LA DECLARACIÓN FUNDAMENTAL DE LA FE JUDÍA
Oye, Israel, Havaia es nuestro Di-s, Havaia es Uno
שְׁמָע יִשְׂרָאֵל י-הוה אֶ-לֹהֵינוּ י-הוה אֶחָד
Shemá Israel, Havaia Elokeinu, Havaia ejad
La única vez que el Shemá, la declaración cardinal de fe en el judaísmo, está escrito en la Torá es en la parashat Va’etjanan.[1] Moisés se lo anuncia a los israelitas al final de su viaje de cuarenta años por el desierto. También en esta parashá, Moisés repasa la entrega de la Torá y los Diez Mandamientos.[2] De hecho, la Mishná Brurá cita al Talmud de Jerusalén[3] que afirma que alusiones a todos los Diez Mandamientos se pueden encontrar en los versos del texto completo del Shemá.[4] De esto aprendemos que el Shemá y los Diez Mandamientos están intrínsecamente ligados en importancia como enseñanzas fundamentales sobre las que se apoyan toda la Torá y la vida judía.
Maimónides, en su Sefer Hamitzvot – una enumeración y breve descripción de los 613 mandamientos que se encuentran en la Torá – enumera los tres primeros mandamientos como: 1) “Yo soy Havaia, vuestro Di-s, que os ha saqué de la Tierra de Egipto”,[5] el primero de los Diez Mandamientos que afirma nuestra creencia en Di-s; 2) el mandamiento de recitar el Shemá dos veces al día y así afirmar nuestra creencia en la unidad de Di-s[6]; 3) amar a Di-s “con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza”,[7] una parte intrínseca de la recitación diaria del Shemá. Esto confirma aún más la conexión esencial entre el Shemá y los Diez Mandamientos.
El Shemá implica que la creencia en la unidad de Di-s se extiende a toda la realidad. A partir de la unidad última de Di-s, llegamos a darnos cuenta de que todo lo que Él ha creado es en esencia uno y está conectado. Todo es unificado y parte de la unidad esencial de Di-s. Los seres humanos alcanzan su estado más alto de conciencia cuando se dan cuenta de que la aparente pluralidad en el mundo es en realidad una manifestación de la Unidad de Di-s.[8] Desde la época de Abraham hasta hoy, la enseñanza de un solo Di-s ha estado en el centro de la misión del judaísmo en el mundo. Así, el Shemá se mantiene como un recordatorio constante de la misión única del pueblo judío de ayudar a manifestar la Unidad de Di-s en el mundo.
Di-s ahora y en el futuro
El comentario de Rashi sobre el Shemá es simple pero poderoso:
“Havaia, que es nuestro Di-s actualmente, pero no es el Di-s de las naciones, está destinada a ser el único Di-s de todo el mundo.” Como está dicho en Sofonias: “Porque entonces haré que los pueblos [hablen] un idioma puro para que todos puedan invocar el nombre de Havaia.“[9] Además, también está escrito en Zacarías: “En ese día Havaia será uno y Su nombre uno.”[10]
Junto con que el Shema es una declaración de fe, puede brotar del alma como una súplica sincera: ¡Hashem! Por favor, revela tu Unidad en el mundo y reúne a todo el mundo en paz y armonía para ser uno solo.[11] Aún más, puede interpretarse como un llamado a la acción, un compromiso para ayudar a Di-s a transformar el mundo para que la unidad pueda manifestarse en el aquí y ahora.

Shemá: Oír, Ver y Alegría
El sentido de oír en la Cabalá siempre está asociado con la sefirá de biná, entendimiento.[12] Así, la palabra shemá, que literalmente significa “Escuchar”, implica no solo oído físico sino un profundo sentido de entendimiento. Biná es referida como el principio madre en la Cabalá, representando la energía femenina arquetípica y receptiva.[13] Aunque la oración y la disciplina diaria de recitar el Shemá requieren gran iniciativa, a un nivel más profundo, es un ejercicio de receptividad. El entendimiento que intentamos alcanzar a través del Shemá es, por tanto, una unión entre un enfoque intelectual activo y una auto-anulación y apertura más pasivas que permite que la revelación Divina llene todo nuestro ser.
Las tres letras de la palabra Shemá (שְׁמַע) son, en orden, las iniciales de la frase de Isaías, “eleven sus ojos hacia arriba”[14], Seú marom einejem (שְׂאוּ מָרוֹם עֵינֵיכֶם). Aquí vemos la unión entre la sefirá de biná, asociada con el oído (Escucha O’ Israel), y la sefirá de jojmá, que está asociada con la vista. De hecho, el Zohar afirma que las dos sefirot de jojmá y biná son “como dos compañeras queridas que nunca se separan.”[15] Al cerrar los ojos al recitar el Shemá, practicamos ver con el ojo interior del alma aquello que nuestra conciencia escucha al decir el Shemá.
La experiencia interior de biná es la alegría, tal como se enseña en la Cabalá y Jasidut.[16] Esta conexión entre biná – el principio materno – y la alegría se encuentra en el versículo: «la madre de los hijos está alegre».[17] Los hijos de biná, según la Cabalá, son las siete facultades emotivas o sefirot del corazón.
El primer versículo del Shemá es: “Escucha, Israel, Havaia es nuestro Di-s, Havaia es Uno” (שְׁמָע יִשְׂרָאֵל י-הוה אֶ-לֹהֵינוּ י-הוה אֶחָד). Consta de seis palabras y su valor numérico es 1118. Este es también el valor de la frase:
“Me alegra mucho dar testimonio de la unidad de Di-s”
Ani sameaj meod lehaid al ajdut Havaia
אֲנִי שָׂמֵחַ מְאֹד לְהָעִיד עַל אַחְדוּת י-הוה
Debemos estar llenos de alegría porque no solo somos conscientes del Di-s Único y de la unidad de todas las cosas, sino que también puedo proclamar y dar testimonio de esta realidad.[18]
Además, 1118 es el número más pequeño que es múltiplo tanto de 26 como de 86, donde 26 es el valor del Nombre esencial de cuatro letras de Di-s, Havaia, y 86 es el valor de Su Nombre, Elokim. Esto es, sin duda, el verdadero significado del Shemá, que ¡Havaia y Elokim son uno![19]
La misión de Israel
El Shema no solo es la declaración cardinal de fe del pueblo judío, sino que, como se mencionó antes, encapsula la misión misma del pueblo judío. Israel no solo declara que Di-s es Uno, sino que nosotros, el pueblo de Israel, “una nación en la tierra”,[20] somos sus leales representantes.
Así, Israel en el Shemá no solo está siendo llamado a escuchar/entender la unidad de Di-s, sino más bien a integrar en los rincones más profundos del alma que Israel contiene “una parte real de Di-s en lo Alto”.[21] Al hacerlo, unimos nuestra chispa más interior de Divinidad con su fuente última en un solo Di-s.
Permutar las letras de Israel (יִשְׂרָאֵל) revela las palabras: “Tengo una cabeza”, li rosh (לִי רֹאשׁ). Esto alude al énfasis principal en el judaísmo en usar el intelecto, la cabeza, para guiar el camino. El Alter Rebe enseñó en el Tania que la mente debe gobernar sobre el corazón, el intelecto debe ordenar y dar sentido a las emociones.[22] Sin embargo, luego revela que, a pesar de esta regla tan importante, hay un punto interior del corazón que finalmente se eleva por encima del intelecto y que, en ciertas decisiones cruciales, debe ser tenido en cuenta.
El Shema, que declara la unidad de Di-s, debe basarse en el propio sentido de unidad interior de mente y corazón, intelecto y emoción.
Havaia es nuestro Di-s
El Nombre de cuatro letras de Di-s, Havaia, caracteriza en general la postura más trascendente de Di-s frente al mundo, mientras que el nombre Elokim – que numéricamente equivale a la palabra que abarca todo lo relacionado con la naturaleza, pronunciada haTeva (הַטֶּבַע) – simboliza la Presencia inmanente de Di-s en el mundo. En la Cabalá, el ser trascendente de Di-s se denomina “Aquel que rodea todos los mundos”; la inmanencia de Di-s se llama memale kol almin, que significa, “Él llena todos los mundos.” Sin embargo, estas dos manifestaciones de Di-s son, en última instancia, una sola.[23]
El Nombre de Di-s de cuatro letras no se pronuncia tal como está escrito, sino que se pronuncia usando el Nombre de Di-s, Adni.[24] Al permutar las letras de Adni (אֲ-דֹנָי) encontramos la palabra din (דִּין), juicio. Sin embargo, el Nombre de cuatro letras tal como está escrito siempre está asociado con la misericordia, el amor y la compasión. La unidad de estos dos atributos aparentemente opuestos también está en el corazón de la unidad proclamada en el Shemá.
La palabra “nuestro Di-s”, Elokeinu (אֱלֹהֵינוּ) equivale numéricamente a 102, lo mismo que “fe”, emuná (אֱמוּנָה). La fe de que Havaia es “nuestro Di-s” ahora, pero en el futuro la conciencia del Di-s Único será universalmente aceptada, es, en el corazón de Shemá, la declaración cardinal de fe en el judaísmo. La letra del medio del Shemá – la decimotercera de sus 25 letras – es la alef de la palabra Elokenu (אֱלֹהֵינוּ). Alef es la primera letra de la palabra para fe, y por tanto el punto central y fundamental del Shemá.[25]
Esta fe debe entenderse intelectualmente, sentirse emocionalmente y ponerse en práctica en nuestras interacciones con el mundo.
Di-s es Uno
El Zohar afirma que Di-s es, “Uno, pero no en número.”[26] La intención del Zohar es afirmar que Di-s no es uno en oposición a dos. En cambio, la palabra “uno” en el Shemá debe entenderse como la unidad de Di-s que es única y trasciende cualquier concepto humano de unicidad y unidad. Por lo tanto, no deberíamos pensar en términos del número uno, sino en un estado de unidad que incluye y abarca toda la realidad, pero trasciende cualquier intento de definir esa unidad.
La Unicidad de Di-s solo se revela verdaderamente en un ámbito de unidad manifiesta. Por lo tanto, la grandiosa revelación de Di-s en el Monte Sinaí solo pudo producirse porque el pueblo llegó al Monte Sinaí “como un solo hombre con un solo corazón.”[27] Como se ha indicado anteriormente, “uno”, ejad (אֶחָד) equivale numéricamente a 13, al igual que la palabra “amor”, ahavá (אַהֲבָה). Juntos suman 26, lo mismo que el Nombre de Di-s de cuatro letras.[28] Tanto por la mañana como por la tarde, la lectura del Shemá va precedida de una bendición. Por la mañana es: “Bendito eres Tú, Havaia, que eliges a su pueblo Israel con amor”, mientras que por la tarde es: “Bendito eres tú, Havaia, Quien ama a Su nación Israel.” En ambos casos, la bendición expresa el gran amor que Di-s tiene por Israel.
Inmediatamente después de la recitación del Shemá, comenzamos el primero de tres pasajes que los sabios instituyeron para ser pronunciados con el Shemá por la mañana y la tarde con las palabras: “y amaréis a Havaia, vuestro Di-s, con todo vuestro corazón, con todo vuestro alma y con todas vuestras fuerzas.”[29] Esta afirmación expresa el gran amor de Di-s por el que el pueblo judío debe esforzarse.
Así, vemos que el Kriat Shema está rodeado de amor: el amor de Di-s por Israel y el amor de Israel por Di-s. “Havaia es uno”, la unidad de Di-s, está destinada a ser experimentada como amor puro.
Los equivalentes numéricos de las tres letras que forman la palabra “uno” (א ח ד) son 1, 8 y 4, respectivamente. Proporcionan el trasfondo para una intención básica que uno debe tener al recitar el Shemá: Di-s que es Uno (alef), desciende a través de los siete cielos y la tierra, (jet) donde su Unicidad se extenderá y manifestará en las cuatro direcciones (dalet).[30]
De hecho, decir el Shemá no solo logra hacer descender la Unicidad de Di-s a este mundo material, sino que también es un poderoso paradigma para traer la raíz del alma hacia la conciencia activa.
El Shemá está escrito en la parashat Vaetjanan inmediatamente después de la descripción de la Tierra de Israel, “una tierra que mana leche y miel.”[31] Las tres letras de la palabra ejad (אֶחָד) son las mismas tres letras que comienzan con las tres palabras “una tierra que mana leche y miel”, eretz jalav dvash (אֶרֶץ חָלָב דְּבַשׁ).[32] De esto vemos que la revelación de la unidad de Di-s se realiza con mayor facilidad en Tierra Santa, fluyendo como leche y miel.
[1] Deuteronomio 6:4.
[2] Ibid 5:6-18.
[3] Berajot 1:5.
[4] Oraj Jaim 61:1.
[5] Éxodo 20:2; Deuteronomio 5:6.
[6] Deuteronomio 6:4.
[7] Ibid 6:5.
[8] Iain Itzjak, Vaetjanan, §52.
[9] 3:9.
[10] 14:9.
[11] Iain Itzjak, Vaetjanan, §61.
[12] Ibid, sección 60.
[13] Anatomía del alma, pp. 93-94.
[14] 40:26; Tikunei Zohar 85a.
[15] Anatomía del alma, pp. 93-94.
[16] Ibid.
[17] Salmos 113:9.
[18] Iain Itzjak, Vaetjanan, §58.
[19] 137: El enigma de la creación, p. 68.
[20] 2 Samuel 7:23.
[21] Tania, capítulo 2.
[22] Capítulos 12 y 17.
[23] Iain Itzjak, Vaetjanan, §65.
[24] Véase Rashi en Éxodo 3:15.
[25] Las Letras Hebreas, p. 36.
[26]. Apertura de Pataj Eliahu.
[27] Véase Rashi sobre Éxodo 19:2.
[28] Iain Itzjak, Va ‘etjanan, §48.
[29] Deuteronomio 6:5.
[30] Oraj Jaim 61:5.
[31] Deuteronomio 6:3.
[32] Discursos Jasídicos5705(1944-1945). Palabras iniciales Shuva Israel (מאמרי תש”ה – ד”ה שובה ישראל).
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