palabra divina.

Moshé completa la escritura de la Torá y la entrega a los cohanim, a los leviím y a los ancianos. Ordena colocar el rollo junto al Arón HaBrit — אֲרוֹן הַבְּרִית, el Arca del Pacto, como testimonio permanente para el pueblo de Israel.

Hashem llama a Moshé y a Iehoshúa a la Tienda del Encuentro y les revela que, después del fallecimiento de Moshé, el pueblo atravesará períodos de alejamiento espiritual. Como consecuencia aparecerá el hester panim — הֶסְתֵּר פָּנִים, el ocultamiento del rostro divino:

«Haster astir panai» — הַסְתֵּר אַסְתִּיר פָּנַי,
«Ciertamente ocultaré Mi rostro».

No obstante, el ocultamiento no significa que Hashem abandone a Israel. Incluso cuando Su presencia no resulta visible, Dios permanece junto al pueblo y prepara el camino para su retorno.

Para que esta enseñanza permanezca viva a lo largo de las generaciones, Hashem ordena a Moshé escribir y enseñar el cántico profético de Haazinu — הַאֲזִינוּ. Este cántico servirá como testimonio y jamás será olvidado por los descendientes de Israel.

Mensaje central

Nitzavim y Vaielej enseñan que todo Israel permanece unido y firme ante Hashem. Aunque Moshé se despide y el pueblo deberá atravesar momentos de exilio y ocultamiento, la Torá continúa estando muy cerca, la teshuvá siempre es posible y Dios nunca abandona a Su pueblo.

Cada generación debe renovar el pacto, transmitir la Torá a sus hijos y elegir conscientemente la vida. La verdadera fortaleza consiste en permanecer unidos, retornar a Hashem y avanzar con la seguridad de que Él marcha junto a nosotros.

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MEDITACIONES DEL REBE

Devarim/Deuteronomio 30:15

«Mira: he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal».

Rashi — «La vida y el bien»: Una cosa depende de la otra: si haces el bien, tendrás vida; pero si haces el mal, tendrás la muerte. A continuación, el versículo explica cómo ocurre esto.

Puntos sencillos de santidad

En las exhortaciones generales acerca del cumplimiento de la Torá y las mitzvot está escrito:

«Mira: he puesto hoy delante de ti la vida y el bien… y escogerás la vida».

A primera vista, la persona puede «ver» y comprender por sí misma que la Torá y las mitzvot son «la vida y el bien». Entonces, ¿por qué es necesario advertirle nuevamente que debe escoger la vida?

La explicación es la siguiente: si la elección de la persona por la Torá y las mitzvot se fundamenta solamente en su comprensión intelectual de que ellas son la vida y el bien, todavía no es considerada un verdadero servidor de Hashem.

El servicio a Hashem es semejante al servicio de un siervo a su amo: todo lo que el siervo hace es porque acepta el yugo que su amo ha colocado sobre él. Por eso, la elección de la Torá y las mitzvot debe fundamentarse en el mandato del Santo, bendito sea:

«Y escogerás la vida».

Sin embargo, antes de impartir este mandato, el versículo dice:

«Mira: he puesto…».

Incluso cuando ordena «escogerás», destaca que se debe escoger «la vida». Esto se debe a que el Santo, bendito sea, desea que la persona elija la Torá y las mitzvot con toda su existencia y con todas sus facultades.

Por ello, también el intelecto debe comprender y sentir que:

La Torá y las mitzvot son la vida y el bien.

(Likutei Sijot, Parashat Vaielej, tomo XV).


Devarim/Deuteronomio 30:16

«Porque yo te ordeno hoy amar a Hashem, tu Dios, caminar por Sus caminos y guardar Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus leyes; entonces vivirás y te multiplicarás, y Hashem, tu Dios, te bendecirá en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella».

Rashi — «Porque yo te ordeno hoy amar»: Esto es el bien, y de ello depende la vida.


Devarim/Deuteronomio 30:17

«Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, y eres apartado y te prosternas ante otros dioses y los sirves…».

Devarim 31:28-29  

«Reúnan ante mí a todos los ancianos de sus tribus y a sus oficiales; hablaré a sus oídos estas palabras y tomaré como testigos contra ellos a los cielos y a la tierra.

Porque sé que después de mi muerte ciertamente se corromperán y se desviarán del camino que les he ordenado; y el mal les acontecerá al final de los días, cuando hagan lo malo ante los ojos de Hashem, provocándolo con la obra de sus manos».

Puntos de las Sijot Kódesh

Los pastores de Israel no se separan del rebaño que apacientan

En la parashá Vaielej (Devarim 31:28) está escrito: «Reúnan ante mí a todos los ancianos de sus tribus y a sus oficiales». Rashi explica:

«Aquel día no tocaron las trompetas para congregar a la asamblea. Puesto que Dios le había dicho a Moshé: “Hazte para ti dos trompetas”, estas le pertenecían exclusivamente y Iehoshúa no recibió autoridad sobre ellas. Incluso durante la vida de Moshé fueron ocultadas antes del día de su muerte, para cumplir lo dicho: “No existe dominio en el día de la muerte”».

Podemos explicar esto según el camino del Jasidut.

Es conocido lo que está escrito en los libros sagrados —véase Tania, Igueret HaKódesh, epístola 27 y su explicación en la epístola 28—: «La obra que el tzadik realizó para la vida, su espíritu y su alma, se eleva en ascenso tras ascenso hasta las alturas más sublimes».

De acuerdo con esto, ¿cómo concuerda esta enseñanza con el versículo: «No existe dominio en el día de la muerte», del cual se desprende que en el momento de la muerte disminuye la capacidad de dominio del tzadik?

Podemos explicar que el versículo debe interpretarse en un sentido positivo. Cuando una persona domina algo, ello demuestra que todavía mantiene una relación con esa realidad, hasta el punto de poder ejercer dominio sobre ella. Sin embargo, en el día del fallecimiento del tzadik, puesto que este se eleva constantemente de un nivel a otro, deja de tener relación con los asuntos de este mundo. Por eso se dice: «No existe dominio en el día de la muerte».

Según esto, podríamos haber pensado que el día del fallecimiento de Moshé, cuando ascendió a un nivel tan elevado que ya no correspondía decir que tenía «dominio» sobre Israel, se interrumpió —Dios no lo permita— la conexión entre él y el rebaño que apacentaba.

Por eso la Torá nos enseña que incluso en el día de su fallecimiento Moshé dijo: «Reúnan ante mí». Él mismo quiso congregar a todos los hijos de Israel, porque cualquiera sea la situación o el nivel espiritual en el que se encuentre Moshé, continúa unido y completamente ligado al rebaño que apacienta.

Como expresa Rashi sobre el versículo de Jukat (Bamidbar 21:21):

«Moshé es Israel e Israel es Moshé» — מֹשֶׁה הוּא יִשְׂרָאֵל וְיִשְׂרָאֵל הֵם מֹשֶׁה.

Basado en Likutei Sijot, volumen 24, páginas 220 y siguientes.


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