Y ALGO MÁS SOBRE RUT, LA CONVERSIÓN Y EL MATRIMONIO
*JUDAÍSMO PARA TODOS*
*📖 CABALÁ Y JASIDUT*
*DOMINGO 8 SIVAN 5786 – 24-5-2026*
🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*
🌍 En vivo desde Israel
💻 Por Zoom https://us06web.zoom.us/j/5839538733
📺 Transmisión simultánea por YouTube 👉 www.youtube.com/galeinaienespañol
*Con el Rabino Jaim Frim*
La sección de *Nasó (נָשֹׂא)* es la más larga de toda la Torá (cuenta con 176 versículos), y el pensamiento jasídico extrae de ella lecciones revolucionarias sobre la psicología humana y el servicio espiritual. La sección de *Behalotjá (בְּהַעֲלֹתְךָ)*, que significa “cuando hagas subir” o “cuando eleves”, es una de las parashiot más dinámicas de la Torá. Espiritualmente, representa la transición entre el orden perfecto del campamento y el caótico viaje a través del desierto.
El pensamiento jasídico toma los elementos físicos de esta travesía —las lámparas, las trompetas y los viajes— y los transforma en herramientas psicológicas para el día a día. En el jasidismo, las leyes técnicas del desierto se transforman en mapas para el alma.
*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
*Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*
*✨Te espero✨*
*“Esta clase es posible gracias a quienes sostienen este proyecto.”*
📱 ¿QUIERES MÁS INSPIRACIÓN DIARIA?
*Únete a la comunidad de Gal Einai y recibe sabiduría directo en tu WhatsApp:*
🔗 https://chat.whatsapp.com/EDRw6ZNEiue0DJ9rkzSi4X
🍷 *PARTICIPA DEL ESTUDIO DE LA TORÁ PARA TODAS LAS NACIONES*
🕎 Sé socio en esta gran tarea y ayuda a otros a conocer la Torá:
🤲 https://galeinai.org/donations/143245/
MATERIAL DE ESTUDIO
VIDEO
MÚSICA DE LA CLASE
Nigún 46 de Triunfo
ניגון מס‘ 46 – גַּל עֵינַי – השער לפנימיות התורה
NASÓ
La sección de Nasó (נָשֹׂא) es la más larga de toda la Torá (cuenta con 176 versículos), y el pensamiento jasídico extrae de ella lecciones revolucionarias sobre la psicología humana y el servicio espiritual.
En el jasidismo, las leyes técnicas del desierto se transforman en mapas para el alma. Aquí tienes tres de las enseñanzas jasídicas más profundas sobre Parashá Nasó:
1. El secreto de elevarse: “Nasó et Rosh” (Elevar la cabeza)
La parashá comienza con la orden de censar a las familias de la tribu de Leví:
“Nasó et rosh bnei Guershón…” (Eleva la cabeza de los hijos de Guershón…)
El Alter Rebe (fundador de Jabad) explica que la Torá no usa el verbo común para contar (“Tispor” o “Timne”), sino la expresión “Elevar la cabeza”.
- El análisis jasídico: En cada judío hay un “Gersonita” (de la raíz Guerushín, que significa destierro o alienación). Representa esos momentos en los que nos sentimos espiritualmente lejos, fríos o exiliados de nuestra propia esencia.
- La aplicación: Dios le dice a Moisés: incluso cuando la persona se siente baja o alejada, el primer paso para su rectificación es “Nasó et Rosh” (Elevar su cabeza/intelecto). El jasidismo enseña la supremacía de la mente sobre el corazón ($Móaj\ shelit\ al\ ha-lev$). Si logras elevar tu pensamiento, meditar en la grandeza Divina y recordar tu valor intrínseco (que posees un alma que es una chispa divina), automáticamente elevarás tus emociones y saldrás de la apatía espiritual.
2. El Nazir: De la abstención al entusiasmo positivo
La parashá detalla las leyes del Nazir (el nazareo), una persona que voluntariamente hace un voto de santidad absteniéndose del vino, de cortarse el cabello y del contacto con los muertos. El Talmud debate si el Nazir es un santo o un pecador (por privarse de los placeres permitidos del mundo).
El Baal Shem Tov y los maestros jasídicos traen una perspectiva equilibrada pero profunda sobre esto:
- El peligro del ego en la espiritualidad: El Nazir busca una desconexión del mundo material para alcanzar la pureza. Sin embargo, el jasidismo advierte que el ascetismo extremo a menudo alimenta el “ego espiritual” (sentirse superior a los demás por ser más estricto).
- La verdadera abstención: El jasidismo enseña que el objetivo final no es huir del mundo, sino elevar el mundo. El vino representa el placer material. El verdadero “Nazir jasídico” no es el que se encierra en una cueva, sino el que es capaz de tomar el vino (el mundo físico) y transformarlo en un vehículo para la santidad mediante la intención correcta ($Leshem\ Shamaim$). La abstención total es solo una herramienta temporal para quien necesita romper un mal hábito; la meta final es la integración santa con la realidad.
3. La Bendición Sacerdotal: La paradoja del canal vacío
En Nasó encontramos la famosa Birkat Cohanim (la Bendición Sacerdotal): “Que Dios te bendiga y te guarde…”. La Torá ordena a los Cohanim (sacerdotes) bendecir al pueblo con una condición: deben recitar antes una bendición que dice: “…y nos ordenó bendecir a Su pueblo Israel con amor“.
El Maguid de Mezeritch (sucesor del Baal Shem Tov) explica un concepto místico fundamental sobre cómo fluye la energía divina:
- El Cohen como un canal transparente: Para que la bendición de Dios (que es infinita) pase a través de un ser humano (que es limitado) y llegue a otro, el intermediario debe anular por completo su ego. Si el Cohen siente que el poder de bendecir es “suyo”, bloquea el flujo.
- El poder del amor: El único mecanismo humano capaz de disolver el ego es el amor incondicional. Cuando el Cohen ama al pueblo de forma absoluta, se vuelve invisible; su “yo” desaparece. Al estar completamente vacío de ego, se convierte en el canal perfecto para que la Luz Infinita de Dios pase a través de él sin distorsiones. De esto aprendemos que nuestra capacidad para influenciar positivamente y bendecir la vida de los demás depende directamente de cuánto espacio estemos dispuestos a ceder, silenciando nuestro propio orgullo.
Resumen Jasídico para la semana:
Parashá Nasó nos recuerda que servir a Dios no es una rutina externa. Requiere elevar nuestra mente cuando nos sentimos caídos, usar el mundo material con propósito en lugar de reprimirlo, y actuar con un amor tan genuino hacia el prójimo que nos convirtamos en canales vivos de la bendición divina en la tierra.
¡Shavua Tov y una semana llena de luz de Parashá Nasó!
(Números 5:6-8)
Versículo 6
“Habla a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometa cualquiera de los pecados de los hombres, actuando con deslealtad contra el Eterno, esa persona será culpable”.
- Comentario de Rashi: Aquí la Torá vuelve a escribir la sección referente al que roba y jura en falso (que ya fue mencionada en el libro de Levítico 5:21: “Si una persona pecare e incurriere en deslealtad contra el Eterno, y negare a su prójimo…”). Se repite aquí debido a dos leyes nuevas que se introducen en este pasaje: la primera, que está escrito “y confesarán”, lo que nos enseña que el infractor no está obligado a pagar el quinto adicional ni a traer la ofrenda por la culpa (Asham) si el veredicto es por medio de testigos, sino únicamente cuando él mismo lo confiesa. La segunda novedad es la ley sobre el robo al converso (Guer), cuyos bienes restituidos se entregan a los sacerdotes (Cohanim) si este fallece sin herederos.
Versículo 7
“Y confesarán el pecado que cometieron, y restituirán su culpa por su valor íntegro, añadirán una quinta parte sobre ello, y lo darán a aquel contra quien pecaron”.
- Comentario de Rashi:
- “Su valor íntegro” (En su cabeza): Se refiere al capital principal sobre el cual juró en falso.
- “A aquel contra quien pecaron”: A quien se le adeuda el dinero.
Versículo 8
“Y si el hombre no tuviere pariente (redentor) a quien restituir la culpa, la culpa devuelta será para el Eterno, para el sacerdote; además del carnero de las expiaciones, con el cual se hará expiación por él”.
(Nota: Los fragmentos de texto distorsionado que le siguen en tu mensaje corresponden a la traducción antigua al arameo del Tárgum Onkelos para estos mismos versículos).
PUNTOS DE LAS CONVERSACIONES SAGRADAS (Sijot Kodesh)
La Teshuvá como un precepto general
“Y confesarán el pecado que cometieron…” (Números 5:7)
“Se nos ordenó confesar los pecados… y decirlos junto con el arrepentimiento (Teshuvá)… y esto es lo que está dicho: ‘Y confesarán'”.
(Libro de los Preceptos de Maimónides, Precepto Positivo 73)
Ya se ha cuestionado en numerosos lugares a Maimónides (en el libro Minjat Jinuj, precepto 364, entre otros): ¿Por qué enumeró únicamente la confesión verbal (Vidui) como el precepto, y no enumeró el arrepentimiento (Teshuvá) en sí mismo como un precepto independiente? Esto se ha explicado de diversas maneras.
Sin embargo, esto puede aclararse a través del sendero del Drush (la homilética jasídica):
Nuestros Sabios de bendita memoria (Jazal) dijeron que los 248 preceptos positivos corresponden a los 248 órganos del cuerpo humano, y los 365 preceptos negativos corresponden a los 365 tendones. En los libros de Jasidismo se explica detalladamente que cada alma posee “613 tipos de fuerzas y vitalidad” (Tanya, cap. 51). Cuando el hombre es íntegro en la observancia de los 613 preceptos, se vuelve “perfecto e íntegro en todos los órganos de su alma”. Por el contrario, si le falta un solo precepto o lo daña, se considera que se ha desprovisto de un órgano espiritual (Likutei Torá, Nitzavim).
No obstante, el precepto del arrepentimiento (Teshuvá) tiene el poder único de sanar y rectificar los órganos espirituales dañados. Esto se debe a que la Teshuvá emana desde lo más profundo del corazón (Amka de-Liba) y de la esencia misma del alma, que es la fuente de la vitalidad de esos “613 tipos de fuerzas”. Por lo tanto, desde esa esencia se extrae una vitalidad completamente nueva que repara el órgano dañado.
Es por esta razón que el precepto de la Teshuvá (que ocurre principalmente en el corazón) no se cuenta de forma separada en el cómputo de los 613 preceptos. En la lista solo se enumeran aquellos preceptos que corresponden a las fuerzas individuales y estructuradas del alma. La Teshuvá, al provenir de una profundidad del alma que está por encima de las fuerzas del alma propiamente dichas (y que tiene el poder de reparar los daños estructurales), no entra en el conteo. Solo el precepto de la confesión (Vidui), que se articula materialmente a través de la boca, puede ser medido y por ende incluido en el cómputo de los preceptos.
__________
PIRKEI AVOT CAP 1
Explicaciones sobre Pirkei Avot – Capítulo 1
Mishná 17
Rabán Shimón ben Gamliel dice:
“Todos mis días crecí entre los sabios, y no encontré nada mejor para el cuerpo que el silencio. No el estudio es lo principal, sino la acción. Y quien multiplica las palabras trae pecado.”
Explicación Jasídica
De las palabras de los comentaristas se entiende¹ que la primera parte de la mishná se refiere a conversaciones relacionadas con asuntos corporales y mundanos, respecto de las cuales no hay nada mejor que el silencio. En cambio, la segunda parte se refiere a las palabras de Torá: allí el habla sí es algo positivo, pero aun así, “no el estudio es lo principal, sino la acción”.
En concordancia con esto, citan las palabras del Talmud² sobre el versículo³:
“¿Acaso hablaréis justicia enmudeciendo?”
La Guemará pregunta:
“¿Cuál es el oficio del hombre en este mundo?
Que se haga a sí mismo como mudo.
¿Podría esto aplicarse también a las palabras de Torá?
Por eso el versículo concluye: ‘Hablaréis justicia’”.
Pero esto requiere explicación:
A.De la mishná y de la Guemará parecería que el silencio y la abstención de palabras vanas son solamente una buena conducta (“bueno para el cuerpo”) o “el oficio del hombre”. Sin embargo, las palabras vanas constituyen aparentemente una prohibición completa, como está dicho:
“Y hablarás de ellas” — y no de palabras vacías.
B.“¿Podría esto aplicarse también a las palabras de Torá?”
¿Acaso podría pensarse siquiera que uno debe abstenerse de abundar en palabras de Torá?
C.“¿Cuál es el oficio del hombre?”
¿Cómo puede definirse la misión del hombre en el mundo solamente en términos de “apartarse del mal” (“hacerse como mudo”), cuando es evidente que el objetivo principal es el “hacer el bien”, y el apartarse del mal es solamente preparación para ello?
D.¿Cuál es la precisión de la expresión “el oficio del hombre en este mundo”?
Explicación según Jasidut
Habla y silencio, en sentido espiritual, corresponden a “habla” y “pensamiento”. La dimensión del habla está expresada en el versículo⁴: “Por la palabra de Hashem fueron hechos los cielos”. Y también: “Con diez expresiones fue creado el mundo”⁵. La relación entre la creación y el habla es la siguiente: La particularidad del habla consiste en revelar a otro aquello que estaba oculto en el pensamiento y no era perceptible para el prójimo. En cambio, el pensamiento permanece dentro de la persona y no se comunica al otro. El equivalente espiritual en relación con el Santo Bendito Sea es:
Para que exista un mundo que se perciba a sí mismo como separado —como una “otredad”— de la Divinidad, la creación debía realizarse específicamente mediante la dimensión del habla: “Con diez expresiones fue creado el mundo”. Sin embargo, acerca de Israel se dice: “Israel surgió en el pensamiento”. Es decir, las almas judías están unidas con Hashem — “una verdadera parte de la Divinidad de lo Alto”⁶ — y no constituyen una “otredad”. Por eso, la misión de las almas de Israel es revelar en el mundo la dimensión del pensamiento: unir también al mundo con la Divinidad, para que deje de sentirse separado.
Este es el sentido de: “¿Cuál es el oficio del hombre en este mundo? Que se haga como mudo”. La tarea del judío es revelar la dimensión del pensamiento —lo opuesto al habla, representado por el silencio— precisamente aquí, en este mundo.
Pensamiento y habla dentro de la Torá
Estas dos dimensiones —pensamiento y habla— existen también en la Torá.
- El “pensamiento” de la Torá es la Torá tal como existe en su dimensión espiritual: la interioridad de la Torá (Pnimíut HaTorá).
- El “habla” de la Torá es la Torá tal como desciende y habla sobre asuntos materiales de este mundo físico, revelando hacia afuera lo que estaba oculto en el pensamiento.
Por eso pregunta la Guemará:
“¿Podría esto aplicarse también a las palabras de Torá?”
Es decir: podría pensarse que, así como en los asuntos mundanos uno debe elevarse por encima del habla, del mismo modo también en la Torá debería ocuparse solamente de su dimensión interior y espiritual. A esto responde: “Hablaréis justicia”. Es necesario ocuparse también de la parte revelada de la Torá (“Niglé deTorá”), porque el propósito de la entrega de la Torá aquí abajo es refinar y purificar este mundo material.
Explicación final de la Mishná
Así también puede interpretarse la frase: “No encontré nada mejor para el cuerpo que el silencio”. El mejor estado de anulación del cuerpo —el verdadero “oficio del hombre en este mundo”— es que el cuerpo llegue a anular completamente su existencia ante la Divinidad, del mismo modo en que el alma está unida con Hashem. Pero, aun así, respecto a la Torá: “No el estudio es lo principal, sino la acción”. Es decir: hay que estudiar la Torá tal como descendió aquí abajo —en habla y acción concretas— para refinar el mundo físico⁷.
— Likutei Sijot, tomo 4, pág. 1186.
BEHALOTJA
La sección de Behalotjá (בְּהַעֲלֹתְךָ), que significa “cuando hagas subir” o “cuando eleves”, es una de las parashiot más dinámicas de la Torá. Espiritualmente, representa la transición entre el orden perfecto del campamento y el caótico viaje a través del desierto.
El pensamiento jasídico toma los elementos físicos de esta travesía —las lámparas, las trompetas y los viajes— y los transforma en herramientas psicológicas para el día a día.
1. El encendido de la Menorá: La llama que sube por sí misma
La parashá abre con la orden de Dios a Aarón de encender las luminarias de la Menorá. El texto utiliza una expresión muy inusual: “Behalotjá et hanerot” (literalmente: Al elevar tú las lámparas). Rashi, basándose en el Talmud, explica que el sacerdote debía acercar el fuego a la mecha “hasta que la llama subiera por sí misma”.
- El análisis jasídico: El Baal Shem Tov explica que cada judío es una lámpara de la Menorá Divina y su alma es una mecha lista para iluminar. Aarón (el Líder Espiritual, el maestro o el padre) tiene la misión de encender esa alma.
- La aplicación: El jasidismo enseña que la verdadera educación (Jinuj) o la verdadera ayuda al prójimo no consiste en hacer que el otro dependa de ti para siempre. No se trata de “darle luz” constantemente, sino de inspirarlo, guiarlo y encenderlo de tal manera que su propia alma gane independencia. El objetivo es que la persona desarrolle su propio amor por la Torá, su propia estabilidad emocional y espiritual, hasta que su llama “suba por sí misma” sin necesidad de estímulos externos.
2. Las Trompetas de Plata: Romper la rigidez del corazón
Más adelante, Dios le ordena a Moisés fabricar dos trompetas de plata (Jatzotzrot). Estas trompetas tenían dos funciones: convocar a los líderes (con un toque continuo y liso: Tkiá) y ordenar al pueblo que levantara el campamento para marchar (con un toque quebrado y tembloroso: Teruá).
- El análisis jasídico: La palabra para trompeta, Jatzotzrá, puede dividirse místicamente en dos palabras: Jatzi Tzura (חצי צורה), que significa “media forma” o “medio cuerpo”. El jasidismo enseña que el ser humano, mientras esté lleno de orgullo y ego, se siente una “forma completa” y no deja espacio para Dios ni para los demás.
- La aplicación: El sonido quebrado de la trompeta (Teruá) representa el quebrantamiento del ego. Cuando el ser humano reconoce sus limitaciones y entiende que por sí solo es apenas “media forma” que necesita de Dios y de su prójimo para completarse, su corazón se ablanda. Las trompetas eran de plata (Késef), que viene de la raíz Kisef, que significa “anhelo o deseo ardiente”. El servicio espiritual en el desierto de la vida requiere que rompamos la rigidez mental para marchar con un deseo constante de superación.
3. El viaje de la Nube: Fluir con el ritmo Divino
La Torá describe minuciosamente cómo se movía el pueblo en el desierto: cuando la Nube Divina se elevaba sobre el Tabernáculo, el pueblo marchaba; cuando la Nube se detenía, el pueblo acampaba. A veces la nube se quedaba un año entero, y a veces solo una noche. El pueblo no tenía un mapa ni un calendario fijo; dependían totalmente de la Nube.
- El análisis jasídico: El Maguid de Mezeritch explica que este desierto es el reflejo de nuestras propias vidas. Hay épocas de estabilidad (estaciones largas) y épocas de cambios abruptos e incertidumbre (estaciones de una sola noche).
- La aplicación: El jasidismo nos enseña el secreto de la Bitajón (la confianza absoluta en Dios). El ego humano quiere controlarlo todo, planificar cada paso y saber exactamente cuánto durará cada etapa de la vida. Sin embargo, Behalotjá nos enseña a ser flexibles espiritual y mentalmente. Si nos encontramos en un momento de estancamiento o dificultad, debemos saber que “Dios detuvo la nube” y hay una lección que aprender ahí. Si las cosas cambian de repente, debemos tener la agilidad mental de “levantar el campamento” y avanzar sin miedo, sabiendo que la misma mano Divina que nos detuvo es la que nos hace marchar.
Resumen Jasídico para Behalotjá:
Esta parashá nos desafía a ser dinámicos. Nos recuerda que nuestro objetivo es encender a los demás para que brillen con luz propia, tener la humildad de reconocer que somos seres incompletos que necesitan de la comunidad y del Creador, y desarrollar la fe necesaria para adaptarnos a los movimientos de la vida, marchando o acampando siempre con alegría y propósito.
_______
“CUANDO ELEVES LAS LUMINARIAS…”
“Habla a Aarón y dile: cuando eleves las luminarias, hacia el frente de la menorá iluminarán las siete lámparas”.
(Bamidbar/Números 8:2)
RASHI
“Cuando eleves” (behaalotejá): ¿Por qué fue colocada la sección de la menorá inmediatamente después de la sección de los príncipes de las tribus? Porque cuando Aarón vio la inauguración de los príncipes, se sintió afligido por no haber participado ni él ni su tribu en esa inauguración. Entonces el Santo, bendito sea, le dijo: “¡Por tu vida! Lo tuyo es más grande que lo de ellos, porque tú enciendes y preparas las lámparas”.
“Cuando eleves”: La expresión “elevar” se usa respecto al encendido, porque la llama debe elevarse. De aquí aprendemos que hay que encender la mecha hasta que la llama suba por sí misma. Nuestros sabios enseñaron además: De aquí se deduce que había escalones delante de la menorá, sobre los cuales el sacerdote se paraba para arreglar las lámparas.
“Hacia el frente de la menorá”: Hacia la lámpara central, que no estaba sobre una rama lateral sino sobre el cuerpo principal de la menorá.
“Iluminarán las siete lámparas”: Las seis lámparas de las ramas laterales debían apuntar hacia la lámpara central: las tres orientales inclinaban sus mechas hacia el centro, y las tres occidentales también. ¿Y por qué? Para que no dijeran: “Hashem necesita su luz”.
PUNTOS DE LAS SIJOT DEL REBE
“El encendido” es válido incluso por un no sacerdote
“Cuando eleves las luminarias, hacia el frente de la menorá iluminarán las siete lámparas”.
Está escrito: “La lámpara de Hashem es el alma del hombre” (Mishlé/Proverbios 20:27), es decir, que el alma de cada judío ilumina con la luz de Hashem. Sin embargo, existen judíos cuya luz espiritual no está revelada abiertamente, sino escondida en lo profundo del corazón y cubierta por muchas ocultaciones que esconden la luz divina. Y esta es la tarea de Aarón el Cohen Gadol: “elevar” y revelar en las “siete lámparas” —que representan los siete tipos generales de almas de Israel— la “lámpara de Hashem” que existe dentro de cada alma, hasta que: “la llama ascienda por sí misma” (Shabat 21a), es decir, hasta que el alma misma arda y se encienda espontáneamente en el servicio a su Creador.
Y este “encendido” es “válido incluso por un extraño” (kasher bezar). No debe pensar la persona que sólo Aarón el sacerdote tiene la misión de “elevar las lámparas” y encender las almas de Israel. Más bien, cada judío —incluso quien es considerado “zar” (ajeno o no sacerdote)— tiene el deber de ser: “de los discípulos de Aarón: amar la paz, perseguir la paz, amar a las criaturas y acercarlas a la Torá” (Pirkei Avot 1:12). Es obligación de cada persona acercar a aquellos cuya luz espiritual está oculta y cubierta, elevar y encender la “lámpara de Hashem” dentro de ellos, hasta que: “la llama ascienda por sí misma”.
(Basado en Likutei Sijot, tomo 2, pág. 316 en adelante; adaptado de “Likrat Shabat”).
Comentarios a Pirké Avot
Capítulo 2 – Mishná 12
La Mishná dice: Rabí Iosei dice: Que el dinero de tu prójimo sea tan querido para ti como el tuyo propio; y prepárate para estudiar Torá, pues no es una herencia para ti; y que todos tus actos sean en nombre del Cielo (Leshem Shamaim).
1. La Torá: ¿Herencia o Adquisición?
El comentario Tiferet Israel plantea una contradicción: Por un lado, el versículo dice: “La Torá que Moisés nos mandó es una herencia (morashá) para la congregación de Jacob”. Sin embargo, nuestra Mishná dice: “prepárate… pues no es una herencia para ti”.
La solución: Existen dos niveles o facetas en la Torá:
- Nivel “Herencia” (Ierushá): La Torá pertenece intrínsecamente a cada judío por nacimiento. No depende de la edad, el intelecto o el nivel espiritual. Como dice el Rambam: “Todo hombre de Israel está obligado al estudio de la Torá, sea pobre o rico”. En este nivel, el compromiso es igual para todos.
- Nivel “Venta/Compra” (Mejer): Nuestros sabios dicen que Dios “nos vendió” Su Torá. Una compra requiere un pago. En el contexto espiritual, el “pago” es el esfuerzo y la dedicación (Iguiá). Para entender profundamente la sabiduría de la Torá, no basta con heredarla; hay que “comprarla” mediante el esfuerzo personal.
A esto se refiere la Mishná: Para lograr el entendimiento intelectual y la conexión profunda, debes “prepararte”, porque esa comprensión no viene automáticamente por herencia; requiere tu trabajo activo.
2. Dos niveles en el servicio a Dios
El Rambam explica que incluso cuando una persona duerme, si lo hace para descansar su mente y cuerpo para poder servir a Dios sin enfermarse, su sueño se considera “servicio al Creador”. Sobre esto, cita dos conceptos:
- “Que todos tus actos sean en nombre del Cielo” (Leshem Shamaim).
- “En todos tus caminos, conócelo a Él” (Bejol darjeja deaú – Proverbios 3:6).
Diferencia entre ambos niveles:
- “En nombre del Cielo”: Se aplica a las cosas permitidas (comer, dormir, negociar). Aquí, el acto sigue siendo mundano, pero el objetivo es sagrado (como comer para tener fuerzas para rezar). El acto es un medio para un fin.
- “En todos tus caminos, conócelo”: Es un nivel superior. Aquí, el camino mismo (el acto de comer o trabajar) se convierte en un acto de “conocer” a Dios. El acto mundano se santifica y se vuelve una mitzvá en sí misma.
¿Por qué el Rambam cita primero la Mishná y luego el versículo?
Porque el orden del servicio espiritual va de lo simple a lo complejo. Primero, uno debe entrenarse para que sus actos mundanos tengan una intención sagrada (Leshem Shamaim), y solo entonces podrá elevarse al nivel donde el acto mundano mismo es una revelación de lo divino (Bejol darjeja deaú).
Fuente: Likutei Sijot, Vol. 13, pág. 115; Vol. 3, pág. 907.
______________
Rut – La Madre de la Realeza (Em HaMaljut)
RESUMEN
📋 Síntesis de Conceptos Clave: Rut, Madre de la Realeza
1. El Partzuf de Maljut y el secreto de la letra Resh (ר)
- En el Tanaj existen diez mujeres clave que contienen la letra Resh en sus nombres (Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Séfora, Tamar, Rut, Rajab y Esther).
- Espiritualmente, estas diez mujeres construyen el Partzuf (el perfil místico) de la sefirá de Maljut (Soberanía/Realeza).
- Rut representa a Hod de Maljut (el Esplendor dentro de la Soberanía). Por eso, su energía se activa precisamente al inicio de los Shloshet Yemei Hagbalá (los tres días de limitación previos a Shavuot), cuyo día correspondiente en la Cuenta del Omer es Hod de Maljut.
- Las mujeres que no tienen la letra Resh (como Leah o Janah) pertenecen a la sefirá de Biná (el Entendimiento / Imá Ilaá).
2. Rut es la manifestación de la Esencia (Atzmut)
- La letra Resh alude a la palabra Rosh (Cabeza/Rey) y tiene un valor numérico de $200$, idéntico a la palabra Etzem (Núcleo/Hueso).
- Si a la letra Resh (Etzem) se le añaden las letras Vav-Tav (como en el nombre של רות), se deletrea la palabra Atzmut (Esencia).
- La rectificación del Rey: El verdadero poder de la Esencia no es quedarse en lo alto, sino el autosacrificio (mesirut néfesh) de contraerse y descender hacia el pueblo (Am). Esto se ve en la palabra Etzem, que esconde una letra Tzadi (Rey) dentro de las letras Am (Pueblo). Rut encarna esta capacidad de contraer la Luz Infinita en la materia.
3. Las 6 limitaciones de Rut hacia Matán Torá
A través de sus famosas respuestas a Noemí (Rut 1:16), Rut acepta seis restricciones voluntarias que representan la preparación perfecta para recibir la Torá, en correspondencia con los seis niveles o Partzufim de la Cabalá:
- “A donde tú fueres, iré yo”: Aceptación de los límites de Shabat (Tjumin). Representa la limitación de las piernas y las fuerzas de la acción (Nivel de Ibúr / Gestación).
- “Donde tú vivieres, viviré”: Aceptación de las leyes de confinamiento solitario (Isur Yijud). Representa la limitación de los lazos afectivos y emocionales (Nivel de Yeniká / Lactancia).
- “Tu pueblo será mi pueblo”: La separación absoluta de Israel frente a las naciones a través de las $613$ Mitzvot (Nivel de Imá / Biná).
- “Tu Dios será mi Dios”: La anulación radical de cualquier vestigio de idolatría o egoísmo en el corazón (Nivel de Abá / Jojmá).
- “Donde tú murieres, moriré”: La disposición a morir antes que dejar de ser judío (Nivel exterior de Kéter / Arij Anpín).
- “Y allí seré sepultada”: El nivel más alto. La aceptación de ser enterrada incluso en el cementerio de los transgresores con tal de pertenecer al recuento del pueblo (Nivel interior de Kéter / Atik Yomín).
4. La conversión como la “Nada Auténtica” y el concepto de “Piedra”
- Rut se convierte sin buscar ninguna ganancia de calidad (no sabía si se casaría o si tendría una recompensa en el Mundo Venidero). Su entrega fue puramente cuantitativa: quería ser “un número más” en el pueblo de Israel.
- Para transformarse en una persona completamente diferente (un converso es como un niño recién nacido), el alma debe regresar al estado de “Nada auténtica” (Ain).
- Esto se compara con ser una Piedra (Éven Yisrael). Al aceptar con alegría ser como un mineral inanimado por amor a Hashem, el ego se anula por completo.
5. Conclusión: El clamor desde las paredes del corazón
- El texto cierra conectando la fijeza de la piedra con el versículo: “La piedra clamará desde el muro” (Habacuc 2:11), cuyas iniciales forman la palabra Emet (Verdad).
- Cuando un judío logra esa rectificación de Rut (hacerse humilde y firme como una piedra), desde las paredes de su corazón (kirot ha-lev) brota el clamor más auténtico y desgarrador de ¿Hasta cuándo? (Ad matái) ante el exilio. Es este grito de sumisión y verdad el que despierta el reflejo de Arriba y trae la Redención inmediata.
_____________
Basado en las enseñanzas del Rabino Itzjak Ginsburgh, el tema de Meguilat Rut y el precepto de “Amar al converso” (Veahavtem et ha-guer) revela profundas dimensiones psicológicas y espirituales sobre nuestra propia recepción de la Torá.
Meguilat Rut: “Y amaréis al converso”
El Rabino Ginsburgh explica que el proceso de Rut no es solo una transición legal, sino el arquetipo de la rectificación del alma necesaria para unirse a la Divinidad. La conversión de Rut es el fundamento de la Dinastía Davídica y, por ende, de la llegada del Mashíaj, lo que nos enseña que la esencia de la redención depende de nuestra capacidad de integrar lo “externo” y transformarlo en santidad.
1. ¿Qué podemos aprender personalmente de Rut?
Rut personifica la cualidad de la Humildad (Shiflut), que en el pensamiento del Rabino Ginsburgh es el recipiente indispensable para la luz de la Torá.
- La determinación del “Iré”: El famoso compromiso de Rut (“A donde tú vayas, yo iré”) representa la anulación del ego. Rut abandona su pasado real en Moab (que representa el orgullo y el deseo egoísta) para abrazar una vida de servicio. A nivel personal, aprendemos que para recibir la Torá debemos estar dispuestos a “salir de nuestra tierra”, es decir, de nuestros hábitos y zonas de confort intelectual.
- La Bondad (Jésed) absoluta: El libro de Rut es definido por los sabios como el “Libro del Jésed”. Rut nos enseña que el camino hacia Dios no es solo a través del intelecto, sino a través de la entrega total al prójimo. Su lealtad a Noemí, aun cuando no parecía haber esperanza, es el modelo de la fe activa.
- La Rectificación de la Chispa: Cada uno de nosotros tiene “chispas” de santidad exiliadas en nuestro carácter. Rut, al venir de Moab, representa el rescate de la chispa más elevada que estaba en el lugar más oscuro. Personalmente, esto nos enseña que nuestras mayores luchas y aspectos “ajenos” de nuestra personalidad son, a menudo, la clave para nuestra mayor elevación espiritual.
2. La conversión como fundamento de la entrega de la Torá
A menudo se pregunta por qué leemos el Libro de Rut en Shavuot (la festividad de la Entrega de la Torá). La enseñanza del Rabino Ginsburgh subraya que todos somos, en esencia, conversos.
- El “Guer” (Converso) Interior: En el Sinaí, todo el pueblo de Israel pasó por un proceso de conversión colectiva. Por lo tanto, la psicología del converso —esa sed de Dios, ese asombro ante la santidad que alguien que nace en ella puede dar por sentado— es lo que debemos renovar cada año.
- Aceptación por elección, no por hábito: El converso elige la Torá conscientemente. Rut nos recuerda que la Torá no debe ser una herencia pasiva o una costumbre social, sino una elección apasionada que se renueva cada día. “Aceptar la Torá” hoy significa tener la misma valentía que Rut para decir: “Tu Dios es mi Dios”.
- La Torá de la Redención: El Rabino Ginsburgh enseña que la Torá que recibimos en el Sinaí se expandirá hacia una “Nueva Torá” en la era del Mashíaj. Rut, al ser la ancestra de David, representa la unión de la Torá revelada con los secretos más profundos (la Torá del Mashíaj). Al amar al converso y emular a Rut, estamos abriendo paso a una comprensión de la Torá que trasciende fronteras y une a toda la creación con su Creador.
Conclusión Rut nos enseña que el amor es la puerta de entrada a la Verdad. Solo a través del amor al converso (a lo diferente, a lo que busca retornar) y a través del “converso” que vive dentro de nosotros, podemos realmente pararnos al pie del Sinaí y escuchar la voz de Dios. Su historia es el recordatorio de que la Torá no pertenece a una élite, sino a todo aquel que, con humildad y determinación, esté dispuesto a decir: “Tu pueblo es mi pueblo”.

