
Invitación Especial al Cuarto Encuentro
EL SECRETO DE LA ASTROLOGÍA JUDÍA
LAS 12 PUERTAS DEL CARÁCTER
*05 MAZAL TEOMIM – GÉMINIS*
DENTRO DEL MUNDO FUERA DEL MUNDO
*📖 Según la Cabalá y el Jasidut*
*Domingo 27 de Tamuz 5786 – 12-jul*
🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*
🌍 En vivo desde Israel
💻 Por Zoom https://us06web.zoom.us/j/5839538733
📺 Transmisión simultánea por YouTube 👉 www.youtube.com/galeinaienespañol
Con el Rabino Jaim Frim
Proverbios (10:9) “aquel que camina con sinceridad, andará con seguridad”
EL MES DE MENAJEM AV
LA LETRA TET
TRIBU ZEBULUN
SENTIDO CAMINAR
ÓRGANO PIE IZQUIERDO
COLOR AMARILLO NARANJA
*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
*Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*
*✨Te espero✨*
*UNETE A LA COMUNIDAD GAL EINAI TIKUN HANEFESH*
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EL MES DE SIVÁN:
EL CALENDARIO HEBREO

LA LETRA TET
INDICE TEMÁTICO
Introducción. La letra Zain y el número siete. La conexión con el mundo. El mes de Siván y el signo de Teomim (Géminis). La tribu de Zevulún. El sentido del caminar. La sefirá Tiferet. El planeta Kojav (Mercurio). El Nombre Divino del mes. El pie izquierdo y la conexión entre las personas. Conclusiones y enseñanzas prácticas.
INTRODUCCIÓN
¿Por qué estudiar Astrología Judía?
“Conoce al Dios de tu padre y sírvelo con corazón íntegro y con alma dispuesta.”
(Divrei HaIamim I 28:9)
Todo ser humano desea conocerse a sí mismo. Desde los albores de la civilización, el hombre ha buscado comprender por qué cada persona posee un carácter diferente, talentos distintos y desafíos particulares. ¿Por qué algunos nacen con una fuerte inclinación hacia el liderazgo, mientras que otros destacan por su sensibilidad, su capacidad intelectual o su perseverancia? ¿Por qué ciertas personas aprenden con facilidad aquello que para otras requiere años de esfuerzo? ¿Existe un orden detrás de esta diversidad o todo responde al azar?
Estas preguntas acompañan a la humanidad desde hace miles de años. Cada cultura intentó responderlas a su manera. Algunas buscaron la explicación en la filosofía, otras en la psicología, otras en la observación de la naturaleza y muchas dirigieron su mirada hacia el cielo. El movimiento regular de los astros, la sucesión de las estaciones y la repetición constante de los ciclos despertaron la intuición de que debía existir una relación profunda entre el universo y la vida del hombre.
Sin embargo, la Torá nos enseña que esa relación sólo puede comprenderse correctamente cuando comenzamos por reconocer una verdad fundamental: el universo no se explica por sí mismo. El Sol, la Luna, las estrellas y los planetas no son fuerzas independientes ni poseen voluntad propia. Todo cuanto existe fue creado y continúa siendo sostenido, instante tras instante, por la palabra del Santo, bendito sea.
Por esa razón, la Astrología Judía no comienza observando el cielo, sino estudiando al Creador del cielo.
Ésta es la diferencia esencial entre la visión de la Torá y la mayor parte de las concepciones astrológicas desarrolladas a lo largo de la historia. Muchas tradiciones consideran que los astros gobiernan el destino humano. La tradición de Israel enseña exactamente lo contrario: los astros son únicamente instrumentos mediante los cuales Hashem ordena la creación y hace descender determinadas influencias espirituales al mundo. Ellos no deciden; obedecen. No gobiernan; cumplen la voluntad de Aquel que los creó.
Esta diferencia cambia completamente el propósito del estudio.
Quien busca en la astrología una manera de conocer el futuro probablemente se sienta decepcionado por este libro. La Torá no nos fue dada para satisfacer la curiosidad acerca de lo que ocurrirá mañana. Nos fue dada para enseñarnos cómo vivir hoy.
La verdadera pregunta no es:
«¿Qué me sucederá?»
La verdadera pregunta es:
«¿Quién soy y para qué fui creado?»
Cuando una persona descubre las fuerzas con las que Hashem la dotó, comienza a comprender mejor su misión. Reconoce aquellas cualidades que debe desarrollar, identifica las tendencias que necesita rectificar y aprende a utilizar sus talentos para servir al Creador y beneficiar a los demás. El conocimiento deja entonces de ser una simple información para convertirse en un camino de transformación.
Éste es precisamente el objetivo de la Astrología Judía según el Séfer Ietzirá, la Cabalá y el Jasidut. No pretende encerrar al hombre dentro de un carácter fijo ni justificar sus defectos atribuyéndolos al mazal. Por el contrario, le muestra el punto desde el cual comienza su trabajo espiritual. El mazal describe las herramientas con las que la Providencia Divina lo envió al mundo; el libre albedrío determina qué hará con ellas.
Nuestros Sabios enseñaron que “todo está en manos del Cielo, excepto el temor del Cielo” (Berajot 33b). Esta afirmación resume toda la perspectiva de la Torá sobre la personalidad humana. Existen circunstancias que no elegimos: la familia en la que nacemos, nuestras capacidades naturales, nuestra sensibilidad o ciertas inclinaciones del carácter. Pero la decisión de convertir esas cualidades en instrumentos para el bien depende únicamente de nosotros. Allí reside la verdadera grandeza del ser humano.
Por ello, el estudio que comenzamos en estas páginas no debe entenderse como una curiosidad intelectual ni como un ejercicio de conocimiento psicológico. Es, ante todo, un camino de avodat Hashem, de servicio al Creador. Cada correspondencia que analizaremos —las letras hebreas, los meses, las tribus de Israel, las sefirot, los órganos del cuerpo, los planetas y los elementos de la creación— constituye una llave para comprender mejor el alma humana y revelar la armonía con la que Hashem ordenó Su universo.
El Séfer Ietzirá nos enseña que el hombre es un pequeño universo. Todo cuanto existe en la creación tiene un reflejo en el alma, y todo cuanto sucede en el alma encuentra su expresión en la creación. El tiempo, el espacio y la vida humana forman una única sinfonía cuyo Director es el Santo, bendito sea.
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