18 ELUL UNA REFORMA SAGRADA Y MUCHA MÚSICA

FARBRENGUEN DE JAI ELUL

Registrado por Itiel Guiladi. Al finalizar Jai Elul 5786 — ח״י אֱלוּל תשפ״ו.
Traducción al español: Efrat.

Resumen del desarrollo de la clase

Esta semana tuvimos el mérito de participar en un farbrenguen extraordinario de Jai Elul — ח״י אֱלוּל. Allí se explicó que el Jasidut es una «reforma sagrada»: una profunda transformación espiritual dentro del judaísmo. Esta se opone a las reformas extrañas que pretenden introducir modificaciones en los fundamentos mismos de la Torá, Dios nos libre. Esta reforma sagrada también debe inspirar la transformación necesaria en preparación para la llegada del Mashíaj.

El primer capítulo explica la relación entre las dos grandes luminarias, el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén. Ellos revelan respectivamente que «Leit atar panui minei» — לֵית אֲתַר פָּנוּי מִנֵּיהּ, «No existe lugar vacío de Él», y que «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב, «Todo ante Él es considerado como nada».

El segundo capítulo establece los principios que distinguen la reforma inválida, acerca de la cual se dice «Jadash asur min haTorá» — חָדָשׁ אָסוּר מִן הַתּוֹרָה, «Lo nuevo está prohibido por la Torá», de la reforma sagrada del Jasidut. También establece una correspondencia entre tres movimientos reformistas existentes en la actualidad y los tres mundos inferiores de Beriá, Ietzirá y Asiá — בְּרִיאָה, יְצִירָה וַעֲשִׂיָּה.

El tercer capítulo explica por qué es necesario realizar un trabajo interior de renovación y revitalización, y cómo se expresa ese trabajo dentro del servicio personal, según el camino del Baal Shem Tov y el del Admur HaZakén.

El cuarto capítulo explica en qué consistió la reforma introducida por el Jasidut en la comprensión de la relación entre Israel y la Torá. También señala la dirección de la nueva reforma que necesitamos: salir del gueto y comprender que el pueblo de Israel posee una misión destinada al mundo entero.

El quinto capítulo profundiza en la forma en que las innovaciones verdaderas se conectan con las enseñanzas antiguas, fortaleciéndose mutuamente, según la expresión «Jadashim gam ieshanim» — חֲדָשִׁים גַּם יְשָׁנִים, «Nuevos y también antiguos».

Se trata de una clase extraordinaria acerca de la historia interior del pueblo de Israel y de los fundamentos de su renovación de generación en generación. Esta clase solamente abre un tema que, con la ayuda de Dios, todavía será ampliado y profundizado.

1. La relación entre el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén

«No existe lugar vacío de Él» y «Todo ante Él es considerado como nada»

¡Gut Iom Tov — גוּט יוֹם טוֹב para todos!

Es costumbre entre los jasidim saludarse con Gut Iom Tov en Jai Elul, día del nacimiento del Baal Shem Tov y del Admur HaZakén. Este día es también la gran hilulá — הִלּוּלָא del Maharal de Praga, de quien el Admur HaZakén desciende directamente, hijo tras hijo.[1]

Esta noche queremos vivir con el Baal Shem Tov y vivir con el Admur HaZakén. Para ello también cantaremos sus nigunim.

El nigún del Admur HaZakén es «Kol Dodí» — קוֹל דּוֹדִי, tomado del canto de amor entre el Santo, bendito sea, y Knéset Israel — כְּנֶסֶת יִשְׂרָאֵל, la congregación de Israel, que aparece en Shir HaShirim, el Cantar de los Cantares, llamado «Kódesh HaKodashim» — קֹדֶשׁ הַקֳּדָשִׁים, el Santo de los Santos.[2]

Este nigún se inspira en la melodía de anhelo del maestro y compañero del Admur HaZakén, Rabí Menajem Mendel de Vítebsk, autor del Pri Haáretz. Él fue un discípulo destacado del Maguid de Mezritch y también tuvo el mérito de recibir enseñanzas directamente del Baal Shem Tov.

Pero antes comenzaremos con un nigún alegre del Baal Shem Tov.

El Baal Shem Tov y el Admur HaZakén son llamados «Shnei hameorot haguedolim» — שְׁנֵי הַמְּאוֹרוֹת הַגְּדוֹלִים, las dos grandes luminarias.[3] Ambos nacieron en este día, con una diferencia de 47 años.

En la Cabalá,[4] el número 47 representa la unión del Nombre Havaiá — הוי׳, correspondiente a Jojmá — חָכְמָה, los mojín deAba — מוֹחִין דְּאַבָּא, con el Nombre Ekié — אֶהְיֶה, correspondiente a Biná — בִּינָה, los mojín deIma — מוֹחִין דְּאִמָּא.

Esto alude al relámpago intuitivo del Baal Shem Tov y a la comprensión intelectual del Admur HaZakén: la unión de Aba veIma ilaín — אַבָּא וְאִמָּא עִלָּאִין, el Padre y la Madre supremos, según la expresión «Havén beJojmá» — הָבֵן בְּחָכְמָה, «Comprende con sabiduría».[5]

En el Zóhar aparecen dos expresiones: una corresponde al Baal Shem Tov y la otra al Admur HaZakén. Ambas se unen en este día. Son dos principios esenciales que se complementan mutuamente y que, juntos, constituyen la gran innovación del Jasidut.

La primera expresión es:

«Leit atar panui minei» — לֵית אֲתַר פָּנוּי מִנֵּיהּ,
«No existe lugar vacío de Él».[6]

La segunda es:

«Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב,
«Todo ante Él es considerado como nada».[7]

La primera expresión, «Leit atar panui minei», significa que la presencia de Dios se encuentra en todas partes, tanto en lo material como en lo espiritual, incluyendo cada lugar y cada dimensión dentro de mi propia alma.

Esta es la revelación del Baal Shem Tov, quien la manifestó de una manera que nadie había conseguido revelar antes.

La segunda expresión, «Kulá kamei kelá jashiv», enseña que todo aquello que contemplamos es, en verdad, como nada: toda la realidad se anula completamente ante la Esencia de Dios.

Este es el «manifiesto» del Admur HaZakén.[8]

El cerebro y el corazón

Una de estas expresiones corresponde al corazón y la otra, al cerebro.

El Baal Shem Tov dijo:

«Lev Israel jai» — לֵב יִשְׂרָאֵל חַי,
«El corazón de Israel está vivo».[9]

El corazón de Israel está siempre vivo. Incluso cuando parece cumplirse «Aní ieshená» — אֲנִי יְשֵׁנָה, «Yo duermo»,[10] durante el exilio,[11] continúa siendo verdad que «Velibí er» — וְלִבִּי עֵר, «Mi corazón está despierto» y vivo.

El Baal Shem Tov despertó el corazón de todo el pueblo judío. Llegó cuando el pueblo de Israel se encontraba en una especie de coma o profundo letargo espiritual, y pronunció nuestro nombre para despertarnos.

Su nombre, Israel, es el nombre de todos nosotros. Él susurró nuestro propio nombre al oído y, de esa forma, nos despertó.[12] Nos devolvió a la vida.

¿Cómo lo hizo? Abriendo nuestros ojos a la hashgajá pratit — הַשְׁגָּחָה פְּרָטִית, la Providencia Divina particular: la conciencia de una presencia divina que dirige simultáneamente tanto la realidad general como cada uno de sus detalles.

El Baal Shem Tov reveló el secreto de la Providencia particular de una manera que nadie había revelado antes.[13] Existe una Providencia particular sobre cada movimiento de una hoja que rueda de un lugar a otro: todo proviene de Dios.[14] Cada detalle es necesario para completar la finalidad y la intención de toda la Creación.[15]

Quizá la palabra más importante del Jasidut Jabad sea bitul — בִּטּוּל, autoanulación.

El bitul es la cualidad y experiencia interior de la facultad de Jojmá dentro del alma. En el lenguaje de Pataj Eliahu: «Jojmá mojá» — חָכְמָה מוֹחָא, «Jojmá es el cerebro».

El significado de bitul no es que todo aquello que observamos carezca verdaderamente de existencia.[16] Se trata de una paradoja: lo que contemplamos existe y, al mismo tiempo, está completamente anulado ante Dios, bendito sea.

Esto es «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב, «Todo ante Él es considerado como nada».

Memalé y Sovev: los tefilín del brazo y los de la cabeza

En términos relativos, el Baal Shem Tov reveló la inmanencia de Dios, mientras que el Admur HaZakén reveló Su trascendencia.

En el lenguaje del Jasidut, el Baal Shem Tov reveló la Or Ein Sof hamemalé kol almín — אוֹר אֵין סוֹף הַמְמַלֵּא כָּל עָלְמִין, la Luz Infinita que llena todos los mundos. El Admur HaZakén reveló la Or Ein Sof hasovev kol almín — אוֹר אֵין סוֹף הַסּוֹבֵב כָּל עָלְמִין, la Luz Infinita que rodea y trasciende todos los mundos.

Se trata de dos luces, pero cada uno de ellos reveló que la luz y su manifestación pertenecen a la propia Esencia Divina: son una revelación de la verdadera Esencia de Dios.

La Providencia particular también revela la Esencia de Dios.[17] Asimismo, la Luz Infinita que rodea todos los mundos —aunque se la denomine «luz» y no «fuente luminosa»— es una revelación de la Esencia Divina.

Estas dos luces, Memalé y Sovev — מְמַלֵּא וְסוֹבֵב, son dos rostros o dos manifestaciones de la Esencia de Dios, Uno, Único y Singular.

Una de las parábolas que explican la relación entre el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén es la de un par de tefilín.[18]

Los tefilín shel iad — תְּפִלִּין שֶׁל יָד, tefilín del brazo, se colocan frente al corazón y revelan la presencia inmanente de Dios dentro de mi vida.

Después se colocan los tefilín shel rosh — תְּפִלִּין שֶׁל רֹאשׁ, tefilín de la cabeza, frente al cerebro. En realidad, están por encima de la cabeza y del cerebro, como una corona colocada sobre la cabeza,[19] porque revelan que nosotros no somos absolutamente nada ante la presencia total de Dios.

El Baal Shem Tov es nuestro corazón y el Admur HaZakén es nuestro cerebro, y ambos deben trabajar juntos.

Sin embargo, el orden consiste en hacer preceder el corazón —los tefilín del brazo— al cerebro —los tefilín de la cabeza—.

En Jai Elul, el día compartido de sus nacimientos, cuando el «mazal gover» — מַזָּל גּוֹבֵר, su fuente espiritual adquiere mayor fuerza,[20] ambos se unen.

Primero se revela el Baal Shem Tov con «Lev Israel jai» — לֵב יִשְׂרָאֵל חַי, «El corazón de Israel está vivo». Sobre el fundamento establecido por el Baal Shem Tov aparece luego el Admur HaZakén,[21] su «nieto» espiritual,[22] poseedor de un séjel nivdal — שֵׂכֶל נִבְדָּל, un intelecto trascendente.[23]

Esta noche meditaremos acerca de la revolución provocada por estas dos grandes figuras, nacidas el Jai — חַי, 18, de Elul. Ellos introdujeron jaiut — חַיּוּת, vitalidad, en el servicio de la teshuvá del mes de Elul,[24] el retorno a Dios durante el mes en el cual «Hamélej basadé» — הַמֶּלֶךְ בַּשָּׂדֶה, «El Rey se encuentra en el campo»,[25] y nos invita a retornar a Él con amor antes de los Días Solemnes.

Intentaremos comprender qué instrucciones nos brindan para nuestra época. También hoy necesitamos una nueva revolución inspirada por el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén.


Notas

[1] Beit Rebi, primera parte, capítulo 1, en la nota; Séfer HaZijronot, capítulo 91.

[2] Mishná Iadáim 3:5.

[3] Séfer HaSijot 5703, página 188; Séfer HaMinhaguim, página 101, entre otras fuentes. Basado en Bereshit 1:16.

[4] Shaar HaKavanot, exposiciones de Janucá, exposición 1, y en otros lugares.

[5] Séfer Ietzirá 1:4.

[6] Tikunei Zóhar, tikún 57, 91b.

[7] Basado en el Zóhar I, 11b. Véase también Daniel 4:32.

[8] Ambas expresiones —«Leit atar panui minei» — לֵית אֲתַר פָּנוּי מִנֵּיהּ y «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב— poseen una estructura idéntica: cuatro palabras y quince letras.

Su valor numérico conjunto es 1885, equivalente a 29 veces 65 y a 13 veces 145. El número 13 es la figura inspiracional de 3, mientras que 145 es la figura inspiracional de 9, es decir, 3 al cuadrado.

Las iniciales suman 299, equivalente a 13 veces 23. Las letras interiores de las palabras suman 962, equivalente a 13 veces 74 —dos veces 37—. Las letras finales suman 624, equivalente a 13 veces 48. Así, 145 se divide en 23, 74 y 48.

Al agregar los nombres de los tzadikim, Israel Shneur Zalman — יִשְׂרָאֵל שְׁנֵיאוֹר זַלְמָן, cuyo valor es 1235 —19 veces 65—, se obtiene 3120, equivalente a 48 veces 65 y diez veces jadash — חָדָשׁ, «nuevo», como se explicará extensamente en el quinto capítulo.

Al agregar también sus títulos, Baal Shem Tov, Baal HaTania — בַּעַל שֵׁם טוֹב בַּעַל הַתַּנְיָא, cuyo valor es 1027 —13 veces 79—, el total asciende a 4147.

Este número equivale a 1885 más 2262. El número 2262 equivale a tal — טַל, 39, veces jen — חֵן, 58; a Eldad — אֶלְדָּד veces Meidad — מֵידָד; y a Havaiá — הוי׳ veces Aní Havaiá — אֲנִי הוי׳.

[9] Adiciones al Kéter Shem Tov, edición de Kehot, tercera edición, sección 169.

[10] Shir HaShirim 5:2.

[11] Zóhar III, 95a.

[12] Reshimot Devarim, Jitrik, edición 5749, tercera parte, páginas 7-8. Citado y explicado en Or Israel, primera parte, dentro del relato «Yo duermo, pero mi corazón está despierto». Véanse también las adiciones al Kéter Shem Tov, sección 418.

[13] Véanse las adiciones al Kéter Shem Tov, desde la sección 179 en adelante, y las fuentes allí citadas. Véase también el escrito «Hashgajá Pratit», en Likutei Sijot, volumen 8, desde la página 277.

[14] Adiciones al Kéter Shem Tov, secciones 182-183.

[15] Véase Haiom Iom, 28 de MarJeshván.

[16] Véase Séfer HaMaamarim 5629, desde el final de la página 161, y las fuentes allí citadas.

[17] Véanse las clases del 2 de Kislev de 5780 y del 20 de Adar de 5785, publicadas en el cuadernillo Meet Havaiá haitá zot — מֵאֵת הוי׳ הָיְתָה זֹּאת, Adar de 5785— y en otros lugares.

[18] Véanse las clases del 29 de Shevat de 5771 y del 2 de Siván de 5777, entre otras.

[19] Véase Menajot 34b, Tosafot, comenzando con las palabras Letotafot, y otras fuentes.

[20] Véase el Talmud de Jerusalén, Rosh Hashaná 3:8, y el comentario Korban HaEdá, allí, sobre las palabras Haiá maamid.

[21] Dentro del propio Tania, esta relación se expresa entre el capítulo lev — לֵב, capítulo 32, dedicado al amor hacia todos los judíos, y el comienzo del Tania, capítulo 1, donde se distinguen cinco niveles dentro del pueblo de Israel: desde el tzadik completo hasta el malvado completo.

Sin embargo, el propósito principal es destacar al beinoní — בֵּינוֹנִי, situado en el centro e incluyente de todos los niveles, pues «esta es la cualidad de toda persona y hacia ella debe esforzarse cada ser humano».

Por eso muchas personas acostumbran estudiar el capítulo 32 antes de comenzar el estudio ordenado del Tania. Esto sigue el modelo de hacer preceder al Baal Shem Tov antes del Admur HaZakén.

[22] Véase la introducción al Séfer HaToldot del Admur HaZakén, primera parte, página 14.

[23] En nombre del Avnei Nézer se transmitió que tres personalidades poseyeron un séjel nivdal — שֵׂכֶל נִבְדָּל, un intelecto trascendente: el Maharal de Praga, el Baal HaTania y su suegro, el «Saraf» de Kotzk.

Esto fue citado en nombre de Rabí Janoj Strikovski en Interpretaciones del Maharal de Praga, página 31. Véase también, extensamente, el farbrenguen de Jai Elul de 5783, en la sección publicada en el boletín de Ki Tavó de 5784.

Los serafines del Mundo de Beriá representan los intelectos separados —véase Moré Nevujim 1:49—, que arden debido a su percepción intelectual de aquello que está «mimaal lo» — מִמַּעַל לוֹ, por encima de ellos, como está escrito en Ieshaiahu 6:2.

Esta cualidad corresponde al Saraf de Kotzk y también al Maharal, quien discrepó con el Rambam argumentando que, según la concepción de este último, Dios no resulta verdaderamente separado y santo. Véase la segunda introducción a Guevurot Hashem.

Sin embargo, precisamente en el Admur HaZakén esta trascendencia se intensifica junto con la interioridad más absoluta. Este es el secreto de «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב, a pesar de que la realidad no es una simple ilusión, como se explicó en el texto.

[24] Véase Séfer HaSijot 5705, página 122.

[25] Likutei Torá, parashat Reé, 32b.

_________

D. Cambio de perspectiva: ¿quién existe para quién?

Para la Torá y para Israel

Al comienzo de la Torá, Rashi explica, en nombre de nuestros Sabios[1], que la primera letra de la Torá, la ב (bet), expresa la idea de bishvil, «por causa de» o «para» (Bereshit: por causa de aquello que es llamado reshit, «principio»).

Sobre Rabí Janiná ben Dosá —a quien mencionamos como raíz del alma de nuestro maestro, el Baal Shem Tov— se dice:

«Todo el mundo recibe sustento por causa de Janiná, Mi hijo; pero para Janiná, Mi hijo, es suficiente una medida de algarrobas desde una víspera de Shabat hasta la siguiente».[2]

Hashem afirma que el sustento y el alimento de todo el mundo llegan por su mérito: «por causa de Janiná, Mi hijo»; sin embargo, él mismo no necesita nada.

¿Cómo interpreta el Baal Shem Tov[3] la palabra bishvil? La relaciona con shvil, «sendero» o «camino». Rabí Janiná ben Dosá abre un sendero —un camino de conciencia de la Divinidad— y por medio de ese sendero fluye toda la abundancia. El Baal Shem Tov dijo que él mismo heredó ese sendero y lo acercó a nosotros: primero fue el camino de Rabí Janiná ben Dosá y después fue entregado en manos del Baal Shem Tov.

Nuestros Sabios ofrecen numerosas explicaciones acerca de para qué fue creado el mundo, interpretando así la ב de Bereshit: por causa de qué realidad llamada reshit fue creado. No obstante, Rashi cita dos explicaciones fundamentales: por la Torá y por Israel.

De acuerdo con lo explicado, el mundo fue creado a través del sendero de la Torá y del sendero de Israel.

La reforma del jasidismo: Israel precede a la Torá

La pregunta —que ya plantearon nuestros Sabios[4]— es: ¿qué precede a qué, la Torá o Israel? Rashi menciona primero «por la Torá» y después «por Israel». Sin embargo, nuestros Sabios concluyen que:

«El pensamiento de Israel precedió a todo»,

incluso a la Torá.

El jasidismo —siguiendo el camino del Baal Shem Tov— explica[5] que, después del tzimtzum, Israel se une a Hashem por medio de la Torá. Sobre esto dice el Zóhar:

«Israel se vincula con la Torá y la Torá con el Santo, bendito sea».[6]

Pero antes del tzimtzum, las almas de Israel preceden incluso a la Torá, como dijeron nuestros Sabios: «El pensamiento de Israel precedió a todo».

La revelación fundamental del Baal Shem Tov es que «el tzimtzum no debe entenderse literalmente».[7] El Baal Shem Tov lo percibe principalmente en la Providencia particular, mientras que el Alter Rebe lo expresa principalmente mediante el bitul, la anulación del yo: «Todo ante Él es considerado como nada».

Por eso, incluso ahora es posible experimentar la revelación propia del estado anterior al tzimtzum: la precedencia de las almas de Israel.

Esta es una de las mejores maneras de explicar la reforma del jasidismo: representa una transformación en la forma de comprender qué existe para qué. ¿Es Israel un medio para la Torá o sucede lo contrario?

Hashem creó el mundo siguiendo el plan de la Torá. Ella es el blueprint, el plano de la creación.[8] Para que este plan se realice y la dimensión interior de la voluntad de Hashem se manifieste ante todos, alguien debe cumplir la Torá; de lo contrario, todo permanecería en un estado virtual.

Según esta perspectiva, la función de Israel consiste en cumplir la Torá y mostrar que el mundo posee un plano divino que constituye su propio origen y su permanencia. Israel existiría, por tanto, para la Torá. Esta era la concepción predominante en el judaísmo antes del Baal Shem Tov.

¿En qué consiste entonces la reforma? En una renovación de la conciencia y en una nueva valoración de qué existe para qué.

Como explicaremos, para realizar una reforma auténtica y positiva dentro del judaísmo no debe modificarse absolutamente nada de la Halajá. Por eso, el Maguid pidió al Alter Rebe que escribiera una nueva edición del Shulján Aruj.[9]

El Alter Rebe es conocido como el autor del Tania y del Shulján Aruj. Escribió el Tania, enseñanza del jasidismo y alma de la Torá, y el Shulján Aruj, correspondiente al cuerpo de la Torá.

Al comienzo de la reforma jasídica era indispensable dejar claro —tanto para el propio movimiento como hacia el exterior— que el jasidismo no pretendía alterar, Dios libre, ninguna de las decisiones de la Torá Oral ni del Shulján Aruj.

Por eso era tan importante para el Maguid que el Alter Rebe redactara una versión actualizada del Shulján Aruj: no solamente para no cambiar nada de la Halajá, sino también para incorporar las decisiones de las autoridades posteriores y profundizar en sus fundamentos.

El Baal Shem Tov ya había explicado que el nombre del Alter Rebe, Shneur —«dos luces»—, alude a la unión de dos luces, como en la expresión «la Torá es luz»[10]: la luz del jasidismo, representada por el Tania, y la luz de la dimensión revelada de la Torá, representada por el Shulján Aruj.[11]

En cualquier caso, el jasidismo llega y afirma que Israel no existe para la Torá, sino que la Torá existe para Israel.

El Santo, bendito sea, reveló la Torá en el mundo y se la entregó al pueblo de Israel:

«Moshé nos ordenó la Torá, herencia de la congregación de Iaakov».[12]

Mediante la observancia de la Torá por parte de Israel se revela la esencia del pueblo judío, que se encuentra por encima de la Torá.[13]

La Torá viene a revelar que el alma de cada judío es verdaderamente una «parte de Dios de lo Alto». Esta expresión existía antes del Tania,[14] pero constituye uno de los fundamentos esenciales de toda la novedad de la enseñanza jasídica, como se explica en el Tania.[15]

El alma es una «parte del Creador que se convirtió en criatura»[16] mediante un tzimtzum entendido como concentración —como en la expresión: «Concentró Su Presencia entre las dos varas del Arca»[17]— y no como retirada o ausencia.

Esta es la reforma del jasidismo. Si se comprende correctamente, constituye una transformación enorme. No transgrede ninguna norma halájica, pero modifica numerosas costumbres y la jerarquía social del judaísmo.

¿Quién ocupa ahora el centro de la comunidad? Ya no es exclusivamente el rabino, cuya función es determinar la Halajá, sino el Rebe, cuya misión es rectificar las almas. Esto representa un cambio institucional dentro de la comunidad.

El Rebe no transgrede la Halajá, Dios libre. Por el contrario, la cumple mejor que nadie y constituye un ejemplo vivo del cumplimiento íntegro de la Torá, tanto en su dimensión interior como exterior.

Esto es especialmente significativo en Jabad, que exige que cada persona trabaje mediante sus propias fuerzas.[18] El Rebe constituye el ejemplo de cómo se debe vivir:

«De él observarán y así harán».[19]

Rabí Najman dijo[20]:

«Mírenme y hagan como yo».

Cada persona puede hacerlo según su propia medida y capacidad.

La próxima reforma: Israel para el mundo

Ahora comenzamos a comprender en qué consiste la siguiente reforma.

La primera reforma, la reforma del jasidismo, transformó la orientación acerca de qué existe para qué: pasó de la concepción según la cual Israel existe para la Torá —una percepción posterior al tzimtzum— a la conciencia, procedente del estado anterior al tzimtzum, de que la propia Torá existe para Israel.

¿Qué puede encontrarse más allá de esto? ¿Cuál puede ser la siguiente revolución, la próxima reforma, la nueva recreación?

Una verdadera revolución implica una nueva creación, una nueva formación y una nueva realización. La nueva realización supone también una transformación institucional, incluso dentro de la sinagoga. Después del jasidismo, si es necesario un espacio para renovarse y alegrarse, puede encontrarse un lugar para ello dentro de la propia sinagoga —por ejemplo, mediante un salón de celebraciones—, pues renovarse y revitalizarse también es una mitzvá.

La concepción anterior sostenía que los judíos existían para la Torá. El Baal Shem Tov enseñó lo contrario: la Torá existe para los judíos.

¿Cuál puede ser el paso siguiente? Comprender que los propios judíos existen para algo más.

Podemos expresarlo de dos maneras, que en realidad significan lo mismo. Una resulta más fácil de comprender; la otra contiene la verdadera novedad:

Israel existe para Hashem.

Y, de una manera aún más profunda:

Israel existe para el mundo.

La pregunta original era: ¿para qué creó Hashem el mundo? La respuesta era: por la Torá y por Israel. La primera reforma cambió el orden de precedencia entre estas dos respuestas.

El siguiente paso, la reforma mesiánica, consiste en comprender que, si Israel se encuentra por encima de la Torá, entonces Israel existe para el mundo.

En realidad, esto equivale exactamente a decir que Israel existe para Hashem. Hashem creó el mundo porque deseó tener una morada en los mundos inferiores,[21] y el pueblo de Israel se encuentra aquí para hacer realidad ese deseo divino.

El propósito final es que el pueblo de Israel salga de sí mismo. Hashem no necesita el mundo, pues es absolutamente autosuficiente. Sin embargo, cuando creó el mundo, por así decirlo, «salió de Sí mismo»: la palabra beriá, creación, puede relacionarse con la idea de salir hacia afuera. De ese modo se revela como Aquel que desea y quiere el mundo.

De la misma manera, si decimos que el propósito final es Israel, podría parecer que Israel es autosuficiente. Pero el pueblo judío debe salir de sí mismo: salir como emisario hacia el mundo y existir para el bien del mundo.

Esta es la reforma que debe ocupar nuestra conciencia para traer al Mashíaj. Para ello necesitamos un nuevo Baal Shem Tov, un nuevo Maguid y un nuevo Alter Rebe que nos muestren que no estamos aquí para permanecer en el gueto.

Todavía vivimos mentalmente dentro del gueto, pero debemos salir de él y dirigirnos hacia el mundo, sin modificar ni el más mínimo detalle de la Torá.

Nuestra posibilidad de sobrevivir depende del orgullo y la firmeza respecto de nuestro «cuerpo», que no cambia: el cumplimiento de las mitzvot. Sin embargo, nuestra finalidad y nuestra alma consisten en rectificar el mundo.

En otras palabras, debemos traer paz al mundo. Sin paz, Hashem no se revela en él. Hashem se manifiesta precisamente «en un lugar íntegro»,[22] allí donde existe una paz verdadera.

Debemos dejar de limitarnos a sentir que nosotros tenemos razón dentro de nuestro propio ámbito y comprender que el mundo no fue creado para nosotros. Fue creado para que Hashem tenga una morada en él, y nosotros somos sus emisarios para realizar ese propósito.


Fuentes

[1] Bereshit Rabá 1:6; Vaikrá Rabá 36:4.
[2] Berajot 17b.
[3] Kéter Shem Tov, edición Kehot, §5.
[4] Taná Devei Eliahu, cap. 14.
[5] Véase, por ejemplo, el discurso «Torá tzivá lanu Moshé», 5717.
[6] Zóhar III, 73a.
[7] Guinzei Nistarot, sección Or Israel, carta 55; citado y explicado en Lev Ladaat.
[8] Zóhar II, 161a: «Observó la Torá y creó el mundo».
[9] Introducción de los hijos del autor al Shulján Aruj del Alter Rebe.
[10] Mishlé/Proverbios 6:23.
[11] Likutei Diburim, p. 83; Séfer HaSijot 5702, p. 129.
[12] Devarim/Deuteronomio 33:4.
[13] Véase Likutei Sijot, vol. 28, Matot I, y otras fuentes.
[14] Introducción de Shefa Tal.
[15] Tania, cap. 2.
[16] Likutei Torá, Reé 27a, basado en Etz Jaim.
[17] Tanjumá, Vaiakhel 7; Shir Hashirim Rabá 1:62; Bereshit Rabá 4:4.
[18] Haiom Iom, 29 de Menajem Av.
[19] Basado en Shoftim/Jueces 7:17.
[20] Sijot HaRan §165; Jaiei Moharán §229.
[21] Tanjumá, Nasó 16; Tania, cap. 36.
[22] Zóhar I, 216b.


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