Hasta hace unos años, participaba en la actividad pública de forma regular y a título oficial. Hace unos años, tanto por las dificultades para ganarme la vida como por el deseo de mi esposa de que dejara mi cargo oficial y el campo de la actividad pública, decidí ayudar y encontrar un trabajo lucrativo en otro campo.
Durante el último año he reflexionado mucho sobre el regreso a la actividad pública, y siento que tengo algo que aportar, aunque sea parcialmente. He hablado con mi esposa al respecto y ella todavía se opone mucho a que asuma un cargo público. Según ella, dañará a la familia y no será bueno para mí. A la luz de esto, estoy muy indeciso y me encantaría recibir el consejo del rabino: ¿debería volver a trabajar en este sector y de qué manera?
Respuesta:
Me alegró leer que se le ocurrió que sería bueno volver a las actividades públicas. No tiene por qué ser un cargo oficial (cosa que a tu mujer no le agrada), sino más bien como un complemento al trabajo habitual: llegar a “caras nuevas” (que bueno sería que haya personas con influencia la sociedad) e interesarles en nuestras ideas para reformar el Estado, etc.
Si crees en la rectitud del camino (¡y en general que el Mesías tiene que venir!), entonces esto añadirá mucha vitalidad y servirá como un conducto para la continuación de la “gran abundancia en todos los mundos”.
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