*LOS SECRETOS DE LA ASTROLOGÍA JUDÍA*
*LAS 12 PUERTAS DEL CARÁCTER*
LOS DÍAS FUERON FORMADOS, CUANDO AÚN NO EXISTÍA NI UNO DE ELLOS.
*📖 Según la Cabalá y el Jasidut*
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Con el Rabino Jaim Frim
MES DE MENAJEM AV – MAZAL ARIÉ (LEO)
LA LETRA TET Y EL BIEN OCULTO
EL LIDERAZGO
LA LETRA DE LA VERDAD
EL SENTIDO DE LA AUDICIÓN
LA TRIBU DE SHIMÓN
RIÑÓN IZQUIERDO
COLOR ROJO ANARANJADO
LA MUJER ARIE
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MATERIAL DE ESTUDIO

EL MES DE MENAJEM AV: https://galeinai.org/menajem-av/
LA LETRA TET: https://galeinai.org/2022/08/06/tet-introversion-el-bien-oculto/

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Nigún 62 nigún Nitzajón – Victoria
Rabino Itzjak Ginsburgh
LOS SECRETOS DE LA ASTROLOGÍA JUDÍA
Las 12 Puertas del Carácter
07 – MAZAL ARIE – LEO
El mes de Menajem Av corresponde al mazal Arié (Leo).
Según el Sefer Ietzirá, atribuido a nuestro patriarca Abraham, cada uno de los doce meses del año está asociado con una de las letras del alfabeto hebreo. La letra correspondiente al mes de Av y al mazel Arie, el signo de Leo es la Tet (ט).
En la primera parte de esta clase analizaremos varios significados profundos de la letra Tet tal como aparecen en las enseñanzas de la Cabalá, y veremos cómo cada uno de ellos revela una dimensión esencial del mazal de este mes.
1 Primer Recipiente
En el libro de Cabalá Likutei Torá del Alter Rebe se explica que la letra Tet alude, en primer lugar, al concepto de טהירו עילה, tehiru ilaá, en palabras simples es “Klí Rishón” (“el primer recipiente”). En la halajá está el concepto de primer recipiente y segundo recipiente, cuál es la diferencia. El primer recipiente es el que está directamente sobre el fuego, el segundo es el que recibe del primer. En el primer recipiente el calor siempre es constante, calienta siempre, en el segundo al tener las paredes frías el contenido se va enfriando.
En la psiquis de la persona esto expresa la capacidad de recibir una enseñanza directamente desde su fuente, sin depender únicamente de quienes la transmiten posteriormente. Absorbemos la información de lo que vemos, oímos y leemos o estudiamos. Cada persona capta la información de acuerdo a su forma que la reciben.
Hay personas que reciben la información como de un periódico, que sería un tercer recipiente o más, lo más simple ni precisa o confiable. Hay personas que quieren ser kli rishón, investiga y lo hace parte suyo.
¿Qué significa esto?
Cuando una persona escucha una enseñanza directamente de su maestro y la interioriza de verdad, ya no se limita a repetir lo que oyó. La enseñanza se convierte en parte de su propia comprensión. En cierto sentido, deja de ser solamente un discípulo que transmite palabras ajenas y comienza a hablar desde una verdad que hizo completamente suya. Talmid hamajkim et rabó, absorbió la enseñanza tan bien que sabe más que quien se lo enseñó.
Por eso, aunque haya recibido la enseñanza de otro, es considerado como un “primer recipiente”, porque la absorbió con tanta profundidad que ahora puede transmitirla como algo vivo y auténtico. Quiere ser el mejor discípulo.
Todo este concepto está insinuado en la letra Tet, denominada en la Cabalá “Tehiru Ilaá”, kli tishón, expresión que alude precisamente a esa cualidad del primer recipiente.
“Da al sabio y será aún más sabio.”
Pasemos entonces al segundo significado de la letra Tet, explicado también en el Likutei Torá del Alter Rebe.
La letra Tet, con la que fue creado el mazal de Leo, es la inicial de la palabra: טוב – Tov (Bueno).
La letra Tet y el bien oculto
2 SER LÍDER BUENO
La palabra “Tov” (“bueno”) comienza con la letra Tet. ¿Sobre quién dice la Torá que era “bueno”? Sobre Moshé Rabenu. Cuando nació, la Torá relata que su madre lo vio y dijo: “Y vio que era bueno” (vatére oto ki tov hu). Rashi explica el significado de estas palabras: cuando nació Moshé Rabenu, toda la casa se llenó de luz.
¿Y qué representa esa luz? La luz significa que soy capaz de ver al otro. Cuando hay oscuridad en el alma, la persona sólo se ve a sí misma; sólo siente su propia existencia. En cambio, cuando hay luz, puede ver a quien tiene delante. Y si esa luz es una luz buena, una luz intensa, no sólo ve al otro, sino que es capaz de verlo verdaderamente, tov meod, comprenderlo y percibir quién es en realidad. Éste es el significado cabalístico y profundo de este concepto.
Ahora llevemos esta idea al plano de la naturaleza humana, al carácter propio del mazal. El sentido especial del mazal Arié (Leo) es el sentido del liderazgo. La Torá nos enseña qué significa ser un verdadero líder. ¿Qué es un líder? La Torá responde que un líder es, ante todo, una persona buena.
En realidad, todos somos líderes. Todos dirigimos algo en nuestra vida: nos dirigimos a nosotros mismos, guiamos a nuestros hijos, a nuestras familias e influimos sobre otras personas. Todos estamos llamados a ejercer algún tipo de liderazgo. Sin embargo, un mal líder no merece ese nombre. Un verdadero líder es necesariamente un buen líder.
¿Y cuál es la cualidad del bien? ¿Qué significa ser verdaderamente bueno? Cuando un líder observa a las personas que lo rodean, no sólo las mira: las siente. Percibe lo que están viviendo. Éste es el punto esencial. Es capaz de sentirlas incluso cuando eso contradice lo que él mismo piensa o desea.
El verdadero líder sabe discernir qué es lo correcto para esa situación, para ese momento, para esas circunstancias y para esa persona —sea un hombre o una mujer— que tiene delante. Comprende cuál es la forma adecuada de actuar en ese instante. ¿Con qué propósito? Por el bien, por el objetivo verdadero, por el bien de esa persona.
Para lograrlo debe ser capaz de dejar de lado su propio ego. Quien adquiere esta cualidad posee la primera condición indispensable del liderazgo: la capacidad de hablar con objetividad, de observar la realidad tal como es y actuar de acuerdo con ella. Ésta es la característica más importante de un verdadero líder.
El verdadero líder no obliga; el verdadero líder atrae. ¿Cómo logra que los demás lo sigan? Porque supo comprenderlos profundamente. Sabe relacionarse con cada persona de acuerdo con su personalidad y con su naturaleza. Entonces las personas lo siguen de manera espontánea, se sienten atraídas hacia él.
Éste es el sentido del versículo: “משכני אחריך נרוצה” – “Atráeme detrás de Ti correremos”. Corro porque deseo hacerlo, no porque alguien me empuje o me obligue, como se conduce a un caballo. Lo hago por voluntad propia.
Si queremos ser verdaderos líderes, debemos desarrollar esta cualidad. Ésta caracteriza de manera muy especial al mazal Arié. Éste es nuestro segundo código: ser buenos, ser líderes que inspiran y atraen a los demás de forma natural, no mediante la imposición o la fuerza.
3 LA LETRA DE LA VERDAD
Hasta ahora seguimos analizando la letra Tet, la raíz espiritual de este mes.
La letra Tet es llamada la letra de la verdad. Su valor numérico es nueve, y el nueve es considerado el número de la verdad.
Incluso la palabra “emet” (אמת, verdad), cuando se calcula según la guematria ketaná (valor reducido), también da nueve: la álef vale uno, la mem cuatro y la tav cuatro; en total, nueve.
Además, existe una propiedad matemática muy conocida: cada vez que multiplicamos un número por nueve y luego sumamos las cifras del resultado, volvemos nuevamente al nueve. Es un número que siempre regresa a sí mismo.
¿Cuál es, entonces, el punto de verdad de la persona que le permite alcanzar el éxito en la vida?
Voy a dar ahora un nuevo código. ¿Qué significa la verdad en el ser humano?
Cada persona tiene su propia verdad. ¿Y cuál es esa verdad? Que logre desarrollar plenamente las capacidades que Hashem le dio. Que consiga realizarse de acuerdo con sus fuerzas y con sus talentos.
Existe una regla fundamental: cuando la persona rechaza la pereza y el aburrimiento, comienza realmente a encontrarse consigo misma.
Muchas personas que dicen que están “buscándose a sí mismas”. Viajan a Katmandú o a otros lugares del mundo pensando que allí encontrarán quiénes son. Viajar está bien; conocer lugares es bueno, y todavía es mejor regresar. Pero la verdadera búsqueda del ser humano no está allí.
¿Dónde se encuentra esa búsqueda? Cuando la persona procura no vivir en el aburrimiento ni desperdiciar su tiempo. Existe un principio espiritual: al final, el Santo, bendito sea, conduce a cada persona a descubrir cuál es su propio ADN espiritual, cuál es su identidad interior. Pero eso ocurre con una condición: que la persona realmente la busque y no desperdicie sus días.
¿Por qué? Porque el versículo dice: “Los días fueron formados…” [1]
Cada día posee un aspecto nuevo de revelación. Cada jornada nos permite quitar una capa más de nuestra personalidad y descubrir un poco más nuestra verdadera esencia, nuestros talentos y nuestras fortalezas. Si aprovechamos el tiempo día tras día, sin interrupciones, llegaremos a un nivel muy elevado de realización personal. Pero si perdemos una semana aquí, otra allá; un mes aquí y otro allá, ése es, en realidad, el gran fracaso de la vida.
Quien desea llegar a la verdad debe llegar a sí mismo, porque la verdad está escondida dentro de nosotros. La verdad auténtica, la que corresponde a cada uno, se encuentra en nuestro corazón. Pero descubrir lo que hay en el corazón es algo muy difícil. Requiere mucho tiempo.
Entonces, ¿quién tiene tiempo para desperdiciarlo? Éste es el mensaje del mazal Arié. El mazal Arié se dice a sí mismo, y se lo dice a todo aquel que quiera escucharlo: “No tengo tiempo.” No tengo tiempo para tonterías. No tengo tiempo para bromas vacías. No tengo tiempo para perderme en conversaciones sin sentido.
Es un mazal serio. Sabe que debe descubrir la verdad y, si quiere alcanzarla, necesita trabajar todos los días, hora tras hora, sin interrupción. Es un trabajo permanente, alrededor del reloj. Es una obligación.
Y cuando hablo del mazal Arié, no me refiero únicamente a quienes nacieron en este mes. Lo digo para todos los mazalot. Todos debemos aprender de las virtudes de los demás. Todos debemos incorporar este punto: la verdad se alcanza aprovechando el tiempo. Mediante el correcto uso del tiempo, la persona llega a descubrir su verdad natural y única.
Esto también se expresa en el león físico. El león detesta la oscuridad. ¿Y qué significa la oscuridad? Hay períodos en la vida en los que una persona puede decir: “Pasaron seis meses y ni siquiera sé qué hice durante ese tiempo”. Ésa es una época de oscuridad.
Hay cosas que nos suceden sin que las hayamos buscado. No todo depende de nosotros. Pero en aquello que sí depende de nosotros, debemos procurar encender la luz en cada etapa de la vida. ¿Y cómo se hace? Mediante una búsqueda constante: la búsqueda permanente de la verdad y el aprovechamiento del tiempo. En una sola palabra: verdad. Si ustedes quieren saber si una persona es verdaderamente auténtica, obsérvenla. Pregúntense si aprovecha su tiempo. Quien no aprovecha el tiempo difícilmente puede llegar a ser una persona verdadera.
Y cuando hablo de una persona “verdadera”, no me refiero, Di-s libre, a lo contrario de un mentiroso. Hablo de alguien que llega a las profundidades de su corazón, que descubre su dimensión más interior y auténtica.
Éste es, entonces, el tercer punto: la verdad se alcanza mediante el pleno aprovechamiento del tiempo, con orden y constancia.
SENTIDO DE LA AUDICIÓN
Ahora, después de haber visto estas tres dimensiones de la letra Tet, pasamos a un nuevo tema relacionado con la influencia espiritual de este mes. Como enseña el Sefer Ietzirá, cada uno de los meses del año posee un sentido particular. El sentido correspondiente al mes de Av es el sentido del oído, es decir, la capacidad de escuchar.
Para comprender qué tiene de especial este sentido, hay un pasaje de la Guemará, en el tratado Bavá Kamá. La Guemará analiza el caso de una persona que dañó a otra y la dejó sorda, ya sea porque le gritó dentro del oído o porque le provocó una lesión que le hizo perder la audición. Sabemos que quien ocasiona un daño debe indemnizar a la víctima. Sin embargo, la Guemará dice algo sorprendente: “Si dejó sordo a otro, debe pagar el valor de toda la persona.”
No paga únicamente por el daño del oído, sino como si hubiera dañado a la persona entera. La Guemará nos está mostrando hasta qué punto el oído es esencial para la personalidad humana. En épocas antiguas no se sabía cómo enseñar a una persona sorda. Al no poder recibir información de quienes la rodeaban, muchas veces se la consideraba incapaz de desarrollarse intelectualmente, pensaban que era tonto. Hoy sabemos que eso no es así y existen medios para enseñar y comunicarse con una persona sorda.
Pero el principio sigue siendo válido: después de la vista, el oído es nuestra principal fuente de información sobre las personas que nos rodean. Podemos aprender de los libros, pero también debemos aprender de los seres humanos. Podemos recibir de ellos una inmensa sabiduría de vida. Lo más importante es comprender que nadie es perfecto.
Una parte de nuestra plenitud la recibimos del entorno. Incluso los roces, las críticas, las diferencias o las discusiones pueden enseñarnos algo. Hay personas que no saben aprender de lo que les sucede. Dicen: “Me dijeron esto”, “me hicieron aquello”, “me trataron de esta manera”, cierran la puerta y se marchan.
La Guemará llama a esas personas “sordas”. No porque les falten oídos, sino porque no saben interpretar correctamente lo que la vida les está diciendo. Todos debemos procurar no ser sordos. Debemos aprender a extraer una enseñanza de cada acontecimiento de nuestra vida. No sólo de lo que leemos en los libros, sino también de todo lo que vivimos en nuestras relaciones con los demás.
Los verdaderos “leones” son maestros en sacar conclusiones. Saben resumir cada día de su vida. Pasaron veinticuatro horas. Pasó un día. Pasó una hora. Terminó un período de vacaciones. La pregunta es: ¿qué aprendimos de ello? ¿Qué nos llevamos para el futuro? Eso es una persona viva. Una persona que realmente respira, rítmico.
El Shulján Aruj presenta una comparación muy interesante. Habla de dos clases de personas. Hay quienes son como un caballo y la carreta que avanza por el camino: progresan constantemente. Y hay quienes son como una barca que permanece inmóvil mientras el agua pasa por debajo de él. Desde el punto de vista simbólico, parece que el barco permanece en el mismo lugar y son las aguas las que se mueven.
La persona íntegra es la que avanza. No aquella a la que la vida simplemente le pasa por delante mientras sigue siendo la misma. Una persona auténtica aprende de cada detalle, de cada pequeña experiencia. Absorbe todo lo que vive. En la Cabalá, esa capacidad de absorber y aprender recibe un nombre: la escucha.
Por eso el mazal Arié es llamado el mazal de la escucha, porque posee una extraordinaria capacidad de absorción. No sólo capta lo que está escrito o lo que se dice explícitamente, sino también lo que se encuentra entre las palabras. Percibe las insinuaciones, los matices, aquello que no siempre se expresa de manera directa. Ésta es una capacidad muy profunda para captar la realidad.
Dijimos cada mazal tiene sus virtudes y también sus limitaciones. Destacamos las virtudes, pero dentro de cada virtud existe también un punto que no caracteriza especialmente a este mes. El nacido bajo este mazal tiene una enorme capacidad para captar una situación ya existente, aunque no necesariamente para crear una situación nueva.
¿Qué significa esto? Sabe absorber muy bien el conocimiento, comprenderlo profundamente y extraer de él enseñanzas para la vida. Quizá no sea quien invente una idea completamente nueva, pero tiene una capacidad excepcional para comprenderla y desarrollarla mejor que nadie. Hay quienes inventan y hay quienes saben captar. La fuerza de este mazal está precisamente en esa capacidad de comprensión.
Éste es el sentido especial de este mes, cada persona debe desarrollar el sentido que corresponde a su propio mes, porque es a través de él que alcanzará un mayor éxito en la vida. Quienes nacieron bajo este mazal saben reconocer a quien tiene una idea original, comprenderla profundamente e incluso desarrollarla. Tal vez no sean los inventores, pero poseen una extraordinaria capacidad para tomar una idea y hacerla crecer. Ésta es la cualidad de la que estamos hablando y está íntimamente unida al sentido del oído.
¿Qué significa escuchar? Significa recibir algo del otro, introducirlo dentro de uno mismo hasta que pasa a formar parte de nuestra propia personalidad.
No existe ninguna persona que pueda inventarlo todo por sí sola. Todos necesitamos absorber constantemente lo que sucede a nuestro alrededor. También debemos aprender a captar no sólo los mensajes directos, sino también los indirectos, porque el mundo es tan complejo que, sin esa capacidad de descubrir enseñanzas en cada paso, sería muy difícil recorrer el camino de la vida. Muchas veces las lecciones más importantes no llegan de manera explícita, sino a través de pequeños detalles y señales aparentemente secundarias.
LA TRIBU DE SHIMÓN
Pasemos ahora a otro aspecto del mes. Cada uno de los meses del año está relacionado con una de las doce tribus de Israel. Según las enseñanzas del Arí z”l, la tribu correspondiente al mazal Arié es la tribu de Shimón. El Rebe explica que, además de la relación evidente entre el nombre Shimón y la palabra shemiá (escucha), esta tribu posee una característica muy especial. Es la primera vez en la Torá que encontramos una cualidad relacionada con el amor entre los judíos.
Está escrito: “Shimón y Leví son hermanos.” La palabra “hermanos” expresa fraternidad, unión y la capacidad de actuar juntos. Existen personas cuya naturaleza es trabajar solas. Hay mazalot con tendencia al “lobo solitario”, individuos muy independientes que prefieren avanzar por sí mismos. El mazal Arié, en cambio, es por naturaleza un mazal social. Le gusta trabajar junto con otros, valora la lealtad y la ayuda mutua.
Esta visión nace de una comprensión muy profunda: el mundo no puede sostenerse sobre resentimientos, enojos acumulados o aislamiento. No puede existir una verdadera sociedad si cada uno permanece encerrado en sí mismo. El liderazgo propio de este mazal le hace comprender que, sin una comunidad unida y sin armonía entre las personas, no podremos avanzar hacia ningún lado. Cuando falta esa armonía, debilitamos la capacidad del ser humano para crecer.
Pero crear armonía requiere una sensibilidad muy especial. Como dice el conocido refrán: “Dos judíos, cuatro opiniones.” Cuando uno desea unir a varias personas, no siempre puede insistir en que todo se haga exactamente como él quiere. Hay que saber ceder. Hay que dejar pasar ciertas cosas. A veces hay que hacer concesiones, callar en el momento oportuno o disminuir un poco el propio protagonismo.
Todas estas cualidades son una prolongación natural del verdadero liderazgo. Muchas personas creen equivocadamente que un líder es quien habla más fuerte, quien siempre tiene el micrófono en la mano y ocupa permanentemente el centro de la escena. Pero un verdadero líder es, muchas veces, quien sabe mover los hilos desde un segundo plano. Hay momentos en que debe hacerse visible y otros en los que sabe retirarse discretamente porque comprende que, de ese modo, las cosas avanzarán mejor.
Está dispuesto incluso a dejar su propio lugar cuando eso beneficia al conjunto. Si tuviera que resumir esta cualidad en una sola palabra, diría que es la capacidad de aceptar la realidad. La persona acepta la situación tal como es, porque primero aprendió a comprenderla. Sólo quien percibe correctamente una situación puede reconciliarse con ella y, desde allí, seguir avanzando.
LA CAPACIDAD DE ADAPTARSE
Uno de los aspectos más interesantes de este mes es su capacidad para llevarse bien prácticamente con todos los demás mazalot. Desde el punto de vista de la astrología, Arié pertenece al elemento fuego, junto con Talé (Aries) y Keshet (Sagitario).
Entre ellos existe una diferencia importante. Aries representa el fuego que inicia el movimiento; Sagitario es un fuego cambiante, que se adapta según las circunstancias; mientras que Arié representa el aspecto estable del fuego. Aunque el fuego, por naturaleza, es inestable, Arié expresa su punto de equilibrio.
Desde el punto de vista astrológico debería armonizar especialmente con los demás signos de fuego y también con Dli (Acuario), que es su signo opuesto y complementario. Ambos poseen muchas características en común. Basta recordar que cada uno tiene una festividad especial en el día quince de su mes: Tu Bishvat y Tu BeAv.
Sin embargo, cuando observamos la realidad vemos algo muy distinto. Encontramos personas de Arié casadas con nacidos en Virgo, en Cáncer, en Piscis… En definitiva, con todos los signos. Y muchas de esas parejas viven muy bien.
Sin embargo, cuando observamos la realidad, descubrimos algo muy distinto. Vemos personas de Arié casadas con nacidos en Virgo, en Cáncer, en Piscis y prácticamente con todos los demás signos. Y, curiosamente, muchas de esas parejas viven muy bien. Esto suele sorprender incluso a los astrólogos.
La explicación, desde la perspectiva de la Cabalá, es que este mazal posee una capacidad especial para elevarse por encima de las pequeñas diferencias. Tiene una cierta nobleza interior. Las discusiones casi siempre comienzan cuando descendemos a los detalles insignificantes. Pero la naturaleza del león consiste primero en aceptar la realidad tal como es. Ésta es la situación. Ya sea que haya caído en una circunstancia favorable o desfavorable, eso deja de ser lo principal. Primero acepta la realidad, luego aprende a convivir con ella y, con el paso del tiempo, incluso llega a apreciarla profundamente. Es capaz de decir con total convicción: “Éste es el mejor esposo que podía tener”, o “Ésta es la mejor esposa que podía tener”, y realmente cree en ello.
Esta capacidad no se limita únicamente al matrimonio. Se manifiesta también en las relaciones sociales, en los vínculos entre padres e hijos y, en general, en toda relación humana. Principio del formulario
Esta capacidad de elevarse por encima de las circunstancias se manifiesta de muchísimas maneras. A primera vista, el león es un animal depredador; parecería natural que reaccionara con agresividad y atacara con facilidad. Sin embargo, precisamente por su naturaleza, ésa es la última opción que elige. Tiene la capacidad de bajar la cabeza, observar, comprender y conformarse con la fraternidad y la buena relación.
Esto sólo como una alusión, porque toda cualidad positiva también posee un aspecto que requiere equilibrio. La fraternidad es una virtud extraordinaria, pero también puede tener un lado problemático. Hay personas que establecen relaciones con una rapidez excesiva; en un instante ya sienten que son íntimos amigos de cualquiera. Sin embargo, las relaciones humanas tienen niveles, requieren tiempo y un orden natural. Si uno se vincula demasiado rápido, también puede decepcionarse con la misma rapidez o involucrarse en relaciones poco sanas. A veces la persona percibe que algo no está bien, pero el impulso de crear vínculos es tan fuerte que igualmente continúa. Por eso, incluso la fraternidad necesita límites y equilibrio.
Hemos hablado de su aspecto positivo, pero también debe cuidarse de no romper las barreras necesarias. La cercanía también requiere prudencia. No obstante, cuando la persona sabe captar correctamente la realidad, normalmente no traspasará esos límites, porque una cosa es comprender una situación y otra muy distinta actuar impulsivamente. Existe quien percibe y existe quien actúa. Más adelante volveremos sobre esta diferencia.

COMBINACIÓN DEL NOMBRE DE HASHEM DEL MES
Cada mes posee una combinación particular del Nombre de Havaiá, el Nombre de cuatro letras con el que el Santo, bendito sea, ilumina espiritualmente ese período del año.
La combinación correspondiente al mes de Menajem Av, el mes del mazal Arié, es ה ו י ה (Hei, Vav, Iud, Hei). Esta combinación está insinuada en las palabras que Moshé Rabenu dijo al faraón en Egipto: “הנה יד ה’ הויה במקנך אשר בשדה” —“He aquí que la mano de Hashem traerá una plaga sobre tu ganado que está en el campo.” La palabra “הויה” (hoiá) contiene exactamente la combinación de las letras correspondiente a este mes.
El Ben Ish Jai señala un detalle muy interesante. Explica que éste es el único mes cuyo Nombre de Havaiá aparece insinuado en una palabra completa dentro de un versículo. En los demás meses, la combinación suele encontrarse distribuida entre las iniciales o las letras finales de varias palabras. Aquí, en cambio, aparece íntegra en una sola palabra: הויה.
¿Por qué ocurre esto? La explicación cabalística es que el Santo, bendito sea, quiso concentrar Su Nombre de manera completa precisamente en este mes para fortalecerlo. No es casualidad, porque en este mes ocurrió la destrucción del Beit HaMikdash, el 9 de Av. Precisamente por el dolor y la oscuridad asociados con este período, Hashem colocó en él una fuerza espiritual especial.
¿En qué consiste ese fortalecimiento? En enseñarnos que, aunque vivamos en el exilio y aunque las circunstancias no sean las ideales, seguimos siendo capaces de mantenernos firmes. Podemos conservar el equilibrio y la fortaleza incluso cuando atravesamos momentos difíciles.
En las personas nacidas bajo este mazal, esta cualidad suele manifestarse con mucha intensidad. Hay quienes, cuando se tocan sus puntos débiles o sus heridas personales, pierden completamente el control. Estallan, gritan, reaccionan con violencia verbal y son incapaces de sostener la presión. No es que sean malas personas; simplemente ésa es su naturaleza.
Pero existen otras personas que, incluso en las situaciones más difíciles, conservan la serenidad. Basta observar cómo camina un león: mantiene siempre una presencia majestuosa. Incluso cuando se enfrenta a un conflicto, rara vez desciende al plano de los ataques personales o de la vulgaridad. Conserva la dignidad.
Uno puede verlo incluso durante una discusión. Escucha al otro, mantiene la calma y responde sin perder la compostura. Es como si dijera: “Está bien, te escucho”. Puede estar profundamente en desacuerdo, pero no pierde su nobleza.
Hay casos de personas de este mazal que llegaron a una fuerte discusión. Al terminar la conversación, después de todo el enfrentamiento, fueron capaces de decirle al otro: “Si alguna vez necesitas algo, puedes contar conmigo.” Es decir, dejan siempre una puerta abierta.
Ésa es precisamente la enseñanza: incluso en medio de la destrucción, incluso en medio del conflicto, la persona conserva la proporción y mantiene el respeto.
Hay personas que, después de un divorcio, dedican toda su energía a hacer sufrir a la otra parte. Toda su vida gira alrededor de cómo perjudicar al otro. Nunca terminan esa lucha.
En cambio, existen otros casos muy diferentes. Uno les pregunta: “¿Están divorciados? Porque se tratan con muchísimo respeto”. Y responden: “Sí, estamos divorciados”. Entonces uno les pregunta: “¿Y por qué no vuelven a casarse?”. Contestan: “Porque no somos compatibles”. Sin embargo, continúan tratándose con dignidad.
Si alguien les pregunta por su ex cónyuge, responden simplemente: “Es una buena persona; simplemente no era para mí.” Permanecen con esa actitud noble. Podrán llamarlo diplomacia, pero, en un mundo lleno de discusiones, agresividad y palabras hirientes, ese equilibrio es una cualidad extraordinariamente sana y positiva.
Volviendo a la combinación del Nombre de Havaiá, el hecho de que el Nombre de Hashem ilumine con tanta fuerza este mes viene precisamente a enseñarnos esto: incluso en medio de la destrucción, incluso en momentos de tensión, de enojo o de dificultades, la persona puede permanecer firme, con los pies sobre la tierra, sin perder completamente el equilibrio.
Aclaro que no digo todo esto para elogiar únicamente a los nacidos bajo el signo de Arié. Lo explico para que todos aprendamos cómo deberíamos comportarnos.
Existe además otra alusión a la combinación del Nombre de Havayá en este mes. En un importante libro de Cabalá llamado Mishnat Jasidim, escrito por Rabí Emanuel Jai Riki, aparece un segundo indicio. Allí se relaciona esta combinación con el versículo: “הסכת ושמע ישראל היום” —“Escucha atentamente, Israel, hoy…”
Es muy significativo que vuelva a aparecer aquí el concepto de la escucha. Incluso la combinación del Nombre de Hashem para este mes está ligada al sentido del oído.
Otros cabalistas encuentran esta misma combinación en otro versículo, a través de las letras finales de las palabras: “ואלה היו בני אהליבמה”. También allí aparece nuevamente la misma combinación del Nombre de Havayá. La esposa de Eisav, de donde viene Roma y destruyeron el Templo Sagrado
Los cabalistas preguntan entonces: ¿por qué este mes posee tantas alusiones distintas al mismo Nombre? En otros meses suele haber una o dos referencias, mientras que aquí encontramos varias.
La explicación es muy profunda. Este mes posee dos cualidades especiales. Vale la pena prestar mucha atención a esta idea, porque tiene una enorme importancia para nuestro crecimiento espiritual.
Muchas veces estudiamos algo y sentimos que no lo comprendimos. Nos parece que ese tema no es para nosotros y que nunca lograremos asimilarlo. Sin embargo, aunque no seamos conscientes, algo de ese estudio sí quedó grabado dentro de nosotros. Puede pasar un año, dos o incluso cinco años, y de pronto aquello que parecía tan difícil comienza a resultar completamente natural.
Así fue creado nuestro cerebro. Hay conocimientos que comprendemos inmediatamente, mientras que otros necesitan permanecer ocultos durante un tiempo, madurando silenciosamente en nuestro interior, hasta que llega el momento adecuado para revelarse.
La mente posee la capacidad de recibir ciertos conocimientos de manera inmediata, pero también hay cosas que todavía no puede comprender. Sin embargo, si seguimos estudiando y avanzando, puede suceder que dentro de diez años aquello que hoy nos parece difícil nos resulte tan sencillo como lo que ahora entendemos con facilidad.
La persona que realmente está conectada con la escucha y el aprendizaje nunca se desespera. Nunca piensa que, porque algo no le resulta claro en este momento, debe desecharlo y olvidarlo. Incluso si ahora no te parece comprensible, llegará un momento en que lo será.
Precisamente porque el mes de Av está relacionado con el sentido del oído, la escucha contiene estos dos niveles. Se puede observar incluso en la forma de estudiar. Hay personas que toman un libro y sienten la necesidad de leerlo desde el principio hasta el final y además comprendiendo cada palabra; si encuentran un término o una idea que no entienden, se detienen allí, cierran el libro y ya no continúan.
Pero hay otro tipo de personas que dicen: “No entendí este punto; seguiré adelante”. La palabra no me quedó clara, continúo leyendo. Es un movimiento interior del alma. La persona sabe que, aunque ahora no comprenda algo, cuanto más abarque el tema en su conjunto, más terminará comprendiéndolo.
Éste es el verdadero sentido de la escucha: reconocer que en nuestra comprensión existen dos dimensiones. Está el nivel interior, aquello que capté plenamente ahora, y está el nivel envolvente, aquello que todavía no comprendo del todo pero que ya comenzó a rodear mi mente.
Quien desea llegar a ser un verdadero genio debe llenar su mente con una enorme cantidad de conocimiento “envolvente”. Con el tiempo, ese conocimiento deja de ser externo y se vuelve interior; pasa a formar parte de la estructura del intelecto y entonces se vuelve claro, accesible y natural.
Por eso, nunca se desanimen cuando algo no les resulte completamente claro. Sigan adelante, perseveren en el estudio y, tarde o temprano, aquello que hoy parece oscuro terminará iluminándose.
Recuerdo que tuve un maestro cuyo cumpleaños era precisamente en el mes de Av. Poseía una capacidad extraordinaria para abarcar grandes cantidades de conocimiento. Muchas veces iba a verlo y le decía: “Aquí no entiendo, esto tampoco lo entiendo”. Él siempre me respondía con la misma expresión: “Viste las letras”, era una frase característica suya. Lo que quería decir era: tal vez no entendiste el tema al cien por ciento, pero ya viste las letras, ya tuviste contacto con la Torá, y algo de esa enseñanza ya entró dentro de ti. Con el tiempo, todo comenzará a ordenarse y tendrá sentido.
Ésa era una parte esencial de su método de estudio y de su crecimiento espiritual.Todo esto proviene de la doble combinación del Nombre de Havayá correspondiente a este mes. Existe un camino directo y existe un camino indirecto. La combinación “הויה” representa la situación en la que comprendí todo de inmediato, de una sola vez. Pero hay veces en que las cosas llegan de la manera expresada por el versículo: “הסכת ושמע ישראל היום” — “Escucha atentamente, Israel, hoy”. Hoy comprendiste una cosa; mañana comprenderás otra. No te asustes por ello. Sigue avanzando.
EL ASTRO JAMÁ – SOL
El astro del cual recibe su influencia el mazal Arié es el planeta Jamá (Sol). En los libros antiguos se enseña que está relacionado con la jojmá (sabiduría), la biná (entendimiento) y el daat (conocimiento), es decir, con la capacidad de abrir la comprensión. Esto es muy importante, porque sol es considerado el primero de los siete planetas clásicos.
¿Qué hace el sol? En realidad, no crea nada nuevo; simplemente ilumina aquello que ya existe. Esto se relaciona con lo que mencionamos antes. Cuando la luz ilumina, el mundo adquiere un aspecto completamente diferente. Cuando estamos en la oscuridad, vemos sombras y nos imaginamos cosas. Nos parece que hay un lobo, un monstruo o una amenaza. Pero apenas encendemos la luz, todos los fantasmas desaparecen.
La luz cambia por completo nuestra percepción.
Esto con un ejemplo. Estados Unidos invierte enormes cantidades de dinero en inteligencia para descubrir qué ocurre en distintos países. Sin embargo, hubo una persona que fue despedida de una empresa de alta tecnología y comenzó, desde su computadora portátil, a analizar fotografías públicas de lo ocurrido en Siria durante los últimos años.
Observó detalles mínimos y logró descubrir qué tipos de misiles tenían, cuándo habían sido fabricados, de dónde habían sido importados y muchos otros datos. Finalmente entregó esa información al FBI y sorprendió a los propios investigadores. Y uno podría preguntarse: ¿de dónde obtuvo toda esa información? La respuesta es simple: de Internet y de fotografías tomadas por personas comunes con sus teléfonos y publicadas en los medios. Mientras otros enviaban agentes, espías y equipos enteros de investigación, él supo mirar con atención lo que ya estaba a la vista de todos.
Exactamente lo mismo ocurre en nuestra vida. La verdad no está únicamente “allá lejos”; también está aquí. La pregunta es si sabemos leer el mapa de nuestra propia realidad y reconocer la verdad que se encuentra delante de nosotros. Ésta es la cualidad del sol. Toma un punto que ya existe y lo ilumina con tanta intensidad que termina revelando su significado profundo. A partir de una imagen aparentemente simple, una persona puede descubrir decenas de cosas que otros sólo encontrarían invirtiendo millones.
Ésta es una fuerza que todos debemos desarrollar, aunque es especialmente característica de Arié. No se ocupa excesivamente de la mística; recurre a ella sólo cuando no es posible comprender las cosas de manera razonable y visible. Su dominio es el mundo revelado. Por eso se le llama el rey del mundo manifiesto, revelado. Lo que para él es evidente, para otros permanece oculto, simplemente porque no profundizaron lo suficiente en la realidad que ya tenían delante. La información estaba allí; sólo faltaba la capacidad de verla.
Nuestros sabios cuentan acerca del rey Salomón que hizo traer ante él a Ashmedai, el rey de los demonios. Mientras lo conducían, Ashmedai vio a un hombre que practicaba artes mágicas buscando tesoros ocultos, y se echó a reír. Cuando le preguntaron por qué se había reído, respondió: “Ese hombre busca tesoros en lugares lejanos mediante sus hechizos, y no sabe que debajo de sus propios pies hay tesoros inmensos”.
Éste es el símbolo de la persona que no posee la luz del sol: no percibe aquello que ya tiene. La verdadera sabiduría consiste en descubrir los tesoros que se encuentran en nuestro entorno cercano: en nuestra personalidad, en nuestros vecinos, en nuestros conocidos, y aprovecharlos plenamente. No siempre es necesario viajar lejos para encontrar el éxito; muchas veces ya está junto a nosotros.
El 9 de Av, según la Cabalá, está relacionado con el Gid HaNashe, el tendón que fue herido cuando el ángel de Esav luchó contra Iaacov. A raíz de ese golpe, Iaacov quedó cojo. La palabra “Nashe” en arameo significa olvido. La Cabalá enseña que la caída espiritual de Israel en Tishá BeAv tuvo su raíz en el olvido: olvidar a Hashem, Sus mandamientos y Su conducción.
Cada vez que olvidamos agradecer el bien recibido, comenzamos a entrar en un proceso de destrucción interior. La destrucción empieza cuando la persona olvida. No el Alzheimer, sino del olvido de aquello que en realidad sabemos, pero a lo que dejamos de prestar atención. Más aún: gran parte de la tristeza y de la alegría en la vida dependen del ritmo entre el recuerdo y el olvido.
La persona que recuerda el bien que Hashem le hizo permanece alegre. Quien aparta su conciencia de ese bien termina volviéndose triste. Todo depende de la capacidad de recordar, de profundizar en los detalles y de vivirlos conscientemente. En el caso de Arié, este punto constituye una verdadera área de mejora. Es un aspecto muy interesante de este mes.
Los nacidos bajo este mazal suelen ser excelentes administradores; saben organizar y ordenar las cosas de manera admirable no para ellos, muchas veces para los demás. Son capaces de dar instrucciones magníficas sobre cómo gestionar una situación y cómo organizar una tarea, mientras que en su propia vida puede haber cierto desorden.
Ese desorden simboliza precisamente el aspecto del olvido del que estamos hablando, una influencia que, según la Cabalá, está vinculada espiritualmente con el 9 de Av.
Si el nacido bajo el signo de Arié logra conseguir a otro “león” que lo ayude a poner orden en su propia vida, ocurrirá exactamente lo que dijimos antes: él tiene una enorme capacidad para comprender las cosas, dar consejos, orientar y organizar a los demás. Esa es una parte esencial de su liderazgo. Su mirada está dirigida hacia el exterior; ve muy bien lo que necesitan los otros. Sin embargo, no siempre logra verse a sí mismo con la misma claridad, y por eso le cuesta ordenar su propia vida. En ese aspecto necesita ayuda.
El punto central de Arié es la verdad. Si conoce la verdad sobre sí mismo, ¿cómo puede seguir siendo desordenado?” La respuesta es sencilla. Puede saber perfectamente que es desordenado, pero saberlo no significa haberlo corregido. La conciencia del problema es una cosa; el trabajo interior para transformarlo es otra. Ése es precisamente su desafío. El orden personal no le surge de manera natural; debe esforzarse para adquirirlo. Es excelente organizando a los demás, pero respecto de sí mismo ocurre el conocido dicho: “el zapatero anda descalzo”.
Quizá esto se deba a que dedica demasiado tiempo a los demás y se sacrifica por ellos. Desde la perspectiva de la psicología, podrían llamarlo “victimismo”, pero que el judaísmo no lo ve así. Para Arié, dar a los demás no es una renuncia a sí mismo; es parte de su propia esencia. Un león que no guía, que no conduce o que no ayuda a otros, es una persona profundamente infeliz. Forma parte de su identidad y no debe escapar de ello.
Por lo tanto, aquí no se trata de anularse a sí mismo, sino de conocerse. Precisamente porque conoce su naturaleza, debe buscar soluciones prácticas. Si es un experto en organizar a los demás, entonces que permita que otra persona organice su oficina o su casa. Necesita aceptar ayuda, porque eso difícilmente sucederá por sí solo. Sin embargo, desde el momento en que toma conciencia de su dificultad, ya existe una verdadera posibilidad de corregirla.
En el Tanaj, el león recibe varios nombres. Según las distintas etapas de su desarrollo aparecen denominaciones según su edad, como gur (cachorro), kefir, arié, laví, laish, shajal, y shajatz. Aunque en algunos versículos aparecen siete nombres, en realidad corresponden a seis etapas de crecimiento, porque uno de esos nombres se utiliza para dos edades diferentes. No entraremos ahora en esos detalles filológicos.
En la tradición y la literatura hebrea (especialmente en el Tanaj y la poesía bíblica), existen diversos nombres para referirse al león en sus distintas etapas de vida o facetas.
A continuación tienes la lista completa de los términos que mencionas, con su escritura en hebreo, su pronunciación y su traducción precisa:

| Nombre en Hebreo | Fonética | Traducción / Significado |
| גּוּר | Gur | Cachorro (de león) |
| כְּפִיר | Kefir | León joven (un león en su etapa de mayor vigor y agresividad, listo para cazar) |
| אַרְיֵה | Arié | León (el nombre común y más general) |
| לָבִיא | Laví | León majestuoso / León viejo (también suele referirse a la leona o al león erguido y digno) |
| לַיִשׁ | Laish | León fuerte / León anciano (término poético para un león imponente) |
| שַׁחַל | Shajal | León fiero / Rugidor (nombre poético utilizado principalmente en el Libro de Job y los Salmos) |
| שַׁחַץ | Shajatz | León soberbio / Altivo (proviene del hebreo bíblico para describir a las bestias feroces y majestuosas, los “hijos del orgullo”) |
Nota lingüística: La abundancia de términos en hebreo bíblico para el león refleja no solo la presencia histórica de este felino en la tierra de Israel, sino también la riqueza poética con la que los textos bíblicos (como el Libro de Job 4:10-11) describían la fuerza, el rugido y las distintas edades de este animal.
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Lo importante es comprender el simbolismo: ¿en qué momento el león alcanza su mayor fuerza? Curiosamente, no cuando es joven. A medida que envejece, se vuelve más fuerte. El cachorro aún no posee toda su potencia; tampoco el kefir representa el punto máximo. Cuando llega a las etapas de laish y shajal, alcanza toda su madurez. Es decir, cuanto más avanza en edad, más poderosa se vuelve su fuerza.
Hace unos días conversé con el rabino Israel Meir, rabino de Tel Aviv. Le pregunté cómo hacía para conservar tanta energía. Me respondió con una frase extraordinaria:
—“Envejecer es un proceso… y lleva tiempo. Yo no tengo tiempo para envejecer.”
La idea del león es justamente ésa: cuanto mayor se hace, más fuerza acumula. Cuanta más fuerza acumula, más oportunidades tiene de utilizarla. Y cuanto más la utiliza, más fuerza recibe todavía. Por eso continúa fortaleciéndose con los años.
En la Cabalá se señala además que las letras de Arié (אריה) forman la palabra reiyá (ראיה), “visión”. Ya hablamos del sentido del oído, pero el león posee también una extraordinaria capacidad de observación. Sus ojos permanecen siempre abiertos. Quien quisiera vencer a un león tiene que taparle los ojos.
Naturalmente, no hablamos solamente de la visión física, sino de la capacidad de percibir la realidad. Cuando el león se equivoca en su juicio, allí se encuentra su verdadero punto débil. Tiene un don especial para juzgar correctamente, pero precisamente por eso debe ser extremadamente cuidadoso.
Así como una computadora puede infectarse con virus, también la mente puede contaminarse. El león desea absorber toda la información posible, pero el mundo está lleno de contenidos impuros, falsos y confusos. Si absorbe indiscriminadamente todo lo que encuentra, esos “virus” pueden alterar su capacidad de discernimiento. Esto es especialmente delicado en Arié, porque muchas de sus decisiones dependen de su percepción clara de la realidad. Él no es, por naturaleza, una persona mística; es fundamentalmente racional. Si se le nubla esa visión, pierde su mayor fortaleza.
Por eso mi consejo para los nacidos en este signo es que examinen cuidadosamente de qué fuentes obtienen su información. Que no beban de “cisternas rotas”, como dice el profeta. Deben absorber conocimiento, analizarlo y aprender constantemente, pero cuidándose de las enseñanzas que no provienen de la verdad ni de la santidad, porque precisamente por su deseo de aprender pueden terminar absorbiendo también aquello que no les hace bien.
Es necesario saber decir: “Esto no me corresponde. Esto no pertenece a mi camino.” No todo lo que puede tragarse debe tragarse. Conservar la pureza del estudio es fundamental.
Otro de los nombres del león en el Tanaj es Laish. El versículo dice: “Laish guibor babehemá, velo iashuv mipnei kol.” “El león es poderoso entre las bestias y no retrocede ante nadie.” Aunque el león es llamado “animal salvaje”, gobierna sobre los animales domésticos.
Una alusión interesante. Cuando se compara al Shor (Tauro) con Arié (Leo), en realidad el toro posee más fuerza física que el león. Sin embargo, el león proyecta mucha más autoridad y presencia. La Cabalá explica que el toro tiene una enorme fuerza, pero no siempre la exterioriza; el león, aunque físicamente pueda ser menos poderoso, sabe expresar toda su energía y por eso parece mucho más fuerte. Pero esa fuerza no aparece al comienzo de la vida. Se desarrolla lentamente.
Una de las características del león es su inmensa paciencia. Espera el momento adecuado para crecer, desarrollarse y madurar. Sólo cuando identifica el instante exacto, golpea la mesa y actúa con decisión. Si alguna vez observan un león en un safari, al mediodía parecerá completamente inmóvil, casi muerto bajo el calor del sol. Pero basta con que pase un pequeño animal para descubrir de inmediato si realmente estaba dormido.
Ésa es también una de sus cualidades humanas. Muchas veces parece tranquilo, discreto, incluso inofensivo. Puede dar la impresión de ser la última persona a la que alguien temería. Sin embargo, cuando llega el momento oportuno, actúa con una precisión extraordinaria. Sabe exactamente cuándo intervenir, dónde hacerlo y cuál es el punto preciso que debe tocar.
Shimón Peres, y un comentario que una vez escuchó de un rosh ieshivá: —”Si Shimón Peres hubiera sido un judío observante…” —dice sonriendo— “yo mismo lo habría acompañado hasta la casa de estudio…”
Laví, porque roba el corazón de las personas. Tiene un poder de persuasión muy fuerte.
Nuestros Sabios mencionan que, cuando un león despedaza a su presa —y esto es algo comprobado en la naturaleza—, lo primero que hace es lanzarse sobre el corazón. Lo desgarra y se lo come. Tiene una relación directa con el corazón: antes que nada busca el corazón.
Nuestros Sabios incluso utilizaron esto como una parábola. Cuentan que una vez un león atrapó a un animal, un burro. El burro fue insolente con él, así que el león lo despedazó. Luego llamó al zorro y le dijo: —Prepárame la comida. El zorro vio el corazón, lo tomó y se lo comió. Cuando el león llegó, lo primero que buscó fue el corazón. —¿Dónde está el corazón del burro? El zorro le respondió: —Majestad, ese burro era tan insolente con usted… ¿Qué corazón podía tener? Si hubiera tenido corazón, jamás se habría atrevido a faltarle el respeto. Naturalmente, esta es solo una parábola, pero alude al hecho de que el león busca primero el corazón.
La Guemará dice en el tratado de Berajot: “El león no ruge desde un establo lleno de paja.” ¿Qué significa esto? El rugido del león es el símbolo que hace saber a todos quién es el verdadero rey del bosque. Pero el león no ruge desde un montón de paja; tiene una base real sobre la cual apoyarse. Hay personas arrogantes que solo aparentan, y hay personas que poseen verdaderas cualidades. El fanfarrón es alguien vacío: presume sin tener nada. En cambio, hay quien sí tiene méritos reales para sentirse seguro de sí mismo. Sin embargo, la Torá enseña que incluso quien posee auténticas virtudes debe moderarse.
Cuanto más poder acumula una persona, más fácil es que se vuelva orgullosa. Con el paso de los años, el deseo de honor y reconocimiento ocupa un lugar cada vez más importante en su personalidad. Precisamente ese es el punto sobre el que deberá trabajar. ¿Y cómo se hace? Hay que comprender que esto forma parte del funcionamiento de la vida. Si quieres seguir formando parte de la sociedad, vivir en armonía y fraternidad con los demás, debes saber que a las personas no les agradan los arrogantes. Cuando uno entiende esto, se dice a sí mismo: “Está bien, bajo un poco la cabeza”. Ese es el trabajo que el Santo, bendito sea, le dio para realizar.
CARACTERÍSTICAS Y SU RECTIFICACIÓN
Algunos principios fundamentales. Hablaremos brevemente sobre la naturaleza, el carácter, el mazal y también sobre la diferencia entre el león y la leona.
Entre las personas nacidas bajo este mazal hay quienes son muy abiertos y extrovertidos, y hay quienes son muy introvertidos y extremadamente tímidos. Eso es contrario a su naturaleza esencial. Generalmente ocurre porque sufrieron una herida muy profunda en su ego durante la infancia.
Es cierto que necesitan trabajar y sanar esa herida, porque terminó moldeando toda su personalidad. Para ellos, el honor es lo más importante. Por eso, cuando hay niños de este tipo en casa, hay que tener muchísimo cuidado de no herir su dignidad, porque eso puede destruirlos emocionalmente. La educación siempre debe adaptarse a la naturaleza de cada persona.
EL LEÓN Y LA LEONA
Existe una diferencia entre el león y la leona. El león, casi no hace nada. Incluso el león zoológico es así: no cuida a los cachorros, no suele salir a cazar; prácticamente espera que todo se haga para él. La leona hace todo. De manera similar, muchos hombres de este mazal procuran no mover un dedo de más en la casa, porque sienten que eso afecta a su “ego real”. Son personas muy buenas y están dispuestas a ayudar mucho, pero internamente sienten: “Eso no es para mí”.
Si uno no quiere que crezcan siendo dependientes o cómodos, debe educarlos desde pequeños a colaborar en el hogar. Generalmente esperan que la mujer de la casa haga todo, y muchas veces ella efectivamente termina haciéndolo todo… y además perfectamente.
Si queremos frenar el entusiasmo de un Leo —y recordemos que es un signo de fuego—, nunca debemos hacerlo de manera brusca o espectacular, porque eso destruye partes muy importantes de su personalidad. Todo debe hacerse con moderación y delicadeza.
Jamás hay que reprenderlos delante de otras personas. Quien quiera evitarse problemas en la vida, que nunca los avergüence en público.
Cada vez que vemos que se están volviendo demasiado ostentosos —porque eso forma parte de su naturaleza—, basta con recordarles lo que dijimos antes: que ese comportamiento no es bien recibido por la gente. Enseguida se moderan y se controlan.
La frase favorita de un Leo es: “No necesito favores. No me hagan favores.” Por eso, por ejemplo, cuando hablamos de niños que no ayudan en la casa y uno hace cosas por ellos, no conviene decirles: “Nosotros hicimos esto por ti”. Porque inmediatamente responderán: “¡No necesito favores!”. No es la forma correcta. Lo adecuado es transmitirles el mensaje diciendo: “Lo hicimos por ti más allá de lo que era nuestra obligación”. Con eso basta para que comprendan lo que se esperaba de ellos.
Necesitan profundamente la libertad desde el punto de vista emocional. Si no se les concede esa libertad, la tomarán por sí mismos. Y cuando la toman por su cuenta, eso puede resultar peligroso. Por eso es necesario convencerlos y guiarlos con sabiduría, en lugar de intentar dominarlos por la fuerza. Hay que trabajar con ellos fortaleciendo su autoestima de la manera correcta. Las palabras que realmente les llegan son: “Tú puedes.” “Eres capaz.” “Confío en ti.” Esas son las palabras que los construyen y los hacen crecer.
Buscan su independencia, y si no se la damos la buscará solo.
Su sentido de la realeza muchas veces hace que prefieran actuar a través de un tercero. En lugar de llamar ellos mismos, dicen: “Llámalo tú”, “Dile tú”. Eso no siempre es lo mejor. A veces conviene hacer las cosas directamente y no quedarse solamente dando órdenes como un comandante. También aquí hace falta equilibrio.
Son expertos en distribuir tareas y en dirigir equipos. Sus instrucciones suelen ser claras, concretas y eficientes. Poseen una gran capacidad para hablar en público y dar clases. Muchos de ellos saben transmitir una enorme cantidad de contenido de forma condensada; sus clases no son largas ni dispersas, sino que tienen mucho contenido.
Parte de su liderazgo se puede reconocer fácilmente: saben elogiar y reconocer los méritos de los demás con generosidad. Así es como también conquistan el corazón del público.
Saben reconciliarse y saben perdonar. Eso forma parte del verdadero liderazgo. Quien no sabe hacer las paces ni perdonar, difícilmente puede ser un líder.
Por lo general, las tareas más pesadas o menos agradables las dejan para otros, mientras que ellos se reservan las funciones que consideran más importantes y acordes con la imagen que tienen de sí mismos.
El Leo es capaz de proyectar una enorme seguridad y autoridad, incluso cuando en su interior está completamente asustado. En su corazón puede sentirse inseguro o lleno de dudas, pero jamás lo demostrará exteriormente. Seguirá adelante con decisión; esa es una de sus características.
Como su orgullo es muy profundo —”les dije antes, no me contradigan porque no les conviene”—, en muchos casos ese orgullo llega a ser incluso más fuerte que el vínculo matrimonial. Quienes se casan con una persona de este mazal deben saber que hay ciertos puntos sensibles que no conviene tocar. Cuando se sienten heridos, es importante reconciliarse con ellos rápidamente, porque el resentimiento puede crecer con mucha rapidez.
Les resulta cómodo relacionarse con personas que dependen de ellos, porque, al fin y al cabo, son líderes. Necesitan sentir que hay quienes cuentan con ellos. Por eso, si están casados con una persona de Leo y ustedes son completamente independientes, conviene dejarle algunos ámbitos en los que puedan sentir que ustedes necesitan su ayuda. Basta con decir de vez en cuando:
—”Solo tú sabes hacer esto.”
—”Solo tú entiendes de este tema.”
—”Yo no sé nada de esto.”
No hace falta exagerar; unas pocas cosas son suficientes para mantener el equilibrio de la relación.
Una mujer nacida bajo el signo de Leo difícilmente pueda sentirse realizada quedándose únicamente en casa. Necesita desarrollar también una carrera o una actividad profesional si quiere conservar su equilibrio emocional.
Respecto al dinero, la mujer Leo no suele tener una habilidad especial para administrarlo. Generalmente necesita que alguien la ayude para que el dinero no desaparezca con facilidad.
En cuanto a las profesiones adecuadas, en general, cualquier profesión relacionada con el liderazgo, la dirección, la organización y el carisma les resulta apropiada. No importa el área: lo importante es que puedan organizar, coordinar y dirigir. En eso son especialmente fuertes.
Les cuesta aprender de la experiencia ajena. Piensan que ya lo saben todo. Les resulta difícil aceptar las enseñanzas que provienen de otras personas. Son muy buenos leyendo la situación y el “mapa” de las circunstancias, y por eso confían mucho en su propio juicio.
Sin embargo, si aprendieran también de los demás, serían aún mejores. Y esto, en realidad, vale para todos nosotros, sin excepción. Hashem nos creó para aprender no solo del mundo que nos rodea, sino también de las experiencias de la vida.
Estos son, en esencia, los puntos fundamentales. Hay mucho más para decir, pero confío en que ustedes sabrán colocar cada pieza en el lugar correcto y desarrollar estas ideas por su cuenta.
En términos generales los signos de fuego suelen llevarse bien entre sí. Además, Acuario es el signo opuesto y complementario de Leo. Pero, en definitiva, los Leo se entienden con quien ellos quieren entenderse. Tienen esa capacidad.
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Para ilustrar una idea, contó una historia humorística:
Había un joven que fue a pasar unos días a la casa de su hermana, que estaba casada. Los días fueron pasando y, al cabo de tres jornadas, el esposo le susurró a su mujer:
—¿Él sabe cuándo piensa irse?
Ella respondió:
—Me da vergüenza preguntarle. Es mi hermano.
El marido insistió:
—Pero no podemos seguir así. Siempre hay alguien en casa; todo lo escucha, todo lo ve. No es cómodo.
Finalmente, la hermana fue a hablar con él. El hermano le respondió:
—Todavía tengo un asunto que resolver y después me iré.
Ella ya no supo qué decir.
Entonces el matrimonio ideó un plan. Decidieron fingir una discusión durante la cena.
Se dijeron: —Si él toma partido por mí, tú le gritas que se vaya. Y si toma partido por ti, yo le gritaré que se vaya. Así comenzó la escena. —¡Le pusiste demasiada sal a la sopa!
—¿Demasiada sal? ¡Cuando estuve en casa de tu madre ni siquiera se podía llevar una cucharada de sopa a la boca!
Y ella respondió indignada: —¿Estás hablando de mi madre?… —¡Tú no le llegas ni a la punta de la uña de mi madre!
Y así la discusión comenzó a subir de tono. Lo que había empezado como una pelea fingida terminó convirtiéndose en una discusión real. Cada uno empezó a sacar todo lo que tenía guardado y la discusión se volvió completamente seria.
En un momento se volvieron hacia el invitado y le preguntaron: —¿Qué opinas? ¿La sopa estaba salada o no? Él pensó para sí: “Tengo que quedarme aquí todavía dos semanas… mejor no tomo partido.”
——–
El mes de Av es un mes especial porque su combinación del Nombre de Havaiá está invertida. En lugar del orden habitual, la combinación comienza con la Vav y solo después aparece la Iud. En la permutación del Nombre Divino, las letras Iud-Hei normalmente deberían estar al comienzo, pero en este mes aparecen al final.
Un fenómeno semejante ocurre también en el mes de Shevat, donde encontramos una inversión parecida. Existe una relación profunda entre ambos meses debido a esta estructura. Sin embargo, explicar exactamente cómo funciona, por qué ocurre y cuál es su significado es un tema bastante complejo y extenso. Tendremos que encontrar otra oportunidad para desarrollarlo con amplitud.
—¿Cómo debemos entender, en la práctica, la diferencia entre el mazal hebreo y el signo occidental? ¿Cuál de los dos debemos tomar como referencia?
—Ante todo, si eres judío, tu identidad principal es la hebrea. Eso es lo primero y lo más importante.
Después de eso, todo lo que está relacionado con el néfesh habehamit (el alma animal que existe dentro de nosotros) pertenece al aspecto más natural y universal del ser humano. En ese nivel existe cierta influencia del signo occidental.
Todos tenemos inclinaciones negativas, y parte de esas tendencias naturales pueden estar relacionadas con ese plano representado por el signo occidental. El mazal hebreo corresponde al alma judía y a su raíz espiritual, mientras que el signo occidental refleja aspectos más ligados a la naturaleza humana.
Por eso, aunque también existe una relación con el signo occidental, su influencia se manifiesta principalmente en el nivel más externo y natural de la personalidad, mientras que el mazal hebreo expresa la dimensión más profunda y esencial del alma judía.
[1] El versículo que buscas es Salmos (Tehilim) 139:16.
En hebreo completo: גָּלְמִי רָאוּ עֵינֶיךָ, וְעַל־סִפְרְךָ כֻּלָּם יִכָּתֵבוּ; יָמִים יֻצָּרוּ, וְלֹא אֶחָד בָּהֶם.
Transliteración: Golmí raú eineja, ve’al sifrejá kulam yikatévu; yamim yutzaru, velo ejad bahem.
“Tus ojos vieron mi embrión; y en Tu libro todos ellos estaban escritos. Los días fueron formados, cuando aún no existía ni uno de ellos.”
La expresión “יָמִים יֻצָּרוּ, וְלֹא אֶחָד בָּהֶם” significa que todos los días de la vida de una persona fueron diseñados y preparados por Hashem antes de que existiera siquiera uno de ellos.
Los comentaristas explican el versículo de distintas maneras:
Rashi: Todos los días de la vida del hombre ya estaban escritos y determinados en el conocimiento divino antes de que comenzaran.
Radak: Hashem conoce de antemano toda la existencia del ser humano, desde el embrión hasta el final de su vida.
- En la Cabalá y el Jasidut, este versículo suele entenderse como una referencia a que cada día posee una misión y una luz espiritual específica preparada desde el comienzo de la creación.
Es un versículo muy citado para expresar la idea de que cada día tiene un propósito único dentro del plan de Hashem.
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