Fundamentos de Jasidut
Uno de los conceptos más conocidos en el judaísmo son los 13 Principios de Fe de Maimónides, que aparecen originalmente en su comentario sobre la Mishná y que se recitan diariamente en muchas congregaciones. Muchos también conocen los 13 Principios de la Misericordia Divina que Di-s reveló a Moisés para ayudar a lograr el perdón de Di-s. El Zohar establece un enlace directo entre los dos grupos de 13.
Menos conocidos son los 9 Principios de Misericordia Divina que se encuentran en nuestra parashá Shelaj. Estos principios fueron invocados por Moisés tras el pecado de los espías, una vez más para suplicar perdón a Di-s. En esta primera entrega de una serie de artículos, exploraremos los 9 Principios de Fe a los que alude este segundo conjunto de Principios de la Fe Divina y cómo constituyen un nivel mesiánico de fe que puede llevar los cielos a la tierra.
El contenido de esta serie apareció por primera vez en hebreo, en el libro de HaRav Ginsburgh, Emuná VeMuda’ut (Fe y Conciencia). Está siendo traduciendo aquí por primera vez.
Los Trece y Nueve Principios de Misericordia Divina
Parashat Shelaj se centra en el episodio que involucra a los espías enviados a explorar la Tierra de Canaán, su informe negativo que concluyó que no sería posible conquistar la Tierra, y sus consecuencias. Inicialmente, la respuesta de Di-s fue que golpearía a los israelitas con una epidemia y los aniquilaría, creando una nueva nación a partir de los descendientes de Moisés. Sin embargo, Moisés invocó los Principios de Misericordia que le había enseñado Di-s mismo tras el Pecado del Becerro de Oro,[1] lo que condujo al perdón de Di-s. Aun así, a todas las personas mayores de 20 años no se les permitiría entrar en la Tierra y los israelitas estarían vagando por el desierto durante 38 años más.
Los Trece Principios de la Misericordia que Di-s reveló a Moisés en el Libro del Éxodo son[2]:
Havaia pasó delante de él [Moisés] y proclamó: “Havaia, Havaia [1] es un Di-s benevolente; [2] compasivo y [3] misericordioso; [4-5] lento en [mostrar Su] ira [tanto contra los justos como contra los malvados]; [6] abundante en bondad [incluso hacia quienes no tienen suficientes méritos propios]; [7] y veraz [recompensando fielmente a quienes le obedecen]. [8] Preserva [el mérito de los] actos de bondad [9] durante 2000 generaciones; [10] Perdona los pecados premeditados, [11] así como los pecados de rebeldía y [12] los pecados no intencionados; [13] Y absuelve [a los que se arrepienten]….
Al principio, podría parecer que los Principios de la Misericordia que Moisés invoca tras El Pecado de los Espías (en nuestra parashá) son idénticos. Sin embargo, una lectura cuidadosa revela que Moisés solo invocó un subconjunto de los trece Principios de Misericordia Divina. Dijo,
Havaia [1-2] tarda en mostrar Su ira, [3] abundante en bondad, [4] perdonando los pecados premeditados y [5] los pecados rebeldes, [6] absolviendo [a los que se arrepienten] [7] pero no absolviendo [a los que no se arrepienten], [8] recuerda los pecados premeditados de los padres sobre los hijos, [9] solo hasta la tercera y cuarta generación.
Solo seis de los trece principios parecen ser explícitamente idénticos.[3] Pero en realidad, Moisés añade tres principios que no se contaban entre los trece en el Éxodo. Son: “[7] no absolver [a los que no se arrepienten]” y “[8] recuerda los pecados premeditados de los padres sobre los hijos, [9] solo hasta la tercera y cuarta generación.”[4]
Reconocer el segundo conjunto de Principios de Misericordia Divina en nuestra parashá nos lleva a concluir que, en total, existen 22 principios de este tipo, que se corresponden con las 22 letras del alefbet hebreo.
Los Trece Principios de Fe
En una fuente aparentemente no relacionada, Maimónides enumeró los 13 Principios de Fe de la Torá. Son[5]:
1. Creencia en la existencia del Creador, que es perfecto en toda forma de existencia y es la Causa Primaria de todo lo que existe.
2. La creencia en la unidad absoluta e incomparable de Di-s.
3. La creencia en la no corporalidad de Di-s, ni que Él se verá afectado por sucesos físicos, como movimiento, descanso, o morada.
4. La creencia en la eternidad de Di-s.
5. El imperativo de adorar exclusivamente a Di-s y no a dioses falsos ajenos.
6. La creencia de que Di-s se comunica con el hombre a través de la profecía.
7. La creencia en la primacía de la profecía de Moisés, nuestro maestro.
8. La creencia en el origen divino de la Torá.
9. La creencia en la inmutabilidad de la Torá.
10. La creencia en la omnisciencia y la providencia de Di-s.
11. La creencia en la recompensa y la retribución Divinas.
12. La creencia en la llegada del Mashíaj y la era mesiánica.
13. La creencia en la Resurrección de los Muertos.
Muchos han especulado que Maimónides eligió el número 13 basándose en los 13 Principios de Misericordia e incluso han intentado establecer una correspondencia entre ambos conjuntos.[6]
Ahora que hemos visto que parashat Shelaj enumera 9 Principios más de Misericordia Divina, estamos motivados a buscar 9 Principios adicionales de Fe de la Torá, que no han mencionado Maimónides.
División de 22 en 13 y 9
Pero primero debemos entender el significado de la división de 22 en 13 y 9.
Según el Zohar y el Arizal, los 13 Principios de Misericordia son el secreto de las 13 Rectificaciones de la Barba (tikunei dikna) de Arij Anpin, el llamado Rostro Extendido o Largo, mientras que los 9 Principios de Misericordia son el secreto de las 9 Rectificaciones de la Barba de Ze’er Anpin, el llamado Pequeño Rostro.
Ahora, en el Zohar[7] se afirma que las 13 Rectificaciones de Arij Anpin son en sí mismas las 13 Rectificaciones de la Fe y que estas corresponden a los 13 Principios de Fe del Rambam mencionados anteriormente. El Zohar afirma que las Rectificaciones de Arij, que forman parte de la corona donde yacen las facultades superconscientes del alma, son como principios de fe cuyo propósito es actuar sobre el intelecto para que podamos pensar con una conciencia o racionalidad Divina. Sin embargo, estas 13 Rectificaciones aún no son lo suficientemente poderosas como para atraer la luz Divina y revelarla abajo, no solo en el intelecto, sino también dentro de la realidad física que habitamos.
Así, los 13 Principios de Fe de Maimónides pertenecen a la dimensión revelada (niglé) de la Torá, y son ellos los que afectan la rectificación del Pecado del Becerro de Oro (el pecado del antropomorfismo y la idolatría). Así como el Pecado del Becerro de Oro antropomorfizó a Di-s, sustituyéndole por un ídolo, el objetivo general para rectificar este pecado es la eliminación de toda corporeidad de Di-s – el objetivo central del pensamiento de Maimónides, como es bien sabido.
Los 9 Principios de Misericordia Divina pertenecen a la dimensión oculta (nistar) de la Torá (tal como se revela en el sagrado Zohar, los escritos del Arizal y especialmente en las enseñanzas de Jasidut), y como tales, afectan a la rectificación del Pecado de los Espías. El pecado de los Espías fue hablar mal de la Tierra Santa, de la Tierra de Israel. Imaginaban que el Di-s abstracto, alejado de toda fisicalidad, no podía competir con la fisicalidad que Él mismo creó; como ellos clamaron, “pues ellos [los habitantes de la Tierra] son más fuertes que Él.”[8]
El impulso fundamental necesario para rectificar el Pecado de los Espías consiste en infundir la Divinidad en la dimensión física de la realidad, lo que a veces se denomina “atraer lo infinito hacia lo finito” o “hacer para Él una morada en los reinos inferiores”. Esta rectificación es más interna y oculta que la primera, pues lo que aquí se requiere es una unión de opuestos, un estado de paradoja que puede llevar tanto lo infinito como lo finito (abstracción y corporeidad) como uno solo. Es bien sabido[9] que la esencia de la dimensión oculta de la Torá es enseñarnos e instruirnos sobre cómo alcanzar estados que unen los opuestos.
Los nueve principios de fe de la dimensión interior de la Torá
Presentemos ahora los Nueve Principios de Fe de la dimensión interior de la Torá, cuyo propósito es infundir lo Divino en la dimensión física de la realidad, siguiendo el principio de que los opuestos pueden unirse. Estos nueve principios se recogen de las enseñanzas cabalísticas y jasídicas. Dado que estos principios corresponden a las nueve cámaras de Ze’er Anpin, pueden ordenarse de forma más sencilla en correspondencia con las sefirot desde sabiduría (jojmá) hasta reinado (maljut), de la siguiente manera:
- Sabiduría: De Mí emanará un nuevo entendimiento de la Torá.
- Entendimiento: El servicio humano es necesario para Di-s.
- Bondad: La creación se está renovando continuamente y la Providencia Divina personal.
- Poder: Cada descenso tiene como fin un ascenso posterior, incluso para el pecado.
- Belleza: Di-s desea tener un lugar de morada en la realidad mundana.
- Victoria: El tzadik emite un decreto y el Todopoderoso lo cumple.
- Agradecimiento: el Todopoderoso dicta un decreto y el tzadik lo anula.
- Fundamento: Todo tu pueblo son tzadikim (justos).
- Reinado: La Tierra de Israel y el cuerpo judío están santificados.
Durante las próximas semanas, explicaremos cada uno de estos principios con mayor profundidad, empezando por el primero.
Sabiduría: “De mí emanará un nuevo entendimiento de la Torá”
El primer principio de la dimensión interior de la Torá se relaciona con la propia Torá, con la sabiduría Divina. Como todos los principios de fe, este impregna gran parte de la literatura cabalística y jasídica, pero también hay fuertes ecos de ello en la dimensión revelada de la Torá. Aun así, a pesar de contar con muchas fuentes, la más explícita y conocida es probablemente la que más se ha estudiado y comentado. Aparece en el midrash en los versos relativos a las especies animales kosher y no kosher en la parashat Shemini en el Libro de Vaikra (Levítico). Dice:
“Estos son los animales [que puedes comer…].”[10]
Rabi Yudan ben Rabi Shimon dijo: El Behemoth y el Leviatán se enfrentarán en una pelea de animales ante los justos en el futuro. Cualquiera que no haya sido espectador de las peleas de animales de las naciones del mundo en este mundo, merecerá verlo en el mundo venidero.
¿Cómo serán sacrificados? El Behemoth embiste al Leviatán con sus cuernos y lo desgarra, y el Leviatán golpea al Behemat con sus aletas y lo mata.
Los sabios preguntan: ¿Es esto un sacrificio ritual válido? ¿acaso no hemos aprendido que: “Todos pueden sacrificar, y siempre se puede sacrificar, y se puede sacrificar con cualquier objeto, excepto ¿la hoz de la cosecha, una sierra, los dientes de un animal y una uña, porque estos estrangulan”?
Rabi Avin bar Kahana dijo: El Santo Bendito sea dijo: “La Torá saldrá de Mí”[11], Torá meiti tetzé (תּוֹרָה מֵאִתִּי תֵּצֵא) – de Mí surgirá una renovación de la Torá [ley][12]” (חִדּוּשׁ תּוֹרָה מֵאִתִּי יֵצֵא).
Técnicamente, esta interpretación de las palabras del profeta pretende resolver la dificultad de cómo el Leviatán masacrará al Behemoth (el buey salvaje)[13] para la festividad de los justos en el futuro, utilizando una forma de sacrificio que no es válida según la ley vigente.
Sin embargo, las implicaciones son más amplias. En otros lugares, los Sabios afirman[14] que la Torá de este mundo, lo que significa, que la profundidad a la que nuestra sabiduría puede llegar en el entendimiento de la Torá, es como vapor en comparación con la nueva y más profunda comprensión de la Torá que será revelada por el Mashíaj. En el lenguaje de la Cabalá,[15] la Torá de este mundo está destinada al Mundo de la Creación – a estados de conciencia en los que uno permanece separado o distanciado del Creador. La Torá, en su entendimiento actual, se esfuerza por rectificar el Mundo de la Creación, un mundo de posesiones, de conflicto y de pecado.
Sin embargo, la sabiduría de la Torá que enseñará el Mashíaj es conocida como la Torá de la Emanación. En el Mundo de la Emanación (Atzilut), la conciencia se anula por completo ante Di-s y no existe la experiencia de un yo separado, por lo que la interpretación de la Torá que el Mashíaj nos enseñará será, por así decirlo, una expresión del mundo interior de Di-s, revelando la verdadera unidad de Di-s en toda la creación. Según la Torá de la Emanación, Atzilut, el sacrificio del Behemoth por parte del Leviatán usando su aleta será considerada kosher, como se explicará.
Este principio se corresponde con (es decir, se suma al) noveno Principio de Fe de Maimónides sobre la inmutabilidad de la Torá, lo que significa en palabras claras que la Torá que tenemos no será reemplazada, ni habrá otra Torá del Creador.
Lo que está destinado a innovar un académico veterano
La nueva y más profunda sabiduría de la Torá que será revelada en el futuro por el Mashíaj y posteriormente en el Mundo Venidero es, en esencia, el núcleo interno de la Torá que fue revelado a Moisés en el Sinaí. La dimensión revelada de la Torá, tal y como fue revelada en el Sinaí, es la expresión más adecuada de esa gran e infinita revelación que constituye el alma de la Torá para nosotros, seres limitados dentro de la Creación. El alma y la esencia de la Torá se revelarán en el futuro con la llamada Nueva (comprensión de) Torá enseñada por el Mashíaj.
Los sabios insinúan esta continuidad con la afirmación de que, “Todo lo que un erudito[16] veterano está destinado a innovar [en Torá] ya se dijo a Moisés en el Sinaí”,[17] pero la innovación es una revelación verdaderamente novedosa. Cuando una innovación aporta una nueva y significativa perspectiva sobre Torá, que a su vez ilumina nuestra realidad – que es oscura y carente en términos de luz divina – se considera algo absolutamente nuevo, aunque, paradójicamente, ya le fuera revelada a Moisés en el Sinaí.
Nuevas dimensiones
En cada generación hay un Moisés. Esto se conoce en la Cabalá como “la extensión de Moisés a cada generación”.[18] Esta extensión de Moisés en cada generación recibe y revela nuevas dimensiones de la Torá. Esto será especialmente cierto con la llegada del Mashíaj. Sobre Moisés dice: “él [Moisés] es el primer redentor, y él es el último redentor.”[19] Así, cuando llegue el Mashíaj, se revelará la naturaleza esencial de una “nueva Torá”, incluso más que en generaciones anteriores.
En el Zohar se afirma que, “La Torá surge de la sabiduría.”[20] La Torá de este mundo emerge de la faceta exterior de la sefirá de sabiduría (que se une con el Principio Madre que se asienta en el Trono, el secreto de la Torá del Mundo de la Creación, descrito como “la sabiduría que os llega desde lo Alto es la Torá”).[21] Pero la Torá del futuro surge de la faceta interior de la sefirá de sabiduría (que ilumina solo dentro del mundo de Atzilut – “Aba habita en Atzilut“[22] – el secreto de la Torá de Atzilut), relacionada con la afirmación de que la faceta interior de Aba es la faceta interior de Atik.”[23] La faceta exterior de sabiduría y su dimensión revelada representan la capacidad de captar una materia, entenderla y procesarla para llevarla a la práctica. Pero la faceta interior de la sabiduría es precisamente la capacidad de estar completamente abierto, sin ninguna autoconciencia que obstaculice, y de recibir la luz que resplandece por encima de nuestra conciencia limitada. Esta apertura receptiva se denomina auto-anulación (o bitul).
Así, una verdadera “innovación de la Torá” o “renovación de la Torá” solo puede surgir de una auténtica autoanulación ante la luz Divina del mundo, que es la fuente tanto de la Torá como de sus innovaciones. Cuando uno intenta innovar un nuevo entendimiento de la Torá sin un bitul profundo y genuino hacia Di-s, el Creador del mundo y el Dador de la Torá a su pueblo Israel, la fuente de la innovación fluye desde el alma propia de la persona en su estado desconectado de su origen y del Creador. Por consiguiente, la innovación resultante es falsa, y carece de conexión alguna con la verdadera Torá: la Torá de Di-s.
La distinción entre los aspectos interiores y exteriores de la sabiduría nos ayudará a desentrañar la extraña imagen del midrash de una batalla entre animales para el entretenimiento de los espectadores. El Leviatán es una criatura oceánica que eventualmente encontrará su fatal desenlace.[24] El océano y sus criaturas representan la dimensión oculta de la realidad y de la Torá. El Behemoth es una gran criatura terrestre, y la tierra seca representa la dimensión revelada de la realidad y de la Torá.
En la dimensión oculta, todo está anulado ante lo Divino, en la dimensión revelada, encontramos que todo tiene una conciencia separada del Creador. Así, el Leviatán simboliza a los sabios que son maestros de la dimensión oculta de la Torá y el Behemoth simboliza a los sabios que son maestros de la dimensión revelada. Desde su perspectiva, la intención del Leviatán es provocar la verdadera autoanulación ante lo Divino, incluso en el Behemoth, incluso en la dimensión revelada de la Torá. Cuanto mayor y más genuino es el bitul, más abundante y profundo es el flujo de lo infinito que está dentro de la sabiduría.
“Cara a cara”
Parece que el estatus eterno de la Torá contradice la idea de que puede haber una novedad en la Torá. Sin embargo, la razón por la que estas dos proposiciones contradictorias pueden coexistir es que, como afirman los Sabios, “La Torá y el Santo Bendito Sea son completamente uno.”[25] Di-s -Su esencia y ser – es eterno y para siempre, “Yo Havaia no cambio”[26]– y sin embargo, y por esa misma razón, Él cambia en Su manifestación externa, como dicen los sabios,[27] “en el mar se les apareció como un guerrero, y en la entrega de la Torá en el monte Sinaí, se les apareció a los israelitas como “un anciano lleno de compasión,” etcétera. Del mismo modo, la Torá es eterna e inmutable en esencia y, sin embargo (y por eso), “todo lo que un erudito veterano está destinado a innovar ya se le dijo a Moisés en el Sinaí.”
Como solía decir el Alter Rebe de Jabad, “no habrá otra Entrega de la Torá”,[28] sin embargo, en cada generación, y especialmente con la llegada del justo Mashíaj, la revelación continua de la Torá puede describirse como “ha llegado una nueva faceta”. Cuando Di-s se comunica con los Sabios de la generación, la revelación continua se describe como “Di-s os ha hablado, cara a cara”,[29] donde ambas caras se refieren a la faceta de la Torá de Mashíaj dentro de la faceta de la Torá tal y como es en este mundo.
[1] Éxodo 34:6-7.
[2] La enumeración que hemos utilizado sigue la que enseña el Arizal (Eitz Jaim 13:9), basada en el Zohar. Rashi y la mayoría de los demás comentarios, basados en los Sabios en Rosh HaShaná 17b (y véase Tosafot s.v. Shalosh Esreh Midot allí), enumeran los 13 de forma diferente; también hay otras enumeraciones.
[3] Podríamos sentirnos tentados a decir que Moisés solo mencionó seis de los trece principios. Sin embargo, se requiere una lectura cuidadosa para apreciar plenamente las palabras de Moisés. Omite los primeros cinco principios de los trece – “[1] Havaia [tiene misericordia del que está a punto de pecar, ayudándole a resistir el impulso de pecar]; [2] Havaia [tiene misericordia del pecador, permitiéndole arrepentirse]; [3] es un Di-s benevolente; [4] compasivo y [5] generoso.” Comienza con el sexto principio -“lento en mostrar ira”, dos tipos distintos de paciencia, para los justos y para los malvados – omite los principios séptimo y octavo – “[7] abundante en bondad; [8] y verdad” – continúa con el décimo y undécimo – “perdonando los pecados premeditados y los pecados rebeldes” – y termina con el principio final – “Y Él absuelve.”
[4] Los tres últimos principios de misericordia no parecen describirla tanto. Sin embargo, dado que corresponden a Ze’er Anpin (el Pequeño Rostro), que puede ser una fuente de juicio, los tres últimos principios limitan la cantidad de juicio aplicado.
[5] Traducido en chabad.org.
[6] Para una discusión en profundidad, véase Eli Gurfinkel, “13 Principios de fe y 13 principios de misericordia”, en Da’at, vol. 84 (2017), págs. 35-81.
[7] Véase Sifra DeTzniuta, cap. 2; Zohar 2:177a.
[8] Números 13:31.
[9] Véase el comentario del Rebe Hilel de Paritch titulado BeReish Hormanuta DeMalka, pág. 6, en nombre del Ramaz.
[10] Aunque el midrash está en el versículo, “A continuación se encuentran las criaturas que podéis comer” (Levítico 11:2), cita el versículo paralelo de Deuteronomio (14:4): “Estos son los animales que podéis comer…”, porque la traducción de “animales” es Behemoth, que es el tema en cuestión.
[11] Isaías 51:4.
[12] Ialkut Shimoni, Shemini, §538; véase también Vaikra Rabá 13:3.
[13] La suma de Leviathan (לִוְיָתָן) y Behemoth (בְּהֵמוֹת) es 949, el producto de 13 y 73, o “uno”, ejad (אֶחָד) y “sabiduría”, jojmá (חָכְמָה). 949 también es el valor de “un talento para este mundo, un talento para el mundo venidero”, jush baolam hazé jush baolam habá (חוּשׁ בָּעוֹלָם הַזֶּה חוּשׁ בָּעוֹלָם הַבָּא).
[14] Kohelet Rabá sobre el segundo versículo de Eclesiastés.
[15] Tikunei Zohar 4b.
[16] El valor de “un erudito veterano” talmid vatik (תַּלְמִיד וָתִיק) es de 1000, el mismo valor que “Israel, Ba’al Shem Tov” (יִשְׂרָאֵל בַּעַל שֵׁם טוֹב). El número 1000 alude a las mil luces que Moisés recibió en el Monte Sinaí (Likutei Torá del Arizal, Ki Tisa).
[17]Vaikra Rabá 22:1.
[18] Tikunei Zohar, tikun 69 (113a).
[19] Véase Midrash Shmuel, 14.
[20] Zohar 2:121a.
[21] Bereshit Rabá 17:7; véase Torá Or 111d.
[22] Tikunei Zohar 6 (23a). Véase también Ramaz sobre Zohar vol. 2, comienzo de.
[23] Pri Eitz Jaim, Kri’at Shemá, cap. 15.
[24] Isaías 27:1, Job 40:25 (y véase Bava Batra 74b-75a), Salmos 74:14 y otros lugares.
[25] Véase Zohar 1:24a; 2:60a; Tikunei Zohar, 6 al principio y 24; Tania, cap. 4 y cap. 23; Likutei Tora, Nitzavim 46a
[26] Malaquías 3:6.
[27] Mejilta Rabí Shimon 15:3.
[28] Likutei Shichot vol. 4, p. 1166. Véase “Shuva Israel” 5666.
[29] Deuteronomio 5:4.
