Porque esta cosa está muy cerca de ti
¡Shalom, niños!
—Disculpa, querido niño, ¿por dónde se entra a la ciudad?
Rabí Iehoshúa, uno de los más grandes tanaítas, le dirigió esta pregunta a un niño que estaba sentado junto al camino, donde los senderos se bifurcaban.
—Depende —respondió el niño con inteligencia—. Para tomar el camino corto y largo debes girar a la derecha; pero para tomar el camino largo y corto, gira a la izquierda.
Rabí Iehoshúa sonrió al escuchar aquella respuesta tan ingeniosa y giró hacia la derecha, por el camino corto y largo. En pocos minutos llegó frente a la ciudad, pero el acceso a sus puertas estaba bloqueado por jardines y huertos, y era imposible atravesarlos.
Rabí Iehoshúa dio media vuelta y regresó a la bifurcación de los caminos, donde todavía estaba sentado aquel niño.
—¿Por qué me engañaste? —le reclamó el sabio—. ¡Este camino no permite llegar a la ciudad!
—Eso es precisamente lo que te dije —respondió el astuto niño—. Es un camino corto al comienzo, pero largo al final. Si hubieras elegido la segunda posibilidad, el camino largo y corto, habrías descubierto hasta qué punto resulta corto para llegar a la ciudad…
¿Conocen este relato? Supongo que ya lo habrán escuchado alguna vez. La sabiduría del pequeño, que superó a la del gran sabio, nos enseña un principio muy importante: debemos levantar la mirada y observar más allá de aquello que tenemos cerca y que parece conveniente en el momento. Siempre debemos pensar uno o dos pasos hacia adelante.
El Admur HaZakén eligió colocar este principio en la portada de su gran obra, el Tania, para explicar el camino de estudio y de servicio a Dios que deseaba transmitirnos por medio de su libro.
¿Sabían que el Admur HaZakén trabajó aproximadamente veinte años en la composición del Tania? Esto nos enseña que cada palabra fue escrita después de mucha reflexión y cuidadosa consideración, especialmente las palabras de la portada.
Así describe el Admur HaZakén el contenido de su libro:
«Ki karov eleja hadavar meod, befija uvilvaveja laasotó» — כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד, בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ.
«Porque la cosa está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para llevarla hacerla».
Y agrega que el propósito del libro es:
«Explicar claramente cómo esto se encuentra verdaderamente cerca, mediante un camino largo y corto».
El precio de la precipitación
Mi papá es el más meticuloso entre los meticulosos. Tendrían que verlo reparar una falla eléctrica o colgar una cortina nueva en el salón. Uno de mis mayores placeres es permanecer a un lado, observar su trabajo cuidadoso y aprender mucho de él.
Primero toma medidas, realiza cálculos mentalmente, dibuja toda clase de anotaciones en una hoja y solamente después comienza a trabajar, paso a paso.
¿Pero saben qué? Yo soy exactamente lo contrario. Cuando tengo que realizar un trabajo manual, lo primero que pongo en funcionamiento son… ¡las manos!
Eso fue precisamente lo que ocurrió la semana pasada. Mamá encargó en Ikea una nueva sección para nuestra biblioteca. Dos días después, durante la tarde, llegó a casa el pedido, embalado dentro de una enorme caja de cartón.
—Razi —me anunció mamá—, papá quiere que esta vez seas tú quien arme la biblioteca. Regresará tarde y no tendrá tiempo de hacerlo personalmente.
—¡Sííí! —grité de alegría.
¿Por qué me alegré tanto? En primer lugar, porque me encanta armar cosas, especialmente muebles de Ikea. Pero todavía más me alegró saber que mi papá confiaba en mí.
Abrí cuidadosamente el paquete y extendí todas las piezas. ¿Qué es lo primero que se debe hacer? Naturalmente, aquello que papá siempre me recuerda:
—Primero hay que leer todas las instrucciones, y leerlas muy bien.
Pero, al parecer, el «muy bien» de papá no es igual a mi «muy bien»…
Revisé rápidamente los dibujos de las doce etapas del montaje, comprendí la idea general y… ¡manos a la obra!
¿Qué fue lo que no hice? Mi papá jamás pasa por alto esas cosas. Primero compara las piezas del paquete con las que aparecen en el manual y cuenta la cantidad de elementos. Solamente después de esta ceremonia comienza a estudiar las etapas del montaje. Pero de ninguna manera inicia el primer paso antes de haber examinado cuidadosamente todo el manual hasta el final.
Yo, en cambio, no hice nada de eso. Avancé rápidamente. Uní los dos soportes principales con los estantes, atornillé fuertemente las piezas de sujeción, fijé la parte trasera del armario y, de pronto, ¡todo estaba casi terminado!
Solo faltaba la etapa final: colocar las puertas de vidrio. Esto debía hacerse después de levantar el mueble y colocarlo firmemente en su lugar.
¡Arriba! Con la ayuda de mis queridos hermanos, levantamos rápidamente el armario y también completamos aquella tarea. Pero entonces se me oscureció la vista…
¡Descubrí que había colocado los cuatro estantes exactamente al revés!
En lugar de verse al frente el hermoso acabado de madera pulida, una fea franja de madera adornaba la parte delantera de cada estante. Y, para colmo, la pieza destinada a sostener la puerta de vidrio había quedado en la parte posterior…
Entusiasmarse de verdad
Como pueden comprender —y como yo mismo finalmente comprendí—, mi trabajo había sido rápido, pero precipitado. En muy poco tiempo conseguí un resultado que parecía impresionante, pero terminó revelándose como un error vergonzoso.
En cambio, un trabajo cuidadoso como el de mi papá quizá lleve más tiempo, pero permite alcanzar plenamente el resultado deseado.
¿Cuál es la diferencia fundamental entre las dos formas de actuar? Yo deseaba desesperadamente sentirme grande, ser como mi papá. Para lograrlo, busqué atajos y estuve dispuesto a conformarme con algo hecho «más o menos».
Mi papá, en cambio, no necesita parecerse a papá: ¡él ya es papá! No busca sentirse grande; es grande de verdad.
Este es el principio que el Admur HaZakén desea enseñarnos acerca del servicio a Dios. Quien busca un camino corto para acercarse a Dios intenta encontrar rápidamente emoción y entusiasmo.
Los sentimientos y el entusiasmo no son algo negativo. Por el contrario, la cercanía con Hashem debe sentirse en el corazón e incluso en nuestra carne física.
Pero cuando la emoción y el entusiasmo se convierten en una finalidad por sí mismos, nos dejan lejos de la meta, fuera de la ciudad. El corazón se despierta y se enciende, pero enseguida vuelve a apagarse; entonces permanecemos solamente en la parte exterior y superficial del corazón.
En cambio, quien desea seguir el camino de nuestro «padre», el Admur HaZakén, comprende que para despertar verdaderamente el corazón al servicio de Dios primero debe transformar su manera de pensar.
Es necesario estudiar mucho Jasidut, con profundidad y vitalidad, hasta que al corazón no le quede otra posibilidad que entusiasmarse y arder por Hashem con todas sus fuerzas.
¡Que tengamos el mérito de recorrer el camino largo y llegar en poco tiempo!
¡Shabat shalom umevoraj — שַׁבָּת שָׁלוֹם וּמְבֹרָךְ!
Razi
כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר
שָׁלוֹם יְלָדִים!
“סְלִיחָה, יֶלֶד חָבִיב, מֵאֵיפֹה נִכְנָסִים לָעִיר?”. אֶת הַשְּׁאֵלָה הִפְנָה רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ, מִגְּדוֹלֵי הַתַּנָּאִים, לְיֶלֶד שֶׁיָּשַׁב עַל אֵם הַדֶּרֶךְ בִּמְקוֹם הִתְפַּצְּלוּת הַשְּׁבִילִים. “תָּלוּי”, עָנָה הַיֶּלֶד בִּתְבוּנָה, “לַדֶּרֶךְ הַקְּצָרָה וְהָאֲרֻכָּה עָלֶיךָ לִפְנוֹת יָמִינָה, אַךְ לַדֶּרֶךְ הָאֲרֻכָּה וְהַקְּצָרָה פְּנֵה שְׂמֹאלָה”.
רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ חִיֵּךְ לְמִשְׁמַע הַתְּשׁוּבָה הַמְּפֻלְפֶּלֶת וּפָנָה יָמִינָה, אֶל הַדֶּרֶךְ הַקְּצָרָה וְהָאֲרֻכָּה. זוֹ הֵבִיאָה אוֹתוֹ תּוֹךְ דַּקּוֹת סְפוּרוֹת אֶל מוּל פְּנֵי הָעִיר, אַךְ הַגִּישָׁה אֶל שְׁעָרֶיהָ הָיְתָה חֲסוּמָה עַל יְדֵי גִּנּוֹת וּפַרְדֵּסִים וּבִלְתִּי נִתֶּנֶת לְמַעֲבָר. סָב רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ עַל עֲקֵבָיו וְחָזַר אֶל פִּצּוּל הַדְּרָכִים, שָׁם עוֹד יָשַׁב אוֹתוֹ יֶלֶד.
“מַדּוּעַ הִטְעֵיתָ אוֹתִי?”, קָבַל בְּפָנָיו הֶחָכָם, “דֶּרֶךְ זוֹ אֵינָהּ כְּשִׁירָה לְמַעֲבָר”.
“הוּא אֲשֶׁר אָמַרְתִּי בִּדְבָרַי”, הֵשִׁיב הַיֶּלֶד הַמְּתֻחְכָּם, “זוֹהִי דֶּרֶךְ קְצָרָה בִּתְחִלָּתָהּ, אַךְ אֲרֻכָּה בְּסוֹפָהּ. לוּ בָּחַרְתָּ בָּאֶפְשָׁרוּת הַשְּׁנִיָּה, בַּדֶּרֶךְ הָאֲרֻכָּה וְהַקְּצָרָה, הָיִיתָ מְגַלֶּה עַד כַּמָּה הִיא קְצָרָה בְּדַרְכָּהּ אֶל הָעִיר…”.
* * * * *
מַכִּירִים אֶת הַסִּפּוּר הַזֶּה? אֲנִי מַנִּיחַ שֶׁכְּבָר שְׁמַעְתֶּם אוֹתוֹ פַּעַם. חָכְמָתוֹ שֶׁל הַיֶּלֶד הַצָּעִיר, שֶׁנִּצְּחָה אֶת זוֹ שֶׁל גְּדוֹל הַחֲכָמִים, מְלַמֶּדֶת אוֹתָנוּ עִקָּרוֹן חָשׁוּב. עָלֵינוּ לָשֵׂאת אֶת הָעֵינַיִם וּלְהַבִּיט אֶל מֵעֵבֶר לַטְּוָח הַקָּצָר וְהַקָּרוֹב אֵלֵינוּ – תָּמִיד עָלֵינוּ לַחֲשֹׁב צַעַד אֶחָד אוֹ שְׁנַיִם קָדִימָה.
אֶת הָעִקָּרוֹן הַזֶּה בּוֹחֵר אַדְמוֹ”ר הַזָּקֵן לְהַצִּיב בְּשַׁעַר סִפְרוֹ הַגָּדוֹל, סֵפֶר הַתַּנְיָא, בְּתוֹר הֶסְבֵּר לְדֶרֶךְ הַלִּמּוּד וַעֲבוֹדַת ה’ אוֹתָהּ הוּא מְבַקֵּשׁ לְהַנְחִיל לָנוּ בְּחִבּוּרוֹ. הַאִם יְדַעְתֶּם? עַל חִבּוּר סֵפֶר הַתַּנְיָא עָמַל אַדְמוֹ”ר הַזָּקֵן בְּמֶשֶׁךְ כְּ-20 שָׁנָה! זֶה אוֹמֵר לִי שֶׁכָּל מִלָּה וּמִלָּה בַּסֵּפֶר נִכְתְּבָה מִתּוֹךְ שִׁקּוּל דַּעַת וּמַחֲשָׁבָה רַבָּה, בִּמְיֻחָד כְּשֶׁמְּדֻבָּר עַל שַׁעַר הַסֵּפֶר.
וְכָךְ מְתָאֵר אַדְמוֹ”ר הַזָּקֵן אֶת תָּכְנוֹ שֶׁל הַסֵּפֶר: “‘כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ’ – לְבָאֵר הֵיטֵב אֵיךְ הוּא קָרוֹב בְּדֶרֶךְ אֲרֻכָּה וּקְצָרָה!”.
מְחִיר הַפְּזִיזוּת
אַבָּא שֶׁלִּי דַּיְּקָן מֵאֶרֶץ הַדַּיְקָנִים. אַתֶּם צְרִיכִים לִרְאוֹת אוֹתוֹ מְטַפֵּל בְּתַקָּלָה בַּחַשְׁמַל אוֹ תּוֹלֶה וִילוֹן חָדָשׁ בַּסָּלוֹן. אַחַת הַהֲנָאוֹת הַגְּדוֹלוֹת שֶׁלִּי הִיא לַעֲמֹד מֵהַצַּד וּלְהִתְבּוֹנֵן בִּמְלַאכְתּוֹ הַיְּסוֹדִית, וַאֲנִי לוֹמֵד מִכָּךְ הַרְבֵּה. הוּא עוֹרֵךְ מְדִידוֹת, מְחַשֵּׁב בָּרֹאשׁ, מְשַׂרְטֵט לְעַצְמוֹ עַל דַּף כָּל מִינֵי רִשּׁוּמִים וְאָז נִגַּשׁ לַמְּלָאכָה, צַעַד אַחַר צַעַד. אֲבָל מָה? אֲנִי בְּדִיּוּק הָפוּךְ מִמֶּנּוּ. כְּשֶׁאֲנִי נִדְרָשׁ לַעֲבוֹדָה בַּיָּדַיִם אֲנִי מַפְעִיל דָּבָר רִאשׁוֹן אֶת… אֶת הַיָּדַיִם!
וְזֶה מָה שֶׁקָּרָה בַּשָּׁבוּעַ שֶׁעָבַר. אִמָּא הִזְמִינָה בְּ’אִיקֵאָה’ עַמּוּדָה חֲדָשָׁה לַאֲרוֹן הַסְּפָרִים שֶׁלָּנוּ. כַּעֲבֹר יוֹמַיִם, בִּשְׁעוֹת אַחַר הַצָּהֳרַיִם, הִגִּיעָה הַסְּחוֹרָה לְבֵיתֵנוּ, אֲרוּזָה בְּקֻפְסַת קַרְטוֹן גְּדוֹלָה. “רָזִי”, בִּשְּׂרָה לִי אִמָּא, “אַבָּא מְבַקֵּשׁ שֶׁהַפַּעַם אַתָּה תַּרְכִּיב אֶת הַסִּפְרִיָּה. הוּא יַחֲזֹר מְאֻחָר וְלֹא יַסְפִּיק לַעֲשׂוֹת זֹאת בְּעַצְמוֹ”. “יֵשׁשׁשׁשׁ!”, צָהַלְתִּי מִשִּׂמְחָה. לָמָּה? גַּם כִּי אֲנִי אוֹהֵב הַרְכָּבוֹת, בִּמְיֻחָד שֶׁל רָהִיטִים מִ’אִיקֵאָה’, וְעוֹד יוֹתֵר מִכָּךְ מֵהַיְּדִיעָה שֶׁאַבָּא סוֹמֵךְ עָלַי.
פָּתַחְתִּי בִּזְהִירוּת אֶת הַמַּאֲרָז וּפָרַשְׂתִּי אֶת הַחֲלָקִים הָרַבִּים. מָה הַדָּבָר הָרִאשׁוֹן שֶׁעוֹשִׂים? כַּמּוּבָן, זֶה מָה שֶׁאַבָּא תָּמִיד מַזְכִּיר לִי: “קֹדֶם כֹּל לִקְרֹא אֶת הַהוֹרָאוֹת, וְהֵיטֵב”. אֲבָל ‘הֵיטֵב’ שֶׁל אַבָּא הוּא כַּנִּרְאֶה לֹא הַ’הֵיטֵב’ שֶׁלִּי… עָבַרְתִּי בְּרִפְרוּף עַל צִיּוּרֵי 12 שְׁלַבֵּי הַהַרְכָּבָה, הֵבַנְתִּי אֶת הָעִקָּרוֹן, וְ… קָדִימָה לָעֲבוֹדָה!
מָה לֹא עָשִׂיתִי? אֵצֶל אַבָּא אֵין פִסְפוּסִים כָּאֵלּוּ. הוּא קֹדֶם כֹּל מַשְׁוֶה אֶת הַחֲלָקִים שֶׁבַּמַּאֲרָז לְאֵלּוּ שֶׁבְּחוֹבֶרֶת הַהֶסְבֵּר וְסוֹפֵר אֶת כַּמּוּת הַפְּרִיטִים. רַק לְאַחַר הַטֶּקֶס הוּא מַתְחִיל לְעַיֵּן בִּשְׁלַבֵּי הַהַרְכָּבָה, אֲבָל בְּשׁוּם אֹפֶן לֹא מַתְחִיל אֶת הַשָּׁלָב הָרִאשׁוֹן לִפְנֵי שֶׁעָבַר בְּדִקְדּוּק עַל כָּל הַחוֹבֶרֶת, עַד סוֹפָהּ.
אָז זֶהוּ, לֹא כָּךְ עָשִׂיתִי. הִתְקַדַּמְתִּי בִּמְהִירוּת. חִבַּרְתִּי אֶת שְׁנֵי הַתּוֹמְכִים הָרָאשִׁיִּים אֶל הַמַּדָּפִים, הִבְרַגְתִּי אֶת הַתּוֹפְסָנִים בְּחָזְקָה, הִצְמַדְתִּי אֶת גַּב הָאֲרוֹנִית מֵאָחוֹר, וְהִנֵּה, הַכֹּל כְּבָר כִּמְעַט מוּכָן! נוֹתַר רַק הַשָּׁלָב הַסּוֹפִי – הַרְכָּבַת דַּלְתוֹת הַזְּכוּכִית – אוֹתוֹ נִתָּן לְבַצֵּעַ כַּאֲשֶׁר הָאָרוֹן מוּרָם וְעוֹמֵד יַצִּיב בִּמְקוֹמוֹ. הֵיי הוֹפּ… בַּהֲרָמָה זְרִיזָה בְּעֶזְרַת הָאַחִים הַחֲבִיבִים שֶׁלִּי בִּצַּעְנוּ גַּם אֶת הַמְּשִׂימָה הַזּוֹ, אֲבָל אָז חָשְׁכוּ עֵינַי. אֲנִי מְגַלֶּה שֶׁאֶת כָּל אַרְבַּעַת הַמַּדָּפִים הִרְכַּבְתִּי בְּדִיּוּק רַק… הָפוּךְ! בִּמְקוֹם מַרְאֶה עֵץ מְשֻׁיָּף מְעַטֵּר פַּס עֵץ מְכֹעָר אֶת חֲזִיתוֹ שֶׁל כָּל אֶחָד מֵהַמַּדָּפִים, וּבִכְלָל תּוֹפְסָן דֶּלֶת הַזְּכוּכִית נִמְצָא מֵאָחוֹר…
לְהִתְלַהֵב בֶּאֱמֶת
כְּמוֹ שֶׁאַתֶּם מְבִינִים, וְגַם אֲנִי הִגַּעְתִּי לַמַּסְקָנָה הַזּוֹ, הָעֲבוֹדָה שֶׁלִּי הָיְתָה מְהִירָה אַךְ פְּזִיזָה. בִּמְהִירוּת רַבָּה הִגַּעְתִּי לְתוֹצָאָה מַרְשִׁימָה, אֶלָּא שֶׁזּוֹ הִתְבָּרְרָה כְּטָעוּת מְבִישָׁה. לְעֻמַּת זֹאת, עֲבוֹדָה יְסוֹדִית כְּמוֹ שֶׁל אַבָּא אוּלַי אוֹרֶכֶת יוֹתֵר זְמַן, אַךְ מְבִיאָה אֶת הַתּוֹצָאָה הַמְּבֻקֶּשֶׁת בְּצוּרָה מְלֵאָה.
מָה הַהֶבְדֵּל הַיְּסוֹדִי בֵּין שְׁתֵּי הַגִּישׁוֹת? אֲנִי נוֹרָא רוֹצֶה לְהַרְגִּישׁ גָּדוֹל, לִהְיוֹת כְּמוֹ אַבָּא, וּלְשֵׁם כָּךְ אֲנִי עוֹשֶׂה קִצּוּרֵי דֶּרֶךְ, וּמוּכָן לְהִסְתַּפֵּק גַּם עִם ‘בְּעֵרֶךְ’. אַבָּא, לְעֻמָּתִי, לֹא צָרִיךְ לִהְיוֹת כְּמוֹ אַבָּא, הוּא כְּבָר אַבָּא! הוּא לֹא מְחַפֵּשׂ לְהַרְגִּישׁ גָּדוֹל, הוּא גָּדוֹל בֶּאֱמֶת.
זֶה הָעִקָּרוֹן שֶׁמְּבַקֵּשׁ אַדְמוֹ”ר הַזָּקֵן לְלַמֵּד אוֹתָנוּ בַּעֲבוֹדַת ה’. מִי שֶׁרוֹצֶה אֶת הַדֶּרֶךְ הַקְּצָרָה לְקִרְבַת ה’ מְחַפֵּשׂ אֵיךְ לְהִתְרַגֵּשׁ, לְהִתְלַהֵב. רֶגֶשׁ וְהִתְלַהֲבוּת אֵינָם דָּבָר רַע. לְהֵפֶךְ, הַקִּרְבָה אֶל ה’ יִתְבָּרַךְ צְרִיכָה לִהְיוֹת מֻרְגֶּשֶׁת בַּלֵּב וּבַבָּשָׂר הַגַּשְׁמִי שֶׁלָּנוּ, אֲבָל כַּאֲשֶׁר הָרֶגֶשׁ וְהַהִתְלַהֲבוּת הוֹפְכִים לְמַטָּרָה בִּפְנֵי עַצְמָהּ – הֵם מוֹתִירִים אוֹתָנוּ מֵרָחוֹק, מִחוּץ לָעִיר. הַלֵּב מִתְעוֹרֵר וּמִתְלַהֵב – אַךְ מִיָּד כָּבֶה, וְאָנוּ נוֹתָרִים בְּחִיצוֹנִיּוּת הַלֵּב.
אֲבָל מִי שֶׁרוֹצֶה לָלֶכֶת בִּדְרָכָיו שֶׁל אַבָּא, שֶׁל אַדְמוֹ”ר הַזָּקֵן, מֵבִין שֶׁכְּדֵי לְעוֹרֵר אֶת הַלֵּב בֶּאֱמֶת לַעֲבוֹדַת ה’ יֵשׁ לְשַׁנּוֹת קֹדֶם אֶת הַחֲשִׁיבָה. לִלְמֹד הַרְבֵּה חֲסִידוּת, בְּעֹמֶק וּבְחַיּוּת, עַד שֶׁלַּלֵּב לֹא תִּשָּׁאֵר בְּרֵרָה אֶלָּא לְהִתְלַהֵב וְלִבְעֹר אֶל ה’ בְּכָל כֹּחוֹ.
שֶׁנִּזְכֶּה לְהַלֵּךְ בַּדֶּרֶךְ הָאֲרֻכָּה וּלְהַגִּיעַ בִּקְצָרָה!
שַׁבָּת שָׁלוֹם וּמְבֹרָךְ!
רָזִי
Discover more from Gal Einai en Español
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
