ESTUDIO SEMANAL: Parashá Shoftim
CALENDARIO HEBREO: El mes de Elul
“Justicia, justicia buscarás, para que puedas vivir y poseer la tierra que Havaia, tu Di-s, te está dando.”[1] Aunque el sentido simple y literal de este mandato, que aparece al principio de la parashá Shoftim, se dirige a los jueces y a la sociedad en general, Rashi aclara que, en realidad va dirigida a las partes litigantes. La repetición de las palabras “justicia, justicia” indica que no basta con llevar el caso ante un tribunal, sino que se debe buscar activamente el tribunal más competente y especializado para que conozca del caso. Además, repetir el llamado a la justicia – “justicia, justicia” – indica que esta afirmación se aplica tanto a la comunidad como al individuo.
El doble mensaje de este versículo, dirigido tanto a la comunidad como al individuo, se refleja también en el versículo inicial de Shoftim: “Jueces y agentes de la ley pondréis en todas vuestras puertas que Havaia, vuestro Di-s, te da para vuestras tribus; y juzgarán al pueblo con un juicio justo.”[2] Aquí de nuevo está claro que este mandato recae sobre todo el pueblo.
Sin embargo, las enseñanzas de Jasidut explican que nombrar jueces y oficiales de la ley también se aplica al individuo. Las puertas mencionadas en este versículo se interpretan como las siete “puertas” de percepción ubicadas en la cabeza: dos ojos, dos orejas, dos fosas nasales y la boca. Estas siete puertas abarcan cuatro de los cinco sentidos físicos: vista, oído, olfato y gusto.
La porción de la Torá de Shoftim siempre se lee al comienzo del mes de Elul, cuando nos preparamos para el juicio de Rosh HaShaná y los Diez Días de Teshuvá, que alcanzan su punto álgido en Iom Kipur. Nos enseñan que, si utilizamos correctamente el mes de Elul, y a través de la introspección personal, nos juzgamos con la intención de mejorar nuestro comportamiento y corregir esos rasgos de personalidad que necesitan ser corregidos, entonces cuando llega Rosh HaShaná, el juicio, en cierto sentido, ya se habrá cumplido. Este proceso es lo que significa a nivel personal colocar jueces “en todas tus puertas.” Sin embargo, también necesitamos “agentes de la ley” que garanticen que estas correcciones no se queden en el plano teórico, sino que implementemos cambios reales y significativos en nuestras vidas y los apliquemos mediante una disciplina concienzuda.
Ciudades de Refugio
Hay otro aspecto del juicio en Shoftim: la cuestión de establecer ciudades de refugio.[3] La Torá menciona en repetidas ocasiones la obligación de establecer ciudades de refugio para quienes cometen homicidios no premeditados pero que, no obstante, son en cierta medida responsables debido a una negligencia criminal. Estas ciudades no solo ofrecen a los homicidas un cierto modo de penitencia espiritual, sino que también los protegen de los familiares de las víctimas, a quienes se permite matarlos si se atreven a salir de la ciudad antes de que la ley lo permita (es decir, antes de que muera el Sumo Sacerdote).
Cada vez que la Torá menciona este mandamiento, añade un nuevo elemento. Anteriormente, la Torá establecía que habría tres ciudades de refugio al oeste del río Jordán, donde se asentarían la mayoría de los hijos de Israel, y tres al este del Jordán, donde se asentarían dos tribus y media.[4] En Shoftim, la Torá revela que en la era mesiánica, cuando las fronteras de la Tierra de Israel se amplíen para incluir aquellas tierras prometidas a Abraham, se añadirán tres ciudades más, elevando el total a nueve.[5] Primero examinemos un significado más profundo de las seis ciudades de refugio, y luego exploraremos el significado de que se añadieran tres ciudades más en tiempos mesiánicos.
Seis Preceptos Constantes
En la introducción al Sefer HaJinuj, un importante texto medieval que enumera los 613 preceptos en el orden del texto de la Torá, el autor anónimo analiza seis mandamientos constantes cuya obligación es continua y aplicable a todos los judíos, en todos los lugares. Aunque se podría suponer que muchos mandamientos tienen criterios similares, en realidad algunos solo se aplican a hombres o mujeres, a cohanim o a levi’im, y muchos solo pueden cumplirse en la Tierra de Israel o cuando el Templo está en pie. De hecho, en nuestra realidad actual, sin un Templo en Jerusalén, solo hay 270 mandamientos de los 613 que son aplicables.
Estos seis mandamientos de obligación continua a veces se denominan como “los deberes del corazón”, porque todos se refieren a nuestro estado mental. Son:
(1) Creencia en la existencia y Providencia de Di-s;
(2) La prohibición de creer en otros dioses o de confiar en fuerzas distintas a Di-s;
(3) Creencia en la unidad de Di-s, en Su unidad todo-abarcadora;
(4) La obligación de amar a Di-s;
(5) La obligación de temer o sentir un respeto reverencial por Di-s; y
(6) La obligación de proteger la mente de pensamientos negativos.
Curiosamente, el autor de Sefer HaJinuj aludeenigmáticamente a una conexión entre estos seis mandamientos constantes y las seis ciudades de refugio. Este enfoque refleja la posterior visión del Ba’al Shem Tov de que todos los mandamientos tienen una relevancia eterna, incluso aquellos que no pueden practicarse actualmente. Al meditar sobre estos seis mandamientos constantes, podemos crear un cubo conceptual de seis caras, una especie de espacio Divino en el que encontramos un refugio seguro, una ciudad de refugio virtual para comunicarnos con Di-s y un lugar para adentrarnos en los niveles más profundos de nuestra alma. La propia persona que medita sobre los seis mandamientos continuos sugiere una correspondencia con un séptimo mandamiento. De hecho, la persona en torno a la cual gira esta meditación alude al mandamiento de la oración, que aspira a ser constante, tal y como como afirma Rabi Iehuda en el Talmud: “Ojalá uno orara continuamente.”[6]
Seis Ciudades de Refugio y el Mes de Elul
Existe una conexión profunda entre las ciudades de refugio y el mes de Elul, cuando se nos insta a examinar los pensamientos, habla y acciones del año anterior, a través de la introspección, la meditación y la oración. La “inclinación al mal” es como un familiar de alguien que ha sido asesinado y que busca venganza. En esta analogía, ese familiar son los pecados que hemos cometido. Por tanto, todos necesitamos ciudades de refugio a las que poder huir, donde podamos reconstruir, sanar y recomponer nuestras vidas con seguridad.
Significativamente, empezando por Nisan, Elul es el sexto mes del año, y el número seis corresponde, como vimos, a las seis ciudades de refugio y los seis mandamientos constantes. El mes siguiente a Elul, Tishrei, que es el séptimo mes en el que celebramos Rosh HaShaná, los Diez Días de Arrepentimiento, Iom Kipur, Sucot, Hoshaná Rabá y Shemini Atzeret (Simjat Torá), corresponde a una persona que s encuentra de pie en oración desde el interior del espacio Divino del cubo de seis caras.
Es importante señalar que la primera vez que se menciona el concepto de ciudad de refugio es en la parashá Mishpatim, que contiene tanto las leyes sobre el asesinato premeditado como el homicidio accidental: “El que golpee a un hombre y este muera, será condenado a muerte. Pero a quien no le acechó, sino que Di-s lo puso [la víctima] en su mano, proporcionaré un lugar al que pueda huir.”[7] Las iniciales de las cuatro palabras hebreas, “pero Di-s lo puso en su mano y yo te prepararé un lugar”, ina leiadó vesamti lejá (אִנָּה לְיָדוֹ וְשַׂמְתִּי לְךָ) forman “Elul” (אֱלוּל).[8]
Además de la correspondencia general entre los seis mandamientos y las seis ciudades de refugio, cada mandamiento corresponde a una de las direcciones o planos del cubo. Si sumamos el punto medio, que corresponde a la oración, llegamos a un total de siete, correspondientes a las siete sefirot inferiores y a las siete personalidades bíblicas que son las almas arquetípicas correspondientes a las sefirot: Abraham, Itzjak, Iaacov, Moisés, Aarón, Iosef y David. La meditación sobre estos seis mandamientos tiene conexiones aún más profundas y se considera la más básica de todas las meditaciones judías.
Tres ciudades adicionales de refugio
Cuando la Torá establece que en el futuro se añadirán tres ciudades de refugio más, a nivel esotérico, a nivel de sod, esta adición alude a tres mandamientos más que se harán constantes en la era mesiánica. Estos tres mandamientos corresponden a las tres sefirot superiores de entendimiento (biná), sabiduría (jojmá) y corona (keter).
El primer mandamiento, correspondiente a la sefirá de biná, es la teshuvá. Este mandamiento suele traducirse como arrepentimiento, pero en un sentido más profundo significa volver a Di-s. En este contexto, la teshuvá constante significa que en la era mesiánica la conciencia humana se elevará a tal nivel que las personas se volverán constantemente hacia Di-s, el alma estará continuamente comprometida en acercarse a su fuente Divina, cumpliendo así el dictamen talmúdico de que uno debe pasar “todos sus días en teshuvá.“[9]
El segundo mandamiento, correspondiente a la sefirá de jojmá, es estudiar Torá. En este contexto, la obligación de estudiar Torá va más allá del simple estudio de los libros apropiados, hasta alcanzar un estado de conciencia que permita que todas las propias experiencias vitales, se filtren a través de la Torá, como si uno llevara “gafas color Torá”. Así, en cada momento de la vida, se revelarán aspectos cada vez más profundos de la Torá.
El tercer mandamiento, correspondiente a la sefirá de keter, es el de Kidush Hashem (Santificación del Nombre de Di-s). Coloquialmente, el mandamiento del Kidush Hashem suele referirse a la disposición a sacrificar incluso la propia vida por Di-s. Sin embargo, en el futuro, cada aliento, cada pensamiento y acción contribuirá a la santificación del nombre de Di-s. Este mandamiento corresponde a la más alta sefirá de keter porque a través de él, la conciencia humana y Di-s se cruzarán y unificarán en una relación de santidad eterna.
Aunque estos tres mandamientos solo serán constantes en el futuro, incluso ahora podemos acostumbrarnos a integrar su esencia en nuestra conciencia. Los seis mandamientos constantes y el mandamiento de la oración constante ya proporcionan al judío una orientación fundamental, creando los parámetros adecuados para una vida de santidad y pureza, un espacio divino donde el alma pueda encontrar refugio y paz mental-interior.
Miklat Miklat
En tiempos bíblicos, cuando las ciudades de refugio formaban parte de la vida, era necesario colocar señales por toda la tierra para dirigir a la gente hacia la ciudad de refugio más cercana.[10] En cada uno de estos postes se escribía dos veces la palabra hebrea para ciudad de refugio, miklat (מִקְלָט). Simbólicamente, la primera vez servía para indicar cómo las ciudades de refugio eran un lugar en el que una persona podía integrarse y experimentar la energía sanadora de la compasión de Di-s que la rodeaba, mientras que la segunda vez tenía como objetivo alertar a la persona de la necesidad de asimilar completamente esa luz circundante en su ser, hasta que estuviera completamente integrada en el alma.[11] El valor numérico de la palabra miklat (מִקְלָט) es 179, pero si consideramos que se escribió dos veces en cada señal, el valor combinado es 358, ¡el mismo que el de ¡Mashíaj (מָשִׁיחַ)![12]
Esto es una hermosa alusión de cómo la creencia en un mundo mejor, uno de paz y armonía universales que se revelará en la era mesiánica, ha servido al pueblo judío como fuente de fuerza y refugio espiritual frente a la persecución y opresión sufridas a lo largo de la historia judía. También alude a las ideas analizadas anteriormente relacionadas con las seis ciudades de refugio originales y sus seis mandamientos constantes relacionados, así como las tres ciudades adicionales de refugio y sus mandamientos asociados que serán constantes en el tiempo de Mashíaj.
[1] Deuteronomio 16:20.
[2] Ibid 16:18.
[3] Ibid 19:1-10.
[4] Números 35:9-15.
[5] Deuteronomio 19:1-10.
[6] (Berajot 21a); véase “Vivir en el Espacio Divino” para un análisis profundo de una meditación potente basada en estos seis mandamientos constantes y los diversos aspectos tratados en este artículo.
[7] Éxodo 21:12-13.
[8] Véase Sod Hashem Lierei’av, Jodesh Elul, para una explicación más profunda de este y otros acrónimos de Elul.
[9] Shabat 153a.
[10] Deuteronomio 19:1-3.
[11] Lijiot im Hazman, ( vivir con el tiempo) parashá Shoftim.
[12] Ibid.
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