SEGÚN LA TORÁ ESCRITA, LA HALAJÁ, CABALÁ, JASIDUT JABAD Y GAL EINAI
TEMARIO
El precepto del Shofar
Halajá, Cabalá, Jasidut y su significado para el hombre, la mujer y los Bnei Noaj
El shofar: una mitzvá que no explica su propia razón
El shofar y la coronación del Rey
¿Por qué un shofar de carnero?
El shofar y la teshuvá
El shofar y «confundir al Satán»
El hombre judío y el shofar
La mujer judía: exenta, pero profundamente conectada
¿Y qué ocurre con los Bnei Noaj?
Las Siete Mitzvot y el sonido del shofar
El significado cabalístico del sonido
Tekia, Shevarim y Teruá
El shofar y la Akedá
El shofar como «llamada de regreso»
Una misma llamada, distintos niveles
Y finalmente: ¿qué nos está diciendo el shofar?
Nota: Los detalles prácticos pueden variar entre las tradiciones ashkenazí, sefaradí y Jabad. Para una decisión halájica personal debe consultarse al rabino de la propia comunidad.
El sonido del shofar — שׁוֹפָר ocupa el centro de Rosh Hashaná. No es solamente una antigua tradición, una melodía emotiva ni una señal que anuncia el comienzo del año. Es una mitzvá de la Torá y, al mismo tiempo, el clamor más profundo del alma: una voz sin palabras que despierta al ser humano, proclama la soberanía de Hashem y abre el camino hacia la teshuvá.
La fuente en la Torá
La Torá denomina al primer día de Tishrei:
«Zijrón teruá» — זִכְרוֹן תְּרוּעָה, «un recuerdo de toque» (Vaikrá 23:24), y:
«Iom teruá ihié lajem» — יוֹם תְּרוּעָה יִהְיֶה לָכֶם, «será para ustedes un día de toque» (Bamidbar 29:1).
Nuestros Sabios explican que esta teruá debe realizarse mediante un shofar. El Rambam define la mitzvá con precisión:
«Mitzvat asé shel Torá lishmóa teruat hashofar beRosh Hashaná» — מִצְוַת עֲשֵׂה שֶׁל תּוֹרָה לִשְׁמֹעַ תְּרוּעַת הַשּׁוֹפָר בְּרֹאשׁ הַשָּׁנָה.
«Es un precepto positivo de la Torá escuchar el toque del shofar en Rosh Hashaná» (Mishné Torá, Hiljot Shofar 1:1).
La mitzvá principal no consiste en soplar personalmente, sino en escuchar una sucesión válida de sonidos producidos por un shofar kosher. Por eso la bendición dice «lishmóa kol shofar», «escuchar la voz del shofar».
¿Por qué se toca el shofar?
La primera respuesta es sencilla: porque Hashem así lo ordenó. El Rambam señala que se trata de un decreto divino que debemos cumplir incluso antes de comprender sus razones. Sin embargo, agrega que contiene una poderosa alusión:
«Despierten, ustedes que duermen, de su sueño; levántense de su letargo, examinen sus actos, retornen mediante la teshuvá y recuerden a su Creador» (Hiljot Teshuvá 3:4).
El shofar cumple simultáneamente varias funciones:
- Despierta al alma de su adormecimiento espiritual.
- Llama a la teshuvá.
- Proclama a Hashem como Rey del universo.
- Evoca el mérito de la Akedat Itzjak, la atadura de Itzjak.
- Recuerda la entrega de la Torá en el monte Sinaí.
- Expresa el llanto del corazón quebrantado.
- Anuncia la reunión futura de los exiliados.
- Anticipa el shofar gadol — שׁוֹפָר גָּדוֹל, el gran shofar de la Redención.
La Guemará enseña que en Rosh Hashaná recitamos Maljuiot, Zijronot y Shofarot: versículos de Realeza, Recuerdo y Shofar. Maljuiot, para coronar a Hashem; Zijronot, para que nuestro recuerdo ascienda favorablemente ante Él; y todo ello, por medio del shofar (Rosh Hashaná 16a).
El shofar kosher
La práctica preferida es utilizar un cuerno curvado de carnero. El carnero recuerda la Akedá, cuando un carnero fue ofrecido en lugar de Itzjak, y su forma curvada simboliza la sumisión y humildad del corazón ante Hashem.
No se utiliza el cuerno de una vaca, por su asociación con el becerro de oro. El shofar tampoco puede estar perforado, pegado o reparado de una forma que altere su sonido original. Por ello debe adquirirse con certificación rabínica confiable.
Los sonidos del shofar
Existen tres sonidos fundamentales:
Tekiá — תְּקִיעָה: un sonido largo, firme y continuo.
Shevarim — שְׁבָרִים: tres sonidos quebrados, semejantes a suspiros.
Teruá — תְּרוּעָה: una sucesión de sonidos breves y entrecortados, semejantes a un llanto.
Debido a una duda transmitida por los Sabios acerca de la forma exacta de la teruá bíblica, se tocan tres combinaciones:
- Tashrat — תשר״ת: Tekiá–Shevarim–Teruá–Tekiá.
- Tashat — תש״ת: Tekiá–Shevarim–Tekiá.
- Tarat — תר״ת: Tekiá–Teruá–Tekiá.
Cada serie se repite tres veces, sumando un mínimo de treinta sonidos. La costumbre extendida es escuchar cien sonidos durante el servicio completo de Rosh Hashaná.
Según la costumbre de Jabad, se escuchan treinta sonidos antes de Musaf, treinta durante la Amidá silenciosa de Musaf, treinta durante la repetición del oficiante y diez sonidos adicionales hacia el final del servicio.
Condiciones para cumplir la mitzvá
Tanto quien toca como quien escucha deben tener la intención de cumplir la mitzvá y de incluirse mutuamente en su cumplimiento.
Los sonidos deben escucharse directamente del shofar. Una grabación, transmisión telefónica, videollamada, radio, altavoz o micrófono no permiten cumplir la mitzvá, porque reproducen electrónicamente el sonido y no transmiten necesariamente la voz directa del shofar.
La mitzvá se cumple durante el día, desde la salida del sol hasta la puesta del sol. Quien no pudo escucharla durante la plegaria de la mañana puede hacerlo más tarde, mientras todavía sea de día.
Durante los sonidos se debe guardar silencio y escuchar atentamente cada tekiá, shevarim y teruá. Después de las bendiciones no se habla hasta finalizar la primera serie de treinta sonidos. De acuerdo con la práctica de Jabad, se evitan también las conversaciones innecesarias hasta concluir los sonidos de Musaf.
Las bendiciones
Antes del toque se recitan dos bendiciones:
בָּרוּךְ אַתָּה ה׳ אֱלֹקֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְווֹתָיו וְצִוָּנוּ לִשְׁמֹעַ קוֹל שׁוֹפָר.
Baruj Atá A-do-nái, Elo-héinu Mélej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lishmóa kol shofar.
«Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó escuchar la voz del shofar».
Luego se recita Shehejeianu — שֶׁהֶחֱיָנוּ.
Quien escucha responde amén, pero no debe decir «Baruj Hu uvaruj Shemó», porque esa respuesta constituiría una interrupción dentro de la bendición con la cual está cumpliendo la mitzvá.
Cuando Rosh Hashaná coincide con Shabat
Cuando un día de Rosh Hashaná cae en Shabat, fuera del Beit HaMikdash no se toca el shofar. Los Sabios establecieron esta norma para evitar que alguien transportara el instrumento por un dominio público con el propósito de aprender a tocarlo.
En el año 5787, el primer día de Rosh Hashaná cae en Shabat. Por eso el shofar se tocará únicamente el segundo día, el domingo 13 de septiembre de 2026.
El Jasidut explica que no se trata de una pérdida espiritual: la santidad de Shabat produce desde lo Alto aquello que normalmente despertamos desde abajo mediante el shofar. El segundo día, sin embargo, debemos escucharlo efectivamente.
La obligación del hombre judío
Todo varón judío adulto está obligado a escuchar el shofar. Debe organizar su jornada de manera que pueda oír, como mínimo, los treinta sonidos requeridos.
La obligación no depende de asistir a la sinagoga. Quien está enfermo, hospitalizado, recluido, cuidando a otra persona o imposibilitado de concurrir debe intentar que un baal tokea se acerque para tocar el shofar en su casa, hospital o lugar de residencia.
Un hombre que ya cumplió la mitzvá puede volver a tocar para que otros hombres la cumplan. Si quien escucha sabe recitar las bendiciones, es preferible que él mismo las diga; si no puede hacerlo, el baal tokea puede pronunciarlas para incluirlo.
El Rebe de Lubavitch promovió especialmente el Mivtza Shofar, la campaña destinada a llevar el sonido del shofar a cada judío: soldados, enfermos, ancianos, presos y personas alejadas de una comunidad. Si un solo judío aún no escuchó el shofar, todo el pueblo debe sentirse responsable de acercarle esta mitzvá.
La mujer judía y el shofar
Desde el punto de vista estricto de la Torá, la mujer está exenta porque se trata de una mitzvat asé shehazmán gramá — מִצְוַת עֲשֵׂה שֶׁהַזְּמַן גְּרָמָא, un precepto positivo limitado a un tiempo determinado.
Sin embargo, las mujeres judías adoptaron a lo largo de las generaciones la santa costumbre de escuchar el shofar. En las comunidades de Jabad se procura especialmente que toda mujer y niña tenga la posibilidad de escucharlo.
Según la tradición ashkenazí y la práctica de Jabad, una mujer puede recitar las bendiciones antes de escuchar el shofar. Cuando un hombre que ya cumplió la mitzvá toca exclusivamente para una mujer, ella debe decir las bendiciones. Si no sabe recitarlas, él toca sin pronunciarlas en su nombre.
Si el grupo está formado únicamente por mujeres, según la guía práctica de Jabad, cada una puede recitar sus propias bendiciones en voz baja. Una mujer también puede tocar para sí misma o para otras mujeres, siempre que conozca correctamente las leyes y los sonidos, pero no puede hacer cumplir la obligación a un hombre.
Según el dictamen de Rabí Iosef Caro, seguido por muchas comunidades sefaradíes, las mujeres escuchan el shofar sin recitar la bendición. Existen diversas costumbres sefaradíes, por lo que cada mujer debe seguir la tradición de su familia o consultar a su autoridad rabínica.
Los niños
Los niños menores de bar mitzvá no están obligados por la Torá, pero desde que poseen la comprensión suficiente deben ser educados para escuchar el shofar.
Es importante acercarlos a la mitzvá con alegría, sin que perturben los sonidos ni impidan que los adultos escuchen correctamente. También las niñas deben ser llevadas a escuchar el shofar conforme a la costumbre de las mujeres judías.
Los bnei Noaj
Los bnei Noaj — בְּנֵי נֹחַ no están obligados en la mitzvá del shofar. La obligación de escuchar su sonido en Rosh Hashaná fue entregada específicamente al pueblo de Israel.
Esto no significa que Rosh Hashaná carezca de importancia universal. La Mishná enseña:
«BeRosh Hashaná kol baei olam ovrín lefanav kivnei marón» — בְּרֹאשׁ הַשָּׁנָה כָּל בָּאֵי עוֹלָם עוֹבְרִין לְפָנָיו כִּבְנֵי מָרוֹן.
«En Rosh Hashaná, todos los habitantes del mundo pasan delante de Él como miembros de un rebaño» (Mishná Rosh Hashaná 1:2).
Por lo tanto, también para un ben o una bat Noaj es un momento apropiado para reconocer a Hashem como Rey del universo, examinar la propia conducta, fortalecer el cumplimiento de las Siete Mitzvot, rezar, dar tzedaká y asumir buenas decisiones.
El Rambam establece que un ben Noaj que desea realizar voluntariamente otra mitzvá de la Torá para recibir recompensa no debe ser impedido, siempre que no la transforme en una nueva obligación religiosa ni cree una religión o festividad propia (Hiljot Melajim 10:9-10).
En relación con el shofar, esto implica:
- No existe obligación de escucharlo.
- No se pronuncia la bendición «asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu», porque el ben Noaj no fue ordenado en esta mitzvá.
- Puede escuchar respetuosamente el toque realizado para una comunidad judía, cuando las normas del lugar lo permiten.
- No puede tocar para que un judío cumpla su obligación.
- No debe presentar el toque como un precepto noájida ni como una celebración autónoma de Rosh Hashaná.
- Puede escuchar una grabación del shofar como inspiración espiritual, pues no necesita cumplir una obligación halájica mediante ese sonido.
- Si desea realizar prácticas adicionales asociadas con Rosh Hashaná, debe hacerlo bajo la orientación de un rabino competente en las leyes de los bnei Noaj.
Para un ben Noaj, el mensaje principal del shofar es universal: despertar del adormecimiento moral, reconocer al Creador, abandonar la idolatría, reparar el daño causado a los demás, fortalecer la justicia y construir un mundo en el que la Presencia Divina pueda revelarse.
El shofar según la Cabalá
En la Cabalá, el shofar está relacionado con la sefirá de Biná — בִּינָה, la «madre superior» que da nacimiento y expansión a las emociones del corazón.
Su forma expresa este proceso. Se sopla por el extremo estrecho y el sonido emerge por la abertura ancha:
«Min hametzar karati Iá, anani vamerjav Iá» — מִן הַמֵּצַר קָרָאתִי יָּ־הּ, עָנָנִי בַמֶּרְחָב יָּ־הּ.
«Desde la estrechez llamé a Dios; Él me respondió con amplitud» (Tehilim 118:5).
El aliento nace en un lugar estrecho, oculto y silencioso, y se transforma en una voz expansiva. De igual manera, el alma clama desde sus limitaciones y despierta desde lo Alto una nueva amplitud de misericordia.
El shofar eleva el clamor desde Maljut, la realidad inferior, hacia Biná. Desde allí desciende una nueva energía que endulza los juicios en su raíz. El rigor no es simplemente anulado: es elevado y transformado en misericordia.
Los sonidos describen este proceso interior:
Tekiá: la unidad esencial del alma antes de toda ruptura.
Shevarim: el corazón quebrantado que reconoce su distancia de Hashem.
Teruá: el llanto profundo que rompe las barreras y despierta la misericordia.
Tekiá final: el regreso a una unidad nueva y más profunda, después de la teshuvá.
Los shevarim no representan tristeza paralizante. Son la merirut — מְרִירוּת, la amargura viva que rompe el orgullo y permite que la luz divina penetre en el corazón.
El shofar en el Jasidut Jabad
El Jasidut enseña que la voz del shofar procede de un nivel del alma anterior a las palabras. Las palabras expresan ideas y sentimientos definidos; el shofar revela el punto esencial del alma, que no puede ser explicado.
El Baal Shem Tov lo comparó con un príncipe que se alejó del palacio, olvidó la lengua de su padre y, al regresar, no pudo explicar quién era. Entonces emitió un grito puro y esencial. El rey reconoció inmediatamente la voz de su hijo y corrió a abrazarlo.
Ese es el shofar: el alma judía que clama:
«¡Padre, Padre, sálvame! Deseo regresar a Ti».
El Rebe Maharash enseñó que lo esencial no son siquiera las palabras «Padre, sálvame», sino el grito mismo. Incluso cuando la comprensión y la intención son imperfectas, el clamor revela la esencia indivisible del alma.
La coronación del Rey
Rosh Hashaná no comienza principalmente con nuestras necesidades personales. Su servicio esencial es coronar a Hashem como Rey.
Un rey gobierna porque su pueblo desea su reinado. El sonido sencillo del shofar expresa la entrega absoluta del alma: antes de pedir salud, sustento o éxito, proclamamos que deseamos que Hashem reine sobre nosotros y sobre toda la creación.
Esta entrega despierta en lo Alto un nuevo deseo de crear y sostener el mundo durante el año que comienza.
Escuchar antes que hablar
La mitzvá consiste en escuchar. El servicio espiritual de Rosh Hashaná no comienza afirmando lo que nosotros queremos decir, sino silenciándonos para recibir una voluntad superior.
Escuchar el shofar significa dejar por un instante nuestras explicaciones, justificaciones y defensas, y permitir que la esencia del alma escuche aquello que Hashem espera de ella.
La perspectiva de Gal Einai
En las enseñanzas de Rabí Itzjak Ginsburgh, el shofar es presentado como la voz sencilla de la coronación. Si pudiéramos traducir su sonido a palabras, la tekiá proclamaría:
«Iejí HaMélej — יְחִי הַמֶּלֶךְ», «¡Viva el Rey!»
Es un sonido sin palabras y, en cierto sentido, una voz animal. Precisamente por carecer de sofisticación expresa el punto más esencial y suprarracional del alma, el lugar donde el judío está unido inseparablemente a Hashem.
Gal Einai distingue entre el gallo, que despierta el cuerpo, y el shofar, que despierta el alma. El shofar no busca solamente provocar una emoción pasajera: llama a la persona a iniciar un camino completamente nuevo en su servicio a Dios.
La palabra shofar — שׁוֹפָר también alude a la expresión de nuestros Sabios:
«Shaprú maaseijem — שַׁפְּרוּ מַעֲשֵׂיכֶם», «Mejoren sus actos».
La voz del shofar concede a cada hombre y mujer la fuerza para renovar sus caminos, hacer una teshuvá completa y transformar esa teshuvá en acciones concretas que acerquen la Redención.
Según esta perspectiva, el movimiento del shofar tiene tres etapas:
- Despertar el punto esencial del alma.
- Coronar a Hashem mediante una entrega total.
- Traducir ese despertar en actos mejores durante todo el año.
El verdadero efecto del shofar no se mide solamente por las lágrimas derramadas al escucharlo, sino por las decisiones que nacen después: más Torá, más mitzvot, más amor al prójimo, más tzedaká y mayor responsabilidad por la rectificación del mundo.
Síntesis práctica
| Persona | Situación halájica | Aplicación práctica |
| Hombre judío adulto | Obligación | Debe escuchar al menos treinta sonidos válidos durante el día |
| Mujer judía | Exenta por la Torá; costumbre sagrada aceptada | Procura escuchar; en Jabad puede bendecir por sí misma |
| Niño judío | Obligación educativa según su comprensión | Se lo educa para escuchar sin interrumpir |
| Ben o bat Noaj | No está obligado | Puede escuchar respetuosamente sin bendición y recibir su mensaje universal |
| Persona enferma o imposibilitada | Mantiene su obligación si es judía | Se procura enviar un baal tokea a su domicilio u hospital |
| Quien escucha por teléfono o grabación | No cumple la mitzvá | Debe escuchar directamente un shofar real |
Una preparación interior
Antes de escuchar el shofar es apropiado pensar:
«Hashem, deseo despertar. Deseo regresar a Ti desde lo más profundo de mi alma. Te acepto como Rey sobre mí y sobre toda la creación. Que el sonido del shofar rompa las barreras de mi corazón, endulce los juicios y me conceda fuerza para mejorar verdaderamente mis actos».
Que pronto se cumpla la profecía:
«Vehaiá baiom hahú itaká beshofar gadol» — וְהָיָה בַּיּוֹם הַהוּא יִתָּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל,
«Y sucederá en aquel día que será tocado un gran shofar» (Ieshaiahu 27:13),
con la reunión de los exiliados, la revelación del Mashíaj y la Redención completa y verdadera.
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