VIDEO 0
LECTURA DE LA TORÁ
LOS 70 TOROS Y LAS 70 NACIONES
DÍA UNO JOL HAMOED SUCOT 5787
Durante los siete días de Sucot se ofrecían en el Beit HaMikdash setenta toros, los llamados Parei HaJag — פרי החג. La cantidad disminuía cada día: el primero se ofrecían trece, luego doce, once, diez, nueve, ocho y finalmente siete. La suma es exactamente setenta. Nuestros Sabios explican en el tratado Sucá 55b que estos setenta toros corresponden a las setenta naciones del mundo — Shivim Umot HaOlam. Allí Rabí Iojanán pronuncia una frase extraordinaria: “¡Ay de las naciones que perdieron y no saben lo que perdieron!”, porque mientras existía el Beit HaMikdash, el altar expiaba también por ellas. Esto nos enseña que el servicio de Israel en el Templo nunca fue solamente para Israel: desde el lugar más santo del mundo descendía bendición para toda la humanidad.
Desde la perspectiva de la Cabalá, el número setenta expresa la multiplicidad completa de la realidad. Tenemos siete cualidades fundamentales del corazón: Jesed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod, Iesod y Maljut. Cada una de estas siete midot contiene dentro de sí una estructura completa de diez sefirot, dando lugar a setenta manifestaciones. Por eso el número setenta aparece repetidamente en la Torá: las setenta almas de la familia de Iaakov que descendieron a Egipto, los setenta ancianos de Israel, las setenta naciones y las setenta lenguas. El setenta representa la diversidad completa del mundo creado.
Pero en Sucot sucede algo muy especial: los toros van disminuyendo, de trece hasta siete. Interiormente podemos contemplarlo como un proceso de birur, refinamiento. No se trata de eliminar a las naciones ni de borrar las diferencias entre los pueblos, sino de quitar de cada una de las fuerzas del mundo aquello que oculta su raíz divina. La multiplicidad permanece, pero deja de sentirse separada de Hashem. Lo que al principio aparece como muchos seres independientes comienza a reconocer que toda su existencia proviene del Uno.
Esta idea pertenece profundamente al lenguaje del Zohar y de la Cabalá: la kedushá, la santidad, revela unidad dentro de la multiplicidad. El mundo puede parecer fragmentado en innumerables criaturas, pueblos, idiomas y culturas, pero detrás de todos ellos existe una única fuente de vida. La avodá consiste en revelar el Ejad, el Uno, escondido dentro de los muchos. Por eso Sucot es una festividad especialmente universal.
El propio Zohar denomina a la sucá Tzilá Demehemenutá — צלא דמהימנותא, “la sombra de la fe”. Entramos completamente dentro de la sucá: no solamente la cabeza, sino todo el cuerpo. En Jasidut esto se relaciona con una Or Makif, una luz envolvente que está por encima de nuestras limitaciones intelectuales. Dentro de esa luz, las diferencias particulares no desaparecen, pero quedan abrazadas por una unidad superior. Podemos contemplar que, así como todo el judío entra dentro de la sucá, finalmente toda la creación debe llegar a reconocer que se encuentra dentro de la presencia de Hashem.
Por eso es tan significativo que después de los setenta toros de Sucot llegue Sheminí Atzeret, cuando se ofrece un solo toro. Nuestros Sabios lo comparan con un rey que hizo una gran celebración y, cuando todos se marchan, le dice a su amado: “Hazme una pequeña comida para que pueda disfrutar de ti”. Durante Sucot tenemos el setenta, la totalidad de las naciones; en Sheminí Atzeret aparece el uno. Podemos expresarlo así: 70 → 1, Shivim → Ejad. La finalidad de toda la multiplicidad es descubrir su raíz en la Unidad absoluta de Hashem.
Esto tiene una resonancia especial con las enseñanzas de Gal Einai y del Rav Itzjak Ginsburgh acerca de la misión universal de Israel. Israel no recibió la Torá para encerrarse espiritualmente dentro de sí mismo. Desde una identidad judía firme y desde la profundidad de la Torá debe irradiar conciencia de Hashem hacia toda la humanidad. Esta idea se relaciona con la llamada Cuarta Revolución, la posibilidad de transmitir a las naciones, de la manera apropiada, la sabiduría interior de la Torá para acercarlas al conocimiento del Dios Uno y a la misión que Hashem les dio.
Los setenta toros son entonces una imagen maravillosa de esta misión. Israel no necesita diluir su identidad para llegar a las setenta naciones. Todo lo contrario: los toros se ofrecen precisamente en el Beit HaMikdash. Desde el punto de máxima santidad de Israel surge la bendición destinada a toda la humanidad. El movimiento es: Beit HaMikdash → Israel → setenta naciones → conocimiento de Hashem. Cuanto más profundamente conectado está Israel con su raíz, mayor es su capacidad de iluminar hacia afuera.
Esto está insinuado también en las palabras del profeta Tzefaniá: “Entonces transformaré a los pueblos en una lengua pura, para que todos invoquen el Nombre de Hashem y Le sirvan juntos”. La Gueulá no significa necesariamente que desaparezcan las diferencias entre los pueblos. Significa que esas diferencias dejan de ocultar la Unidad. Muchos pueblos, muchas lenguas y muchas características pueden servir al mismo Creador.
Hay además una conexión preciosa con el agua de Sucot. En esta festividad se realizaba el Nisuj HaMaim, la libación del agua, relacionada con la inmensa alegría de Simjat Beit HaShoevá. El agua no posee una forma propia: adopta la forma del recipiente que la recibe. Podemos utilizarlo como meditación: existen setenta recipientes, pero una sola agua. Las naciones no necesitan convertirse todas en un mismo recipiente; cada una puede recibir, según su naturaleza rectificada, de las mismas Maim Jaim, las aguas vivas que provienen de Hashem.
Entonces comprendemos de una manera más profunda la alegría de Sucot. No es solamente la alegría personal de haber pasado por Rosh Hashaná y Iom Kipur. Es la alegría de saber que existe un propósito para toda la creación. Cada pueblo, cada lengua y cada rincón del mundo puede llegar a reconocer su Fuente. Como dice Ieshaiahu: “Mi Casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”.
Por eso, al escuchar durante Jol HaMoed la lectura de los korbanot de Sucot, podemos meditar: setenta toros, setenta naciones, setenta expresiones diferentes de la humanidad, pero un solo Hashem que les da existencia a todas. Cada día disminuye un toro porque poco a poco se refina la sensación de separación. Detrás de los muchos comienza a revelarse el Uno.
Y esta puede ser nuestra kavaná en este primer día de Jol HaMoed: “Hashem, ayúdame a descubrir Tu Unidad dentro de toda la diversidad de mi vida. Que desde la sucá, desde la Torá y desde Ierushalaim podamos llevar Tu luz hacia las setenta naciones. Que las muchas aguas regresen a reconocer su único Manantial, y que los setenta conduzcan finalmente al Uno: Shivim → Ejad, hasta que ‘Hashem sea Rey sobre toda la tierra; en aquel día Hashem será Uno y Su Nombre Uno’”.
¿Les gustaron? ¡Compártanlos! ❤️
¿QUIERES MÁS INSPIRACIÓN DIARIA? Únete a la comunidad de Gal Einai y recibe sabiduría directo en tu WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/DzwcPE2yDuV4NwQta9OFOy
____________
¿Te inspiraron estas historias? ¡Conviértete en un canal de bendición y compártelas con tus seres queridos!
https://galeinai.org/donations/143245/
https://paypal.me/daatl
VIDEO 1
ANTE HASHEM SERÁN PURIFICADOS
EL RAV GINSBURGH HACE HAVDALÁ
AL TERMINAR IOM KIPUR EN KFAR JABAD
ISRAEL AÑO 5787 Cabalá de Israel



La reunión sagrada
Para Shabat Shuvá, como todos los años, llegó a Kfar Jabad un numeroso grupo de alumnos y familias para pasar Shabat junto al Rav.
El viernes por la noche, después del encendido de las velas, se realizó una clase de aproximadamente una hora para las mujeres, dedicada a las alusiones de “Tehé Shnat Pekidá Zejirá” — “Que sea un año de recuerdo y rememoración”, profundizando en las expresiones de pekidá y zejirá relacionadas con Sará, Rajel y Janá, las tres mujeres que fueron recordadas y atendidas por Hashem en Rosh Hashaná.
Esta vez, el Rav introdujo un cambio en la estructura habitual de las clases. Después de las plegarias de Kabalat Shabat y Arvit, impartió también una clase para los hombres, de aproximadamente una hora y media. La clase estuvo dedicada a las alusiones de פ״ז — Paz, y abordó también la primera aparición de esta palabra en el Tanaj, en el capítulo 21 de Tehilim, que el Rav recomendó recitar todos los días durante el año 5787.
Entre otras cosas, el Rav explicó la combinación “pil zaj” — פיל זך, cuyas letras pueden reordenarse formando “kli paz” — כלי פז, “un recipiente de oro fino”, y bendijo a todos para que ¡este sea un año de lingotes de oro!
Durante la mañana de Shabat se realizó una breve clase para los niños antes de la tefilá. El Rav habló acerca de la Torá, que es “más preciosa que las perlas”, a partir del versículo: “Hay oro y abundancia de perlas, pero los labios del conocimiento son una joya preciosa” (Iesh zahav verov peninim, uklí iekar siftéi dáat).
El Rav propuso agregar al boletín infantil “Holej Betom” una sección fija dedicada a “Perlas del Zóhar”, y alentó, en general, a incrementar el estudio del Zóhar durante el próximo año.
Durante Minjá fue llamado a la Torá el joven Asher Guiladi, jatán de Bar Mitzvá, quien además tuvo el mérito de participar en alegres bailes junto al Rav después de la tefilá.
“Ante Hashem serán purificados”
Al finalizar Shabat, durante las horas previas al amanecer, el Rav y la Rabanit realizaron las Kaparot en su hogar. Al aproximarse el comienzo del día sagrado, se reunió un minián relativamente numeroso de jóvenes provenientes de distintas ieshivot para las plegarias de Iom Kipur.
Moshé Heller y Barak Hess oficiaron como jazanim, con gran despertar espiritual y plegarias llenas de nigunim.
Después de Neilá y Arvit, el Rav recitó la Havdalá para toda la congregación y salió junto con todos al patio para realizar Kidush Levaná. Allí pronunció una breve enseñanza:
«Este año es una oportunidad de oro para ser un ser humano».
La jornada concluyó con alegres bailes de Iom Tov.
¿Les gustaron? ¡Compártanlos! ❤️
¿QUIERES MÁS INSPIRACIÓN DIARIA? Únete a la comunidad de Gal Einai y recibe sabiduría directo en tu WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/DzwcPE2yDuV4NwQta9OFOy
____________
¿Te inspiraron estas historias? ¡Conviértete en un canal de bendición y compártelas con tus seres queridos!
https://galeinai.org/donations/143245/
https://paypal.me/daatl
___________
VIDEO 2
PURIFICA NUESTRO CORAZÓN PARA SERVIRTE CON VERDAD
PARTE 1 EL CUERPO, EL ALMA, LA DIVINIDAD Y LAS 4 ESPECIES SUCOT
14 de TISHREI 5787
ENTRAMOS A LA SUCÁ ANTES DE SHABAT
25 de septiembre de 2026
Rabino Jaim Frim
El cuerpo humano no es simplemente un recipiente; es un mapa. Al contemplar la propia estructura del cuerpo podemos encontrar indicios acerca de nuestra esencia y extraer de ella inspiración.
Nuestros Sabios dicen que las Cuatro Especies corresponden a cuatro órganos del cuerpo: el etrog corresponde al corazón, el lulav a la columna vertebral, el hadás a los ojos y la aravá a los labios. Y la propia sucá es comparada con el vientre materno. La sucá es redondeada, envuelve y cobija.
La sucá representa un or makif, una “luz envolvente”: la sombra de la emuná, la fe, que nos cubre desde arriba. Las Cuatro Especies, en cambio, representan un or pnimi, una “luz interior”. Cuando agitamos las Cuatro Especies, tomamos precisamente esa fe y la hacemos descender hasta nuestra vida cotidiana.
Al tomar las Cuatro Especies pronunciamos específicamente la bendición «al netilat lulav» — «por la toma del lulav», a pesar de que el etrog es el “tzadik” del grupo, completo tanto en Torá como en buenas acciones. ¿Por qué? Algunos sugieren que se debe a que el lulav es el más alto, recto y erguido de todos, mientras que el etrog es redondeado y queda oculto; incluso hay quienes acostumbran cubrirlo durante los movimientos de las Cuatro Especies.
Esto nos invita a contemplar la posibilidad de que exista algo en la rectitud del lulav que sea más interior que la forma circular de la sucá y del etrog.
________
VIDEO 3
PARTE 2 EL CUERPO, EL ALMA, LA DIVINIDAD Y LAS 4 ESPECIES SUCOT
14 de TISHREI 5787
ENTRAMOS A LA SUCÁ ANTES DE SHABAT
25 de septiembre de 2026
Rabino Jaim Frim
(VIENE DE PARTE 1: https://youtube.com/shorts/uim332L5D1c )
Si observamos el cuerpo humano, podemos ver que su parte superior, la más cercana al cielo, está compuesta por órganos de formas redondeadas: el cráneo, los ojos, la boca. Pero a medida que descendemos hacia la tierra, los órganos del cuerpo se vuelven rectos. Los huesos de las extremidades —cuya esencia es el encuentro con la realidad y con el prójimo— son rectos.
La columna vertebral, representada por el lulav, encierra algo maravilloso: está formada por vértebras redondeadas que, al unirse, forman una estructura recta y erguida.
Así se mueve nuestro servicio a Hashem entre la emuná —la fe, representada por el círculo— y el bitajón —la confianza, representada por la línea recta.
El propósito de la creación es dar satisfacción a Hashem mediante la unión entre amigos, el dar, el jesed, la misión de difundir los manantiales de la Jasidut y traer la Gueulá. Todo esto se realiza mediante la línea recta, a través de la cualidad del bitajón: la capacidad de mantenerse erguido, extender la mano y actuar en el mundo. La rectitud es la finalidad de la vida.
Pero si vivimos únicamente en esa línea recta, puede transformarse en presión y en un choque permanente con la realidad.
Por eso tenemos también el círculo de la emuná.
La fe siempre está allí, en la corona circular que envuelve nuestro ser. Cuando resulta difícil seguir avanzando en línea recta, cuando sentimos que algo de la realidad choca contra nosotros, soltamos y regresamos al interior del círculo, a la sucá. No para escapar, sino para volver a cargarnos de fuerzas.
Solo quien tiene un círculo al cual regresar puede mantenerse verdaderamente erguido.
Las iniciales de la plegaria:
וְטַהֵר לִבֵּנוּ לְעָבְדְּךָ בֶּאֱמֶת
VeTaher Libeinu Leovdeja BeEmet
«Purifica nuestro corazón para servirte con verdad»
forman la palabra:
לולב — LULAV.
El lulav corresponde a la sefirá de Iesod, cuyo atributo interior es la verdad. Y precisamente él representa la columna vertebral, formada de manera maravillosa por círculos de emuná que se unen para formar una línea de bitajón.
El equilibrio y el fluir natural entre emuná y bitajón, fe y confianza, hacen nacer en nuestro corazón la inmensa alegría de esta dulce festividad de Sucot.
________
OTROS VIDEOS Y MEDITACIONES PROFUNDAS E INSPIRADORAS AQUÍ
EL MERCADO DE LAS CUATRO ESPECIES:
En vísperas de Sucot, el mercado de las Arbaat HaMinim — las Cuatro Especies se convierte en algo extraordinario. Uno toma un etrog, lo gira hacia la luz, busca una pequeña mancha; otro examina cada hoja del hadás; otro levanta el lulav para comprobar que sea recto. De repente, todos nos convertimos en expertos en detalles.
Pero quizás ese mercado sea también un espejo del alma. Durante todo el año aprendemos a convivir con nuestros defectos; en Sucot, después de Rosh Hashaná y Iom Kipur, Hashem despierta en nosotros el deseo de buscar belleza y perfección.
sigue https://galeinai.org/2026/09/25/22903/
¿Les gustaron? ¡Compártanlos! ❤️
¿QUIERES MÁS INSPIRACIÓN DIARIA? Únete a la comunidad de Gal Einai y recibe sabiduría directo en tu WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/DzwcPE2yDuV4NwQta9OFOy
____________
¿Te inspiraron estas historias? ¡Conviértete en un canal de bendición y compártelas con tus seres queridos!
https://galeinai.org/donations/143245/
https://paypal.me/daatl
_________
VIDEO 4
PARTE 1 LA ALEGRÍA DE EXTRAER EL AGUA
PARA EL TEMPLO SAGRADO
SIMJAT BEIT HASHOEVA
TISHREI 5787
Vemos maravillas
Sucot corona un proceso de ascenso espiritual que se desarrolla a lo largo de las festividades de Tishrei. Desde la teshuvá por temor, pasando por la teshuvá por amor, hasta llegar a la teshuvá de la alegría; desde un estado de “espalda con espalda” (ajor beajor), centrado con temor en uno mismo, hasta la alegría del “rostro a rostro” (panim bepanim), dirigiéndonos hacia Hashem, que está más allá de nosotros; y desde el intenso esfuerzo de la teshuvá hasta llegar a una danza de alegría que iguala y une al pequeño con el grande.
Estas diferentes etapas se corresponden con las partes del versículo:
“Y hubo un Rey en Ieshurún, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntas las tribus de Israel”
(Devarim 33:5).
Estas palabras describen también una unidad cada vez mayor entre todos los integrantes del pueblo de Israel, una unidad capaz de superar toda discusión y división, incluso aquellas que son “por amor al Cielo” (leshem Shamaim).
Y entonces surge una pregunta muy concreta:
¿Un izquierdista convencido se sentiría cómodo en tu sucá?
Quizás, después de esta clase… sí.
¿Les gustaron? ¡Compártanlos! ❤️
¿QUIERES MÁS INSPIRACIÓN DIARIA? Únete a la comunidad de Gal Einai y recibe sabiduría directo en tu WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/DzwcPE2yDuV4NwQta9OFOy
____________
¿Te inspiraron estas historias? ¡Conviértete en un canal de bendición y compártelas con tus seres queridos!
https://galeinai.org/donations/143245/
https://paypal.me/daatl
____________
VIDEO 5
PARTE 2
LA ALEGRÍA DE EXTRAER EL AGUA
PARA EL TEMPLO SAGRADO
SIMJAT BEIT HASHOEVA TISHREI 5787
___________
VIDEO 6
HOSHANOT EN LA PLEGARIA DE SUCOT
🌿 «Vesamajta bejagueja» — servir a Hashem desde la alegría
Sucot nos enseña algo extraordinario: después de Rosh Hashaná y Iom Kipur, cuando servimos a Hashem con temor, teshuvá y profunda introspección, llega el momento de entrar enteramente en la alegría.
La sucá nos rodea por todos lados. En Jasidut se explica que representa una Or Makif, una luz divina tan elevada que no puede limitarse a nuestro entendimiento. No necesitamos comprenderla para estar dentro de ella: simplemente vivimos abrazados por Hashem.
En Shajarit decimos Halel completo. No solamente agradecemos por algo que Hashem hizo; reconocemos que nuestra propia existencia está inmersa en Su bondad. Por eso agitamos también las Arbaat HaMinim hacia todas las direcciones: arriba, abajo y los cuatro puntos cardinales. Es como declarar:
אין עוד מלבדו — Ein od milvadó.
«No hay nada fuera de Él».
Y después viene la lectura de la Torá. En Jol HaMoed leemos acerca de los korbanot de Sucot. Los setenta toros ofrecidos durante la festividad corresponden, según nuestros Sabios, a las setenta naciones del mundo. Aquí aparece una idea central de Gal Einai y de la Cuarta Revolución: la alegría de Sucot no pertenece solamente al pueblo de Israel. Desde Ierushalaim debe extenderse hacia toda la humanidad, hasta que se cumpla:
«Ki beití beit tefilá ikaré lejol haamim» —
«Mi Casa será llamada casa de oración para todos los pueblos» (Ieshaiahu 56:7).
🔥 Meditación para hoy
Estoy dentro de la sucá, dentro del abrazo de Hashem.
Tomo las cuatro especies y uno todas las direcciones de mi vida con Él.
Rezo con alegría, porque después de la teshuvá viene la simjá.
Y llevo esa alegría hacia afuera: a mi familia, a Israel y finalmente al mundo entero.
Que este primer día de Jol HaMoed nos lleve de simjá a una simjá todavía mayor, hasta Simjat Beit HaShoevá, y de allí a la alegría completa de la Gueulá:
«Usheavtem maim besasón mimaianei haieshuá» — «Extraerán agua con alegría de los manantiales de la salvación».
______
OTROS VIDEOS Y MEDITACIONES PROFUNDAS E INSPIRADORAS AQUÍ
EL MERCADO DE LAS CUATRO ESPECIES:
En vísperas de Sucot, el mercado de las Arbaat HaMinim — las Cuatro Especies se convierte en algo extraordinario. Uno toma un etrog, lo gira hacia la luz, busca una pequeña mancha; otro examina cada hoja del hadás; otro levanta el lulav para comprobar que sea recto. De repente, todos nos convertimos en expertos en detalles.
Pero quizás ese mercado sea también un espejo del alma. Durante todo el año aprendemos a convivir con nuestros defectos; en Sucot, después de Rosh Hashaná y Iom Kipur, Hashem despierta en nosotros el deseo de buscar belleza y perfección.
sigue
¿Les gustaron? ¡Compártanlos! ❤️
¿QUIERES MÁS INSPIRACIÓN DIARIA? Únete a la comunidad de Gal Einai y recibe sabiduría directo en tu WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/DzwcPE2yDuV4NwQta9OFOy
____________
¿Te inspiraron estas historias? ¡Conviértete en un canal de bendición y compártelas con tus seres queridos!
https://galeinai.org/donations/143245/
https://paypal.me/daatl
EL SJAJ NO AMA EL ENOJO | RELATO PARA SUCOT 🌿
Había un sencillo sirviente al servicio del Rebe Maharash de Lubavitch, llamado Iosef Mordejai, quien también había servido al Rebe Tzemaj Tzedek, padre del Maharash.
En una ocasión, Iosef Mordejai entró en la sucá del Rebe estando enojado. Apenas había terminado de reprender a alguien en la cocina y entró en la sucá todavía dominado por su enojo.
El Rebe le dijo:
«Iosef Mordejai, es cierto que eres un meiujás —una persona de distinguido linaje—, pero hay que comportarse con derej eretz ante el sjaj. El sjaj no ama el enojo».
¿Y por qué el Rebe lo llamó meiujás?
Por algo que había sucedido anteriormente. En una ocasión, el Rebe Tzemaj Tzedek le ordenó que fuera a dormir en la sucá. El Tzemaj Tzedek tenía dos sucot, una en la casa y otra en el patio. Hacía mucho frío afuera, e Iosef Mordejai le dijo:
—Rebe, hace mucho frío.
El Rebe le respondió:
«Amalek es frío; un judío tiene calidez. Ve a dormir en la sucá y tendrás el mérito de una larga vida».
Por eso el Maharash lo llamaba meiujás: había recibido personalmente aquella bendición del Tzemaj Tzedek.
Y efectivamente, Iosef Mordejai vivió 103 años. Cuando tenía 98 años todavía bailaba sobre el techo del “Gran Salón”, como se denominaba al gran recinto de la sinagoga en el patio del Rebe, como si fuera un joven.
(De “Sipurei Jasidim”, del rabino Shlomo Iosef Zevin)
Un punto para meditar
¿Por qué el sjaj no ama el enojo?
El Rebe Maharash explica en sus discursos sobre Sucot que, en su raíz espiritual, el sjaj proviene de la nube del incienso —ketoret— que ofrecía el Cohen Gadol en Iom Kipur. La nube del ketoret de Iom Kipur eleva el aroma agradable que surge de la teshuvá del pueblo de Israel en ese día.
En Iom Kipur, el judío se presenta ante Hashem con el corazón quebrantado. Su teshuvá es sincera y brota de lo profundo del corazón, porque reconoce cuánto le falta y hasta qué punto todavía no es perfecto. Por eso, en su raíz, el sjaj representa precisamente este movimiento interior de teshuvá: el reconocimiento de nuestras propias carencias e imperfecciones.
El enojo expresa justamente el movimiento contrario.
Cuando una persona se enoja con su compañero, muchas veces lo hace porque se percibe a sí misma como completa y al otro como deficiente. “Él se equivocó, él hizo las cosas mal por sus defectos; yo, en cambio, advertí perfectamente su error”. La persona queda atrapada en una falsa sensación de perfección que le permite ver con enorme claridad la falta del otro, pero le impide reconocer la propia.
Por eso puede llegar a enfurecerse tanto.
Cuando Iosef Mordejai entró enojado en la sucá, había olvidado demasiado rápidamente cómo, apenas unos días antes, en Iom Kipur, había permanecido ante Hashem con el corazón quebrantado, consciente de sus propias faltas y de su propia imperfección.
Ahora el sjaj que estaba sobre su cabeza venía a recordárselo.
Quizás este sea uno de los mensajes más profundos de la sucá: antes de mirar lo que le falta al otro, levantemos los ojos hacia el sjaj y recordemos lo que todavía debemos reparar en nosotros mismos.
El sjaj no ama el enojo porque quien vive verdaderamente bajo la sombra de la Emuná aprende a ser menos duro con los demás y más consciente de sí mismo.
El relato está dedicado a la elevación del alma del dulce niño Tzur Levaví Simjí, de bendita memoria. ❤️
Los relatos se comparten en el grupo “BeOhalei Tzadikim – Historias”.
¿Les gustó? ¡Compártanlo! ❤️
Discover more from Gal Einai en Español
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
