SHOFAR Y LECTURA DE LA TORA ROSH JODESH ELUL

LA PERMUTACIÓN DEL NOMBRE DE DIOS

El tzeruf —— correspondiente al mes de Elul es: ה־ה־ו־י — Hei, Hei, Vav, Iud

Surge de las letras finales del versículo: וּצְדָקָה תִּהְיֶה לָּנוּ כִּי
“Y será mérito para nosotros cuando…”
(Devarim 6:25) וצדקה — תהיה — לנו — כי

Este tzeruf alude a que en Elul la iniciativa comienza desde abajo: mediante teshuvá, tefilá y tzedaká despertamos la misericordia divina. Por eso el Nombre aparece “invertido”: primero las dos letras hei, vinculadas con nuestra realidad, y finalmente vav-iud, que representan la revelación que desciende desde lo Alto.

EL REY EN EL CAMPO

Elul es el mes en que Hashem nos invita a volver a acercarnos a Él, no desde el miedo, sino desde el amor. Su nombre, אלול, es uno de los rashei teivot —iniciales— más conocidos de אֲנִי לְדוֹדִי וְדוֹדִי לִי — “Ani Ledodí Vedodí Li”, “Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí”. Primero está Ani Ledodí: yo doy el primer paso, despierto, regreso, hago teshuvá y me acerco. Entonces se revela Vedodí Li: Hashem responde acercándose a mí.

El Alter Rebe explica esta relación mediante la maravillosa parábola de המלך בשדה — Hamelej basadé, “el Rey está en el campo”. Antes de regresar a su palacio, el rey sale al campo, donde todos pueden acercarse a él sin barreras ni protocolos. Allí recibe a cada persona בסבר פנים יפות, con un rostro agradable, y muestra פנים שוחקות לכולם, un rostro sonriente a todos.

Ese es el secreto de Elul: el Rey está cerca. No necesitamos ser perfectos para acercarnos; precisamente porque estamos “en el campo”, en medio de nuestra vida cotidiana, Hashem viene a nuestro encuentro. El shofar de Elul nos despierta para que no dejemos pasar esta oportunidad.

Por eso Elul no pregunta solamente: “¿Qué hiciste durante el año?”. Nos hace una pregunta mucho más profunda: “Ahora que el Rey está tan cerca, ¿quieres salir a Su encuentro?”

Y nuestra respuesta es: אֲנִי לְדוֹדִי — Ani Ledodí. Yo soy para mi Amado. Entonces descubrimos que Él ya estaba esperándonos: וְדוֹדִי לִי — y mi Amado es para mí.

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QUEBRARSE PARA VOLVER A SER UNO

Primer Shofar de Rosh Jodesh Elul

El shofar habla sin palabras, porque llega a un lugar del alma anterior a las palabras. Sus tres sonidos fundamentales —Tekiá, Shevarim y Teruá— pueden contemplarse como tres etapas del camino interior de la teshuvá.

תְּקִיעָה — Tekiá es un sonido largo, firme y continuo. Representa la integridad original del alma, el punto puro de la neshamá que permanece unido a Hashem. Antes de todas nuestras caídas y confusiones existe dentro de nosotros un lugar que nunca se separó verdaderamente de Él. La Tekiá nos recuerda: en tu esencia eres uno y estás unido al Uno.

שְׁבָרִים — Shevarim significa literalmente “quebraduras”. Son tres sonidos entrecortados, semejantes a un gemido. Representan el momento en que reconocemos nuestras distancias, errores y oportunidades perdidas. El corazón se quiebra, pero en Jasidut un לב נשבר — lev nishbar, un corazón quebrantado, no significa desesperación. Al contrario: cuando se quiebra la dureza del ego, el corazón puede volver a abrirse a Hashem.

תְּרוּעָה — Teruá es una sucesión de sonidos breves y rápidos. Después del quebrantamiento llega un despertar todavía más intenso. Ya no basta con lamentar el pasado: queremos movernos, cambiar, regresar. Cada pequeño sonido puede representar otra decisión, otra mitzvá, otro paso hacia Hashem. La gran transformación de Elul no ocurre necesariamente de una sola vez; se construye mediante muchos pequeños movimientos del alma.

Y después volvemos a escuchar Tekiá. Ese detalle contiene una enseñanza maravillosa: comenzamos enteros, atravesamos el quebrantamiento y finalmente regresamos a la unidad. Pero la segunda integridad es más profunda que la primera, porque ahora hemos descubierto nuestra conexión con Hashem precisamente a través de la distancia y del retorno.

Así podemos meditar al escuchar el shofar en Elul: Tekiá: recuerda quién eres. Shevarim: reconoce qué se quebró. Teruá: comienza a cambiar. Tekiá: vuelve a ser uno.

Ese es el secreto de la teshuvá: no convertir el corazón quebrado en tristeza, sino transformar cada fragmento en un camino de regreso a Hashem.

En Jabad existe una costumbre muy hermosa y cargada de significado relacionada con el momento en que el niño, alrededor de los 3 años, comienza formalmente su educación en el Jeider (Jéder).

Este momento está relacionado también con el Upsherin (אפשערן), o jalake, el primer corte de cabello que se realiza al cumplir los tres años. No se trata simplemente de un cambio de apariencia: marca el comienzo de una nueva etapa en la educación espiritual del niño.

La edad de tres años tiene un significado especial. Durante los primeros años, el niño se encuentra todavía en una etapa de crecimiento muy ligada a la familia. A partir de los tres años comienza a recibir una educación más estructurada de Torá y mitzvot, y se acostumbra a llevarlo al Jeider.

🍯 LAS LETRAS DE LA TORÁ CON MIEL

Una de las costumbres más conocidas es que al niño se le muestran las letras hebreas y se le da a probar algo dulce, especialmente miel, sobre las letras.

La idea es grabar en su conciencia desde el primer encuentro que la Torá es dulce.

Esto está relacionado con el versículo del Cantar de los Cantares:

דְּבַשׁ וְחָלָב תַּחַת לְשׁוֹנֵךְ
Devash vejálav tajat leshonej
“Miel y leche hay debajo de tu lengua.”

El objetivo es que el primer contacto consciente del niño con las letras de la Torá quede asociado con el dulzor, para que aprenda a sentir que estudiar Torá es algo agradable y deseable.

✂️ ¿POR QUÉ PRECISAMENTE A LOS TRES AÑOS?

La tradición judía encuentra una profunda conexión entre los tres años y el crecimiento.

En el caso del cabello, el Upsherin marca la transición de una etapa en la que el niño todavía no está plenamente comprometido con las prácticas educativas a otra en la que comienza a ser formado conscientemente como un niño judío.

En Jabad se enfatiza particularmente que la educación debe comenzar desde la primera infancia. El niño no espera a “entender” intelectualmente la Torá para comenzar a conectarse con ella. Primero se crea el vínculo, el hábito y el amor; posteriormente llegará la comprensión.

📖 UNA IDEA MUY JASÍDICA

Hay algo todavía más profundo.

Cuando un niño de tres años entra al Jeider, no solamente comienza a aprender Torá: comienza a revelar quién es.

Las letras que aprende no son solamente símbolos. Cada letra de la Torá posee una raíz espiritual. Por eso, enseñarle al niño las letras es introducirlo en un mundo que existía antes de él y que continuará después de él.

El niño todavía no comprende el significado de las palabras, pero su neshamá (alma) ya tiene una relación con ellas.

Por eso se acostumbra a hacer de ese primer encuentro algo memorable, alegre y dulce. La educación judía no comienza diciéndole al niño solamente qué debe hacer, sino enseñándole que la Torá es algo que se ama.

Y esta es quizás una de las ideas más bonitas de la costumbre de Jabad: antes de enseñarle al niño a estudiar Torá, se le enseña a querer la Torá.

SONIDO DEL SHOFAR CON LOS NIÑOS Y SUS PADRES EN EL JEIDER JABAD REJOVOT

En Rosh Jodesh Elul comienza a escucharse el shofar, y qué hermoso es que también lo escuchen los niños en el gan. El shofar no habla con palabras, pero despierta algo muy profundo en el corazón. Su sonido nos recuerda que siempre podemos comenzar de nuevo. Elul es el mes en que Hashem se acerca especialmente a cada uno de nosotros, como un Rey que sale al campo para encontrarse con Su pueblo. Cuando un niño escucha el shofar, aprende que la teshuvá no es tristeza, sino la alegría de volver a acercarse a Hashem.

El shofar nos invita a mejorar una pequeña cosa: decir una palabra más amable, compartir, ayudar, escuchar y hacer una mitzvá con alegría. Los niños tienen una pureza especial, y su voz, su tefilá y sus mitzvot pueden iluminar todo el mundo. Cada sonido del shofar parece decir: “Despierta, dentro de ti hay una neshamá hermosa que quiere brillar.” Así comenzamos Elul con inocencia, alegría y el deseo de ser cada día un poco mejores. Que el sonido del shofar de nuestros niños nos acerque al gran shofar de la gueulá verdadera y completa.

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5 INTRODUCCIÓN LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH ELUL YO SOY PARA MI AMADO
40 DÍAS DE DESPERTAR Y EL REY ESTÁ EN EL CAMPO
NO TEMER DE LA NATURALEZA, SOLO DEL CREADOR DE LA NATURALEZA

Rabino Jaim Frim

Rosh Jodesh Elul se celebra durante dos días: 30 de Menajem Av y 1 de Elul. En ambos días se lee Bamidbar/Números 28:1-15, en la sección de Pinjás, donde se describen el sacrificio diario y las ofrendas especiales de Rosh Jodesh.
Se llaman cuatro personas a la Torá:
Cohén: Bamidbar 28:1-3
Leví: Bamidbar 28:3-5
Israel: Bamidbar 28:6-10
Israel: Bamidbar 28:11-15
El cuarto llamado comienza:
וּבְרָאשֵׁי חָדְשֵׁיכֶם תַּקְרִיבוּ עֹלָה לַה׳
“En vuestros comienzos de mes ofreceréis una ofrenda de ascensión a Havaiá”.
La lectura concluye con:
זֹאת עֹלַת חֹדֶשׁ בְּחָדְשׁוֹ לְחָדְשֵׁי הַשָּנָה
“Esta es la ofrenda de ascensión de cada mes, en su mes, para todos los meses del año”.
En Rosh Jodesh se recita Halel incompleto, se agrega Iaalé Veiavó en la Amidá y en Birkat Hamazón, se reza Musaf de Rosh Jodesh y, desde el segundo día —1 de Elul—, según la costumbre de Jabad, se comienza a tocar el shofar después de Shajarit y a recitar diariamente el capítulo 27 de Tehilim: “Ledavid Havaiá orí veishí”.
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Del estremecimiento exterior al despertar interior
El eclipse no viene para que vivamos mirando el cielo con miedo, ni el terremoto para que vivamos mirando la tierra con miedo. Ambos pueden convertirse en una invitación a mirar hacia adentro y hacia Hashem. Cuando el cielo se oscurece, recordamos que la luz puede continuar existiendo detrás del ocultamiento. Cuando la tierra tiembla, recordamos que no todo aquello que parecía firme era verdaderamente firme. Cuando el mundo hace raash, no debemos quedar atrapados en el ruido, sino buscar la kol demamá daká, la voz sutil de Hashem.
Y cuando todos preguntan “¿qué va a pasar?”, Parashat Shoftim nos propone una pregunta mucho más transformadora: “¿Qué vas a hacer tú ahora?”. Entonces llega Elul y responde: אני לדודי ודודי לי — Ani Ledodí Vedodí Li. Y por encima de toda incertidumbre permanece la gran consigna de Shoftim: תָּמִים תִּהְיֶה עִם ה׳ אֱלֹקֶיךָ — Tamim tihie im Hashem Elokeja.

La enseñanza puede resumirse así: no convertir las señales en superstición, sino el estremecimiento en despertar; el despertar en teshuvá; la teshuvá en acción; y la acción en un paso hacia la gueulá verdadera y completa.
DE LA CLASE DE JUDAÍSMO

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6 LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH ELUL YO SOY PARA MI AMADO
40 DÍAS DE DESPERTAR Y EL REY ESTÁ EN EL CAMPO
NO TEMER DE LA NATURALEZA, SOLO DEL CREADOR DE LA NATURALEZA



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