¿CÓMO CORONAMOS A HASHEM?

¿Cómo pedimos en Rosh Hashaná y en Iom Kipur por nuestras necesidades materiales? ¿Estamos pensando solamente en nosotros mismos, o acaso esto también forma parte de la coronación de Hashem? ¿Y cómo se relaciona todo esto con la parashá de la semana?

Jasidut en la Parashá, con el Rabino Itzjak Shapira — Shabat Rosh Hashaná

Hace 3.500 años, en Rosh Hashaná, Iosef HaTzadik salió de la prisión. Hace 26 años, en Rosh Hashaná, la ieshivá Od Iosef Jai se vio obligada a abandonar la tumba de Iosef HaTzadik como consecuencia de los disturbios árabes durante la Segunda Intifada. Ahora ha llegado el momento de reparar esta injusticia y regresar a la tumba de Iosef HaTzadik.

Esta historia es, en realidad, la historia de todo el pueblo de Israel.

Jasidut en la Parashá — Shabat Rosh Hashaná

Cuando observamos detenidamente las plegarias de Rosh Hashaná, vemos que casi no contienen pedidos relacionados con nuestras necesidades materiales. Rosh Hashaná es el día de la coronación de Hashem, y alrededor de este tema gira toda la tefilá.

Incluso cuando sí pedimos por nuestras necesidades materiales, como cuando decimos «Zojreinu lejaim — זכרנו לחיים — Recuérdanos para la vida», o «Kotveinu besefer hajaim — כתבנו בספר החיים — Inscríbenos en el Libro de la Vida», lo hacemos para expresar y enfatizar que dependemos de Hashem, y esto mismo forma parte de Su coronación.

Decimos: «Zojreinu lejaim, Mélej jafetz bajaim — Recuérdanos para la vida, Rey que desea la vida». Nuestro pedido a Hashem por la vida nos recuerda que Hashem es el Rey y que Él determina y concede la vida a todo ser viviente.

REZAR PARA QUE HASHEM QUIERA

Cuando rezamos por nuestras necesidades, no significa que solamente nos interesan solo las nuestras. Si una persona reza únicamente porque desea que sus necesidades sean satisfechas, en realidad está sintiendo que ella es lo principal y que la función de Hashem es servirla.

Por eso está escrito en los libros de Jasidut, en nombre del Zohar, que quien reza en Rosh Hashaná y Iom Kipur solamente por sus necesidades materiales se asemeja a un perro que dice: «Hav, hav — הב הב — ¡dame, dame!». Es decir, solamente busca recibir y no le interesa cuál es la voluntad de Hashem. Pero, en verdad, cuando rezamos por nuestras necesidades debemos pensar: si nosotros deseamos algo que Hashem no desea, entonces tampoco nosotros lo queremos. Incluso nuestra propia vida la pedimos únicamente porque Hashem desea la vida:

«Mélej jafetz bajaim — מלך חפץ בחיים — Rey que desea la vida». Por eso decimos en la tefilá: «Iehí ratzón — יהי רצון — Que sea Tu voluntad». Porque queremos que Hashem quiera aquello que estamos pidiendo. Y si Hashem no lo quiere, tampoco nosotros lo queremos.

Cuando rezamos de esta manera en Rosh Hashaná, el pedido por nuestras necesidades materiales se transforma en parte de la coronación de Hashem. Y entonces también las plegarias que pronunciamos durante todo el año quedan orientadas hacia la coronación de Hashem.

CORONAR A UN REY QUE HASHEM DESEA

La Torá dice que los hijos de Israel llegarán a decir: «Asimá alai mélej kejol hagoim asher sevivotai — אשימה עלי מלך ככל הגוים אשר סביבתי — Pondré sobre mí un rey como todas las naciones que me rodean». La expresión «como todas las naciones» alude al pedido que hizo el pueblo en tiempos de Shaúl: «Vehainu gam anajnu kejol hagoim — והיינו גם אנחנו ככל הגוים — Y seremos también nosotros como todas las naciones». Véase Rambán sobre Devarim 17:14.

Nuestros Sabios explican que este pedido no fue formulado correctamente. En cambio, los ancianos pidieron: «Tená lanu mélej leshofteinu — תנה לנו מלך לשפטנו — Danos un rey para que nos juzgue».

Este sí era un pedido correcto, como se explica en Sanhedrín 20a. Por eso la Torá continúa diciendo: «Som tasim aleja mélej asher ivjar Hashem Elokeja bo — שום תשים עליך מלך אשר יבחר ה’ אלוקיך בו — Ciertamente pondrás sobre ti un rey a quien Hashem, tu Dios, elija». La mitzvá no consiste en colocar sobre nosotros un rey «como el de todas las naciones», sino un rey que Hashem elige, un rey que expresa la voluntad de Hashem.

Un rey «como el de todas las naciones» es un rey que el pueblo de Israel desea para satisfacer sus propias necesidades, por ejemplo, para que los salve de sus enemigos. Pedir un rey «como todas las naciones» se asemeja a rezar solamente por nuestras necesidades: la persona piensa en lo que ella quiere, en lugar de preguntarse qué quiere Hashem.

Así como una tefilá de esta clase no expresa plenamente la coronación de Hashem, tampoco semejante pedido de un rey expresa verdaderamente la coronación de Hashem. Debemos coronar a un rey no simplemente para resolver nuestras necesidades, sino buscando coronar a un rey que Hashem quiera, y de ese modo Hashem también nos querrá a nosotros: «Asher ivjar Hashem Elokeja bo — אשר יבחר ה’ אלוקיך בו — A quien Hashem, tu Dios, elija».

Debemos coronar sobre nosotros a un rey tal que Hashem pueda decir que se alegra de que lo hayamos coronado, un rey acerca del cual Hashem pueda decir: «Yo también elijo a este rey». Cuando coronamos sobre nosotros a un rey en quien Hashem se complace, mediante ello estamos coronando al propio Hashem sobre nosotros.

EN ROSH HASHANÁ FUE RECORDADA JANÁ

En la Haftará de Rosh Hashaná leemos la historia de cómo Janá, la madre del profeta Shmuel, fue recordada y recibió la bendición de concebir. Shmuel sería posteriormente quien coronaría a los primeros reyes del pueblo de Israel. Hay además una hermosa alusión señalada por el Rabino Itzjak Ginsburgh:

שמואל = שנה טובה

Shmuel = Shaná Tová.

La plegaria de Janá en Shiló constituye uno de los grandes modelos de la tefilá. Nuestros Sabios incluso aprenden de su plegaria diversas leyes fundamentales acerca de cómo debemos rezar. Cuando Janá deseaba tener un hijo, su deseo estaba dirigido hacia la coronación de Hashem en el mundo.

Así lo expresa ella misma: «Veitén oz lemalkó, veiarem keren meshijó — ויתן עז למלכו וירם קרן משיחו — Él dará fortaleza a Su rey y elevará el poder de Su ungido». Asimismo, nuestros Sabios interpretan el versículo: «Ramá karní baHashem — רמה קרני בה’ — Mi poder se ha elevado en Hashem» en relación con la coronación de David.

SHAÚL, DAVID Y SHMUEL

El versículo «Asimá alai mélej — אשימה עלי מלך — Pondré sobre mí un rey» corresponde, en su dimensión interior, a tres personajes: Shaúl, David y Shmuel. «Asimá alai mélej kejol hagoim — Pondré sobre mí un rey como todas las naciones» representa el pedido del pueblo que condujo a la coronación de Shaúl. Esta coronación estaba relacionada con las necesidades del pueblo, como está escrito acerca de Shaúl: «Zé iaatzor beamí — זה יעצור בעמי — Este gobernará sobre Mi pueblo».

En cambio: «Asher ivjar Hashem Elokeja bo — A quien Hashem, tu Dios, elija» alude a David y a Shmuel. El hombre que Hashem elige es David, quien representa la voluntad y la elección de Hashem. Sobre él está escrito: «Bikesh Hashem lo ish kilvavó — ביקש ה’ לו איש כלבבו — Hashem buscó para Sí un hombre conforme a Su corazón». Y quien fue enviado para comunicar al pueblo de Israel cuál era la elección de Hashem fue Shmuel HaNaví, el profeta Shmuel.

LO QUE NACE EN ROSH HASHANÁ

En Rosh Hashaná, aquello que nace, aquello que es recordado desde lo Alto y aquello que despierta es la coronación de Hashem. Y su expresión más intensa es que nuestro liderazgo sea un liderazgo en el cual Hashem se alegre, que Hashem elija y que Hashem quiera.

Como está escrito: «Uvikshú et Hashem Elokeihem veet David malkam — וביקשו את ה’ אלוקיהם ואת דוד מלכם — Y buscarán a Hashem, su Dios, y a David, su rey».

Que sea una Shaná Tová, un año de Shmuel HaNaví.

Shabat Shalom y Shaná Tová Umetuká. Ketivá Vajatimá Tová para todo el pueblo de Israel.

Ieshivá Od Iosef Jai


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