CLASE DE PRESENTACIÓN
INTRODUCCIÓN A LA ASTRONOMÍA Y ASTROLOGÍA JUDÍA
Al abordar el estudio de los astros desde la perspectiva del pensamiento hebreo, resulta indispensable establecer una línea divisoria nítida entre la astronomía y la astrología. Asimismo, dentro del terreno astrológico, coexisten dos dimensiones conceptuales completamente distintas: una vertiente cuyo abordaje está estrictamente vedado por la ley bíblica y otra cuyo análisis está plenamente permitido, aportando herramientas de gran valor para el crecimiento personal.
La astronomía se define como la ciencia del cielo, el estudio de los cuerpos celestes y las leyes físicas que rigen los giros de las órbitas. Se trata de una disciplina empírica y factual. En la tradición judía, el estudio de la astronomía no es considerado un mero pasatiempo intelectual, sino el cumplimiento de un precepto positivo de la Torá (Mitzvá). Esta ciencia provee los cálculos matemáticos indispensables para estructurar el calendario hebreo, determinar el inicio de los meses y fijar las fechas exactas de las festividades sagradas.
La astrología, por su parte, consiste en asignar interpretaciones simbólicas, cualidades y significados abstractos a los movimientos y posiciones de los astros. Esta disciplina analiza la cercanía, distancia o conjunción de los cuerpos celestes para deducir influencias específicas sobre el plano terrenal. Este marco de pensamiento se remonta a la más remota antigüedad; los textos bíblicos ya documentan la presencia de los “videntes de las estrellas” en el antiguo Egipto, y la tradición oral señala que el propio patriarca Abraham poseía un vasto conocimiento en la lectura del mapa celeste.
La distinción fundamental entre ambas disciplinas radica en su naturaleza: mientras la astronomía opera bajo el rigor del método científico y la comprobación empírica, la astrología se sitúa en un plano interpretativo y cualitativo. Para la mentalidad judía, la configuración del cielo no representa una fuerza ciega e independiente, sino un lenguaje codificado que debe ser comprendido bajo parámetros muy específicos para no desviar la fe del individuo.
La adivinación del futuro frente al mapa de las tendencias
La primera vertiente de la astrología, estrictamente prohibida por la Torá, es aquella que pretende utilizar la posición de las constelaciones para predecir el devenir exacto de los acontecimientos o determinar el destino inalterable de una persona. Esta práctica, asociada comúnmente en la cultura occidental con el horóscopo comercial, intenta sentenciar qué le ocurrirá a un individuo en una fecha determinada basándose únicamente en su día de nacimiento.
La ley judía prohíbe de forma tajante regular las decisiones de vida o condicionar las acciones cotidianas en función de estas predicciones.[1] El mandamiento espiritual exige mantener una postura de total rectitud e integridad frente al Creador, sin intentar descorrer el velo del futuro mediante mecanismos de adivinación. Esta restricción aplica de manera absoluta, independientemente de que el pronóstico astrológico pueda llegar a coincidir en ocasiones con la realidad de los hechos; la prohibición no radica en la veracidad del fenómeno, sino en la distorsión teológica que genera al anular la iniciativa humana.
La segunda vertiente, plenamente lícita y permitda por los sabios de la Torá, aborda el mapa astral bajo una premisa completamente diferente. Esta postura sostiene que el año, el mes, el día y la hora exacta en que un ser humano llega al mundo configuran una impronta en su alma, definiendo los rasgos fundamentales de su personalidad, sus debilidades innatas y sus talentos potenciales.
Esta perspectiva no incurre en la adivinación del futuro ni anula el libre albedrío. Su propósito no es decretar qué hará la persona el día de mañana, sino identificar las tendencias naturales con las que ingresa al plano físico. El mapa natal es interpretado como un inventario de la materia prima del carácter; define las fuerzas interiores que el individuo sentirá de manera natural, pero la dirección que les otorgue y las decisiones que tome en su cotidianidad permanecen bajo el control absoluto de su voluntad soberana. La Torá prohíbe someterse al destino de las estrellas, pero permite e incentiva el uso de la astrología como una herramienta de autoconocimiento y rectificación moral.
El valor del tiempo hebreo y la hora de nacimiento
A partir de este punto, debemos analizar la importancia de conocer con exactitud el momento del nacimiento. Para el cómputo judío, el registro civil o gregoriano no tiene validez. Si una persona nació, por ejemplo, el 1 de enero de 1946, el procedimiento correcto consiste en abrir un almanaque equivalente y buscar qué día del calendario hebreo correspondía a esa fecha.
Un factor crítico que suele generar confusión es el cambio de día. A diferencia del sistema civil occidental, donde el día cambia a la medianoche, en la tradición judía el día concluye y comienza un nuevo ciclo estrictamente con la puesta del sol (Shkiat HaJamá). Esto introduce una variación constante entre los nacimientos ocurridos en invierno y en verano.
Los registros hospitalarios con frecuencia inducen al error desde la perspectiva de la ley judía. Si un nacimiento ocurre a las ocho de la noche, el hospital lo anotará bajo el día civil en curso hasta que den las doce de la noche. Sin embargo, para el calendario hebreo, al haber caído ya el sol, ese nacimiento pertenece legalmente al día siguiente. Este desfase de tres o cuatro horas en los formularios oficiales invalida muchos análisis si no se corrige. El único escenario donde una imprecisión de pocas horas no altera el resultado es cuando el nacimiento ocurre en pleno día; el problema legal y astronómico se concentra en las horas del crepúsculo, tanto al amanecer como, muy especialmente, al atardecer.
La estructura de las clases y las reglas de Rabí Yehoshua
Más allá de las influencias horarias generales, la tradición judía cuenta con registros muy estables que nos permiten desglosar la personalidad basándonos en parámetros fijos. El seminario original se plantea en la práctica bajo una estructura de 13 clases, una presentación y 12 encuentros uno por cada mazal, donde dos seciones consecutivas abordan un eje de dos meses complementarios o “espejo”—, el análisis debe partir desde las reglas fundamentales que los sabios de la Guemará nos legaron.
El primer gran nivel de análisis se enfoca en el día de la semana en que ocurre el nacimiento. No nos referimos al día en que cae el cumpleaños en el año actual, sino al día exacto de la semana original en el que la persona llegó al mundo: si fue un domingo, un lunes, un martes, etcétera.
Este enfoque analítico, documentado en los cuadernos de Rabí Yehoshua ben Leví, no se fundamenta en la posición de las constelaciones ni en el movimiento de los planetas, sino directamente en la energía de los elementos creados por Dios en cada uno de los días de la Creación. Rabí Yehoshua demuestra que lo que la Divinidad activó en un día específico de la primera semana del mundo deja una impronta permanente en la naturaleza de las personas nacidas en ese mismo día a lo largo de la historia. Esta dimensión conecta las tendencias del carácter de forma directa con la obra del Creador, sirviendo como la primera puerta de acceso para comprender el inventario espiritual de cada individuo.
MATERIAL DE ESTUDIO DE LA CLASE
[1] Sí. La prohibición de guiar la vida según predicciones astrológicas o prácticas adivinatorias aparece en varios lugares fundamentales del Talmud y luego es codificada por el Shuljan Aruj.
1. La fuente bíblica
La base está en:
“תמים תהיה עם ה’ אלקיך”
“Serás íntegro con Hashem tu Dios”
— Devarim 18:13
En ese contexto la Torá prohíbe:
- קסמים (adivinación),
- מעונן,
- מנחש,
- astrología supersticiosa,
- hechicería.
2. Talmud — Shabat 156a
La fuente más famosa sobre mazalot es:
Talmud Bavli
Allí aparecen dos ideas aparentemente opuestas:
a) Existe influencia astral
Por ejemplo:
- quien nace bajo Marte tiene tendencia al derramamiento de sangre,
- etc.
Pero inmediatamente el Talmud enseña:
“אין מזל לישראל”
“Israel no está sometido al mazal.”
Es decir:
el mazal existe como tendencia natural,
pero no como determinismo absoluto.
Y allí mismo se explica que:
- tzedaká,
- tefilá,
- mérito espiritual,
- elevación del alma,
pueden modificar el decreto.
3. Talmud — Pesajim 113b
Talmud Bavli
Ahí aparece una prohibición muy importante:
“אל תצא בדרך…”
según señales supersticiosas.
Los jajamim rechazan organizar la vida basándose en:
- augurios,
- señales,
- supersticiones.
4. Talmud — Sanhedrín 65b
Talmud Bavli
Allí se analiza:
- מנחש,
- מעונן,
- prácticas de adivinación.
Por ejemplo:
- “si mi pan cayó…”
- “si pasó un zorro…”
- “si hoy es buen signo…”
Todo eso entra en prohibición de nijush.
5. Rambam
El Maimonides es extremadamente tajante.
En:
- Hiljot Avodá Zará 11
escribe que:
- astrología predictiva,
- hechicería,
- adivinación,
son falsedades prohibidas.
Especialmente:
Hiljot Avodá Zará 11:9
El Rambam prohíbe:
organizar acciones según:
- “este día es bueno”,
- “esta estrella favorece”,
- “este momento trae éxito”.
6. Shulján Aruj — Yore Deá 179
La codificación práctica aparece en:
Shulchan Aruch
Allí se legisla la prohibición de:
- nichush,
- superstición,
- señales,
- astrología aplicada de forma determinista.
סעיף א
Prohíbe decir:
- “como hoy pasó tal cosa no haré esto”,
- “si sucede esto será señal…”
Rama
El Rama distingue entre:
- superstición prohibida,
- y ciertos “simanim” tradicionales con fundamento espiritual.
7. La posición cabalística
La Cabalá NO niega la existencia de influencias astrales.
El Zohar,
el Arizal
y el Sefer Yetzirah
hablan mucho de:
- mazalot,
- tiempos espirituales,
- configuraciones del alma.
Pero:
una cosa es estudiar influencias,
y otra muy distinta:
subordinar la voluntad humana a ellas.
Por eso el enfoque judío auténtico es:
- conocer tendencias → permitido,
- usarlo para crecimiento interior → permitido,
- tomarlo como decreto absoluto → prohibido,
- vivir condicionado por predicciones → prohibido.
8. Resumen halájico práctico
Permitido
- estudiar mazalot,
- autoconocimiento,
- analizar tendencias psicológicas,
- comprender ciclos espirituales.
Prohibido
- consultar adivinos,
- depender de horóscopos,
- cancelar decisiones por astrología,
- creer que el destino está fijado por las estrellas.
Porque el principio central es:
“הכל בידי שמים חוץ מיראת שמים”
“Todo está en manos del Cielo excepto el temor al Cielo.”
Y también:
“אין מזל לישראל”
la conciencia divina puede elevar al hombre por encima de la naturaleza.
