En Jabad existe una costumbre muy hermosa y cargada de significado relacionada con el momento en que el niño, alrededor de los 3 años, comienza formalmente su educación en el Jeider (Jéder).
Este momento está relacionado también con el Upsherin (אפשערן), o jalake, el primer corte de cabello que se realiza al cumplir los tres años. No se trata simplemente de un cambio de apariencia: marca el comienzo de una nueva etapa en la educación espiritual del niño.
La edad de tres años tiene un significado especial. Durante los primeros años, el niño se encuentra todavía en una etapa de crecimiento muy ligada a la familia. A partir de los tres años comienza a recibir una educación más estructurada de Torá y mitzvot, y se acostumbra a llevarlo al Jeider.
🍯 LAS LETRAS DE LA TORÁ CON MIEL
Una de las costumbres más conocidas es que al niño se le muestran las letras hebreas y se le da a probar algo dulce, especialmente miel, sobre las letras.
La idea es grabar en su conciencia desde el primer encuentro que la Torá es dulce.
Esto está relacionado con el versículo del Cantar de los Cantares:
“דְּבַשׁ וְחָלָב תַּחַת לְשׁוֹנֵךְ“ Devash vejálav tajat leshonej “Miel y leche hay debajo de tu lengua.”
El objetivo es que el primer contacto consciente del niño con las letras de la Torá quede asociado con el dulzor, para que aprenda a sentir que estudiar Torá es algo agradable y deseable.
✂️ ¿POR QUÉ PRECISAMENTE A LOS TRES AÑOS?
La tradición judía encuentra una profunda conexión entre los tres años y el crecimiento.
En el caso del cabello, el Upsherin marca la transición de una etapa en la que el niño todavía no está plenamente comprometido con las prácticas educativas a otra en la que comienza a ser formado conscientemente como un niño judío.
En Jabad se enfatiza particularmente que la educación debe comenzar desde la primera infancia. El niño no espera a “entender” intelectualmente la Torá para comenzar a conectarse con ella. Primero se crea el vínculo, el hábito y el amor; posteriormente llegará la comprensión.
📖 UNA IDEA MUY JASÍDICA
Hay algo todavía más profundo.
Cuando un niño de tres años entra al Jeider, no solamente comienza a aprender Torá: comienza a revelar quién es.
Las letras que aprende no son solamente símbolos. Cada letra de la Torá posee una raíz espiritual. Por eso, enseñarle al niño las letras es introducirlo en un mundo que existía antes de él y que continuará después de él.
El niño todavía no comprende el significado de las palabras, pero su neshamá (alma) ya tiene una relación con ellas.
Por eso se acostumbra a hacer de ese primer encuentro algo memorable, alegre y dulce. La educación judía no comienza diciéndole al niño solamente qué debe hacer, sino enseñándole que la Torá es algo que se ama.
Y esta es quizás una de las ideas más bonitas de la costumbre de Jabad: antes de enseñarle al niño a estudiar Torá, se le enseña a querer la Torá.
SONIDO DEL SHOFAR CON LOS NIÑOS Y SUS PADRES EN EL JEIDER JABAD REJOVOT
En Rosh Jodesh Elul comienza a escucharse el shofar, y qué hermoso es que también lo escuchen los niños en el gan. El shofar no habla con palabras, pero despierta algo muy profundo en el corazón. Su sonido nos recuerda que siempre podemos comenzar de nuevo. Elul es el mes en que Hashem se acerca especialmente a cada uno de nosotros, como un Rey que sale al campo para encontrarse con Su pueblo. Cuando un niño escucha el shofar, aprende que la teshuvá no es tristeza, sino la alegría de volver a acercarse a Hashem.
El shofar nos invita a mejorar una pequeña cosa: decir una palabra más amable, compartir, ayudar, escuchar y hacer una mitzvá con alegría. Los niños tienen una pureza especial, y su voz, su tefilá y sus mitzvot pueden iluminar todo el mundo. Cada sonido del shofar parece decir: “Despierta, dentro de ti hay una neshamá hermosa que quiere brillar.” Así comenzamos Elul con inocencia, alegría y el deseo de ser cada día un poco mejores. Que el sonido del shofar de nuestros niños nos acerque al gran shofar de la gueulá verdadera y completa.