Parte 4 MARAVILLAS DEL IDIOMA HEBREO – Vaierá

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01 MARAVILLAS DE LA LENGUA HEBREA. PARASHÁ BERESHIT

02 MARAVILLAS DE LA LENGUA HEBREA. PARASHÁ NOAJ

03 MARAVILLAS DE LA LENGUA HEBREA. PARASHÁ LEJ LEJÁ

 JASIDUT

ESTUDIO SEMANAL: Parashá Vaierá

Parte 4 MARAVILLAS DEL IDIOMA HEBREO – Vaierá:

 MARAVILLA, MEDICINA, GIGANTES Y RISAS

Maravillas implícitas y explícitas

En la parashá de esta semana, encontramos la primera instancia de “maravilla”. Al enterarse de que ella, una mujer de 90 años, iba a dar a luz, Sará se río, pero luego lo negó. Di-s insistió en que ella se había reído y añadió: “¿Acaso hay algo oculto para Di-s?”[1], haipalé meHavaia davar (הֲיִפָּלֵא מֵי־הוה דָּבָר). La palabra hebrea para oculto, pelé (פֶּלֶא) a menudo se traduce como “maravilla” y esta traducción también podría funcionar en este versículo: “¿Hay algo demasiado maravilloso para Di-s?” En cualquier caso, la raíz es פלא y aparece en el versículo en forma interrogativa (nifal) en tercera persona, הֲיִפָּלֵא.

Quizá lo más maravilloso sea una paradoja. De hecho, hay varias raíces en el hebreo que denotan una cosa y su opuesto. Una de ellas es nuestra raíz: פלא.

Por un lado, el significado común de esta raíz es algo que está oculto, cubierto y escondido al alcance intelectual, como en el versículo “Si un asunto es demasiado desconcertante para ti”[2], ki ipalé mimeja davar (כִּי יִפָּלֵא מִמְּךָ דָבָר). Por otra parte, la raíz aparece en la Torá también en el sentido de una declaración explícita y clara, como en “cuando alguien pronuncia explícitamente un voto”[3], ish o isha ki iafli lindor(אִישׁ אוֹ אִשָּׁה כִּי יַפְלִא לִנְדֹּר) – para especificar el voto.

Pero aparte de estos dos significados, que son opuestos, existe otra raíz cercana de tres letras, פלה, que significa “distinción” o “diferencia”, que da su significado a פלא. Maravilloso se convierte entonces en una fuente de separación y distinción. Por ejemplo, en las palabras que Moisés dirigió a Di-s: “Que tu pueblo y yo seamos distintos, veniflenu [וְנִפְלֵינוּ], de todas las naciones de la faz de la tierra”[4] y luego la respuesta de Di-s: “Por la presente establezco un pacto; ante todo tu pueblo realizaré maravillas, niflaot [נִפְלָאֹת] como nunca se han realizado en toda la tierra ni para ninguna nación.”[5]

En total, tenemos tres significados de פלא, que siguen el modelo fundamental de desarrollo del Ba’al Shem Tov conocido como sumisión, separación y endulzamiento (הַכְנָעָה הַבְדָּלָה הַמְתָּקָה). Este modelo también se representa con tres términos: silencio, jash (חָשׁ), separación, mal (מַל) y habla, mal (מַל).[6]

El primer significado donde פלא se refiere a algo que está cubierto u oculto porque la mente no puede comprenderlo o asimilarlo, corresponde a sumisión, que también se describe como “silencio” (jash).

El segundo significado, intermedio, que conecta פלא con la raíz פלה y la distinción, obviamente corresponde a separación (mal, מַל). En la filosofía judía, encontramos este significado en la descripción que hace el Ra’avad del camino número 32 de la sabiduría como “intelecto maravilloso”, sejel muflá (שֵׂכֶל מֻפְלָא), una lógica que es distinta y está separada del sentido común.

Finalmente, el tercer significado de פלא, como el que es abierto y explícito, corresponde con endulzar (mal, מַל). Este significado sugiere que el objetivo de las maravillas inalcanzables es, en última instancia, ser reveladas. Esta idea queda bellamente plasmada en el versículo elegido por el Rav Ginsburgh para nombrar la organización que publica sus enseñanzas: “Abre mis ojos [גַּל עֵינַי, Gal Einai], para que pueda contemplar las maravillas de tu Torá.”[7] No solo la maravillosa dimensión interior de la Torá está destinada a ser revelada, sino que también tiene el poder de sanar y endulzar auténticamente la realidad.

Quizá se haya percatado de que las letras de פלא son las mismas que el nombre de la letra alef (א), אָלֶף. El Rebe de Lubavitch relacionó estas dos palabras con la idea de que las maravillas de la corona y la dimensión supraconsciente de la Torá, que se sitúan por encima de la razón y el conocimiento, se describen como “maravilla”, pele (פֶּלֶא). Cuando la maravilla superior busca ser revelada en la mente consciente, pasa de ser maravilla, pele (פֶּלֶא) a alef (אָלֶף). La letra alef significa “enseñar” o “entrenar”, por ejemplo “te enseñaré sabiduría”, aalepeja jojmá (אֲאַלֶּפְךָ חָכְמָה). Otra conexión bien conocida entre alef y la enseñanza es la palabra Ulpan (אֻלְפָּן), que indica una sala de estudio, o en tiempos modernos, un lugar donde se estudia hebreo, lo cual, como es lógico, resulta a la vez maravilloso y desconcertante para los no iniciados.

Una de las apariciones más interesantes de esta raíz פלא en el Tanaj s encuentra en el versículo que describe al Mashíaj: “Porque nos ha nacido un niño… se le llamará ‘consejero maravilloso…”[8] El consejero maravilloso es en realidad un médico (específicamente un sanador del espíritu, lo que hoy se llamaría psicólogo). Cada vez que vamos al baño para aliviarnos, recitamos la bendición conocida como Asher Iatzar, agradeciendo a Di-s por dar salud a nuestro cuerpo. Las palabras finales de la bendición son: “Aquel que sana toda carne y obra maravillosamente”, rofé col bashar umafli laasot (רוֹפֵא כָּל בָּשָׂר וּמַפְלִיא לַעֲשׂוֹת), lo que pone de manifiesto que la salud y la sanación no pueden darse por sentadas, ya que son un fenómeno milagroso. Sorprendentemente, el valor de “consejero maravilloso” (פֶּלֶא יוֹעֵץ) es el mismo que el valor de “doctor”, rofé (רוֹפֵא), 287.

Esto nos lleva directamente al siguiente tema.

Medicina, médicos y sanación

Uno de los temas más densos y ricos en la Torá y en la vida en general es la medicina, la sanación y el papel de los médicos.[9] ¿Cómo se dice doctor en hebreo? Rofé (רוֹפֵא). ¿Cómo se dice medicina? Terufá (תְּרוּפָה) si te refieres a la sustancia que se toma para curar, o Refu’á (רְפוּאָה) si te refieres a la práctica de la medicina. Es fácil ver que todos provienen de la misma raíz, רפא. Esta raíz aparece por primera vez en la parashat Vaierá en el versículo, “Abraham oró a Di-s y Di-s sanó a Avimelej, a su esposa y a sus siervas para que pudieran recuperarse”[10], vaitpalel avraham el haElokim vairpa Elokim et avimelej veet ishtó veanhotav vaieledu (וַיִּתְפַּלֵּל אַבְרָהָם אֶל הָאֱ־לֹהִים וַיִּרְפָּא אֱ־לֹהִים אֶת אֲבִימֶלֶךְ וְאֶת אִשְׁתּוֹ וְאַמְהֹתָיו וַיֵּלֵדוּ).

En todo el Pentateuco, los Cinco Libros de Moisés, esta raíz aparece 14 veces, aludiendo a la palabra “mano”, iad (יָד) cuyo valor es 14. Así, tenemos una especie de frase hecha, “la mano del médico”, iad harofé (יַד הָרוֹפֵא) – que sugiere que hay un poder curativo en la mano del médico.[11] Incluso hay una referencia directa a esto en la historia de Na’aman, el comandante del ejército de Aram, que contrajo la lepra. Acudió al profeta Elisha, quien le dijo que se sumergiera siete veces en el río Jordán. Na’aman inicialmente se alejó enfadado diciendo: “Pensé que él [Elisha] saldría a mi encuentro, pondría en pie e invocaría a Di-s, su Di-s, por Su Nombre, y extendería su mano hacia aquel lugar y curaría la parte afectada.”[12] Por cierto, el valor de “mano”, iad (יָד), 14, es una alusión a las 14 falanges o huesos de los dedos en la mano.

Las letras de la palabra hebrea para “sanación”, refuá (רְפוּאָה) se traducen en la expresión “la luz de la boca”, or pe (אוֹר פֶּה). Las palabras de consuelo que salen de la boca del médico brindan tranquilidad al paciente, irradiando luz y energía sanadoras. No debería sorprender que el ángel asociado a la curación se llame Refael (רְפָאֵל), ya que su raíz también es רפא.

Como vimos en nuestra exploración de la primera palabra de la Torá”[13] En el principio, Di-s creó”, vimos que existen efectivamente dos etapas de la creación: primero, la creación ex nihilo, y luego, una “sanación” de los males inherentes al estado inicial de la creación; ambos son derivados de la primera palabra de la Torá, que está relacionada tanto con “creación”, briá (בְּרִיאָה) como con “saludable”, barí (בָּרִיא). Di-s creó/sanó el mundo con Diez Dichos que, por así decirlo, salían de Su boca. La primera expresión explícita está registrada en el tercer verso de la Torá: “Di-s dijo: ‘Sea la luz’, y así fue la luz.” Las mismas palabras de Di-s, “Hágase la luz”, se convirtieron en luz. La luz fue el primer elemento fonético en la realidad que emergió de Su boca, por así decirlo, sanando el anterior estado “enfermo” de la realidad. Con la luz resplandeciente y benéfica de Su boca, Di-s sanó toda la realidad. Y así se le instruye a todo hombre, y al médico en particular: “Abre la boca y deja que tus palabras brillen.”[14]

Cuando consultamos la obra medieval de Rabi David Kimchi sobre las raíces hebreas, encontramos que, bajo esta raíz רפא, se incluyen dos significados adicionales: gigantes y difuntos. Sobre los gigantes cita: “Porque solo quedó el rey Og de Bahán de entre los restos de los Refaim; he aquí, que su lecho era de hierro, y de hecho, se conservó en Rabá de los amonitas, mide nueve codos de largo y cuatro de ancho, según el codo de un hombre [normal][15], lo que haría que su cama tuviera unos 4,3 metros de largo y 1,9 metros de ancho (14,2 pies por 6,3 pies). También cita el versículo: “Sibbecai el hushatita mató a Sippai, un descendiente de los Refaim….”[16]

Sin embargo, la misma palabra, Refaim, también significa a los fallecidos, como se indica en el versículo: “¿Acaso hacéis maravillas por los muertos? ¿se levantarán los refaim [muertos] para alabarTe?”[17] (¡observe la aparición de la primera raíz que analizamos, פלא, en el versículo!).

Ahora debemos preguntarnos: ¿cuál es la relación entre sanación, gigantes y difuntos? La respuesta es que el uso de Refaim (רְפָאִים) para describir al difunto proviene de una sorprendente conexión entre la medicina, refuá (רְפוּאָה), que proviene de la raíz רפא, y la noción de que la curación está relacionada con la relajación, harpaia (הַרְפָּיָה), que en hebreo proviene de una raíz relacionada, רפה. Sin embargo, si la relajación llega demasiado lejos, conduce a lo contrario de la vida. Así, los Refaím en el sentido de fallecidos, son aquellos que se relajan, descansan, eternamente, incapaces ya de servir a Di-s.

Gigantes, compasión y crueldad

¿Y qué hay acerca de Refaim en el sentido de gigantes? Una explicación es que Refaim era el nombre de la tribu de gigantes que perecieron en su totalidad (el último de su clase fue Og, que también fue el fugitivo que acudió a Abraham el Hebreo, una de las palabras que revisamos la semana pasada[18]). Como toda esta tribu había sido aniquilada, se les llamó Refaim, como en “muertos”. La explicación jasídica se basa en una sección fundamental del Zohar.

El Ba’al Shem Tov dice que un médico, rofé (רוֹפֵא) es aquel que transforma un lecho de enfermo, eres (עֶרֶשׂ) en riqueza, osher (עֹשֶׁר), la angustia, tzará (צָרָה) en una ventana [de luz y esperanza], tzohar (צֹהַר), y una aflicción, nega (נֶגַע) en placer, oneg (עֹנֶג). Esto subraya el hecho de que nuestra raíz רפא significa tanto salud como muerte – es una de las raíces hebreas con significados paradójicos. Algunas personas piensan erróneamente que Erev Rav se refiere a individuos específicos – personas malvadas que se han infiltrado en el judaísmo con el propósito de destruirlo. Sin embargo, Jasidut, especialmente el Ba’al Shem Tov, rechaza esta idea y explica que el Erev Rav, fiel a su nombre, es una confusión o aflicción psicológica, que se ha apoderado de la mente de todos los judíos. Esta confusión o aflicción necesita ser sanada.

El Zohar explica que existen cinco tipos de Erev Rav, cinco tipos de confusión psicológica en la mente y su acrónimo es “aflicción de mal” (נֶגַע רַע), cuyas letras son las iniciales de Nefilim, Giborim, Anakim, Refaim y Amalekim. El valor de Erev Rav (עֵרֵב רַב) es el mismo que el de “conocimiento” o “conciencia”, daat (דָּעַת), lo que indica que estas aflicciones están presentes en toda enfermedad psicológica, como rasgos emocionales negativos que tienen su origen en la conciencia, del mismo modo que las sefirot emotivas tienen su origen en la sefirá de conocimiento. La correspondencia aquí es algo irregular, ya que solo hay cinco rasgos de carácter negativos y 7 sefirot emocionales o emotivas, pero la cuestión es que todo el eje derecho se considera como uno y todo el eje izquierdo se cuenta en su conjunto como uno. Así, tenemos: el eje derecho, el eje izquierdo y las tres sefirot del eje medio: belleza (cuya experiencia interior es compasión), fundamento (plenitud-compleción) y reinado (humildad). Los Anakim corresponden al eje derecho, los giborim al eje izquierdo, los Refaim corresponden a belleza (tiferet) cuya raíz gramatical es פאר, una permutación de la raíz de medicina, רפא. Claramente, entonces, queda claro que ahora hemos añadido que ejercer la medicina es uno de los mayores actos de compasión que podemos hacer por nuestros semejantes. Toda sanación comienza con un despertar de la compasión y concluye con la aplicación real y práctica de la compasión. Los Refaim, los gigantes que lucharon contra los israelitas en muchas ocasiones, representan, así, la contraparte impura del atributo judío de compasión. Evidentemente, los Refaim, cuyo linaje termina con Og, rey de Bashán, representan exactamente lo opuesto a la compasión: la crueldad en el alma.

Para completar el modelo, los Nefilim corresponden a fundamento y los Amalekim a reinado.

Itzjak, risas, y la Tierra de Israel

Al final de la parashat Lej Leja, Di-s reveló a Abraham que Sará daría a luz a un hijo. Abraham se arrojó inmediatamente de bruces ante Di-s y rio de alegría.[19] Di-s entonces le instruye para que llame al niño “Itzjak”, que literalmente significa “reirá”. Por cierto, esta es la primera vez que la raíz de la risa, צחק, aparece en la Torá. En nuestra parashá, Sará también se entera de su próximo embarazo y responde con risas.[20] Abraham en efecto nombra a su hijo Isaac, o Itzjak (יִצְחָק) en hebreo,[21] a lo que Sará añade exclamando: “Di-s me ha hecho reír; quien lo oiga, se reirá conmigo.”[22] El nombre de Itzjak y su propia identidad están íntimamente ligados a la experiencia de sus padres. Más tarde, en los Profetas y en los Escritos,[23] el nombre de Itzjak también aparece en otra forma, que se acerca más a la pronunciación inglesa: יִשְׂחָק (pronunciado: Isjak). Observe que la letra tzadik (צ) ha sido reemplazada por la shin (ש) del lado izquierdo. De hecho, estas dos letras comparten el mismo origen fonético en los órganos de la voz, una gran oportunidad para abordar este importante tema.

Ya el Sefer Ietzirá, la obra más antigua sobre la lengua hebrea y el primer libro de Cabalá, nos proporciona cinco orígenes del habla, hei motzot hapé (ה מוֹצְאוֹת הַפֶּה), que, usando los términos en epañol, pueden identificarse como: glotal (garganta), palatal (boca), alveolar (lengua), dental (dientes) y bilabial (labios). La fonética moderna se refiere a estos como “lugares de articulación” y, como es habitual, divide los cinco en 11 o más sub-ubicaciones, pero en principio se mantiene la misma estructura. Las letras tzadik y shin pertenecen ambas al origen dental – las letras que se pronuncian principalmente con los dientes. Las letras que comparten el mismo origen suelen poder intercambiarse. Este es uno de los principios detrás del análisis fonético del lenguaje.

Una tradición rabínica sobre las cuatro letras del nombre hebreo de Itzjak (יִצְחָק) se debate en el Midrash.[24] La iud, cuyo valor es 10, representa las diez pruebas que sufrió Abraham.[25] El tzadik, cuyo valor es 90, representa la edad de Sará cuando dio a luz a Itzjak. La jet, cuyo valor es 8, simboliza la circuncisión de Itzjak en el octavo día. Itzjak, de hecho, fue la primera persona circuncidada al octavo día, tal y como Di-s le había ordenado a Abraham.[26] La última letra del nombre de Itzjak, kuf, cuyo valor es 100, alude a la edad de Abraham cuando nació Itzjak.[27] Así, vemos en el nombre de Itzjak que él era verdaderamente hijo de Abraham y Sará en todos los sentidos.

Itzjak y la Tierra de Israel

De los tres patriarcas, solo Itzjak (יִצְחָק) nunca abandonó la Tierra de Israel, Eretz Israel. De hecho, Di-s le ordenó específicamente que no abandonara la tierra.[28] Una hermosa pista de su especial afinidad con Tierra Santa es que las cuatro letras de su nombre son también las primeras letras de cuatro términos diferentes por los que se conoce la tierra.

La primera letra de su nombre, iud, significa “Israel” (יִשְׂרָאֵל), el nombre común de la Tierra de Israel durante miles de años. La segunda letra tzadik es la inicial de “ciervo”, Tzvi (צְבִי), una de las connotaciones bíblicas para la Tierra de Israel.[29]Una de las razones de esta connotación es que, tras la extracción, la piel de un ciervo se encoge y ya no puede cubrirlo. De igual modo, cuando el pueblo judío vive en la tierra, esta se expande para contenerlos a todos, pero si son exiliados, la tierra, por así decirlo, se reduce y no puede contener a quienes intentan reemplazar a los judíos. Otra razón es que el ciervo es considerado uno de los animales más bellos, igual que la tierra de Israel es hermosa. Por último, el ciervo es considerado el más ligero (es decir, el más rápido) de todos los animales y la Tierra de Israel es la que más rápido madura su fruto.

La tercera letra, la letra jet, significa “vida”, jaim (חַיִּים), refiriéndose a la connotación de “Tierra de la Vida” para la Tierra de Israel.[30] La última letra, un kuf, es la letra inicial de “sagrada”, kodesh (קֹדֶשׁ) y la Tierra de Israel es bien conocida como la Tierra de Santidad, eretz hakodesh (אֶרֶץ הַקֹּדֶשׁ). Las cuatro letras del nombre hebreo de Itzjak demuestran así su profundo apego a la Tierra de Israel.


[1] Genesis 18:14.

[2] Deuteronomio 17:8.

[3] Números 6:2

[4] Éxodo 33:17

[5] Ibid. 34:10

[6] Inicialmente, el Ba’al Shem Tov introdujo este modelo para proporcionar una guía sobre cómo rectificar nuestra habla. El habla humana es el aliento de vida que Di-s insufló en Adán. El habla es natural para los humanos, pero también está lastrado por la aspereza de nuestro ego. Al silenciarnos primero y luego separar la influencia de nuestro ego, nuestra habla puede reflejar su origen Divino (véase Keter Shem Tov [edición Kehot], 28).

[7] Salmos 119:18

[8] Isaías 9:5

[9] Consulte nuestro volumen Cuerpo, Mente y Alma.

[10] Génesis 20:17

[11] Véase Cuerpo, Mente y Alma para descubrir la sanación que se encuentra en la mirada del doctor y en su altruismo.

[12] 2 Reyes 5:11.

[13] Publicaciones para Bereshit 5787, pág. 5.

[14] Berajot 22a. Las palabras que iluminan son las palabras de la Torá, que no pueden ser profanadas, pues imposible mancillarlas. Al igual que el resplandor de la luz de Di-s, nuestras palabras de Torá brillan en cualquier entorno o estado psicológico.

[15] Deuteronomio 3:11

[16] 1 Crónicas 20:4 véase también el resto del capítulo en Crónicas.

[17] Salmos 88:11

[18] Véase publicaciones para Lej Lejá 5787

[19] Génesis 17:17

[20] Ibid. 18:12

[21] Ibid. 21:3

[22] Ibid.21:6

[23] Jeremías 33:26, Amós 7:16 y Salmos 105:9.

[24] Bereshit Rabá 53:7.

[25] Las Letras Hebreas, pág. 291.

[26] Génesis 21:4

[27] Las Letras Hebreas, loc. cit.

[28] Génesis 26:2-3

[29] Ezequiel 26:15 y 20. Véase también Daniel 11:16 y 41, donde se le llama “la Tierra del Ciervo”.

[30] Isaías 53:8, Jeremías 11:19, Ezequiel 32:23, Salmos 27:13 y más.


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