EL BAAL SHEM TOV DE ALEMANIA

HISTORIAS DE TZADIKIM Y MAESTROS ESPIRUTUALES

Rabi Natan Adler

Rabi Natan HaCohen Adler nació el 10 de Tevet de 5502 (1741), hijo de Rabi Shimon y Tzirale, su madre, en la ciudad de Frankfurt am Main, Alemania. Su familia remontaba su linaje hasta Rabi Shimon HaDarshan de Frankfurt, autor del Yalkut Shimoni. Era conocido por ser un niño dotado y diligente. Estaba tan absorto en sus estudios que a menudo llegaba a las oraciones solo después de que estas terminaban. Cuando el Jida, Rabi Jaim Iosef David Azulai, visitó la comunidad de Frankfurt y fue testigo de la tardanza del joven talentoso estudiante, bromeó con un juego de palabras al respecto. Rabi Natan Adler estudió las dimensiones reveladas de la Torá bajo el Pnei Iehoshua, Rabi Moshe Rappauf y Rabi David Tevli Katz Schiff, y estudió la Cabalá con Rabi Avush, el rabino de Frankfurt. Rabi Natan Adler fue el maestro principal del Jatam Sofer, quien se refiere a él a lo largo de sus escritos con expresiones de profunda reverencia como: “el jasid del sacerdocio”, “los caminos del cielo le son más familiares que a un ángel” y frases similares.

Junto a su conducta sencilla y la humildad que mostraba a cada persona, Rabi Natan Adler era conocido por sus costumbres extraordinarias al servicio de Di-s: se ponía simultáneamente los tefilin de Rashi y Rabeinu Tam, rezaba con el sistema litúrgico del Ari con pronunciación sefardí y dirigía los servicios de oración en cada sinagoga donde rezaba. También realizaba la Bendición Sacerdotal a diario, ayunaba y practicaba la mortificación con frecuencia. Debido a sus peculiares prácticas, finalmente fue objeto de una prohibición de ejercer por los rabinos de Frankfurt y se vio obligado a abandonar la ciudad junto con sus discípulos. Tras varios años en los que sirvió como rabino de Boskowitz en Moravia, la prohibición fue levantada y regresó a Frankfurt. Poco después partió de este mundo, el 27 de Elul, 5560 (1800), y está enterrado en el antiguo cementerio judío de Frankfurt. Rabi Natan no dejó innovaciones escritas de la Torá, sosteniendo que el permiso concedido para plasmar por escrito la Torá Oral no se aplicaba a alguien como él, para quien el olvido no era motivo de preocupación.

En una ocasión, los opositores de Rabi Natan Adler encontraron un pretexto para actuar en su contra: se había emitido un decreto real que exigía la entrega de todos los utensilios de plata para uso estatal. El rollo de la Torá del gran Rabi Natan Adler poseía anillos de plata en sus etz jaim (los rodillos de madera), y alguien informó a las autoridades de esto.

Una noche, mientras estaba sentado estudiando con su alumno, oyeron ruido y alboroto procedente la planta superior, donde se guardaba el rollo de la Torá. Rabi Natan Adler instruyó a su alumno, el joven Moshe – que no era otro que el futuro Jatam Sofer – que subiera al desván y viera qué causaba ese sonido. Aunque el joven tenía miedo – ¿y si había ladrones allí y le podían hacer daño? – la orden de su maestro era vinculante, y subió las escaleras. Desde lejos vio a un anciano con barba blanca como la nieve, golpeando con un martillo. Asustado por la escena, se acercó para ver quién era y se sorprendió al encontrar al gran autor del Majatzit HaShekel, golpeando con un martillo para separar y quitar los anillos de plata del rollo de la Torá. Cuando se percató de la presencia del joven Moshe, le pidió que no revelara lo que había visto, pues había venido en secreto, para que rabi Natan Adler no se enterara del informe del delator y se entristeciera si se llevaban a cabo registros en busca de los anillos de plata. De esto vemos el gran amor que el autor del Majatzit HaShekel sentía por Rabi Natan.

En otra ocasión, funcionarios del gobierno entraron en la casa de Rabi Natan Adler por orden judicial, nuevamente basada en un informe de un delator, para buscar el rollo de la Torá. En su precipitación, Rabi Natan tomó el rollo de la Torá y lo colocó en los brazos de su alumno Moshe Sofer, colocándolo en medio de la sala. Los funcionarios realizaron una búsqueda minuciosa de cada rincón, pero no se percataron de la presencia de Moshe, que sostenía el rollo a la vista, pues Rabi Natan lo había convertido en alguien que ve, pero no es visto. Cuando el Jatam Sofer relató más tarde este suceso, dijo que no había que sorprenderse de que Rabi Adler pudiera obrar este milagro, sino que era algo peligroso de llevar a cabo.

En otra ocasión, el Jatam Sofer viajó a Viena con Rabi Adler por un asunto urgente también relacionado con un informe de un delator. Al salir de las puertas de la ciudad, un profundo sueño cayó sobre el cochero y, en unas dos horas, llegaron a Viena. Era evidente que el viaje se había acortado milagrosamente. Cuando el cochero fue despertado y vio que ya habían llegado a su destino, no pudo entender cómo habían llegado tan rápido.

(de Jut HaMeshulash HeJadash)

Se cuenta que el Ba’al Shem Tov dijo una vez: “Los judíos polacos creerán en Di-s hasta la llegada de Mashíaj; a los judíos alemanes, no puedo ayudarles hasta que llegue Mashíaj; vine por los judíos rusos – aquellos que vacilan entre dos opiniones.” Esta expresión, tomada de las palabras de Elías el Profeta, enseña que el Ba’al Shem Tov era como Elías, el heraldo de la redención mesiánica. Pero Rabi Natan Adler, que trabajó junto a sus discípulos en Alemania, fue el heraldo de la redención para los judíos de Alemania en particular, una especie de Ba’al Shem Tov para esa comunidad. El Divrei Jaim de Tzanz testificó en nombre de Rabi Naftali de Ropshitz, citando a Rabi Elimelej de Lizhensk, que aparte del alma del Ba’al Shem Tov, ninguna alma tan santa como la suya había descendido al mundo en generaciones recientes.

La semejanza entre ellos es realmente sorprendente: confrontación firme con oponentes, sean judíos o no judíos, el viaje milagrosamente acortado mientras el cochero dormía, la transformación de las costumbres comunales en sus respectivas comunidades, y más. El milagro que realizó haciendo invisible a su discípulo Moshé sosteniendo el rollo de la Torá alude al Shem Tov, porque la expresión hebrea para “invisible”, roe veeino niré (רוֹאֶה וְאֵינוֹ נִרְאֶה) equivale numéricamente a “Israel” (יִשְׂרָאֵל), el nombre del Ba’al Shem Tov. La suma de sus años – los “gracia”, jen (חֵן), 58 años de rabi Natan junto con los 62 años del Baal Shem Tov – es 120, los años de la vida de Moisés, el primer redentor y el último redentor.

¿Cuál es el secreto de Rabi Natan, que trabajó en un entorno tan complejo?   

Su apellido, Adler, significa “águila”, una alusión a Alemania, donde trabajó para elevar las chispas de la santidad. Al revés, las letras de Adler (אַדְלֶר) forman el acrónimo Radla (רדל”א), que representa la parte más alta de la corona, la Cabeza Desconocida, donde se encuentra la “fuerza oculta de la Esencia Divina”. Su nombre, Natan, significa “dado” o “dotado”, aludiendo a que merecía el don de servir a Di-s (véase Números 18:7), lo que es similar a servir a Di-s por amor placentero, ahavá betaanuguim (אַהֲבָה בְּתַעֲנוּגִים), un don del Cielo concedido a una persona que ha alcanzado el temor reverencial hacia Di-s. Todo esto alude a que la raíz de su alma fue tallada a partir de Atik, el Anciano de los Días, dentro de la Corona suprema, donde el amor placentero se refiere a las facultades emotivas de Atik, mientras que la Cabeza Incognoscible (su apellido) se corresponde con las facultades intelectuales de Atik.

En conclusión, otra historia sobre Rabi Natan Adler, que destaca el fuerte parecido entre él y el Ba’al Shem Tov:

El Jatam Sofer dijo una vez a sus discípulos: “Realizar Kefitzat HaDerej – un acortamiento de una distancia – usando Nombres Divinos, eso no es gran cosa. Mi maestro, el jasid del sacerdocio (Rabi Natan Adler), ¡lo realizó sin ninguna acción!”

El Ba’al Shem Tov también tuvo una relación especial con este mismo milagro. De niño, una vez usó un Nombre Divino para cruzar un río. Cuando maduró, le dolió mucho haberlo hecho. A pesar de su arrepentimiento, no se sintió tranquilo hasta que llegó al mismo río, esta vez perseguido por ladrones. Cruzó el río solo por pura fe (sin emplear un Nombre Divino). De hecho, la simple fe en la que confiaba es en sí misma el aspecto más elevado de Atik en la corona, la fuente de la que se talló el alma de Rabi Natán.


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