“Y COMERÁS Y TE SACIARÁS Y BENDECIRÁS”*
*No solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Hashem*
*MIÉRCOLES 15 MENAJEM AV 5786 – 29-7-2026*
🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*
*🌍En vivo desde Israel
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*Con el Rabino Jaim Frim*
*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
*Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*
*✨Te espero✨*
En Parashá Ekev aprendemos que las grandes bendiciones comienzan con pasos pequeños: una mitzvá cuidada, una palabra de bondad, una decisión tomada con fe. Ningún acto bueno es insignificante; cada detalle puede convertirse en un canal para revelar la presencia de Hashem en nuestra vida.
El 15 de Menajem Av nos recuerda que después del dolor puede nacer una alegría nueva, más profunda y verdadera. Es un día de amor, unión y renovación, una oportunidad para acercar los corazones y descubrir que incluso desde la oscuridad puede comenzar la luz de la redención.
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*MÚSICA DE LA CLASE*
Nigún 63 Nigún Gaaguim / Anhelos
Rabino Itzjak Ginsburgh
Dadi Ben Ami z”l puso estas palabras a la melodía:
Este emotivo nigún reúne una selección de versículos que recorren el camino del pueblo de Israel desde la angustia y la súplica hasta la esperanza y la redención. Comienza con la oración de Iaakov antes de su encuentro con Esav, continúa con la confianza en el futuro anunciada por los profetas, y culmina con la visión mesiánica: “Hashem será Rey sobre toda la tierra; en aquel día Hashem será Uno y Su Nombre será Uno.”
Las palabras fueron adaptadas a esta melodía por Dedi Ben Ami ז״ל, creando un canto que expresa humildad, fe, perseverancia y la certeza de que, aun en medio de las dificultades, la redención de Israel y del mundo entero se acerca paso a paso.
Letra:
| “Soy pequeño por todas las bondades y por toda la verdad que has hecho con Tu siervo. Porque con solo mi bastón crucé este Jordán, y ahora me he convertido en dos campamentos. Sálvame, por favor, de la mano de mi hermano, de la mano de Esav, porque le temo, no sea que venga y me hiera, a la madre junto con los hijos.” (Bereshit / Génesis 32:11-13) “Y yo avanzaré lentamente, al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue junto a mi señor, a Seír.” (Bereshit / Génesis 33:14) “Porque así dice Hashem de los Ejércitos, Dios de Israel: Todavía se comprarán casas, campos y viñedos en esta tierra.” (Yirmiahu / Jeremías 32:15) “Y subirán libertadores al monte Tzión para juzgar el monte de Esav, y el reino será de Hashem.” (Ovadiá / Abdías 1:21) “Alza tus ojos alrededor y mira: todos ellos se reúnen, vienen hacia ti.” (Ieshaiahu / Isaías 49:18) “Y dirás en tu corazón: ‘¿Quién me dio a luz a estos? Yo estaba privada de hijos y sola, desterrada y errante. ¿Quién los crió? Yo había quedado sola; ¿de dónde salieron éstos?'” (Ieshaiahu / Isaías 49:21) “Y Hashem será Rey sobre toda la tierra. En aquel día, Hashem será Uno y Su Nombre será Uno.” (Zejariá / Zacarías 14:9) | Katónti mikol hajasadim umikol haemet asher asíta et avdéja. Ki vemaklí avárti et haiardén hazé, veatá haíti lishnéi majanót. Hatziléni na miiad ají, miiad Esav, ki iaré anojí otó, pen iavó vehikáni, em al banim. Vaaní etnahalá leití, lereguel hamelajá asher lefanái, ulereguel hailadim, ad asher avó el adoní Seirá. Ki ko amar Hashem Tzevaot, Elohei Israel: Od yikanú batim usadot ujeramim baáretz hazot. Vealú moshiím behar Tzión lishpot et har Esav, vehaitá laHashem hamelujá. Seí saviv eináij urí, kulam nikbetzú, báu laj. Veamart bilvavej: mi ialad li et ele? Vaaní shejulá vegalmudá, golá vesurá, veele mi guidel? Hen aní nishárti levadí, ele eifó hem? Vehaiá Hashem leMélej al kol haáretz; baiom hahú ihyé Hashem Ejad ushmó Ejad. | דדי בן עמי ז”ל הלביש מילים אלה על הניגון: קָטֹנְתִּי מִכֹּל הַחֲסָדִים וּמִכָּל הָאֱמֶת אֲשֶׁר עָשִׂיתָ אֶת עַבְדֶּךָ כִּי בְמַקְלִי עָבַרְתִּי אֶת הַיַּרְדֵּן הַזֶּה וְעַתָּה הָיִיתִי לִשְׁנֵי מַחֲנוֹת. הַצִּילֵנִי נָא מִיַּד אָחִי מִיַּד עֵשָׂו כִּי יָרֵא אָנֹכִי אֹתוֹ פֶּן יָבוֹא וְהִכַּנִי אֵם עַל בָּנִים. (בראשית ל”ב י”א -י”ג) וַאֲנִי אֶתְנָהֲלָה לְאִטִּי לְרֶגֶל הַמְּלָאכָה אֲשֶׁר לְפָנַי וּלְרֶגֶל הַיְלָדִים עַד אֲשֶׁר אָבֹא אֶל אֲדֹנִי שֵׂעִירָה. (בראשית ל”ג, י”ד) כִּי כֹה אָמַר ה’ צְבָאוֹת אֱ-לֹהֵי יִשְׂרָאֵל עוֹד יִקָּנוּ בָתִּים וְשָׂדוֹת וּכְרָמִים בָּאָרֶץ הַזֹּאת. (ירמיה ל”ב ט”ו) וְעָלוּ מוֹשִׁעִים בְּהַר צִיּוֹן לִשְׁפֹּט אֶת הַר עֵשָׂו וְהָיְתָה לַה’ הַמְּלוּכָה. (עובדיה כ”א ) שְׂאִי סָבִיב עֵינַיִךְ וּרְאִי כֻּלָּם נִקְבְּצוּ בָאוּ לָךְ (ישעיה מ”ט י”ח) וְאָמַרְתְּ בִּלְבָבֵךְ מִי יָלַד לִי אֶת אֵלֶּה וַאֲנִי שְׁכוּלָה וְגַלְמוּדָה גֹּלָה וְסוּרָה וְאֵלֶּה מִי גִדֵּל הֵן אֲנִי נִשְׁאַרְתִּי לְבַדִּי אֵלֶּה אֵיפֹה הֵם. (ישעיה מ”ט כ”א) וְהָיָה הַשֵּׁם לְמֶלֶךְ עַל כָּל הָאָרֶץ בַּיּוֹם הַהוּא יִהְיֶה ה’ אֶחָד וּשְׁמוֹ אֶחָד. (זכריה י”ד ט) |
EL RUGIDO DEL LEÓN
A lo largo de los años, y en diversas oportunidades, el Rebe de Lubavitch, hijo mayor del Rav Levi Itzjak, relató la grandeza, la elevación espiritual y la extraordinaria fortaleza de su padre. En sus farbrenguens enseñaba numerosas ideas de Torá que su padre escribió durante el exilio, parte de las cuales su esposa, la Rebetzin, logró sacar clandestinamente fuera de las fronteras de Rusia. (Otra parte de los escritos del Rav Levi Itzjak z”l fue posteriormente sacada de la Unión Soviética por el abogado Rabí Moshé Shub z”l, en colaboración con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel).
Estas enseñanzas ocupan hoy varios volúmenes publicados con títulos como “Likutei Levi Itzjak”, “Torat Levi Itzjak”, entre otros.
Este es un día especialmente propicio para pedir bendiciones y recibir fuerzas para aumentar en el estudio de la Torá, la plegaria y la tzedaká, las tres columnas sobre las cuales se sostiene el mundo.
A continuación presentamos un pasaje de Likutei Levi Itzjak, relacionado con el mes de Menajem Av, como preparación para el mes de Elul, Rosh Hashaná y Iom Kipur.
El mes de Menajem Av tiene como mazal (signo) al León (Arié). Es sabido que las letras iniciales de la palabra “Arié” aluden a los importantes días que se aproximan:
א – Elul
ר – Rosh Hashaná
י – Iom HaKipurim
ה – Hoshaaná Rabá
Respecto a este concepto del “Arié”, el Zóhar (I, 237b) cita el versículo:
> “Se agazapó, se echó como un león y como una leona; ¿quién lo hará levantar?” (Números 24:9).
El Zóhar explica que el arié (león) es ciertamente fuerte y poderoso, pero el lavi (leona o león en su máxima fuerza) es aún más poderoso. Sobre el pueblo de Israel está dicho que son fuertes “como un león y como un lavi”.
En palabras del Zóhar:
> “Como el león, que es fuerte, y como el lavi, que es aún más fuerte; así también Israel es fuerte.”
Rabí Levi Itzjak explica, según la Cabalá (Likutei Levi Itzjak sobre el Zóhar, Bereshit, p. 234), que la superioridad del lavi sobre el arié es comparable a la ventaja espiritual de Iom Kipur sobre Rosh Hashaná. Por más elevado y santo que sea Rosh Hashaná, en Iom Kipur se asciende a un nivel todavía más sublime.
¿Cuál es la relación entre los Yamim Noraím y el “Arié” y el “Lavi”?
En la plegaria de Rosh Hashaná se repite varias veces la palabra “Uvjen” (ובכן):
“Uvjen yitkadash Shimjá…”
“Uvjen ten pajdeja…”
“Uvjen ten kavod…”
El Zóhar (II, 52a) señala que en Rosh Hashaná se pone especial énfasis en pronunciar tres veces “Uvjen, Uvjen, Uvjen”.
La razón cabalística es que la palabra “bajen” (בכן) tiene el valor numérico de 72, correspondiente al santo y elevado Nombre de 72 letras (Shem Ayin-Bet), y mediante esta repetición se busca despertar la influencia de ese Nombre para que nos conceda mérito y bondad. No es casual que también la palabra “jesed” (bondad) tenga el valor numérico de 72.
Éste es, entonces, el vínculo entre Rosh Hashaná y el Arié: si multiplicamos las tres veces que se pronuncia “bajen” (72 × 3), obtenemos 216, que es precisamente la guematria de “Arié” (אריה).
Sin embargo, “Lavi” alude a Iom Kipur, cuya santidad supera incluso la de Rosh Hashaná. El servicio especial del Cohen Gadol en Iom Kipur, cuando ingresaba al Kodesh HaKodashim, incluía:
32 (לב) aspersiones sobre el Arca y su cubierta (Kapóret).
11 (יא) aspersiones sobre el Altar de Oro.
Al unir ambos números se obtiene לב־יא (Lev-Yud Alef), que forma la palabra “Lavi” (לביא).
Concluye el Rav Levi Itzjak z”l que el pueblo de Israel posee una fuerza especial que le permite superar todas las dificultades y a todos sus enemigos, como un león e incluso como un lavi, que es aún más poderoso. Esto se insinúa en la propia palabra “Israel” (ישראל), que contiene las letras ארי de “Arié” y las letras לאי de “Lavi”.
LA MUJER RODEARÁ AL HOMBRE
¿Qué significa la profecía “La mujer rodeará al hombre”? En esta profunda enseñanza del Rabino Itzjak Ginsburgh, basada en el versículo de Irmiahu, se revela cómo esta expresión anuncia una de las grandes novedades de la Redención: la elevación de la mujer, el despertar de Israel y la revelación de la Torá nueva del Mashíaj.
LOS OJOS DE HASHEM
¿Dónde está Hashem cuando todo parece seguir las leyes de la naturaleza? Razi nos enseña que la Tierra de Israel nos recuerda cada día que la naturaleza misma es un milagro y que los ojos de Hashem nunca dejan de velar por nosotros.
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INTRODUCCIÓN RABINO ITZJAK GINSBURGH
Con la ayuda de Hashem
AMOR DESDE LEJOS Y DESDE CERCA
¿Qué es el amor a Hashem? ¿Cómo se llega a él y de qué manera se manifiesta?
En las Leyes de los Fundamentos de la Torá, el Rambam escribe que el camino para llegar al amor y al temor de Hashem consiste en contemplar Su grandeza y Sus obras maravillosas. Esta reflexión despierta el deseo de acercarse a Él y, al mismo tiempo, el temor que surge al percibir la pequeñez del ser humano y su distancia respecto de la grandeza divina.
En el Sefer HaMitzvot, siguiendo al Sifrí, el Rambam explica que el amor a Hashem nace de la reflexión sobre la Torá y las mitzvot. El precepto «Amarás a Hashem, tu Dios» se alcanza mediante «Y estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón». Su principal expresión es el impulso de dar a conocer a Hashem y despertar amor hacia Él en todos los habitantes del mundo, como hizo el primer judío, Abraham, llamado «Abraham, Mi amado».
Abaie aprende de la palabra «veahavta — amarás» que la persona debe hacer que el Nombre del Cielo sea amado mediante su buena conducta. Esto constituye un kidush Hashem, una santificación del Nombre divino, cuando los demás contemplan las buenas cualidades de quien estudia Torá. Lo contrario, Dios no lo permita, sería una profanación del Nombre causada por conductas negativas.
Las definiciones del amor que aparecen en el Sifrí y en las palabras de Abai también están incluidas, aunque de manera implícita, en otros lugares del Mishné Torá. En las Leyes de Teshuvá, quien sirve a Hashem por amor es definido como aquel que «hace la verdad porque es verdad», y se enseña que «no hay verdad sino la Torá». La difusión del conocimiento de Dios entre todos los habitantes del mundo aparece en las Leyes de Reyes y sus guerras, como responsabilidad del pueblo de Israel y como parte del objetivo mesiánico. Las conductas apropiadas de un talmid jajam aparecen en las leyes de Kidush Hashem y se desarrollan detalladamente en las Leyes de las Cualidades Humanas.
Estas cuatro definiciones del amor forman una estructura completa correspondiente a las cuatro letras del Nombre de Hashem. La contemplación de la Torá y de sus mitzvot, que son la sabiduría y la voluntad de Hashem, corresponde a Jojmá, la letra iud, pues «la Torá surge de la sabiduría». La reflexión sobre la grandeza de Hashem, que despierta amor y temor en el corazón, corresponde a Biná, la hei superior. La buena conducta y las cualidades rectificadas pertenecen a las emociones del corazón, representadas por la letra vav. La salida activa de la persona para revelar la Divinidad en el mundo corresponde a Maljut, la hei inferior, la Shejiná que desciende a los mundos inferiores; por eso esta dimensión aparece especialmente en las Leyes de Reyes.
En un nivel más profundo, el Mishné Torá describe el amor a Hashem desde lejos. La persona se maravilla ante Sus obras extraordinarias, pero junto con esa admiración siente también temor y conciencia de su propia distancia. Esta forma de amor contempla a Hashem como el «Primer Ser existente», es decir, como una realidad objetiva —un jeftzá, en el lenguaje del estudio talmúdico— completamente más allá de toda comprensión.
Las otras definiciones describen un amor a Hashem desde cerca. Esta cercanía se experimenta por medio de la Torá, como expresamos al decir que Hashem «nos acercó al monte Sinaí». También se manifiesta cuando la interioridad de la Torá se refleja en las buenas cualidades del corazón y en el impulso del enamorado de dar a conocer a Hashem a partir de su propia experiencia. Este amor se relaciona con Él de manera personal, tal como es captado desde la mirada subjetiva de la persona; en lenguaje conceptual, desde la perspectiva del gavra, del sujeto.
En realidad, las cuatro dimensiones pueden comprenderse desde ambos aspectos: desde la distancia objetiva, como jeftzá, y desde la cercanía subjetiva, como gavra. La experiencia de cercanía que existe en la Torá es transformada por el Rambam en la objetividad del amor puro a la verdad. La contemplación aparentemente objetiva de la grandeza de Hashem puede convertirse, como explican otros Rishonim, en una reflexión sobre las bondades que Él realiza con la persona, construyendo así una relación personal con Hashem.
Las buenas cualidades pueden verse como una manifestación natural de la belleza interior de la Torá en la persona, pero también pueden expresarse como obligaciones concretas y mensurables de prudencia y conducta apropiada para un talmid jajam. Del mismo modo, la difusión de la Divinidad puede surgir de una experiencia personal de amor y entusiasmo, pero también puede formularse como una obligación objetiva de conducir a todos los habitantes del mundo al cumplimiento de las enseñanzas de la Torá, según el estilo de las Leyes de Reyes.
El judío debe amar a Hashem desde todas las dimensiones del amor: desde cerca y desde lejos, de manera subjetiva y de manera objetiva.
Pnimi Ekev
Parashá Ekev
En Parashá Ekev, Moshé continúa preparando al pueblo de Israel para entrar en la Tierra Prometida. Les enseña que, si escuchan las mitzvot de Hashem y las cumplen, recibirán bendición, prosperidad, salud y protección.
Moshé recuerda que la conquista de la tierra no dependerá únicamente de la fuerza militar, sino de la ayuda de Hashem. También advierte que no deben pensar que recibirán la tierra por sus propios méritos, porque en varias ocasiones el pueblo se rebeló durante la travesía por el desierto.
La parashá recuerda especialmente el pecado del Becerro de Oro, la ruptura de las primeras Tablas y la entrega de las segundas. Moshé destaca la fuerza de la teshuvá, la plegaria y el perdón divino.
“Y sucederá que, por cuanto escuchen estas leyes, las guarden y las cumplan, Hashem, tu Dios, guardará para ti el pacto y la bondad que juró a tus padres”.
(Devarim 7:12)
Rashi: “Y sucederá, por cuanto escuchen”: si escuchan incluso las mitzvot ligeras que la persona suele pisotear con sus talones.
“Hashem guardará…”: conservará para ti Su promesa.
Puntos de las Sijot Kódesh
La superioridad del talón sobre la cabeza
“Y sucederá que, por cuanto escuchen estas leyes…”
(Devarim 7:12)
Es sabido que existen tres clases de mitzvot: eduiot, jukim y mishpatim. Los mishpatim son aquellos preceptos que poseen una razón comprensible y que el intelecto humano puede entender y aceptar.
En los libros de Jasidut se explica que el talón de la persona representa la aceptación del yugo divino — kabalat ol. El talón no siente ni comprende nada; simplemente hace todo lo que le ordenan el corazón o la cabeza. Incluso saltará dentro de agua hirviendo si así se le ordena, aunque se queme como consecuencia de ello, tal como puede comprobarse claramente.
De acuerdo con esto, puede explicarse el versículo:
“Y sucederá que el talón escuche los mishpatim”.
Incluso las mitzvot que poseen una razón lógica deben cumplirse por la aceptación del yugo del Reino de los Cielos, y no únicamente porque comprendemos su motivo.
Porque si una persona se apoya solamente en su propio intelecto, ¿quién puede asegurar que finalmente cumplirá incluso esas mitzvot racionales? La única manera de estar seguro de que observará los preceptos en cualquier circunstancia es cumplirlos en la dimensión del “talón”, mediante la aceptación absoluta del yugo divino.
Fuente: Según Likutei Sijot, tomo 14, pág. 254, dentro de la lectura de Shabat.
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También se recuerda cómo Hashem alimentó al pueblo con el maná, para enseñar:
“No solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Hashem.”
La Tierra de Israel es descrita como una tierra buena, abundante en trigo, cebada, uvas, higos, granadas, aceite de oliva y miel. Después de comer y quedar satisfechos, debemos agradecer:
“Y comerás, te saciarás y bendecirás a Hashem, tu Dios.”
De este versículo aprendemos la mitzvá de Birkat Hamazón, la bendición después de las comidas.
«Y comerás, te saciarás y bendecirás»
Moshé Rabenu instituyó la primera bendición del Birkat Hamazón, la bendición de “Hazán” — “Aquel que alimenta”, cuando descendió el maná.
Sin embargo, surge una pregunta: ¿cómo podemos recitar hoy esa misma fórmula de bendición por el pan que crece de la tierra?
La explicación es que el pan proveniente de la tierra es, en realidad, solamente una vestimenta exterior de la fuente espiritual del alimento, que es el “pan proveniente del Cielo”.
El judío reconoce la verdad: su sustento no depende de sus preparativos ni de su trabajo. Tampoco depende verdaderamente de los mecanismos naturales, ni siquiera considerándolos como recipientes para recibir la bendición de Hashem.
En esencia, todo alimento y sustento proviene exclusivamente de Hashem. Todo es verdaderamente:
“Pan proveniente del Cielo”.
Fuente: Likutei Sijot, tomo 16, pág. 179.
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Moshé advierte sobre el peligro de la prosperidad: cuando la persona tiene abundancia, puede olvidar que todo proviene de Hashem y pensar: “Mi fuerza y el poder de mi mano me dieron esta riqueza”. La Torá enseña que debemos reconocer siempre la fuente divina de nuestras capacidades y bendiciones.
Al final aparece el segundo párrafo del Shemá, que enseña que la lluvia y la prosperidad dependen de la fidelidad a Hashem. También se repiten las mitzvot de estudiar Torá, colocar tefilín, escribir mezuzot y enseñar la Torá a los hijos.
Enseñanza central
Ekev también significa “talón”. La parashá nos enseña a cuidar incluso aquellas mitzvot que parecen pequeñas y que la persona podría “pisar con el talón”. Cada acto sencillo realizado con fe puede abrir grandes canales de bendición.
PARASHÁ EKEV SEGÚN LA CABALÁ Y EL JASIDUT DEL RABINO GINSBURGH
La palabra Ekev — עֵקֶב significa literalmente “talón”. El comienzo de la parashá, “Vehaiá ekev tishmeún”, puede leerse no solo como “si escuchan”, sino también como: “cuando el talón escuche”. El talón representa la parte más baja e insensible del cuerpo y, espiritualmente, las generaciones de los “talones del Mashíaj”, las últimas generaciones antes de la redención.
El Rabino Ginsburgh explica que incluso cuando una persona todavía no comprende profundamente una mitzvá ni siente entusiasmo, puede comenzar cumpliéndola concretamente. El “talón que escucha” es la obediencia sencilla: mantener el ritmo de una vida judía porque “la acción es lo principal”. Después podrán desarrollarse la comprensión y el sentimiento, pero primero debe existir una base firme de acción. (GalEinai)
ESCUCHAR UNA Y OTRA VEZ
En Ekev aparece también el segundo párrafo del Shemá:
“VEHAIÁ IM SHAMÓA TISHMEÚ” — “Y SUCEDERÁ QUE, SI ESCUCHAN ATENTAMENTE…”
La repetición shamóa tishmeú enseña que debemos volver a escuchar cada día. Escuchar a Hashem no es un acontecimiento único: cada jornada exige renovar la aceptación del yugo del Reino de los Cielos. El Rabino Ginsburgh señala que las iniciales de ol maljut Shamáim — עול מלכות שמים forman una permutación de Shemá — שמע. Escuchar verdaderamente significa volver a unirnos con Hashem. (GalEinai)
LOS SIETE FRUTOS Y LAS SIETE SEFIROT
La parashá describe a la Tierra de Israel como una tierra de:
trigo, cebada, vid, higuera, granada, oliva y miel de dátiles.
El Rabino Ginsburgh relaciona las siete especies con las siete sefirot emocionales:
Estos frutos no representan solamente abundancia material. Son siete formas de energía espiritual que deben madurar dentro del alma. Comerlos con la bendición y la intención adecuadas significa elevar su vitalidad y revelar su raíz sagrada. (GalEinai)
El trigo representa una conciencia de abundancia y bondad; la cebada, la plegaria de quien siente carencia y necesita clamar a Hashem. La oliva contiene una paradoja: el fruto puede asociarse con el olvido, mientras que su aceite fortalece la memoria. Esto enseña que, precisamente después del ocultamiento y del olvido, puede brotar una memoria interior más profunda.
COMER Y TRANSFORMAR
En la parashá aparecen dos formas de “comer”: comer los frutos de la Tierra y “consumir” a las siete naciones cananeas. Según la explicación cabalística presentada por el Rabino Ginsburgh, existe una correspondencia entre las siete especies, las siete naciones y las siete sefirot.
“Comer” significa integrar algo dentro de uno mismo. La tarea espiritual consiste en tomar las fuerzas negativas de las siete naciones —las inclinaciones desordenadas del corazón— y transformarlas en energía de santidad. No basta con combatir la oscuridad; hay que elevar la fuerza vital que está prisionera dentro de ella. (GalEinai)
“Y comerás, te saciarás y bendecirás”
La bendición después de comer expresa una idea central del Jasidut: el alimento no vive solamente por sus componentes materiales, sino por la palabra divina que lo sostiene.
“No solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Hashem.”
La persona no vive únicamente del pan, sino de la chispa divina contenida en él. Al pronunciar una bendición, comer con conciencia y utilizar la energía recibida para una finalidad santa, liberamos esa chispa y la incorporamos al servicio de Hashem.
Por eso, Birkat Hamazón no es solamente un agradecimiento por la comida. Es el reconocimiento de que la saciedad, la Tierra de Israel y toda prosperidad provienen de Hashem. La abundancia alcanza su rectificación cuando conduce a la gratitud y no al orgullo. La propia parashá vincula explícitamente la bendición después de comer con “la buena tierra” que Hashem entregó.
LA ENSEÑANZA PRÁCTICA
Ekev enseña que la redención comienza desde el “talón”: desde los actos sencillos, cotidianos y aparentemente pequeños. Cuando el talón aprende a escuchar, todo el cuerpo puede avanzar.
Una mitzvá realizada con sencillez, una bendición pronunciada con atención, el agradecimiento después de comer y el esfuerzo por transformar una cualidad negativa son pequeños pasos que preparan a la persona y al mundo para recibir la luz del Mashíaj.
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ט״ו באב — Tet-Vav de Av
ט״ו באב se lee Tu BeAv y significa el día 15 del mes de Av. Las letras ט = 9 y ו = 6 suman 15. No se escribe י״ה, porque esas letras forman uno de los Nombres de Hashem.
Según las enseñanzas del Rabino Ginsburgh, Tu BeAv aparece en el corazón del mes de Av, cuando la luna está llena. Después de la oscuridad y el duelo de Tishá BeAv, se revela que dentro de la destrucción ya estaba oculta la fuerza de la reconstrucción. Por eso nuestros Sabios lo describen como uno de los días más alegres de Israel y como un día de amor, unión y formación de parejas.
El amor de Tu BeAv no se basa solamente en la belleza externa. Las jóvenes de Ierushalaim salían con vestidos blancos prestados, para no avergonzar a quien no tenía, y llamaban a mirar la familia, las cualidades interiores y el temor a Hashem. Es un amor que supera el ego y busca la raíz común de las almas.
Mensaje central: después del alejamiento puede nacer una unión más profunda; después del dolor, una alegría nueva; y después de la destrucción, comienza la construcción del amor verdadero y de la Gueulá.
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Maamar Rebe
Pronunciado por el Rebe Maharash en el año 5630 — תר״ל, y basado en una enseñanza del Pri Etz Jaim.
«No hubo días festivos para Israel como el quince de Av y como Iom Kipur».
Y se explica en la Guemará:²
Respecto de Iom Kipur, se comprende perfectamente por qué es un día tan elevado y especial, hasta el punto de que no hubo para Israel días festivos semejantes a él: porque en ese día hay perdón y expiación; el Santo, bendito sea, perdona y absuelve al pueblo de Israel. Además, Iom Kipur es el día en que fueron entregadas las segundas Tablas.
Pero con respecto al quince de Av, ¿cuál es la razón por la que también sobre él se afirma que «no hubo días festivos para Israel» como ese día?
La Guemará responde que el quince de Av ocurrieron varios acontecimientos positivos. Uno de ellos fue que ese día:
«Se permitió a las tribus casarse unas con otras».
Rashi explica que la Torá había establecido respecto de una hija que heredaba una propiedad:
«No pasará una heredad de una tribu a otra, porque los hijos de Israel permanecerán unidos cada uno a la heredad de la tribu de sus padres».
Posteriormente, los Sabios determinaron el quince de Av que esta limitación había regido solamente para aquella generación, y desde entonces permitieron los matrimonios entre las distintas tribus.
La Guemará enumera allí otros acontecimientos que tuvieron lugar el quince de Av:
- Fue el día en que se permitió a la tribu de Biniamín volver a integrarse y contraer matrimonio con las demás tribus.
- Fue el día en que dejaron de morir los integrantes de la generación del desierto.
- Fue el día en que Hoshea ben Elá eliminó las barreras colocadas por Ierovam ben Nevat en los caminos, que impedían a Israel ascender a Ierushalaim durante las fiestas de peregrinación.
- Fue el día en que se permitió enterrar a los muertos de Beitar.
- Fue el día en que se dejaba de cortar madera para el altar.
Sin embargo, es necesario comprender: ¿cuál es la grandeza extraordinaria de todos estos acontecimientos sucedidos el quince de Av, hasta el punto de que la festividad de ese día sea considerada superior a las demás festividades?
Más aún: de la expresión literal: «No hubo días festivos para Israel como el quince de Av…» se desprende que el quince de Av es mayor que todos los demás días festivos, incluso que las tres fiestas de peregrinación mencionadas en la Torá: Pesaj, Shavuot y Sucot. Por lo tanto, es necesario explicar cuál es la virtud singular del quince de Av incluso en comparación con los tres regalim.
También es necesario comprender por qué el quince de Av e Iom Kipur son mencionados juntos. De esta formulación se deduce que existe una relación interior entre ambos días. Debe explicarse, entonces, en qué consiste la conexión entre Iom Kipur y Tu BeAv.
Además, hay que comprender por qué esta enseñanza de nuestros Sabios constituye precisamente la conclusión y el cierre del tratado Taanit. Aparentemente, el ayuno y la aflicción, por una parte, y un día festivo —en especial uno tan elevado y alegre como el quince de Av— por otra, son conceptos opuestos.
Entonces, ¿por qué la afirmación de que el quince de Av es un día festivo sin igual aparece justamente al final del tratado dedicado a los ayunos?
LA EXPLICACIÓN
La explicación es que la esencia principal de la festividad del quince de Av se comprende de acuerdo con lo explicado en el discurso jasídico que comienza con las palabras:
«No hubo días festivos para Israel como el quince de Av…»
En los escritos del Arizal, en el Pri Etz Jaim, se explica que el quince de Av está relacionado con la plenitud de la luna. En efecto, al comienzo del mes se produce el nacimiento de la luna nueva, y desde entonces va creciendo progresivamente hasta alcanzar, el día quince, su estado de plenitud.
Todos los acontecimientos positivos que sucedieron el quince de Av, enumerados por la Guemará y mencionados anteriormente, son expresiones particulares de esta idea esencial: ese día es el momento de la plenitud y del llenado completo de la luna.
El Rebe Rashab explica en el discurso mencionado que, aunque en el día quince de todos los meses la luna alcanza su plenitud, existe una virtud singular en la luna llena del mes de Av.
Esta plenitud representa la perfección de la luna después de haber atravesado una carencia. Y la perfección que viene después de una carencia es más elevada que una perfección que nunca conoció la falta. Según la enseñanza cabalística de la regla:
«Toda disminución tiene como finalidad una elevación».
La elevación que llega después de un descenso conduce a un nivel superior al que existía antes de ese descenso. Cuanto más profundo es el descenso, más elevada es la ascensión que puede seguirlo.
Por eso, la principal virtud de la plenitud lunar del día quince se revela precisamente el quince de Av. En el mes de Av, el descenso de la luna —que representa al pueblo de Israel— es particularmente profundo.
Nuestros Sabios comparan a Israel con la luna. El Midrash enseña:
«Es propio del orden del mundo que el grande cuente según lo grande y el pequeño según lo pequeño. Esav cuenta según el sol, que es grande, e Iaacov cuenta según la luna, que es pequeña».
Y continúa:
«Dijo Rav Najmán: esto constituye una buena señal. Esav cuenta según el sol, que es grande. Así como el sol domina durante el día, pero no durante la noche, del mismo modo Esav tiene participación en este mundo, pero no en el Mundo Venidero. Iaacov cuenta según la luna, que es pequeña. Así como la luna domina tanto durante la noche como durante el día, Iaacov tiene participación tanto en este mundo como en el Mundo Venidero».
Dado que en el mes de Av el descenso de la luna es especialmente grande, la elevación del quince de Av —que viene después de ese descenso— es también extraordinariamente elevada.
Esta es la razón por la cual:
«No hubo días festivos para Israel como el quince de Av».
Es una festividad superior incluso a las demás festividades, incluidas Pesaj y Sucot, que también ocurren el día quince del mes, cuando la luna está completa.
También en Pesaj existe una elevación posterior a un descenso. La salida de Egipto se produjo después de la gran caída del exilio egipcio y, por eso, constituyó una elevación extraordinaria. Sin embargo, el descenso del mes de Av es todavía más profundo, y en consecuencia la elevación que se revela el quince de Av es aún mayor.
La salida de Israel de Egipto se compara con el nacimiento de un niño, como se explica en la Guemará. Por esta razón, en el momento de la salida comenzó una nueva existencia del pueblo de Israel…
Razón por la cual, después de la conversión, ya no se consideran en absoluto los vínculos familiares que el converso tenía anteriormente es que, al convertirse, se transforma en una realidad nueva, y no en una continuación de su estado anterior.
Por eso, la elevación del quince de Nisán, es decir, de Pesaj, no se considera en toda su fuerza como una elevación que viene después de un descenso. A diferencia del servicio de los baalei teshuvá, cuya elevación surge precisamente como continuación y transformación del descenso anterior, el servicio de los tzadikim no es un servicio que se construye a partir de una caída previa.
Lo mismo ocurre con la elevación del quince de Tishrei, la festividad de Sucot. Aunque Sucot viene después de la teshuvá de Iom Kipur y, por lo tanto, aparentemente representa una elevación posterior a un descenso, no se considera verdaderamente así.
Esto se debe a que Sucot no constituye la corrección directa de la situación indeseable que existía antes de la teshuvá. Más bien, en Sucot se revelan y se extienden desde lo alto hacia abajo las luces y los logros espirituales alcanzados en Iom Kipur.
No sucede lo mismo con la elevación posterior al descenso del mes de Av. La elevación del quince de Av es la rectificación directa de la caída de Tishá BeAv.
Por eso, la festividad de Tu BeAv es más elevada que Pesaj y Sucot, aunque estas dos festividades también tienen lugar el día quince del mes —el quince de Nisán y el quince de Tishrei—, cuando la luna se encuentra en plenitud.
UNA PREGUNTA ADICIONAL
Sin embargo, incluso después de la explicación anterior —que la superioridad del quince de Av sobre los demás días quince del mes, incluidos Pesaj y Sucot, se debe a que representa una elevación que surge después de un descenso— todavía es necesario comprender:
Pesaj y Sucot son festividades establecidas por la Torá. ¿Cómo puede ser que el quince de Av, que no aparece como festividad en la Torá Escrita y que fue establecido por los Sabios en una época posterior, sea superior a las tres fiestas de peregrinación mencionadas explícitamente en la Torá?
Además, es necesario comprender otra cuestión.
De las palabras de la Mishná:
«No hubo días festivos para Israel como el quince de Av y como Iom Kipur»
se desprende que Tu BeAv es comparado con Iom Kipur.
Más aún: el quince de Av es mencionado antes de Iom Kipur. Aunque la festividad de Tu BeAv fue instituida posteriormente, mientras que Iom Kipur y las razones de su carácter festivo —el perdón, la expiación y la entrega de las segundas Tablas— están expresadas en la Torá, la formulación de la Mishná da a entender que la festividad del quince de Av es todavía más elevada incluso que la de Iom Kipur.
Es necesario explicar esto, pues también en Iom Kipur existe la elevación de la teshuvá y de la absolución de los pecados, que viene después de una situación anterior indeseable.
Entonces, ¿cuál es la virtud especial del quince de Av sobre Iom Kipur, hasta el punto de que Tu BeAv es mencionado en la Mishná antes que él?
“LA VENTAJA DE LA TIERRA ESTÁ EN TODO”
Esto puede comprenderse según lo explicado en el discurso jasídico mencionado, basado en el versículo de Kohelet: «La ventaja de la tierra está en todo».
Según la dimensión interior de la Torá, “la tierra” representa la totalidad del mundo.
Meguilat Eijá comienza con la expresión “Eijá — ¿Cómo?”, formulada como una pregunta y una exclamación de asombro. Esto se debe a que, incluso considerando la enorme elevación que puede alcanzarse mediante la teshuvá, no existe explicación ni justificación para un descenso tan terrible como la destrucción y el exilio.
Y el hecho de que, en la práctica, este descenso haya tenido lugar para que posteriormente pudiera producirse una elevación todavía mayor —como en la enseñanza: “subió el león… para que venga el León”— proviene únicamente de la intención divina más profunda y verdadera, tal como existe en la Esencia misma de Hashem.
Esta intención consiste en que, por medio del servicio del pueblo de Israel, se produzca una verdadera innovación en toda la Creación:
“Cielos nuevos y una tierra nueva”.
Por eso, la festividad del quince de Av es más elevada incluso que Iom Kipur.
EL FINAL DEL TRATADO TAANIT
Esto explica también por qué la conclusión y el cierre del tratado Taanit es la enseñanza:
“No hubo días festivos para Israel como el quince de Av…”
Esta afirmación constituye la explicación interior de todos los ayunos.
El hecho de que existan situaciones indeseables por las que sea necesario ayunar —incluidos los acontecimientos del 17 de Tamuz y de Tishá BeAv— tiene como finalidad la elevación que llega después del descenso: la festividad del quince de Av.
Este día es:
“El día de la alegría de Su corazón”, es decir, la alegría del Santo, bendito sea, que se revelará con la construcción del Beit HaMikdash, que sea reconstruido rápidamente en nuestros días.
BENDICIÓN FINAL
Que sea la voluntad de Hashem que, por medio de nuestros actos y de nuestro servicio, sin dejarnos afectar por ninguna de las pruebas y dificultades —incluidas aquellas pruebas que, según todos los razonamientos, ni siquiera pueden comprenderse, aun considerando la elevación que se obtiene mediante el trabajo de superar las pruebas—, aceleremos todavía más la llegada de la futura redención por medio de nuestro justo Mashíaj.
El Mashíaj:
“Librará las guerras de Hashem y vencerá”.
La mayoría de estas guerras no tienen explicación lógica, ni siquiera según el entendimiento de quienes participan en ellas. Precisamente por eso, se desarrollan con tanta intensidad; y, aun así, el Mashíaj vencerá.
Después:
“Construirá el Beit HaMikdash en su lugar y reunirá a los dispersos de Israel”.
Esto incluye la reunión de todas las chispas de santidad y también, literalmente, la reunión de los judíos dispersos: el kibutz galuiot.
Que todo esto suceda muy pronto, con la Redención verdadera y completa, por medio de nuestro justo Mashíaj.
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