LAS 12 PUERTAS DEL CARÁCTER
01 CLASE DE INTRODUCCIÓN
*📖 SEGÚN LA CABALÁ Y EL JASIDUT*
*DOMINGO 22 DE SIVAN 5786 – 7-6-2026*
🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*
🌍 En vivo desde Israel
💻 Por Zoom https://us06web.zoom.us/j/5839538733
📺 Transmisión simultánea por YouTube 👉 www.youtube.com/galeinaienespañol
*Con el Rabino Jaim Frim*
En la clase DE PRESENTACIÓN establecimos los fundamentos de la astrología judía y distinguimos claramente entre la astronomía, que es una mitzvá necesaria para el calendario hebreo, y la astrología. Vimos que la Torá prohíbe utilizar los astros para predecir el futuro o condicionar nuestras decisiones, pero permite estudiarlos como una herramienta de autoconocimiento. Analizamos la importancia de calcular la fecha y hora de nacimiento según el calendario hebreo, cuyo día comienza con la puesta del sol.
Hoy seguiremos profundizando en la estructura de los mazalot según el Sefer Ietzirá, la Cabalá y el Jasidut.
TEMAS DE HOY
El valor del tiempo hebreo y la definición de los días
Rasgos de la personalidad según el día de la semana de nacimiento
La influencia planetaria según las horas del día
La influencia del Sol (Jamá), Venus (Noga), etc
La Torá como eje de redención personal
El misterio de Abraham, Ismael y las naciones del desierto
La paradoja médica del Arizal y la evolución de la vida
El secreto de las vasijas sagradas y la elevación del entorno
El código de los meses espejo y las almas gemelas celestes
El misterio de Adar Sheni y la inmunidad contra el mal
Las dos facetas del alma: El refinamiento espiritual y las alergias físicas
Conclusión: El mapa como punto de partida, el alma como destino
Nacidos en Luna Creciente y Luna Menguante
*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
*Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*
*✨Te espero✨*
*UNETE A LA COMUNIDAD GAL EINAI TIKUN HANEFESH https://chat.whatsapp.com/IyOINR4KqhDA9GYqvJ0PKG?mode=gi_t
__________
🍷 *PARTICIPA DEL ESTUDIO DE LA TORÁ PARA TODAS LAS NACIONES*
🕎 Sé socio en esta gran tarea y ayuda a otros a conocer la Torá:
🤲 https://galeinai.org/donations/143245/
MÚSICA DE LA CLASE
Nigún 51
NIGUN HITVAADUT
ניגון מס’ 50 – גַּל עֵינַי – השער לפנימיות התורה
del servicio de Shabat y festividades:
אֵין עֲרוֹךְ לְךָ ה’ אֱלֹהֵינוּ בָּעוֹלָם הַזֶּה
“No hay nadie comparable a Ti, Hashem nuestro Dios, en este mundo.”
וְאֵין זוּלָתְךָ מַלְכֵּנוּ לְחַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא
“Y no hay fuera de Ti, nuestro Rey, para la vida del Mundo Venidero.”
Esta oración se encuentra en el sidur, generalmente antes de Pitum HaKetoret o en distintas secciones de la tefilá.
Significado jasídico: Los maestros jasídicos explican que “Ein Aroj Lejá” no significa solamente que Hashem es más grande que cualquier otra cosa, sino que no existe ninguna proporción ni punto de comparación entre el Creador y la creación. No es una diferencia de cantidad, sino de esencia. Por eso el Alter Rebe explica en el Tania que todos los mundos, incluso los más elevados, son considerados como “nada” respecto a la infinitud divina. La frase expresa la absoluta unicidad de Hashem: no sólo no hay otro igual, sino que no existe nada que pueda servir como referencia para compararlo.
EL CALENDARIO HEBREO
LOS MESES Y EL SEFER IETZIRÁ
PROGRAMA OFICIAL DEL CURSO:
VER EN LA CLASE DE PRESENTACIÓN
________
INTRODUCCIÓN A LA ASTROLOGÍA JUDÍA
Nivel 1: Resumen rápido de la clase de Zoom
Esta fue una clase introductoria sobre la astrología judía y los mazalot, impartida por Jaim. La clase comenzó con problemas técnicos de audio que fueron resueltos reiniciando la conexión. Jaim explicó las diferencias entre astronomía y astrología judía, enfatizando que mientras la astronomía es una ciencia, la astrología judía se centra en comprender cómo los astros influyen en las condiciones naturales y personales desde el momento del nacimiento.
Se discutieron las características de las personas nacidas en diferentes días de la semana según la tradición talmúdica, incluyendo los días domingo (características extremas), lunes (enojo y perfeccionismo), martes (curiosidad intelectual), miércoles (erudición), jueves (riqueza y sustento), viernes (actividad constante) y Shabat (esencia santa). Jaim también explicó el sistema de los siete planetas que rigen las horas del día, desde el sol hasta Marte, y cómo estos influyen en las personalidades de las personas nacidas en determinadas horas. Se enfatizó que aunque los mazalot describen tendencias naturales, el libre albedrío permite a cada persona superar estas influencias a través del estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos.
_________
Nivel 2 Resumen
Clase Astrología Judía Mazalots
La reunión se centró en una clase sobre la astrología judía y los mazalots, impartida por Jaim. Durante la sesión, Jaim explicó las características asociadas a los días de la semana según la tradición judía, comenzando con el domingo (día 1) y su conexión con la luz y la oscuridad, el lunes (día 2) y su asociación con Korah y el enojo constructivo, y el martes (día 3) y su relación con la curiosidad intelectual y la diversidad. Los participantes pudieron compartir sus fechas de nacimiento para calcular en qué día del calendario hebreo nacieron, y Jaim explicó cómo estas influencias astrológicas se pueden utilizar para bien o mal, dependiendo de la libre voluntad de cada persona. La clase incluyó referencias a textos talmúdicos y se discutieron ejemplos prácticos de cómo estas características se manifiestan en la vida real.
Influencias Astrales y Mazal Judío
Jaim explicó las influencias astrales y el concepto de mazal según la astrología judía, discutiendo cómo el día de nacimiento afecta las características personales. Respondió a preguntas sobre nacimientos prematuros y accidentes médicos, aclarando que aunque estos cambios pueden ocurrir, el mazal está predeterminado y cualquier intervención médica desplaza el momento oportuno establecido. Los participantes compartieron sus experiencias personales, con Albert confirmando que nació 2 horas antes del Shabat y se siente identificado con la personalidad del viernes descrita por Jaim.
Nacimiento y Shabat en el Judaísmo
Los participantes discutieron sobre la fecha de nacimiento de cada uno y su significado según el calendario judío. Jaim explicó que nacer en Shabat tiene un significado especial, ya que la persona posee una esencia santa y elevada, aunque existe el riesgo de desarrollar sentimientos de superioridad. También se mencionó que el Talmud incluye la máxima tradicional de que quien nace en Shabat morirá en Shabat, pero esto se debe a que se transgredió el Shabat para permitir su nacimiento.
Sistema Cíclico de los Planetas
Jaim explicó el sistema cíclico de los siete planetas celestes que comenzaron a regir las horas del día a partir del cuarto día de la creación, según la tradición judía. Describió cómo cada planeta domina un bloque de tiempo de 60 minutos y cómo estos horarios se calculan en función de las coordenadas geográficas y el meridiano de El Cairo. Claudia preguntó sobre la relación entre el orden de los planetas y los días de la semana, a lo que Jaim respondió que el domingo es regido por el sol y cada día de la semana corresponds con un planeta diferente.
Sistema Astrológico y Ciclos Lunar
Jaim explicó el sistema astrológico basado en las horas del día, comenzando con Venus como la tercera hora que otorga calor interior y pasiones vitales, seguido por Mercurio que confiere agudeza mental y erudición. Jaim describió la influencia de la luna en los ciclos de crecimiento y decadencia, y aplicó este modelo al pueblo de Israel, explicando cómo las generaciones se relacionan con las fases lunar de 15 días cada una. Jaim concluyó con un ejemplo histórico de las 15 generaciones desde Abraham hasta Salomón, y las siguientes 15 generaciones hasta el exilio de Babilonia, demostrando cómo los periodos de crisis siguen patrones cósmicos predecibles.
Correlaciones Lunares y Constitución Humana
Jaim explicó la correlación entre las fases lunares y la constitución humana según el pensamiento jasídico, describiendo cómo el momento exacto de nacimiento influye en las características y destinos de las personas ilustres. Discutió la influencia de diferentes planetas en las tendencias del alma, incluyendo la capacidad de supervivencia de Saturno, el sentido de justicia de Júpiter y la inclinación hacia la confrontación de Marte. Jaim advirtió sobre la necesidad de buscar información precisa y verificada, especialmente en un mundo donde la inteligencia artificial puede generar información incorrecta sobre temas espirituales y religiosos.
Diferencias en Astrología Judía
Jaim explicó las diferencias entre la astrología judía y otras corrientes, destacando que el judaísmo enfatiza el libre albedrío y que las influencias astrales no determinan de manera absoluta el destino de un ser humano. Compartió historias del Talmud que ilustran cómo las acciones morales y la caridad pueden fracturar el determinismo de los astros, incluyendo el ejemplo del erudito Samuel y el campesino salvado de una serpiente. Jaim concluyó que para cada problema existe una solución y que lo importante es creer en la existencia de una salida, enfatizando que la verdadera sabiduría se encuentra por encima de las interpretaciones rígidas de los textos sagrados.
_________________
Nivel 3
DESARROLLO DE LA CLASE – MATERIAL COMPLETO
Al abordar el estudio de los astros desde la perspectiva del pensamiento hebreo, resulta indispensable establecer una línea divisoria nítida entre la astronomía y la astrología. Asimismo, dentro del terreno astrológico, coexisten dos dimensiones conceptuales completamente distintas: una vertiente cuyo abordaje está estrictamente vedado por la ley bíblica y otra cuyo análisis está plenamente permitido, aportando herramientas de gran valor para el crecimiento personal.
La astronomía se define como la ciencia del cielo, el estudio de los cuerpos celestes y las leyes físicas que rigen los giros de las órbitas. Se trata de una disciplina empírica y factual. En la tradición judía, el estudio de la astronomía no es considerado un mero pasatiempo intelectual, sino el cumplimiento de un precepto positivo de la Torá (Mitzvá). Esta ciencia provee los cálculos matemáticos indispensables para estructurar el calendario hebreo, determinar el inicio de los meses y fijar las fechas exactas de las festividades sagradas.
La astrología, por su parte, consiste en asignar interpretaciones simbólicas, cualidades y significados abstractos a los movimientos y posiciones de los astros. Esta disciplina analiza la cercanía, distancia o conjunción de los cuerpos celestes para deducir influencias específicas sobre el plano terrenal. Este marco de pensamiento se remonta a la más remota antigüedad; los textos bíblicos ya documentan la presencia de los “videntes de las estrellas” en el antiguo Egipto, y la tradición oral señala que el propio patriarca Abraham poseía un vasto conocimiento en la lectura del mapa celeste.
La distinción fundamental entre ambas disciplinas radica en su naturaleza: mientras la astronomía opera bajo el rigor del método científico y la comprobación empírica, la astrología se sitúa en un plano interpretativo y cualitativo. Para la mentalidad judía, la configuración del cielo no representa una fuerza ciega e independiente, sino un lenguaje codificado que debe ser comprendido bajo parámetros muy específicos para no desviar la fe del individuo.
La adivinación del futuro frente al mapa de las tendencias
La primera vertiente de la astrología, estrictamente prohibida por la Torá, es aquella que pretende utilizar la posición de las constelaciones para predecir el devenir exacto de los acontecimientos o determinar el destino inalterable de una persona. Esta práctica, asociada comúnmente en la cultura occidental con el horóscopo comercial, intenta sentenciar qué le ocurrirá a un individuo en una fecha determinada basándose únicamente en su día de nacimiento.
La ley judía prohíbe de forma tajante regular las decisiones de vida o condicionar las acciones cotidianas en función de estas predicciones.[1] El mandamiento espiritual exige mantener una postura de total rectitud e integridad frente al Creador, sin intentar descorrer el velo del futuro mediante mecanismos de adivinación. Esta restricción aplica de manera absoluta, independientemente de que el pronóstico astrológico pueda llegar a coincidir en ocasiones con la realidad de los hechos; la prohibición no radica en la veracidad del fenómeno, sino en la distorsión teológica que genera al anular la iniciativa humana.
La segunda vertiente, plenamente lícita y permitda por los sabios de la Torá, aborda el mapa astral bajo una premisa completamente diferente. Esta postura sostiene que el año, el mes, el día y la hora exacta en que un ser humano llega al mundo configuran una impronta en su alma, definiendo los rasgos fundamentales de su personalidad, sus debilidades innatas y sus talentos potenciales.
Esta perspectiva no incurre en la adivinación del futuro ni anula el libre albedrío. Su propósito no es decretar qué hará la persona el día de mañana, sino identificar las tendencias naturales con las que ingresa al plano físico. El mapa natal es interpretado como un inventario de la materia prima del carácter; define las fuerzas interiores que el individuo sentirá de manera natural, pero la dirección que les otorgue y las decisiones que tome en su cotidianidad permanecen bajo el control absoluto de su voluntad soberana. La Torá prohíbe someterse al destino de las estrellas, pero permite e incentiva el uso de la astrología como una herramienta de autoconocimiento y rectificación moral.
El valor del tiempo hebreo y la hora de nacimiento
A partir de este punto, debemos analizar la importancia de conocer con exactitud el momento del nacimiento. Para el cómputo judío, el registro civil o gregoriano no tiene validez. Si una persona nació, por ejemplo, el 1 de enero de 1946, el procedimiento correcto consiste en abrir un almanaque equivalente y buscar qué día del calendario hebreo correspondía a esa fecha.
Un factor crítico que suele generar confusión es el cambio de día. A diferencia del sistema civil occidental, donde el día cambia a la medianoche, en la tradición judía el día concluye y comienza un nuevo ciclo estrictamente con la puesta del sol (Shkiat HaJamá). Esto introduce una variación constante entre los nacimientos ocurridos en invierno y en verano.
Los registros hospitalarios con frecuencia inducen al error desde la perspectiva de la ley judía. Si un nacimiento ocurre a las ocho de la noche, el hospital lo anotará bajo el día civil en curso hasta que den las doce de la noche. Sin embargo, para el calendario hebreo, al haber caído ya el sol, ese nacimiento pertenece legalmente al día siguiente. Este desfase de tres o cuatro horas en los formularios oficiales invalida muchos análisis si no se corrige. El único escenario donde una imprecisión de pocas horas no altera el resultado es cuando el nacimiento ocurre en pleno día; el problema legal y astronómico se concentra en las horas del crepúsculo, tanto al amanecer como, muy especialmente, al atardecer.
La estructura de las clases y las reglas de Rabí Yehoshua
Más allá de las influencias horarias generales, la tradición judía cuenta con registros muy estables que nos permiten desglosar la personalidad basándonos en parámetros fijos. El seminario original se plantea en la práctica bajo una estructura de 13 clases, una presentación y 12 encuentros uno por cada mazal, donde dos seciones consecutivas abordan un eje de dos meses complementarios o “espejo”—, el análisis debe partir desde las reglas fundamentales que los sabios de la Guemará nos legaron.
El primer gran nivel de análisis se enfoca en el día de la semana en que ocurre el nacimiento. No nos referimos al día en que cae el cumpleaños en el año actual, sino al día exacto de la semana original en el que la persona llegó al mundo: si fue un domingo, un lunes, un martes, etcétera.
Este enfoque analítico, documentado en los cuadernos de Rabí Yehoshua ben Leví, no se fundamenta en la posición de las constelaciones ni en el movimiento de los planetas, sino directamente en la energía de los elementos creados por Dios en cada uno de los días de la Creación. Rabí Yehoshua demuestra que lo que la Divinidad activó en un día específico de la primera semana del mundo deja una impronta permanente en la naturaleza de las personas nacidas en ese mismo día a lo largo de la historia. Esta dimensión conecta las tendencias del carácter de forma directa con la obra del Creador, sirviendo como la primera puerta de acceso para comprender el inventario espiritual de cada individuo.
El valor del tiempo hebreo y la definición de los días
A partir de este punto, debemos analizar la importancia de conocer con exactitud el momento del nacimiento. Para el cómputo judío, el registro civil o gregoriano no tiene validez. Si una persona nació, por ejemplo, el 1 de enero de 1946, el procedimiento correcto consiste en abrir un almanaque equivalente y buscar qué día del calendario hebreo correspondía a esa fecha.
Un factor crítico que suele generar confusión es el cambio de día. A diferencia del sistema civil occidental, donde el día cambia a la medianoche, en la tradición judía el día concluye y comienza un nuevo ciclo estrictamente con la puesta del sol (Shkiat HaJamá). Esto introduce una variación constante entre los nacimientos ocurridos en invierno y en verano.
Los registros hospitalarios con frecuencia inducen al error desde la perspectiva de la ley judía (Halajá). Si un nacimiento ocurre a las ocho de la noche, el hospital lo anotará bajo el día civil en curso hasta que den las doce de la noche. Sin embargo, para el calendario hebreo, al haber caído ya el sol, ese nacimiento pertenece legalmente al día siguiente. Este desfase de tres o cuatro horas en los formularios oficiales invalida muchos análisis si no se corrige. El único escenario donde una imprecisión de pocas horas no altera el resultado es cuando el nacimiento ocurre en pleno día; el problema legal y astronómico se concentra en las horas del crepúsculo, tanto al amanecer como, muy especialmente, al atardecer.
Rasgos de la personalidad según el día de la semana
Una vez aclarada la metodología de cálculo, podemos estudiar las enseñanzas de Rabí Yehoshua ben Leví y Rabi Janina recogidas en el Talmud (Tratado de Shabat 156).
Él dejó asentadas las tendencias fundamentales de cada individuo basadas no en la posición de las estrellas, sino en la energía de los elementos creados por Dios en cada uno de los días de la semana original
DÍA DE LA SEMANA Y EL ASTRO
| Día | Día | astro | Significado | |
| Domingo | Iom Rishón (1º) | Jamá / Shemesh / Sol | חמה / שמש | Extremismo, excelencia |
| Lunes | Iom Shení (2º) | Levaná / iaréaj / Luna | לבנה / ירח | Discrepancia, unificación |
| Martes | Iom Shlishí (3º) | Ma’adím / Marte | מאדים | Rica y Curiosa |
| Miércoles | Iom Revi’í (4º) | Kojáv / Mercurio | כוכב | Sabio e inteligente |
| Jueves | Iom Jamishí (5º) | Tzédek / Júpiter | צדק | Altruista, davivoso |
| Viernes | Iom Shishí (6º) | Noga / Venus | נוגה | Actividad, apresurado |
| Sábado | Shabat (Séptimo) | Shabtái / Saturno | שבתאי | Descanso, justo |
Notas sobre los nombres de los astros:
- Sol y Luna: En el hebreo cotidiano se usan Shemesh y Yaréaj, pero en el contexto astronómico tradicional y místico (astrología caldea/hebrea) se prefieren Jámah (por su calor) y Levanáh (por su color blanco plateado).
- Mercurio: Se le llama simplemente Kojáv (“Estrella”), o a veces Kojav Jamáh (“la estrella del Sol”) debido a su extrema cercanía al astro rey.
El nacido en Domingo: La polaridad
Quien nace en el primer día de la semana (Iom Rishon) manifestará un carácter marcado por los extremos. No se trata de una inclinación predeterminada hacia el bien o hacia el mal, sino de una fuerza que empuja a la persona hacia las puntas. Puede manifestarse como una búsqueda de la excelencia absoluta —la necesidad de ser el mejor del mundo en su disciplina— o como conductas radicalmente distintas a las del común de la gente. La raíz espiritual de esto se encuentra en el primer día de la Creación, cuando Dios creó la luz y la oscuridad, los dos extremos más distantes de la existencia. Entonces no es de acuerdo a los mazalot sino al acto de Elokim mismo.
El nacido en Lunes: La rigidez y la firmeza
El individuo nacido en el segundo día (Iom Sheni) posee una naturaleza asociada halájicamente con la ragzanut, o el enojo. En su aspecto constructivo, esto se traduce en una personalidad sumamente meticulosa, perfeccionista y con una gran capacidad para sostener su postura e ir contra la corriente, sin verse afectado por las opiniones ajenas. El origen de esta fuerza radica en el segundo día, cuando Dios realizó una división y separó las aguas celestiales de las terrenales. En la plegaria de la mañana del segundo día decimos: lamenatzeaj libnei koraj mizmor, majloket, discusión, unos dicen y otros dicen. (ver parashat Koraj) Es una energía de diferenciación. Bien encauzada, es la virtud de quien puede escuchar opiniones encontradas, asimilarlas y mantener la calma sin entrar en conflicto, sin enojarse. Puede ser positivo, y en lo positivo puede haber
El nacido en Martes: La amplitud y la curiosidad
El Talmud asocia al nacido en el tercer día (Iom Shlishi) con la riqueza y la abundancia y la promiscuidad. En los textos se utiliza el término Noef [2](asociado textualmente a la transgresión de la fidelidad), pero la dimensión interior y jasídica de esta palabra define a la persona que posee una curiosidad intelectual tan grande que no puede quedarse encerrada en sus propios límites. Es el individuo que necesita explorar qué se dice en otros ámbitos, estudiar metodologías distintas y ampliar constantemente sus horizontes porque su estructura original le queda estrecha. Esta característica proviene de la creación de la vegetación en el tercer día, donde las plantas crecen e interceptan sus raíces bajo la tierra en una búsqueda constante de nutrición y expansión. Es la cualidad de pensar fuera de la caja y respetar la diversidad del prójimo, después que estudió le interesa qué dicen en otros lugares. Carlebaj, era Jabad pero buscó otros Jasidut, otros judíos, noef positivo. Hay comunidades que cuidan mucho sus costumbres, y le parece estrecho y quiere conocer otras mentalidades, positivamente. Riqueza de daat. Pensar fuera de la caja. Mentalidad abierta respeta a todos.
Lashón Hakodesh con son todos símbolos. Hay que profundizar y ver todas las dimensiones.
El intelecto, el altruismo y el ritmo de vida
El nacido en Miércoles: La erudición
Quien nace en el cuarto día (Iom Revií) tendrá la cualidad de ser sabio y erudito (Jajam uBají). La explicación directa: en el cuarto día se crearon las luminarias (el sol y la luna), y en el lenguaje de la Torá la sabiduría está directamente homologada con la luz. La advertencia para este perfil es el uso del intelecto; una mente brillante puede utilizarse para elevar el entorno o para diseñar sofisticados engaños y artimañas. El potencial es neutro y su dirección depende enteramente de las elecciones del individuo. Pero eso lo puede usar para cosas no son positivas.
El nacido en Jueves: El flujo del sustento
El nacido en el quinto día (Iom Jamishí) se caracteriza por ser un hacedor de bondad (Gomel Jasadím). Rabí Yehoshua explica que en este día se crearon las aves y los peces. Estas criaturas comparten una particularidad en la naturaleza: su sustento viene directo de Hakadosh Baruj Hu, no depende del trabajo de la tierra ni de una labor compleja; viven en su entorno y el alimento les fluye de manera orgánica. El león del viernes para comer tiene que pelear, cazar. A nivel de influencia espiritual, el nacido en jueves posee una energía que facilita que las situaciones de la vida le fluyan con menor esfuerzo y mayor fortuna. No obstante, el altruismo también requiere equilibrio; dar de manera desmedida a quien pretende utilizar esa bondad para el mal destruye el propósito de la virtud.
El nacido en Viernes: El movimiento constante
Quien nace en el sexto día (Iom Shishi) se define como un buscador activo de preceptos (Jazrán beMitzvot). El sexto día de la semana está marcado por una intensa actividad preparatoria para el Shabat. El Rebe dijo sobre sí mismo que siempre quiere más mitzvot porque nació el viernes. Quienes nacen bajo esta influencia suelen vivir en una carrera constante contra el tiempo, con la sensación permanente de que las horas del día no les alcanzan para realizar todo lo que se proponen. Es una personalidad impulsada por el dinamismo y la acción. Cuando Shabat empieza a las 4 termina todo a las 2 y estudia parashát hashavúa, pero es un tzadik. Pero puede ser neshamá toá, hacer mitzvot que no corresponde a su personalidad.
El nacido en Sábado: La distinción espiritual
El nacido en el día de Shabat posee una esencia catalogada por los sabios como santa y elevada, debido a que su llegada al mundo ocurre en un espacio de tiempo consagrado. El Talmud incluye la máxima tradicional de que “quien nace en Shabat, morirá en Shabat”, fundamentado en que para permitir su nacimiento fue necesario activar los servicios médicos y, por ende, lejalel el Shabat suspender las restricciones habituales del día en favor de la preservación de la vida (Pikuaj Néfesh). En su faceta positiva, es el individuo que mantiene una conducta íntegra y reservada; en su riesgo negativo, esa misma distancia puede derivar en orgullo o un sentimiento de superioridad frente a los demás. Es una persona individual, separado, y puede ser engreido.
Siempre se puede buscar más correspondencias en cada persona.
3. Influencia según la Hora y los Astros (El método de Rabí Janina)
Además del día, influye la hora de nacimiento. La tradición cabalística cuenta que los 7 astros principales (Janaj Shajesh – Sol, Venus, Mercurio, Luna, Saturno, Júpiter y Marte) comenzaron a regir cíclicamente hora por hora desde el primer miércoles de la creación a las 6:00 AM.
4. El Gran Principio Judío: “Ein Mazal leIsrael” (No hay destino absoluto para Israel)
Aunque el judaísmo acepta que la astrología es real y que el mapa astral marca nuestro punto de partida, el destino no es un decreto cerrado. El ser humano tiene el poder de elevarse por encima de su signo a través de tres herramientas:
- La Tzedaká (Caridad/Justicia): El Talmud relata historias de personas (como la hija de Rabí Akiva) que tenían astrológicamente decretada la muerte para una noche, pero se salvaron por haber realizado un acto de caridad pura en el momento justo.
- El estudio de la Torá: La Torá está por encima del tiempo y del espacio. Cuando una persona se conecta profundamente con el estudio espiritual, su alma se desconecta del sistema astral básico y se vincula directamente con la Divinidad, transformando su propia naturaleza e incluso sus rasgos físicos o psicológicos innatos.
- La Teshuvá (El cambio interno): El mapa astral es una recomendación de la naturaleza, pero las decisiones del individuo y sus méritos espirituales pueden quebrar cualquier “decreto” de las estrellas.
No debemos volvernos dependientes ni obsesivos con los signos zodiacales a la hora de tomar decisiones (como el matrimonio), ya que el poder de transformación del alma humana siempre está por encima de los astros.
La influencia planetaria según las horas del día
A diferencia de Rabí Yehoshua, que estructuró su análisis en los días de la Creación, Rabí Janina fundamenta su enfoque directamente en la influencia de los astros hora por hora. La tradición judía establece un sistema cíclico de siete cuerpos celestes principales que comenzaron a regir las horas del día a partir del cuarto día de la Creación.
Para realizar este cálculo con precisión, no se utilizan las horas estándar del reloj pulsera actual, sino las horas proporcionales basadas en las coordenadas geográficas de la región. El ciclo se abre bajo un orden estricto donde cada astro domina un bloque de tiempo de sesenta minutos. Jamá, Noga, Kojav, Levaná, Shavtai, Tzedek, Madim
Los astros comenzaron a girar el cuarto día de la creación del mundo a las 6 de la mañana. De 6 a 7 jamá, luego noga, kojav, levaná, etc. Simán que fue controlado, es de acuerdo a la hora el paralelo de El Cairo en Israel. Iom Shishí a la hora 18:40 a 19:40 domina jamá, porque antes estaba madim. Para saber qué era de acuerdo a la hora de nacimiento, hay que ir hacia atrás como era a la mañana, porque es cada 7 horas, por los 7 planetas.
La influencia del Sol (Jamá)
El individuo que nace en la hora regida por el Sol, mazal jamá, se caracterizará por una fisonomía armónica y bella como el sol y una personalidad marcadamente transparente. Son personas que carecen de la capacidad de ocultar lo que sienten; sus expresiones son directas y proyectan sus pensamientos de manera abierta hacia el entorno. Su naturaleza es expresiva e iluminadora. Porque domina Jamá.
La influencia de Venus (Noga) (día 3)
Nacer bajo la hora de Venus imprime en el alma un calor interno ligado a las pasiones y los impulsos vitales (similar al día 3). Quienes poseen este rasgo suelen ser personas sumamente ejecutivas y dinámicas, capaces de movilizar grandes proyectos y transformar su entorno debido a su alta intensidad y fuerza motora.
La influencia de Mercurio (Kojav) (día 4)
Esta hora otorga al recién nacido las condiciones de la agudeza mental y la erudición que mencionamos anteriormente. Potencia la memoria y la capacidad analítica.
La influencia de la Luna (Levaná)
La Luna es un astro en constante mutación que atraviesa fases de crecimiento y desgaste. Quien nace en su hora experimentará una existencia marcada por los ciclos, las fluctuaciones y la necesidad de reconstruirse constantemente. Asimismo, es una influencia que suele vincularse con la recepción de legados o recursos que permiten vivir del esfuerzo de estructuras previas, obteniendo el sustento de manera indirecta. También cambia del 1 al 15 del mes y del 16 al 30 del mes.
El eco de las generaciones y el ciclo de las dinastías
La relación entre los movimientos del cosmos y el destino humano no solo opera a nivel individual, sino que se extiende de manera orgánica al alma colectiva de las naciones y a la sucesión de las generaciones. Los sabios del Midrash (Midrash Rabá) desarrollaron un paralelismo histórico asombroso: cada generación o era en la historia de un pueblo equivale exactamente a un grado de iluminación en el ciclo mensual de la Luna.
Si tomamos un marco generacional estándar —donde un ciclo completo de maduración abarca entre 25 y 30 años por eslabón—, podemos trazar la historia del pueblo hebreo como el crecimiento y mengua del disco lunar. Desde el patriarca Abraham (la primera chispa de luz en el horizonte) hasta el reinado de Salomón, transcurrieron exactamente quince generaciones. En la era del Rey Salomón, la Luna espiritual de Israel alcanzó su redondez perfecta (Kiumá deSihará):
- Fase Creciente (Generaciones 1 a 15): Período de acumulación de fuerza, edificación de la identidad y expansión económica, culminando con la construcción del Primer Templo de Jerusalén en una atmósfera de paz universal y abundancia material.
- Fase Menguante (Generaciones 16 a 30): Inmediatamente después de Salomón, con el cisma de Rejoboam y Jeroboam, la Luna comenzó a perder luz de manera simétrica. La discordia política, el declive moral y la pérdida de soberanía avanzaron peldaño a peldaño durante las siguientes quince generaciones, hasta que la luz se extinguió por completo con la destrucción del Templo y el inicio del cautiverio en Babilonia.
Este modelo histórico demuestra que los períodos de crisis o exilio no son accidentes caóticos, sino fases de contracción dentro de un pulso cósmico mayor. En el plano contemporáneo, tras pasar por el punto de máxima oscuridad física e histórica que representó la Shoá (el Holocausto), el pulso generacional ha ingresado nuevamente en una fase de ascenso sostenido. A pesar de los retrocesos transitorios o las tensiones geopolíticas locales, la dirección general de la época actual apunta hacia la reconstrucción de la vasija nacional y el refinamiento de la conciencia colectiva, preparando el terreno para una era donde las fluctuaciones del exilio queden definitivamente superadas.
La paradoja biológica de los líderes espirituales
Esta correlación entre las fases lunares y la constitución humana se observa de manera nítida al analizar la biografía de las grandes luminarias del pensamiento jasídico. El registro místico documenta cómo el influjo del momento natal altera la vitalidad física del individuo según el tramo del mes en que desciende su alma.
Un análisis comparativo de las dinastías espirituales revela este patrón:
- Nacidos en la Luna Menguante (Segunda mitad del mes): El Alter Rebe (Rabí Shneur Zalman de Liadí), fundador de Jabad, nació un 18 de Elul, en pleno proceso de repliegue de la luz lunar. Su vida estuvo marcada por una intensidad intelectual extrema, persecuciones políticas, encarcelamientos y una salud física que se desgastó de manera prematura, falleciendo a una edad relativamente joven. Su fuerza se concentró en la penetración analítica y la interiorización de la doctrina.
- Nacidos en la Luna Creciente (Primera mitad del mes): Por el contrario, su nieto, el Tzemaj Tzedek (Rabí Menajem Mendel), nació el 29 de Elul pero consolidó su liderazgo y su nacimiento en la atmósfera de las primeras luces del mes de Tishrei. Poseedor de una robustez física excepcional, gobernó la dinastía durante décadas con una salud inquebrantable y una longevidad que superó a la de sus antecesores. Lo mismo ocurrió con el último Rebe de Jabad, nacido un 11 de Nisán, en la cúspide de la fuerza expansiva del mes de la liberación.
El mapa astral provee la densidad de la materia y el ritmo biológico con el que el cuerpo responderá a las demandas del entorno. Quien nace en la fase de repliegue debe realizar un esfuerzo consciente de preservación y balance, mientras que quien nace en la fase de expansión cuenta con un colchón biológico más amplio para externalizar su potencial.
Se puede ver cada mes el opuesto del año, mellizos.
Adar B no tiene mazal, es muy elevado, según algunas opiniones Moshé nació en Adar B y es el mes que tiene capacidad de luchar contra el Satán mismo, las klipot y el sitra ájara, Amalek: elige hombres como nosotros (que nacierón en Adar b) porque Amalek eran grandes brujos y tenían que estár inmunizados.
Nisan Torá, Kislev Torá pnimiut
Las dinámicas de Shabtái, Tzedek y Maadím
Siguiendo el análisis horario de Rabí Janina, el ciclo de los astros continúa definiendo rasgos de carácter específicos que marcan el punto de partida de la personalidad.
La influencia de Saturno (Shabtái): La disolución de los planes
Nacer bajo la regencia de Saturno otorga una condición sumamente particular a la que podríamos llamar “el efecto Shabtai – teflón”. La persona nacida en esta hora posee el don y la carga, al mismo tiempo, de que los planes o intenciones que los demás proyecten sobre ella —especialmente las tramas negativas o los rencores— tiendan a disolverse y olvidarse con facilidad. Es un perfil con una alta capacidad de supervivencia frente a las crisis del entorno. No obstante, esta misma energía opera hacia adentro: sus propias planificaciones meticulosas rara vez se ejecutan exactamente como las diseñó, obligándolo a vivir en un aprendizaje constante de flexibilidad y desapego.
La influencia de Júpiter (Tzedek): La búsqueda de la justicia
Esta hora moldea a un individuo con un fuerte sentido de la rectitud. No se refiere necesariamente a un santo de forma innata (Tzadík), sino a un defensor activo de la equidad (Tzedkán). Es la personalidad que no tolera la injusticia a su alrededor, que está dispuesta a confrontar y litigar para restablecer el orden correcto de las cosas y que necesita que el marco social en el que se mueve opere bajo normas claras y transparentes.
La influencia de Marte (Maadím): La energía de la sangre
Nacer bajo la influencia de Marte introduce en el alma una fuerte inclinación hacia el derramamiento de sangre o la confrontación. Sin embargo, en la cosmovisión de la Torá, este potencial es éticamente neutro. Una persona con esta carga energética puede canalizarla hacia el extremo destructivo y convertirse en un criminal, o puede elevar exactamente la misma fuerza y convertirse en un cirujano destacado, en un carnicero ritual (Shojet) o en un circuncidador (Mohel). El mapa astral provee la materia prima y la intensidad de la energía; el libre albedrío del hombre decide si esa fuerza construirá o destruirá la sociedad.
La objeción cabalística a la alteración del nacimiento
A partir de la comprensión de que el día y la hora exacta del nacimiento configuran las herramientas espirituales y las tendencias del alma para cumplir su misión en la Tierra, se comprende la postura de la Cabalá, específicamente del Arizal (Rabí Isaac Luria), se opuso a menudo respecto a los procedimientos médicos de inducción del parto o cesáreas programadas sin una necesidad médica crítica de vida o muerte.
La tradición mística advierte que adelantar o retrasar el nacimiento de manera artificial altera y confunde el engranaje de influencias astrales que estaban perfectamente diseñadas para el alma que iba a descender. Cada ser humano requiere un set de cualidades específicas para afrontar los desafíos de su vida; forzar el tiempo de nacimiento altera el equipaje espiritual del recién nacido. Si bien el Creador prevé todas las acciones humanas y la persona nacida bajo una inducción podrá alcanzar el éxito, requerirá un esfuerzo significativamente mayor y un desgaste extra de energía para rectificar y adaptarse a un diseño astral que no estaba alineado con el propósito original de su alma. Entonces necesitarán más esfuerzo para lograr sus propósitos, está la naturaleza y la intervención del hombre pero puede sobreponerse.
La ruptura del determinismo astral
El planteamiento fundamental que diferencia a la astrología judía de las corrientes del resto de las naciones del mundo es el concepto de libre albedrío. Mientras que los sistemas externos sostienen un determinismo absoluto donde el signo zodiacal dicta de manera inalterable el destino de un ser humano, el judaísmo afirma categóricamente: Ein Mazal leIsrael (No hay constelación que obligue de forma absoluta a Israel). Se puede cambiar
La Guemará ilustra esta realidad mediante crónicas históricas de grandes sabios. En una ocasión, el erudito Shmuel experto en astronomía se encontraba junto a un astrólogo pagano llamado Avlet. Este último le dijo, observando a un hombre que se dirigía al campo, sentenció basándose en los astros que aquel individuo no regresaría con vida esa noche debido a la mordedura de un reptil. Shmuel replicó que el destino de un ser humano no está encadenado a la lectura astral, hay otras cosas que hay que tener en cuenta. Al finalizar el día, el hombre regresó a salvo. Al revisar sus pertenencias, descubrieron que llevaba dentro de su bolsa una serpiente cortada en dos. Le preguntaron qué había hecho hoy, y el hombre se había salvado de una muerte segura gracias a que esa misma mañana, al ver que uno de sus compañeros no tenía alimento, repartió la comida entre todos de manera discreta para evitarle la vergüenza pública. Había algo en el mazal pero la tzedaká salva de la muerte.
Este hecho y otros registros similares del Talmud (como las crónicas sobre la hija de Rabí Akiva o la infancia de Rabí Najman) demuestran que las influencias astrales describen únicamente una tendencia natural o una “recomendación” del entorno físico. Sin embargo, el comportamiento moral, el cumplimiento de los preceptos y los actos de justicia y caridad (Tzedaká) tienen el poder metafísico de fracturar el determinismo de los astros y reescribir el destino del individuo. El mapa natal muestra las cartas con las que entras al juego de la vida, pero las decisiones del alma soberana determinan el resultado final.
Lo mismo pasa con las parejas, no hay que afirmar todo en los astros. Se puede sospechar pero hay que saber que se puede cambiar. No se puede cambiar es idolatría de las naciones.
El alma colectiva y la influencia astral en el exilio
No significa necesariamente que la persona no haya cambiado a lo largo del tiempo. Existe la posibilidad de que el ser humano se transforme a sí mismo. Esto es algo por lo que está permitido preocuparse, pero no debes hacer de ello una idolatría, una especie de paganismo que dicte que es imposible cambiar. ¿Quién dice que las cosas son estáticas y no pueden modificarse? Esos son los gentiles, los idólatras. Pero un judío jamás dirá que algo no puede cambiar; él irá, investigará, examinará si debe cuidarse de ciertas tendencias y si hay algo de sustancia en ellas. Esto es sumamente importante para que comprendamos este punto.
Quiero relatar dos historias que nos ilustrarán cómo las cosas pueden transformarse y que no todo resulta exactamente como uno pensaba en un principio o como uno veía las cosas. No se puede forzar la realidad según lo que uno dictamine de antemano.
La primera historia la conozco de un maestro que pasó por una vida muy difícil. Cuando era niño quedó huérfano a temprana edad. Para él era sumamente importante que los niños huérfanos recibieran de su parte un trato preferencial. Por lo tanto, solía ir a la secretaría del colegio, revisaba los expedientes y cuando veía a un niño que no tenía padre o madre —donde figuraba la anotación “de bendita memoria” o algo similar— le otorgaba una atención especial.
En cierta ocasión, vio a un niño con esa condición. Entró al salón de clases el primer día, le dio un trato preferencial, invirtió en él, se esmeró y se dedicó a ese niño durante medio año. Cuando llegó la fecha de la reunión de padres de familia, se presentaron ambos padres. El maestro intentó averiguar: “Quizás es un padrastro, tal vez es otra situación…”. Pero el hombre le dijo: “No, yo soy el padre biológico del niño”. El maestro se dio cuenta de que figuraba un error en el registro y que se había equivocado durante medio año. Sin embargo, a lo largo de ese semestre, invirtió muchísimas fuerzas en el niño; y ese alumno, que en realidad era muy problemático, experimentó un cambio total en su vida gracias a ese año, porque a partir de ahí comenzó a elevarse. ¿Qué aprendemos de esto? Que a veces, cuando no te encasillas mentalmente en una idea fija sobre algo, y sabes que hay dimensiones por encima del signo astral y que es posible trascender el determinismo, definitivamente se abre una oportunidad.
Y otro ejemplo en el ámbito matrimonial. No hagan lo que él hizo, pero era un joven que no actuó de forma del todo honesta. Él era un joven ultraortodoxo, religioso, que salía con una joven muy talentosa y virtuosa, mientras que él se encontraba por debajo del promedio. En cierta etapa, ella tenía muchas dudas sobre si continuar o no, y él sintió temor. Ella le pidió una muestra de su escritura para realizar un análisis grafológico y evaluar sus rasgos de carácter, su compatibilidad, etcétera.
Entonces, él hizo algo que no se debe hacer: eligió a un compañero de la Yeshivá que poseía una conducta sumamente refinada, alguien a quien todos querían y que tenía una mente brillante, y le entregó la escritura de este compañero a la joven. Ella regresó fascinada, con un entusiasmo enorme, y se casaron. Pero, para sorpresa de muchos, se entendieron de forma maravillosa y tuvieron una vida conyugal muy buena. Después de unos años de vivir juntos, él sintió un peso en el corazón y decidió confesarle la verdad. Le relató todo el asunto. Al principio no sabían qué decir, ella se quedó impactada, pero luego le dijo: “¿Sabes qué? Esto es exactamente lo que yo buscaba, esto es lo que se adapta a mí”.
A veces, el Santo, Bendito Sea, utiliza un desvío o una ilusión para consolidar una unión matrimonial. Lo que queda claro es que si te encasillas en un dato específico, a veces puedes llegar a perder tu bendición natural (Mazal). Por lo tanto, no conviene cerrarse a una idea de forma absoluta. A veces Dios tiene que hacer cosas inusuales para sacar al ser humano de su rigidez mental. Tengan en cuenta que por más real que sea el influjo de los astros, también existe lo que está por encima de ellos, más allá de esas configuraciones.
Dediquemos ahora unos momentos a analizar nuestra perspectiva sobre el significado de haber nacido en un momento específico y cómo esto afecta a nuestra personalidad. Nacimos en un tiempo determinado, pero ¿qué significa que influya en nuestra identidad? ¿Acaso no somos hijos de Dios? ¿Acaso nosotros dependemos del tiempo? ¿Dependemos de las estrellas? ¿Dependemos de los signos?
Aquí viene el Jasidismo y nos enseña: Dios le entregó a Iaacob el mundo del espíritu y le dio también el mundo de lo material Si se conducía de forma correcta… pero a Eisav le otorgó el dominio material si Jacob no actuaba debidamente; y “un pueblo prevalecerá sobre el otro”, uno sube y el otro baja. Desde que fuimos exiliados de nuestra tierra, desde la destrucción del Templo, todavía no hemos retornado a la perfección del Gran Templo como existía antaño. Y desde entonces, nos encontramos recibiendo el influjo espiritual de una manera indirecta. Así lo escribe el Alter Rebe en el texto de Likutei Torá.
Desde aquel momento, nos encontramos bajo la influencia y el canal de los 70 ministros espirituales de las naciones del mundo que rigen en lo Alto. Cualquier flujo de sustento material que llega a nosotros, proviene del Creador, Bendito Sea Su Nombre, por supuesto, pero se canaliza a través de un transformador llamado los 70 ministros. Si queremos traducir el impacto de este transformador en el mundo actual, la dinámica funciona de la siguiente manera: nos encontramos asentados aquí, pero sin los avales económicos de los Estados Unidos no podríamos sostener la estructura del país; nos encontramos aquí, y sin los fondos de reparación de Alemania no habríamos logrado edificar lo que levantamos. Es decir, en algún punto te encuentras condicionado por el exterior. En la Cabalá se registra —y lo repetía con frecuencia el tzadik Rabí Menajem Mendel de Riminov— que cuando un judío reside en la Tierra de Israel pero recibe su sustento, su economía y su capacidad de subsistencia material de las naciones del exterior, en el plano espiritual es considerado como si habitara en el extranjero. Esto constituye una faceta del exilio, pues representa una falta de plenitud.
No nos encontramos en un estado de redención absoluta, no nos sostenemos por nosotros mismos. Y si recientemente escuchamos hablar sobre los yacimientos de gas y demás recursos, la lectura espiritual es que Dios te dice: “Tú tienes el potencial de sostenerte, pero vendrá alguno de los 70 ministros y te limitará porque aún no ha llegado el momento final”. No te manejas de forma independiente; aparecen diversas figuras de gran riqueza material, el dinero se desvanece, y el hombre no comprende el porqué, el dónde ni el cómo, y levanta quejas, pero eso no soluciona la situación mientras rija el estado de exilio (Galut). El exilio estipula que aún no tienes el control absoluto, no puedes sostenerte únicamente por tus propios medios, sino que requieres alimentarte constantemente de fuentes externas. Esta es una dinámica propia del exilio; este es nuestro estado actual.
Por consiguiente, este concepto tiene una implicación directa en el peso de los signos astrales en el momento del nacimiento: el mes en que naciste, la hora y el día. Debido a que nos encontramos en el periodo del exilio, si estuviéramos en la época de la redención completa, la capacidad de cada individuo para transformar su carácter con facilidad sería mucho mayor, y el día del nacimiento carecería de un peso determinante. Sin embargo, hoy en día, nuestro sustento en el exilio se filtra a través de los 70 ministros de las naciones; por lo tanto, la relevancia que posee el día en que nacimos y el significado de esa fecha es significativamente mayor durante el exilio que en los tiempos de la redención. No representa una virtud espiritual, sino un hecho factual. Nos situamos en un escenario donde la fecha de nacimiento posee un impacto superior al que tenía cuando el Templo de Jerusalén estaba en pie.
Los 70 ministros espirituales de lo Alto manejan el orden de la materia en el mundo. Los judíos poseen el intelecto, pero el capital y el poder para ejecutar sus proyectos de forma soberana se ven limitados. Se habla de que existen judíos acaudalados en el mundo y, sin embargo, es un hecho que cuando intentamos desarrollar el proyecto del avión Lavi, nos bloquearon la iniciativa; y ocurrieron varios episodios similares posteriormente —los cuales no viene al caso detallar aquí— donde creamos una innovación, pero al llegar a la fase de implementación nos imponen restricciones: “No lo lleven a cabo, no tengan esa autonomía ni esa superioridad militar, no les proveeremos el financiamiento, no lo comercialicen”, etcétera. Ejercen un control sobre nosotros tanto en el ámbito de la seguridad como en el plano económico y en todas las áreas.
Es una dinámica propia del exilio, es verdad. El inicio del desarrollo del proyecto “Cúpula de Hierro” (Kipat Barzel) fue exactamente igual; requirió financiamiento externo. Quizás el pueblo judío está dominado porque, a nivel mental, aún no ha salido del exilio. Definitivamente hay algo de eso, y no cabe duda de que la redención depende de nosotros. Pero yo me refiero a la situación actual, a la realidad tal como está dada hoy, que bendito sea Dios es muchísimo mejor que antes, pero en algún punto los fundamentos del exilio todavía no han concluido; esta condición de dependencia aún no ha terminado.
Y esto se manifiesta, a pequeña escala, en el signo astral (Mazal) de cada individuo. Cuando observas a alguien que nació, qué sé yo, en el mes de Shvat, vas a decir sobre él: “¡Ah, veo que le brotan los cuernos!” o “Veo esto reflejado en él”; esto se nota más en el tiempo del exilio que en la época de la redención. En el tiempo de la redención, las transformaciones internas a nivel del alma serán mucho más rápidas y profundas, permitiendo que la persona se libere con facilidad de aquel signo en el que nació para alcanzar una dimensión más elevada, más poderosa y más excelente.
La Torá como eje de redención personal
Existe otro punto adicional dentro del tiempo del exilio: tenemos la posibilidad de alterar con mucha fuerza nuestro signo astral, porque hay una sola cosa en el exilio que no se encuentra bajo las leyes del exilio. ¿Y qué es esa única cosa? Está escrito en el Tanya y en otros textos: es la Torá. La Torá no está en el exilio; incluso cuando se encuentra físicamente en el exilio, ella misma no está exiliada, pues se sitúa por encima del espacio y por encima del tiempo: ella es la redención misma. Por lo tanto, se especifica en el sagrado Zohar, en la sección de Bamidbar, de forma explícita: cuanto más se apega una persona a la Torá —ya sea hombre o mujer—, menos depende y menos dominada está por su signo astral. Esto significa que puede alcanzar canales mucho más elevados que el determinismo astral del día, del mes o de la semana; depende menos de ello porque se conecta a un transformador superior, la Torá, que lo vincula a un mundo infinitamente más elevado.
Esta idea se manifestó muchas veces con el Rebe. Por ejemplo, hubo todo tipo de casos confidenciales en momentos donde este país (Israel) enfrentaba serias dificultades, especialmente presiones provenientes del exterior, de los Estados Unidos, cuando no querían brindarnos apoyo y se emitían discursos muy duros en nuestra contra. En esas ocasiones, el Rebe se dirigía a los estudiantes de la Ieshivá de Tomjei Tmimim y les decía: “Les pido lo siguiente: está escrito que cuando se quiere transformar algo, cuando se quiere cambiar el Mazal, se debe estudiar más Torá. Por favor, incrementen sus horas de estudio, tanto por la mañana como por la noche”. Y cada vez que implementaban esto, se anulaban aquellas declaraciones y aquellos decretos negativos. ¿Por qué? Porque ese es exactamente el punto: la Torá posee una fuerza intrínseca para cambiar el Mazal, para transformar la situación. Por consiguiente, a medida que aumentamos el estudio —tal como lo estamos haciendo ahora al estudiar Torá—, le otorgamos una fuerza espiritual al pueblo judío en general para que pueda liberarse de su rigidez exílica, para que pueda emanciparse del dominio de los 70 ministros astrales en el que se encuentra, etcétera. La Torá es, en esencia, el remedio para la redención.
Lo mismo aplica en relación con los matrimonios y el cortejo (Shidujim). Puede haber una persona que, de acuerdo con la carta astral que le hagamos según el día y el mes hebreo o laño en que nació, nos digan que es un tipo con tal carácter, o con tal otra tendencia. Sin embargo, si es una persona que estudia Torá, es muy probable que esas características no se reflejen en absoluto en ella. Y esto también lo he visto: no se manifiesta en absoluto lo que determinaban los astros sobre su persona. ¿Y por qué no se manifiesta? Porque la Torá lo transformó. La Torá tiene la capacidad de cambiar al ser humano por completo.
Un experto mundial en iridología (lectura del ojo) dictaminó sobre un individuo que era un tipo extremadamente indeciso, un indeciso crónico. No obstante, en la práctica, esa persona no solo no era indecisa, sino que era sumamente determinante y sabía guiar a otros a tomar decisiones. ¿Cuál fue el factor clave que descubrieron en la investigación? Que él estudiaba mucha Torá. Al estudiar mucha Torá, esta le otorgó una fuerza interna completamente opuesta a su naturaleza biológica. Esto no significa que el especialista que le examinó el ojo haya hecho un mal diagnóstico; él diagnosticó correctamente lo que había en la naturaleza física, pero existen dimensiones que van más allá.
El misterio de Abraham, Ismael y las naciones del desierto
Ahora llegamos a un tema que también está conectado con la actualidad, con nuestra relación y nuestro vínculo con el asunto de los palestinos, con los árabes, etcétera. Abraham el Patriarca, tal como mencioné al inicio de la conferencia, detalla el Talmud en el Tratado de Nedarim que era un grandioso astrólogo. Él observó en las estrellas que tendría un solo hijo, y esto ocurrió después del nacimiento de Ismael. Por lo tanto, para él era evidente que lo visto en los astros se refería a Ismael, asumiendo que no tendría más descendencia. Sin embargo, el Creador deseaba que tuviera otro hijo (Isaac). Pero el Creador, por así decirlo, se encontraba con un impedimento: este hombre, el primer judío, creía en el determinismo de los astros. “Mientras él siga creyendo de forma absoluta en ello, Yo no puedo… no puedo otorgarle la bendición; debo liberarlo de ese esquema”.
Dice el Talmud en el Tratado de Shabat: el Santo, Bendito Sea, le dijo a Abraham: “Sal de tu astrología (Tze me-itzgagnut shelaj), sal de esa visión planetaria que contemplaste. Abraham no engendra, pero Avraham sí engendra”. Le añadió una letra a su nombre (נ hei) y entonces pudo concebir. Aquí hay un detalle sumamente interesante: Abraham, hasta ese preciso instante en que el Creador le habló, era un individuo que daba crédito a los pronósticos celestiales, a lo que los astros dictaminaban sobre el porvenir. A Abraham le nació un hijo al que llamaron Ismael, de quien sufrimos nosotros y sus descendientes hasta el día de hoy.
Pero Abraham tuvo otros seis hijos de los cuales no sufrimos en absoluto. Vinieron de la misma madre y del mismo padre; Isaac, antes de casarse, fue y trajo a Ketura —que es la misma Agar— en segundas nupcias para Abraham, y ella concibió seis hijos, no uno solo. Y no sufrimos por ninguno de ellos; se marcharon hacia las tierras del Oriente, a la India, y no padecemos por ellos. ¿Cuál es la razón? Esto es algo muy llamativo. Abraham le otorgó poder a los signos astrales, Abraham le concedió fuerza a las estrellas, Abraham validó la existencia de Ismael al exclamar: “¡Ojalá Ismael viva delante de Ti!”, asumiendo que era su único hijo. Abraham le transmitió esa fuerza porque creía en el Mazal, hasta que el Creador lo sacó de allí. Cuando el Creador lo extrajo de ese sistema, él salió y entonces engendró a los otros seis hijos de la misma mujer, por los cuales no sufrimos.
Pero cuando tú —dice el Creador— creíste en el signo astral y asumiste que no había nada por encima de él, pensaste que no existía una fuerza capaz de vencer al Mazal; para mi gran pesar, le otorgaste tal investidura de poder que esto terminó afectando a tu descendencia, porque Maasé Avot Simán laBanim (las acciones de los padres son una señal/herencia para los hijos). Por esa razón, por así decirlo, ellos poseen cierta fuerza hasta que venga el Mesías sobre nosotros; debido a eso sufrimos por su causa. Esto es algo sumamente significativo… ****
El punto central es que uno sufre porque hubo aquí una especie de otorgamiento de poder al signo astral. ¿Y cómo nos afecta esto a nosotros? ¿Qué lección o mensaje extraes de aquí? El mensaje es muy, muy simple: debes aprender que aun cuando existe el Mazal —y yo no digo que no exista—, y aun cuando existe un temperamento, un mes, una fecha, una semana, un día y una hora específica para todo, siempre debes recordar que también existe algo por encima de ello, y debes tomar ese factor en cuenta. No digas jamás que por encima de los astros no hay nada, porque cuando afirmas eso, básicamente destruyes la posibilidad de rectificación; le otorgas al Mazal una fuerza superior a la que verdaderamente le corresponde.
Incluso el hecho de acudir a un especialista entra dentro de los parámetros de la naturaleza. Es como cuando una persona asiste al médico; el médico le instruye: “Toma este medicamento, toma este otro”. El médico estudió, por ende, el médico sabe. Eso permanece dentro de los límites de la naturaleza física, se sitúa dentro de la lógica y el intelecto humano del hombre. El hecho de que exista una sabiduría específica llamada astrología significa que está dentro del orden natural, no representa una salida de la naturaleza. Hoy en día no faltan personas dedicadas a esto, ¿verdad?
Cuando hablamos de la visión planetaria y de la lectura de los astros actuales, existe el inconveniente de que la astrología comercial contemporánea no es auténtica, puesto que no hay suficientes expertos que dominen esta sabiduría con verdadera profundidad. Ese es un tema aparte en el cual no me adentraré. Yo hablo a nivel teórico: a nivel teórico, cuando observamos un astro y este nos indica algo o deja de indicárnoslo, se trata de un fenómeno constatable. Que indique o no indique algo es un factor que, desde la perspectiva del Santo, Bendito Sea, constituye una prueba para Abraham y una prueba para nosotros, indudablemente. El hecho mismo de que Él te exponga tu Mazal… te muestra tu configuración astral, es verdad, pero Él espera de ti que no te condiciones por ella; ciertamente no con una seriedad absoluta. Puedes tomarla en consideración de forma leve, pero no otorgarle la máxima gravedad o rigidez posible. Ese es propiamente el punto.
Hay un dato sumamente interesante que se analiza en la Cabalá, basado en las enseñanzas del Arízal. Nosotros aspiramos —y esto representa un aspecto muy positivo para nuestra condición actual—, aspiramos a salir de la rigidez del determinismo astral. El Arízal, en su obra Likutei Torá dentro de la sección de Berashit, explica que un bebé puede llegar a nacer al séptimo mes de gestación —así ocurría frecuentemente en aquellos tiempos—; él detalla que un niño puede nacer al séptimo mes y estar completamente sano y maduro debido a que transcurrió un periodo de siete meses correspondiente a los siete planetas regentes, de los cuales absorbió su impronta, se configuró a través de ellos y recibió su sustento vital. Así lo escribe el Arízal: que el feto se sustenta de las fuerzas de los planetas; es decir, recibe el estímulo para su desarrollo a partir de ellos.
Esto es lo que expone el Arízal, y es un gran principio. Si pudiéramos desglosar cada concepto y explicarlo en su totalidad, cada punto requeriría una clase entera por sí mismo. Pero no hay opción, mencionamos conceptos que no podemos detallar al cien por ciento en este momento.
Lo llamativo es que el Arízal habla de siete planetas de los cuales el feto recibe sustento durante los siete meses en el vientre materno. Sin embargo, hoy en día vemos que la medicina ha avanzado, bajo la Providencia Divina del Creador, al punto de que un bebé nacido en el sexto mes, o incluso antes, puede sobrevivir. Hoy se ha alcanzado un escenario donde un niño nacido en la semana 25 puede ser preservado con vida; anteriormente no se lograba de forma regular, pero a partir de la semana 25 ya es factible. Esto ocurre mucho antes de completarse los siete meses.
En el plano espiritual, ¿qué nos indica esto? Significa que el mundo aspira a emanciparse de la dependencia de los siete planetas regentes. Es decir: “Yo no requiero de vuestro influjo planetario para desarrollarme; yo soy capaz de lograrlo mediante mi propia fuerza individual, a través de mi conexión directa con el Santo, Bendito Sea, sin la necesidad de vuestra intermediación”. En cierto sentido, nos encontramos situados bajo los astros, pero poseemos la facultad de prevalecer sobre ellos si nos preparamos de la manera adecuada.
El lenguaje del alma frente a los pronósticos sombríos
Y este principio se vincula de forma muy potente con todo el asunto de las profecías de Gog uMagog (Gog y Magog), las cuales hay personas que se esmeran en recordarnos constantemente, afirmando que dentro de poco el mundo entero será destruido y solo ellos sobrevivirán en algún planeta y nos gritarán: “¡Se los dijimos!”. El punto es que la postura de la Torá hacia todas estas profecías severas del Tanaj es exactamente la misma postura que se tiene hacia el Mazal. El Mazal no significa que sea falso; es real, pero no significa que deba acontecer de forma inalterable. Tienes la capacidad de elevarte por encima de él.
Está dictaminado en la Halajá que toda profecía dura o negativa no tiene la obligación de materializarse; su cumplimiento depende de ti, de cómo te conduzcas. Al contrario, estas profecías no fueron entregadas para que permanezcamos estáticos y atemorizados ante ellas. Hay gente que entra en pánico preguntándose qué sucederá. La respuesta es que no hay nada que temer. Tu único deber es comprender que tu rol consiste en generar más bondad y más luz en el mundo, alterando el equilibrio de la balanza, tal como escribe el Rambam: que el mundo entero se encuentra en un equilibrio perfecto como una balanza, y tú debes inclinar el platillo hacia el lado del bien mediante tus acciones prácticas. Eso es lo que se requiere de ti. No se te está diciendo de forma determinante: “Esto es lo que sucederá sí o sí”. Eso aplica únicamente para una profecía buena, ya que una profecía benévola no puede ser anulada, mientras que una profecía negativa sí puede revertirse. Esta es exactamente la misma terminología que hemos venido utilizando respecto al Mazal: el Mazal es un factor real, pero opera como una tendencia o recomendación; puede manifestarse o puede no manifestarse, de acuerdo con lo que tú decidas. Tú puedes trascenderlo, puedes liberarte de él.
El secreto de las vasijas sagradas y la elevación del entorno
Un punto adicional hacia el cierre, una nota muy importante que escribe Rabí Abraham Ibn Ezra. En las próximas clases analizaremos sus textos en extensión, debido a que él fue un grandioso astrólogo y escribió muchísimo tanto sobre los meses como sobre sus significados específicos. Rabí Abraham ben Ezra escribe que cada nación posee un astro regente, pero respecto al pueblo de Israel, el Santo, Bendito Sea: “Es un hecho verificado que cada pueblo y nación posee un astro y un signo zodiacal definido, e igualmente existe un signo para cada ciudad. Sin embargo, el Eterno le otorgó a Israel una virtud superior: que el Eterno Mismo sea su regente y su esencia, y no un astro para ellos”.
Si analizamos con precisión su lenguaje —recordando que él pertenece a la época de los primeros sabios (Rishonim)—, él no está afirmando que el pueblo de Israel carezca de un signo astral de nacimiento. Lo que está diciendo es que el Santo, Bendito Sea, es su Consejero directo. Es decir, ellos también se encuentran sujetos a un determinado influjo astral, pero “Ein Mazal leIsrael” (no hay un determinismo astral inalterable para Israel) porque poseen la facultad de escapar de dicho dictamen mediante el consejo del Santo, Bendito Sea. A través de la senda en la que marchan —cumpliendo Su Torá, Sus preceptos, Sus acciones y Su voluntad—, ellos pueden salir de ese Mazal.
Quiero darles una ilustración de esto. Recuerdo que cuando era niño, en uno de aquellos años, el Rebe lanzó una campaña (Mivtzá) expresando su deseo de que en cada hogar judío se fijara una alcancía de caridad (Kupat Tzedaká) directamente empotrada en la pared. Miren, como esa alcancía amarilla que tenemos fija aquí en la pared; él veía una virtud especial en que el objeto estuviera permanentemente unido a la estructura. Tiempo después, un judío me relató que el santo cabalista Rabí Itzjak Kaduri, de bendita memoria, le comentó a las personas de su círculo íntimo: “¿Tienen idea de lo que logró el Rebe de Lubavitch al ordenar que se empotraran las alcancías en las paredes? Él transformó la pared entera en un objeto de santidad, toda la estructura quedó consagrada a la Tzedaká. Por lo tanto, las fuerzas destructoras (Mashjit) no tuvieron poder alguno para tocar ninguno de aquellos hogares donde un judío implementó esa instrucción a lo largo y ancho del mundo”.
¿Qué es lo que vemos aquí? Vemos que a veces existe un Mazal, existe una regla general, existe un decreto adverso, etcétera; pero existe también el consejo que el Santo, Bendito Sea, le transmite al Tzadik, el cual tiene el poder de prevenir dicho decreto o de transformarlo por completo. ¿Qué debe tomar en cuenta el ser humano? Debe prestar oído a esa Voz Divina que le aconseja cómo emanciparse de la dificultad. El obstáculo no es una realidad absoluta; es simplemente una condición o síntoma, y el síntoma debe despertarnos hacia un propósito superior. Si somos sabios, nos despertamos; si somos menos sabios, nos despertamos menos.
Quiero relatar dos breves historias que ejemplifican lo que significa que un hombre quede atrapado dentro de su Mazal, y cómo a través de la Teshuvá el ser humano puede salir de él.
Un relato breve sobre un suceso real con un hombre que acudió ante un Tzadik. Llegó a quejarse ante el maestro debido a que le habían nacido cinco hijos —que no nos acontezca a nosotros ni a ningún padre de familia—, todos ellos mudos de nacimiento. El hombre se encontraba completamente destrozado, llorando amargamente ante el Tzadik sin saber qué hacer. El Tzadik le dijo: “Tal vez puedas hacer memoria… ¿Acaso hiciste algo en tu vida en el pasado que haya provocado esta situación?”. El hombre reflexionó y respondió: “No recuerdo nada, no lo sé… es un castigo tan grande, un golpe tan duro”. Entonces el Tzadik le dijo: “Si tú no lo recuerdas, yo tendré que recordártelo. Cuando eras un niño, eras muy travieso y te fascinaba hacer trucos pesados. Una de las travesuras que lograste realizar fue capturar de un solo golpe a cinco pájaros”. El hombre se sorprendió y el Tzadik continuó: “¿Y qué hiciste con ellos? Los metiste en una habitación pequeña y los atormentaste una y otra vez, yendo y viniendo. Y luego, no conforme con eso, tomaste unas pinzas y les cortaste el pico”.
Es aterrador pensarlo. El Tzadik le dijo: “¿Ahora lo comprendes? ¿Recuerdas el episodio?”. El hombre respondió: “Sí, lo recuerdo”. “Tú dañaste sus picos, y esa acción clama contra ti en el Cielo. Por lo tanto, ahora tus hijos tienen afectado el pico, la boca”. Ahora bien, ¿es esto un castigo directo para los hijos por culpa del padre? No, ciertamente el Santo, Bendito Sea, seleccionó a aquellas almas que por sus propios motivos debían pasar por ese sufrimiento en este mundo, pero decretó que nacieran de este padre específico para que él sufriera la consecuencia de lo que hizo. Lo que aconteció fue que aquel hombre suplicó por una rectificación (Tikún). El Tzadik le prescribió un Tikún determinado —estudiar algo, realizar una acción, no lo sé detalladamente—, y una vez que el hombre completó la rectificación, la boca de sus hijos se abrió y comenzaron a hablar. Yo conocí personalmente a ese padre de familia, es un caso real de nuestra propia generación.
¿Cuál es el punto central aquí? El punto no es simplemente que el Tzadik poseía la capacidad de revelar el misterio. El mensaje es que el Santo, Bendito Sea, no te deja desamparado; Él te envía la solución, ya sea a través de un Tzadik o a través de un consejo apropiado. Tú solo debes ser sabio para no rechazar dicha guía. Existe el influjo astral, pero existe lo que está por encima de él, y ese es el remedio que te provee el Creador. Hay una solución, pero debes escucharla y vivir de acuerdo a ella.
Una última nota, que es también un relato auténtico mencionado por uno de los grandes de la Jasidut respecto al potencial espiritual de las personas. Ustedes saben que cuando ingerimos alimentos, no lo hacemos únicamente para saciar el sistema digestivo. Dentro de cada alimento habita una chispa espiritual oculta, tal como está escrito: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Eterno vivirá el hombre”. Esa fuerza divina habita en la comida y de ella nos nutrimos y nos sostenemos. Este gran maestro explicaba que hay personas que no poseen la suficiente fortaleza espiritual interna y, al carecer de esa fuerza, no tienen la facultad de realizar la elevación (Birur) de ciertos alimentos específicos; no tienen el poder de rectificar y elevar la chispa divina de una comida determinada. ¿Qué hace entonces el Santo, Bendito Sea? Provoca que, desde el punto de vista médico, se vuelvan alérgicos o intolerantes a ese alimento, impidiéndoles físicamente consumirlo, ya que no tienen la capacidad de elevarlo. ¿Cuál es la rectificación en ese caso? Sanar la deficiencia espiritual interna, y entonces recuperarás la capacidad de comerlo. Es decir, la razón por la cual muchas veces el médico te prohíbe algo argumentando que es dañino para tu salud, posee un trasfondo espiritual: careces de la fuerza para elevar ese alimento debido a que las chispas divinas en él exigen una potencia interna superior de tu parte. Si posees esa potencia, lo elevas; si careces de ella, el entorno te genera las dolencias médicas para alejarte de él.
¿Cuál es el mensaje definitivo para todos nosotros? Que para cada problema existe una solución, para cada oscuridad hay una ventana (Tzohar). Lo único que se requiere del ser humano es tener la certeza de que esa salida existe; porque quien no cree en ella, jamás la verá. Debes creer que existe, y entonces el creyente busca, recibe el consejo del Santo, Bendito Sea, y resuelve su dificultad. Esto es algo fundamental que debemos internalizar y adoptar: saber que el Mazal es real, pero que existe una dimensión por encima de él. Y de cara a la redención verdadera y completa, lo que buscamos es conectar con aquello que está por encima del Mazal.
Muy bien, con esto concluimos. Esta ha sido la introducción general. Recuerden bien estos fundamentos introductorios y, con la ayuda de Dios, los mantendremos presentes hasta que iniciemos formalmente la serie analítica sobre la astrología judía. Que tengan una excelente semana.
Para profundizar en por qué el ser humano experimenta la presión de estas influencias astrales, el Jasidismo introduce una distinción histórica fundamental basada en los escritos del Alter Rebe (Rabí Shneur Zalman de Liadí) en Likutei Torá. No somos
Elokim le dio el Mundo espiritual a Iaacov, y si se portaba bien también el mundo físico, a Eisav le dio el Mundo físico si Iaacov no se portaba bien y un pueblo y el otro se fortalecía, uno sube y el otro desciende. El pueblo de Israel recibía su sustento y su fuerza espiritual de manera directa de la Divinidad, sin intermediarios físicos ni celestes. Sin embargo, a partir de la destrucción del Templo de Jerusalén y el inicio del exilio (Galut), el orden de la emanación cambió. En el estado de ocultamiento actual, la energía espiritual y el sustento material descienden a través de un sistema de filtros abstractos conocidos como las setenta naciones o los setenta ministros celestiales (Avín Sarím).
Este sistema de intermediarios genera una dependencia del entorno físico e histórico. Espiritualmente, es el equivalente a vivir en una tierra propia pero depender de las garantías financieras, los recursos económicos y las aprobaciones geopolíticas de potencias extranjeras. Al estar el flujo de vida condicionado por estos canales secundarios, las influencias del tiempo, los meses, los días y las horas adquieren un peso mucho más determinante en la cotidianidad del ser humano durante el exilio que durante las épocas de plenitud espiritual. El exilio rigidiza el impacto del mapa natal, mientras que el estado de redención (Gueulá) flexibiliza la naturaleza, permitiendo que las transformaciones del alma se ejecuten de manera inmediata y sin la resistencia de la materia.
La Torá como eje de redención personal
A pesar de las limitaciones del exilio y del peso del mapa astral, la tradición mística subraya la existencia de un elemento que jamás entró en cautiverio: la Torá. Al ser la Torá la sabiduría misma del Creador, se posiciona por encima del tiempo, del espacio y de cualquier configuración planetaria.
El Zohar establece de manera explícita que en la medida en que un individuo se sumerge en el estudio de la Torá y unifica su intelecto con los conceptos espirituales, se desconecta del sistema de control de los astros. La Torá actúa como un transformador de alta frecuencia que eleva la vibración del alma y desactiva las limitaciones del destino natural.
Esto explica las instrucciones históricas de los grandes maestros jasídicos en momentos de crisis comunitaria o decretos geopolíticos adversos. En lugar de diseñar estrategias terrenales o entrar en pánico por los pronósticos sombríos, los sabios ordenaban un incremento inmediato en las horas de estudio de Torá de la comunidad. Al elevar la frecuencia espiritual del colectivo, los decretos de los ministros celestiales perdían su sustento metafísico y se disolvían en el plano físico. Este mismo principio aplica al ámbito personal, como en el caso de las relaciones o los matrimonios; un análisis astrológico puede dictaminar que dos perfiles son incompatibles debido a sus caracteres innatos, pero si esas personas trabajan en su transformación interna a través del estudio y la rectificación de su conducta, modifican su naturaleza hasta el punto de volver obsoleto el diagnóstico de su carta natal.
El misterio de Abraham, Ismael y las naciones del desierto
El cruce entre la astrología y la historia bíblica se manifiesta con total claridad en la figura del patriarca Abraham. El Talmud (Tratado de Nedarim) describe a Abraham como un astrólogo de dimensiones colosales, poseedor de un conocimiento tan vasto que reyes y sabios de Oriente acudían a su tienda en busca de consejo.
A través de la lectura de las estrellas, Abraham vio con absoluta certeza matemática que su destino biológico estaba sellado: la configuración de su mapa natal le indicaba que tendría un solo hijo. Dado que para ese momento ya había nacido Ismael, el patriarca asumió que la profecía astral se había cumplido y que no existía posibilidad alguna de concebir un nuevo descendiente.
Fue en ese instante cuando se produjo un quiebre teológico fundamental. Dios se dirigió a él y le ordenó una instrucción tajante recogida en el Tratado de Shabat: “Sal de tu astrología”. La lección divina era directa: mientras el primer patriarca continuara validando el determinismo de los astros como una fuerza última e inalterable, la bendición sobrenatural no encontraría un canal para materializarse. Dios modificó su nombre de “Abram” a “Abraham”, añadiendo la letra He (ה), un acto metafísico que alteró su identidad espiritual y física, permitiendo el nacimiento de Isaac.
Sin embargo, esta transición dejó una huella histórica profunda. Durante los años en que Abraham creyó firmemente en el dictamen de las estrellas y llegó a declarar ante la Divinidad: “Ojalá Ismael viva delante de Ti”, depositó una enorme cantidad de energía y validación espiritual en el sistema astral que regía a su primogénito. En el pensamiento hebreo, las acciones y los marcos conceptuales de los patriarcas operan como un molde para sus descendientes (Maasé Avot Simán laBaním). Al haber validado Abraham la fuerza del destino natural sobre Ismael, dotó históricamente a sus descendientes de un poder de resistencia y una vigencia espiritual que perdura hasta nuestros días.
Por el contrario, los seis hijos que Abraham concibió con Keturah en una etapa posterior —tras haber salido por completo del determinismo astral— nacieron bajo una frecuencia de total libertad espiritual, trasladándose hacia las tierras de Oriente sin generar fricciones en la línea de la herencia profética. La enseñanza para el individuo es clara: otorgarle un poder absoluto al diagnóstico del carácter o al destino natural, sin reconocer la existencia de una fuerza superior capaz de rectificarlo, termina por consolidar y agravar las limitaciones de la persona.
La paradoja médica del Arizal y la evolución de la vida
La relación entre el desarrollo de las estructuras biológicas y la influencia del cosmos se detalla en los textos místicos del Arizal. En sus comentarios sobre el libro del Génesis (Likutéi Torá), explica que un embrión alcanza la madurez básica para sobrevivir fuera del vientre materno al cumplir el séptimo mes de gestación. La razón de esto, desde la perspectiva cabalística, es que el feto ha completado un ciclo de siete meses en correspondencia directa con los siete astros rectores del plano físico, absorbiendo de cada uno de ellos la impronta energética necesaria para sostener su vitalidad de manera autónoma.
En la época actual, la medicina y la tecnología perinatal han avanzado hasta el punto de permitir la supervivencia de neonatos nacidos a las veinticinco semanas de gestación o incluso antes, en pleno sexto mes. Lejos de contradecir la tesis mística, la visión interior del judaísmo interpreta esta evolución clínica como un síntoma de que el plano físico está experimentando un proceso de aceleración y refinamiento de cara a la redención.
La humanidad está desarrollando la capacidad de sostener la vida prescindiendo de los plazos rígidos del determinismo planetario. El ser humano actual empieza a conectarse de manera más directa con la Fuente de la vida, disminuyendo la necesidad de intermediarios cósmicos para consolidar su existencia. Las leyes de la naturaleza material empiezan a flexibilizarse ante la maduración espiritual del mundo.
El lenguaje del alma frente a los pronósticos sombríos
Este enfoque sobre la flexibilidad del destino natural define la postura del judaísmo frente a las corrientes proféticas o escatológicas de corte alarmista. Con frecuencia surgen discursos enfocados de manera obsesiva en las profecías de la guerra de Gog uMagog, describiendo la destrucción inevitable del plano físico y la salvación exclusiva de pequeños grupos selectos.
La ley judía aborda estos pronósticos bajo la misma premisa con la que analiza la carta astral: la profecía no opera como un destino cerrado, sino como una advertencia pedagógica. Mientras que una profecía que anuncia un bien absoluto es irreversible porque expresa la voluntad última del Creador, cualquier veredicto o profecía de carácter negativo es cien por ciento condicional. Su materialización en el plano físico depende por completo de la respuesta moral del ser humano.
Los textos bíblicos de advertencia no fueron entregados para inducir al pánico, a la parálisis o al aislamiento, sino para movilizar la acción. El filósofo y legislador Maimónides (Rambam) establece que cada persona debe visualizar el mundo entero como una balanza perfectamente equilibrada, donde un único acto de bondad, una palabra de aliento o una rectificación del carácter tiene el peso metafísico necesario para inclinar la balanza, anular un decreto adverso y traer la salvación al colectivo.
El secreto de las vasijas sagradas y la elevación del entorno
La interacción entre las acciones del individuo, los objetos materiales y la anulación de los decretos negativos se ilustra a través de las dinámicas de la santidad práctica. Las directrices de los sabios contemporáneos, como la campaña para fijar alcancías de caridad (Kupat Tzedaká) de manera permanente en las paredes de los hogares, responden a una estrategia de blindaje espiritual.
Al empotrar un objeto dedicado al altruismo directamente en la estructura física de la vivienda, se eleva la categoría legal del inmueble. La pared deja de ser un mero elemento de mampostería material y se transforma en un contenedor de santidad. Los maestros de la mística judía observaron que esta acción modificaba la atmósfera espiritual del hogar, restándole autoridad a las fuerzas de la rigidez o del juicio para manifestarse en ese espacio. Un cambio físico menor, impulsado por una intención elevada, altera la frecuencia del entorno.
El sentido profundo de la astrología judía consiste en comprender que el cosmos provee un diagnóstico preciso del carácter, las debilidades y las potencias con las que cada ser humano ingresa al plano material. Sin embargo, el individuo que cultiva su intelecto a través del estudio, que refina sus emociones y que actúa con justicia, se posiciona por encima de las leyes de la naturaleza astral. El universo material propone las tendencias, pero el alma humana dispone el destino.
El código de los meses espejo y las almas gemelas celestes
Al profundizar en la estructura del zodiaco desde la perspectiva de la mística judía, descubrimos que las doce constelaciones no están distribuidas de forma aleatoria, sino que forman un sistema de ejes simétricos o “meses espejo”. Cada mes del calendario hebreo tiene su contraparte exacta en el extremo opuesto de la rueda zodiacal, creando un canal de complementariedad y balance energético.
Un ejemplo claro de esta dinámica es la relación entre el mes de Shvat (Acuario) en el invierno y el mes de Av (Leo) en el verano. Ambos meses albergan fechas de enorme relevancia mística que se celebran a mitad de mes, cuando la luna está en su máxima plenitud: el 15 de Shvat (Tu BiShvat), el año nuevo de los árboles, y el 15 de Av (Tu BeAv), el día del amor y los encuentros matrimoniales en la antigua Jerusalén. Mientras que Shvat representa la renovación interna de la savia y el potencial oculto, Av manifiesta la máxima intensidad del sol y la consolidación de los vínculos.
De la misma manera, encontramos un eje de simetría fundamental entre los meses de Kislev (Sagitario) y Siván (Géminis). Ambos meses son considerados “gemelos espirituales” porque en ellos se produjo la entrega de la Torá en sus dos dimensiones:
- Siván es el mes en el que el pueblo de Israel recibió la Torá revelada (el plano legal y exegético) en el Monte Sinaí.
- Kislev es el mes en el que se celebra la liberación del Alter Rebe (el 19 de Kislev), fecha que marca conceptualmente la entrega y difusión masiva de la dimensión interna de la Torá: el Jasidismo.
El misterio de Adar Sheni y la inmunidad contra el mal
Dentro de este ordenamiento cósmico surge una anomalía matemática de gran poder espiritual: el mes bisiesto o Adar Sheni (Adar II). El calendario hebreo es lunisolar, lo que exige añadir un mes extra siete veces cada diecinueve años para alinear el ciclo lunar con las estaciones solares.
Desde el punto de vista de la astrología convencional, este mes extra carece de un signo zodiacal tradicional fijo o se considera un espacio “vacío”. Sin embargo, la tradición cabalística enseña exactamente lo contrario: al no estar encadenado a las leyes fijas de la rueda del zodiaco (Galgal HaMazalot), Adar Sheni goza de una frecuencia de libertad absoluta que le permite conectar directamente con el plano de la Providencia Divina Superior. Es un mes que posee la fuerza metafísica necesaria para batallar contra las estructuras del mal y las fuerzas de la negatividad (Sitra Ajra).
Esta realidad astronómica explica un comentario del exégeta Hizkuni sobre el texto bíblico. Cuando el pueblo de Israel fue atacado en el desierto por Amalec —la nación que encarna espiritualmente la vibración de la duda y la hechicería—, Moisés le ordenó a su sucesor Josué: “Escúchenos hombres y sal a pelear contra Amalec”. El Hizkuni detalla que la instrucción de Moisés fue muy específica: le pidió seleccionar para la primera línea de batalla exclusivamente a guerreros nacidos en el mes de Adar Sheni.
Al haber nacido en un espacio de tiempo posicionado por encima del orden natural de los astros, estos hombres poseían una inmunidad espiritual intrínseca contra las manipulaciones astrales y los sortilegios que los generales de Amalec utilizaban para debilitar a sus adversarios. Quien habita en la dimensión de Adar II es inmune al determinismo del destino.
Las dos facetas del alma: El refinamiento espiritual y las alergias físicas
La comprensión de que todo elemento físico es la materialización de una raíz espiritual nos permite entender un concepto profundo desarrollado por los maestros jasídicos respecto a la salud y la nutrición. La Torá establece que “no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios vive el hombre”. Esto significa que el valor calórico o biológico de los alimentos es solo una vasija; el verdadero sustento del cuerpo proviene de la chispa de vitalidad divina (Nitzotz Rujaní) que habita oculta dentro de la materia.
El rol metafísico del ser humano al comer consiste en bendecir, ingerir conscientemente y utilizar la energía de ese alimento para actos de bondad, logrando así “elevar” la chispa divina a su origen. Sin embargo, no todas las almas poseen la misma fuerza o jerarquía espiritual para refinar y elevar ciertos alimentos complejos.
Cuando una persona carece temporal o estructuralmente de la potencia espiritual necesaria para procesar la vibración de un alimento específico, la Providencia Divina activa un mecanismo de defensa en el plano biológico: la intolerancia médica o la alergia alimentaria. El diagnóstico del médico que prohíbe un ingrediente es la traducción física de una realidad espiritual: el alma no tiene el permiso o la capacidad de interactuar con esa chispa en este momento de su evolución.
La rectificación de la conducta, el refinamiento de las emociones y el fortalecimiento de la disciplina interna pueden incrementar la potencia espiritual del individuo. Al elevarse el nivel del alma, la restricción física pierde su razón de ser, permitiendo que el cuerpo asimile de manera saludable lo que antes le causaba daño.
Conclusión: El mapa como punto de partida, el alma como destino
La introducción al estudio de la astrología judía nos entrega un marco de pensamiento liberador. El judaísmo no niega la influencia de los astros; reconoce que el día, la hora y el mes del nacimiento configuran con precisión matemática el temperamento, las virtudes innatas y los desafíos psicológicos que un ser humano cargará en su equipaje biológico. El universo físico provee las cartas del juego.
Sin embargo, el error teológico de las naciones antiguas consistió en transformar la tendencia en una sentencia, convirtiendo al horóscopo en un ídolo inalterable. El secreto de la Torá radica en posicionar la conciencia humana por encima de la naturaleza material. El estudio profundo, la acción ética, la caridad y la búsqueda constante de la superación personal tienen el poder de fracturar cualquier predicción sombría. El cosmos propone las tendencias, pero el alma soberana dispone la vida. El mapa natal es solo el punto de partida; el destino final lo escribe cada ser humano a través de sus elecciones cotidianas.
El eco de las generaciones y el ciclo de las dinastías
La relación entre los movimientos del cosmos y el destino humano no solo opera a nivel individual, sino que se extiende de manera orgánica al alma colectiva de las naciones y a la sucesión de las generaciones. Los sabios del Midrash (Midrash Rabá) desarrollaron un paralelismo histórico asombroso: cada generación o era en la historia de un pueblo equivale exactamente a un grado de iluminación en el ciclo mensual de la Luna.
Si tomamos un marco generacional estándar —donde un ciclo completo de maduración abarca entre 25 y 30 años por eslabón—, podemos trazar la historia del pueblo hebreo como el crecimiento y mengua del disco lunar. Desde el patriarca Abraham (la primera chispa de luz en el horizonte) hasta el reinado de Salomón, transcurrieron exactamente quince generaciones. En la era del Rey Salomón, la Luna espiritual de Israel alcanzó su redondez perfecta (Kiumá deSihará):
- Fase Creciente (Generaciones 1 a 15): Período de acumulación de fuerza, edificación de la identidad y expansión económica, culminando con la construcción del Primer Templo de Jerusalén en una atmósfera de paz universal y abundancia material.
- Fase Menguante (Generaciones 16 a 30): Inmediatamente después de Salomón, con el cisma de Rejoboam y Jeroboam, la Luna comenzó a perder luz de manera simétrica. La discordia política, el declive moral y la pérdida de soberanía avanzaron peldaño a peldaño durante las siguientes quince generaciones, hasta que la luz se extinguió por completo con la destrucción del Templo y el inicio del cautiverio en Babilonia.
Este modelo histórico demuestra que los períodos de crisis o exilio no son accidentes caóticos, sino fases de contracción dentro de un pulso cósmico mayor. En el plano contemporáneo, tras pasar por el punto de máxima oscuridad física e histórica que representó la Shoá (el Holocausto), el pulso generacional ha ingresado nuevamente en una fase de ascenso sostenido. A pesar de los retrocesos transitorios o las tensiones geopolíticas locales, la dirección general de la época actual apunta hacia la reconstrucción de la vasija nacional y el refinamiento de la conciencia colectiva, preparando el terreno para una era donde las fluctuaciones del exilio queden definitivamente superadas.
La paradoja biológica de los líderes espirituales
Esta correlación entre las fases lunares y la constitución humana se observa de manera nítida al analizar la biografía de las grandes luminarias del pensamiento jasídico. El registro místico documenta cómo el influjo del momento natal altera la vitalidad física del individuo según el tramo del mes en que desciende su alma.
Un análisis comparativo de las dinastías espirituales revela este patrón:
- Nacidos en la Luna Menguante (Segunda mitad del mes): El Alter Rebe (Rabí Shneur Zalman de Liadí), fundador de Jabad, nació un 18 de Elul, en pleno proceso de repliegue de la luz lunar. Su vida estuvo marcada por una intensidad intelectual extrema, persecuciones políticas, encarcelamientos y una salud física que se desgastó de manera prematura, falleciendo a una edad relativamente joven. Su fuerza se concentró en la penetración analítica y la interiorización de la doctrina.
- Nacidos en la Luna Creciente (Primera mitad del mes): Por el contrario, su nieto, el Tzemaj Tzedek (Rabí Menajem Mendel), nació el 29 de Elul pero consolidó su liderazgo y su nacimiento en la atmósfera de las primeras luces del mes de Tishrei. Poseedor de una robustez física excepcional, gobernó la dinastía durante décadas con una salud inquebrantable y una longevidad que superó a la de sus antecesores. Lo mismo ocurrió con el último Rebe de Jabad, nacido un 11 de Nisán, en la cúspide de la fuerza expansiva del mes de la liberación.
El mapa astral provee la densidad de la materia y el ritmo biológico con el que el cuerpo responderá a las demandas del entorno. Quien nace en la fase de repliegue debe realizar un esfuerzo consciente de preservación y balance, mientras que quien nace en la fase de expansión cuenta con un colchón biológico más amplio para externalizar su potencial.
Epílogo: El fin de la clase introductoria
Con estos conceptos fundamentales queda estructurado el mapa conceptual que guiará las próximas doce sesiones del curso. Hemos establecido que la astronomía es la herramienta científica obligatoria para medir los tiempos sagrados, que la astrología de predicción del futuro es una distorsión determinista prohibida por la ley, y que el verdadero sentido de la astrología judía es el autoconocimiento: identificar las tendencias, virtudes y vulnerabilidades innatas para poder gobernarlas.
4. El Gran Principio Judío: “Ein Mazal leIsrael” (No hay destino absoluto para Israel)
Aunque el judaísmo acepta que la astrología es real y que el mapa astral marca nuestro punto de partida, el destino no es un decreto cerrado. El ser humano tiene el poder de elevarse por encima de su signo a través de tres herramientas:
- La Tzedaká (Caridad/Justicia): El Talmud relata historias de personas (como la hija de Rabí Akiva) que tenían astrológicamente decretada la muerte para una noche, pero se salvaron por haber realizado un acto de caridad pura en el momento justo.
- El estudio de la Torá: La Torá está por encima del tiempo y del espacio. Cuando una persona se conecta profundamente con el estudio espiritual, su alma se desconecta del sistema astral básico y se vincula directamente con la Divinidad, transformando su propia naturaleza e incluso sus rasgos físicos o psicológicos innatos.
- La Teshuvá (El cambio interno): El mapa astral es una recomendación de la naturaleza, pero las decisiones del individuo y sus méritos espirituales pueden quebrar cualquier “decreto” de las estrellas.
A partir de la próxima semana, abandonaremos el terreno general de la introducción para ingresar de lleno en la anatomía de los signos zodiacales. Analizaremos los meses de dos en dos, desglosando sus letras creadoras, sus tribus correspondientes, sus órganos del cuerpo asociados y las herramientas prácticas que cada signo provee para transformar el carácter. La meta final de este estudio no es aprender a resignarse ante lo que dictan las estrellas, sino adquirir la sabiduría necesaria para situarse, de manera definitiva, por encima de ellas. Hemos concluido la introducción; es tiempo de comenzar el trabajo de rectificación.
[1] Sí. La prohibición de guiar la vida según predicciones astrológicas o prácticas adivinatorias aparece en varios lugares fundamentales del Talmud y luego es codificada por el Shuljan Aruj.
1. La fuente bíblica
La base está en:
“תמים תהיה עם ה’ אלקיך”
“Serás íntegro con Hashem tu Dios”
— Devarim 18:13
En ese contexto la Torá prohíbe:
- קסמים (adivinación),
- מעונן,
- מנחש,
- astrología supersticiosa,
- hechicería.
2. Talmud — Shabat 156a
La fuente más famosa sobre mazalot es:
Talmud Bavli
Allí aparecen dos ideas aparentemente opuestas:
a) Existe influencia astral
Por ejemplo:
- quien nace bajo Marte tiene tendencia al derramamiento de sangre,
- etc.
Pero inmediatamente el Talmud enseña:
“אין מזל לישראל”
“Israel no está sometido al mazal.”
Es decir:
el mazal existe como tendencia natural,
pero no como determinismo absoluto.
Y allí mismo se explica que:
- tzedaká,
- tefilá,
- mérito espiritual,
- elevación del alma,
pueden modificar el decreto.
3. Talmud — Pesajim 113b
Talmud Bavli
Ahí aparece una prohibición muy importante:
“אל תצא בדרך…”
según señales supersticiosas.
Los jajamim rechazan organizar la vida basándose en:
- augurios,
- señales,
- supersticiones.
4. Talmud — Sanhedrín 65b
Talmud Bavli
Allí se analiza:
- מנחש,
- מעונן,
- prácticas de adivinación.
Por ejemplo:
- “si mi pan cayó…”
- “si pasó un zorro…”
- “si hoy es buen signo…”
Todo eso entra en prohibición de nijush.
5. Rambam
El Maimonides es extremadamente tajante.
En:
- Hiljot Avodá Zará 11
escribe que:
- astrología predictiva,
- hechicería,
- adivinación,
son falsedades prohibidas.
Especialmente:
Hiljot Avodá Zará 11:9
El Rambam prohíbe:
organizar acciones según:
- “este día es bueno”,
- “esta estrella favorece”,
- “este momento trae éxito”.
6. Shulján Aruj — Yore Deá 179
La codificación práctica aparece en:
Shulchan Aruch
Allí se legisla la prohibición de:
- nichush,
- superstición,
- señales,
- astrología aplicada de forma determinista.
סעיף א
Prohíbe decir:
- “como hoy pasó tal cosa no haré esto”,
- “si sucede esto será señal…”
Rama
El Rama distingue entre:
- superstición prohibida,
- y ciertos “simanim” tradicionales con fundamento espiritual.
7. La posición cabalística
La Cabalá NO niega la existencia de influencias astrales.
El Zohar,
el Arizal
y el Sefer Yetzirah
hablan mucho de:
- mazalot,
- tiempos espirituales,
- configuraciones del alma.
Pero:
una cosa es estudiar influencias,
y otra muy distinta:
subordinar la voluntad humana a ellas.
Por eso el enfoque judío auténtico es:
- conocer tendencias → permitido,
- usarlo para crecimiento interior → permitido,
- tomarlo como decreto absoluto → prohibido,
- vivir condicionado por predicciones → prohibido.
8. Resumen halájico práctico
Permitido
- estudiar mazalot,
- autoconocimiento,
- analizar tendencias psicológicas,
- comprender ciclos espirituales.
Prohibido
- consultar adivinos,
- depender de horóscopos,
- cancelar decisiones por astrología,
- creer que el destino está fijado por las estrellas.
Porque el principio central es:
“הכל בידי שמים חוץ מיראת שמים”
“Todo está en manos del Cielo excepto el temor al Cielo.”
Y también:
“אין מזל לישראל”
la conciencia divina puede elevar al hombre por encima de la naturaleza.
[2] Las tres expresiones aparecen en el Tanaj y en Jázal, pero con significados diferentes:
1. נואף אשה (Noef Ishá) – Adúltero
Aparece explícitamente en Mishlé:
נֹאֵף אִשָּׁה חֲסַר לֵב
“El que adultera con una mujer carece de entendimiento (corazón).”
— Book of Proverbs
En hebreo:
נֹאֵף אִשָּׁה חֲסַר לֵב מַשְׁחִית נַפְשׁוֹ הוּא יַעֲשֶׂנָּה
Traducción literal:
“Quien comete adulterio con una mujer es falto de corazón; destruye su propia alma quien hace tal cosa.”
2. חסר לב (Jasar Lev)
Literalmente:
“falto de corazón”,
“falto de entendimiento”,
“falto de discernimiento”.
En Tanaj no significa “malo” sino alguien que:
- carece de juicio,
- no ve las consecuencias,
- actúa impulsivamente.
Por eso el versículo no dice que el noef es perverso solamente, sino que es una persona que actúa contra su propio interés.
3. ¿Por qué la Guemará relaciona el martes con “עתיר וזנאי”?
En Shabat 156a la expresión:
עתיר וזנאי
muchas veces se traduce superficialmente:
“rico y adúltero”.
Pero varios comentaristas explican que זנאי allí no necesariamente significa adulterio literal.
Entre ellos:
- Maharsha,
- Ben Yehoyada,
- comentaristas jasídicos posteriores.
Explican que alude a:
- expansión,
- curiosidad,
- deseo de explorar,
- dificultad para permanecer encerrado en límites estrechos.
Por eso algunos maestros jasídicos reinterpretan esa cualidad como:
amplitud intelectual,
búsqueda constante,
pensamiento fuera de los límites.
La raíz de esa explicación está precisamente en que el tercer día fue creado el mundo vegetal, que se expande y se multiplica.
Relación interesante para tu clase
Podés mostrar el contraste:
Mishlé 6:32
נֹאֵף אִשָּׁה חֲסַר לֵב
Aquí noef tiene sentido negativo:
- adulterio,
- falta de dominio propio.
Mientras que en Shabat 156a algunos comentaristas entienden zanai como una energía de expansión y búsqueda que puede canalizarse:
- negativamente → promiscuidad.
- positivamente → creatividad, investigación, amplitud mental y apertura a nuevas ideas.
Es un excelente ejemplo de cómo la astrología judía describe una energía potencial, mientras que la Torá enseña que el libre albedrío determina cómo se utilizará esa energía.


