Parashat Shelaj
“Y Di-s habló a Moisés diciendo: Envía por ti, hombres, para que espíen la tierra de Canaán, que yo entrego a los israelitas.”[1] La raíz hebrea de la palabra Shelaj (que literalmente significa “enviar”), el nombre de la porción de esta semana de la Torá, aparece curiosamente en los nombres de otras dos porciones también: Vaishlaj, cuando Iaacov envía mensajeros a Esav antes de volver a entrar en la Tierra de Israel,[2] y Beshalaj, cuando el faraón deja marchar al pueblo judío tras años de esclavitud.[3]
No solo las tres porciones comparten la misma raíz en sus nombres, sino que también tienen en común el “venir a la Tierra de Israel”. Iaacov envía mensajeros a Esav, con la esperanza de apaciguarlo antes de volver a entrar en la Tierra. El faraón envía al pueblo desde Egipto, enviándolos así en un viaje que finalmente culminará en la Tierra Prometida. En nuestra porción, Moisés envía espías para evaluar la disposición del terreno y sus habitantes con el fin de idear un plan de conquista.
Una Chispa De Mashíaj
Otra palabra que proviene de la misma raíz que el nombre de nuestra parashá, Shelaj es shaliaj, que significa un emisario con un propósito o misión específica. El valor de shaliaj (שְׁלִיחַ) es de 348. El Rebe de Lubavitch, Menajem Mendel Schneerson, enseñó que la diferencia entre el valor de Shaliaj, 348, y el valor de Mashíaj (מָשִׁיחַ), 358, es 10. El 10 alude a la letra iud, cuyo valor es 10, y representa el punto oculto de potencial puro, la chispa de Mashíaj, dentro de cada judío.[4]
El profeta Isaías resumió con gran concisión la misión del pueblo judío: “ser luz para las naciones.”[5] Esta luz sagrada está inicialmente oculta dentro de cada judío, pero cuando se activa, la chispa latente de Mashíaj y el potencial de liderazgo oculto de un judío se activan. Cuando se despierta una masa crítica de chispas individuales, la energía de Mashíaj descenderá al mundo.[6]
Los Diez Espías
La sugerencia del Rebe de Lubavitch de que añadir la letra iud, igual a 10, a la palabra shaliaj tiene mucho sentido en el contexto de esta parashá, debido a que la letra iud y su equivalente numérico de 10 aparecen repetidamente en Shelaj. Moisés eligió doce espías, uno de cada tribu, para espiar la tierra.[7] Diez de ellos se unieron y regresaron con malas noticias, mientras Caleb y Iehoshua instaban al pueblo a no escucharlos, a confiar en la promesa de Di-s de conquistar la tierra. A partir de que la Torá se refiere a los diez espías como una “asamblea malvada”,[8] los sabios deducen que una asamblea o congregación está compuesta por al menos diez hombres y, por tanto, se requiere que diez hombres formen un minián, un quórum de oración.[9] En esencia, cada minián rectifica el potencial poder de “una asamblea malvada” de diez personas, formando una asamblea centrada en hacer el bien.
En un nivel más profundo, 10 es el primer número cuyo factorial, escrito como 10!, es mayor que 600.000 (10! = 1 · 2 · 3 · 4 · 5 · 6 · 7 · 8 · 9 · 10 = 3.628.800), el número arquetípico de almas en Israel. Así, cuando 10 hombres se unen en oración, el origen espiritual de todas las almas judías está presente en potencial.[10] Esto ayuda a rectificar las divisiones y la falta de fe que desataron el mal reporte de los diez espías.[11]
Un Cambio De Nombre
Mientras Moisés envía a los espías a cumplir su misión, añade una letra iud al nombre de Iehoshua, que hasta entonces era conocido como Hoshea.[12] Cada cambio de nombre en la Torá significa un cambio de estatus e identidad espiritual, así como la consecución de un nuevo nivel de conciencia. Basándose en el Talmud, Rashi explica que la letra adicional iud junto a la primera letra de Hoshea forma el Nombre de dos letras de Di-s, pronunciado Kah (י-ה). Así, el nuevo nombre de Iehoshua puede entenderse como “Di-s te salvará” [de la trama de los espías].”[13]
La adición de la iud, que tiene un valor numérico de 10, alude a la intuición de Moisés de que Iehoshua necesitaría la extraordinaria energía de esta letra para contener el poder de los diez espías. Como se mencionó antes, la iud también simboliza la chispa del Mashíaj y sus cualidades inherentes de liderazgo; así, Moisés fortaleció a Iehoshua activando su potencial más profundo, su chispa interior de Mashíaj y su potencial para el liderazgo.
Existe una tradición que dice que la iud añadida al nombre de Iehoshua fue tomada del nombre de Sarai (שָׂרַי) cuando Di-s cambió su nombre a Sará (שָׂרָה). Él, esencialmente, por así decirlo, eliminó la letra iud de su nombre y se la dio a Iehoshua. Luego añadió la letra hei a ella, convirtiéndola en Sará.[14] En general, la letra iud se considera energía masculina, mientras que la letra hei representa la energía femenina. Cuando le cambiaron el nombre, Sará aún no había dado a luz. La incorporación de la letra hei y la eliminación de la letra iud simbolizaban una cierta carencia femenina en su constitución física y espiritual que debía subsanarse para que pudiera dar a luz, como de hecho ocurrió posteriormente.
Antes de su cambio de nombre, el nombre de Iehoshua, Hoshea, comenzaba con un hei (הוֹשֵׁעַ), una faceta femenina, mientras que ahora su nombre comenzaba con una iud (יְהוֹשֻׁעַ), un aspecto masculino. Con su cambio de nombre, las dos primeras letras de su nombre pasaron a formar el nombre de Di-s (י-ה), pero también integraba en perfecta armonía tanto su faceta masculina como la femenina. Todas las enseñanzas de la Cabalá y el Jasidut enfatizan que cada individuo posee cualidades tanto masculinas como femeninas. Este es el secreto de que Adán fue creado como un solo ser, con los componentes masculino y femenino separados solo más tarde. A pesar de su separación, todos los humanos mantienen las cualidades del sexo opuesto en su interior, tanto a nivel consciente como inconsciente.
Al añadir una iud al nombre de Hoshea, sus dos primeras letras incluyen tanto aspectos masculinos positivos como femeninos y, como se mencionó antes, forman un nombre de Di-s. Así, Iehoshua pudo incorporar una gama completa de cualidades que ayudaron a convertirlo en el gran líder que llegó a ser.[15]
Aunque vemos que Iehoshua fue llamado a liderar la batalla contra Amalek poco después de salir de Egipto,[16] la impresión principal que tenemos de Iehoshua es la descripción que se hace de él como leal discípulo de Moisés, quien, según atestigua la Torá, nunca abandono la tienda de Moisés durante 40 años.[17] Esto apunta a un papel mucho más receptivo. Sin embargo, sería Iehoshua quien guiaría a Israel hacia la Tierra Prometida; por eso, su necesidad de una iud adicional a su nombre para darle la fuerza, fortaleza y cualidades de liderazgo para su nuevo papel en la vida.
Magnificar el Nombre de Di-s
Cuando el pueblo reaccionó al informe de los espías quejándose y amenazando con volver a Egipto, Moisés rezó a Di-s para que, a pesar de todo, los perdonara: “Y ahora sea engrandecida la fuerza de mi Di-s talcomo Tú has dicho: Di-s, lento para la ira, abundante en bondad, que perdona la iniquidad y el pecado deliberado…”[18] En un rollo tradicional de la Torá, la palabra hebrea para “magnificar-engrandecer”, igdal (יִגְדַּל) comienza con una letra agrandada iud. Paradójicamente, la iud en su forma habitual es la más pequeña de las letras; como afirma el Midrash, es “lo pequeño que contiene mucho”.[19] Moisés se percató de la gravedad de los pecados cometidos por los diez espías y por el pueblo. La letra ampliada iud simboliza como Moisés suplicaba a Di-s que fuera más allá de la letra de la ley, magnificando cualquier pequeño mérito que el pueblo tuviera para compensar sus evidentes deficiencias.
Una de las enseñanzas fundamentales de la Cábala y el Jasidut, especialmente del Arizal, es que la energía de la creación continúa animando toda la realidad y, por tanto, influye en todo lo que ocurre en el mundo material de abajo, incluyendo, por supuesto, la realidad existencial de los seres humanos. Dado que Di-s creó el mundo de manera equilibrada, como se expresa en el versículo “esto contra esto Di-s lo hizo”,[20] estas energías de creación, canalizadas a través de las diez sefirot, también se manifiestan en la batalla interior constante entre las inclinaciones al bien y al mal del ser humano.
Sin embargo, aunque recibimos influencia desde Arriba, los pensamientos, las palabras y las acciones del hombre tienen un efecto e influencia sobre las sefirot y los mundos superiores. Así, la súplica de Moisés para que Di-s fuera engrandecido, glorificado, y manifestara Su compasión, contribuyó por sí misma, a hacer realidad esa energía.[21]
En respuesta a su súplica, Di-s respondió afirmativamente a la oración de Moisés – “He perdonado como has pedido” – pero luego parece matizar su aceptación con la siguiente amarga reprimenda a “todos los hombres que han visto Mi gloria y Mis señales que hice en Egipto y en el desierto y me han puesto a prueba estas diez veces y no han escuchado Mi voz.”[22]
Una vez más, encontramos el número diez en esta parashá, en este caso, para denotar que esta es la décima vez que el pueblo ha “puesto a prueba” a Di-s. Moisés, sabiendo esto, rezó al decir “igdal” para que el aspecto de la iud (diez) se magnificara para que Di-s pudiera perdonar al pueblo.
Según la tradición, Di-s puso a prueba a Abraham diez veces.[23] La prueba final de Abraham fue la Akeida, el mandato Divino de sacrificar a su hijo Itzjak.[24] El Midrash afirma que, tras terminar la prueba, Abraham, que no había protestado ni una sola vez durante la prueba, se volvió hacia Di-s y le pidió enérgicamente que mostrara misericordia a sus descendientes como recompensa.[25] El mérito de Abraham al superar sus diez pruebas dio a Di-s, por así decirlo, la fuerza, la paciencia y la compasión para soportar las diez pruebas de sus descendientes.
En conclusión
Como indican las múltiples conexiones en esta parashá entre el número diez y la letra iud, las historias de la Torá están relacionadas entre sí en muchos niveles. Estas mismas fuerzas conectivas se manifiestan una y otra vez en nuestra vida privada, en la historia del pueblo judío y en la historia mundial.
Las letras de la Torá representan los pilares fundacionales de la creación y el tejido de la historia a medida que esta se desarrolla. Nuestras acciones generan armonía y redención, o bien disonancia y desastre; sus consecuencias pueden sentirse de inmediato o, a veces, solo generaciones más tarde. Incluso ahora, milenios después, seguimos intentando rectificar los errores de los espías. Incluso ahora, las oraciones de Abraham y Moisés nos están ayudando de formas que no entendemos del todo.
[1] Números 13:1-2.
[2] Génesis 32:4.
[3] Éxodo 13:17.
[5] Isaías 42:6.
[6] Despertando la chispa interior, p. 31.
[7] Números 13:3.
[8] Ibid 14:26.
[9] Meguilá 23b.
[10] Las Letras Hebreas, pág. 164.
[11] Iain Itzjak, parashat Shelaj, #1.
[12] Números 13:16.
[13] Ibid., Sotá 34b.
[14] Génesis 17:15; Bereshit Rabá 47:1.
[15] Véase Las Letras Hebreas, pág. 230 para más información sobre el cambio de nombre de Iehoshua.
[16] Éxodo 17:9.
[17] Ibid 33:11
[18] Números 14:17
[19] Bereshit Rabá 9:7
[20] Eclesiastés 7:14
[21] Iain Itzjak, parashat Shelaj, #4.
[22] Números 14:20-22.
[23] Pirkei Avot 5:4.
[24] Génesis 22:1.
[25] Bereshit Rabá 56:15.
Discover more from Gal Einai en Español
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
