Se acostumbra contar, cada salida de Shabat, durante la comida de Melavé Malká, un relato jasídico sobre el Baal Shem Tov. Se considera una segulá para tener un buen sustento, tener hijos y recibir satisfacciones de ellos, disfrutar de una vida buena y larga y gozar de salud.
🔸DOS HISTORIAS DEL BAAL SHEM TOV QUE ILUMINAN EL ALMA Y RENUEVAN NUESTRAS FUERZAS PARA TODO EL AÑO🔸
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PRIMERA HISTORIA
UN MATRIMONIO DISPUESTO DESDE EL CIELO
Meir, un jasid soltero y sumamente pobre, pasó las festividades de Tishrei en la corte de su Rebe, el Maguid de Mezritch, discípulo y continuador del camino del Baal Shem Tov.
Cuando llegó el momento de despedirse del Rebe después de las fiestas, entró en su habitación y le contó que no encontraba con quién casarse debido a su extrema pobreza. El Rebe lo despidió con una bendición:
—Ve en paz y acepta la primera propuesta de matrimonio que recibas.
De regreso a su casa, Meir se alojó en una posada rural y se sentó en un rincón junto a la chimenea encendida. Un grupo de bebedores del lugar reparó en él y comenzó a preguntarle quién era y qué hacía allí.
Cuando escucharon que acababa de regresar del Maguid de Mezritch y que este le había indicado aceptar la primera propuesta de matrimonio que recibiera, decidieron gastarle una broma. Uno de ellos se levantó de un salto y anunció:
—¡Mi hermana acaba de divorciarse, tiene una dote de cien rublos de plata y está aquí! ¡Arreglemos el casamiento enseguida!
En realidad, aquel hombre no tenía ningún parentesco con ella. La joven era hija del rico dueño de la posada y este en ese momento se encontraba fuera de casa.
Meir respondió con serenidad:
—Acepto.
El bromista corrió a la cocina y convenció a la ingenua joven, a quien había presentado como su hermana, de que representara el papel de esposa como una broma para aumentar las ventas de vodka. Ella aceptó.
El grupo festejó y brindó diciendo «¡Lejaim!». Después propusieron celebrar el matrimonio de inmediato. Cuando uno de ellos objetó que nadie sabía escribir una ketubá, el contrato matrimonial, Meir se ofreció a escribirla él mismo.
Tomaron un mantel blanco y lo ataron a cuatro palos de escoba para formar una jupá. Bajo ella, Meir desposó a la joven, que se reía, conforme a la ley de Moshé e Israel.
Después, los bromistas comenzaron a burlarse de él, a tironearle del sombrero e incluso a golpearlo. Meir escapó y pasó la noche en la cabaña de un no judío del pueblo.
Por la mañana regresó a la posada, justo cuando llegaba su acaudalado dueño, y lo saludó:
—¿Cómo estás, suegro?
La hija le explicó a su horrorizado padre que todo se había hecho por diversión y para aumentar las ganancias. Pero el padre comprendió las consecuencias halájicas de haber realizado los kidushín ante testigos.
Furioso, le dio una bofetada a Meir. Sin embargo, enseguida recobró la calma para evitar que su hija quedara aguná, sin poder volver a casarse.
Le ofreció a Meir veinte rublos de plata a cambio de un guet, el documento de divorcio religioso. Fue aumentando la suma una y otra vez, pero Meir se negó.
Le explicó al posadero que había actuado seriamente, siguiendo la indicación de su Rebe, y que no daría marcha atrás sin una instrucción expresa de él. Propuso que viajaran juntos a Mezritch.
Ante el Maguid, el posadero se quejó de aquel mendigo que había creído a unos bromistas y desposado a su hija. Ofreció cien rublos a cambio del guet.
El Rebe pidió hablar a solas con Meir. Cuando regresó, anunció al posadero que Meir aceptaba conceder el guet, pero con la condición de recibir mil rublos de plata.
El padre, asombrado, aceptó de inmediato.
Entonces el Maguid le dijo:
—Ha llegado el momento de que tu hija se case. Tengo una excelente propuesta: un joven estudioso y temeroso del Cielo, de buena familia. Pero tiene un solo inconveniente: es un mendigo de aspecto miserable.
El posadero respondió que aceptaría a cualquier persona que el Rebe recomendara.
—Entonces —concluyó el Maguid—, el asunto está resuelto. El novio propuesto tiene ahora mil rublos de plata que aportará al matrimonio: el dinero que acabas de darle. No hace falta un guet ni una nueva boda. Este es un matrimonio dispuesto desde el Cielo. Regresen a su casa y vivan felices.
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EL REBE NOS INSPIRA
“…Y más aún, y esto es lo principal: que se acreciente en la conciencia de todo el mundo, incluidas las naciones del mundo, el reconocimiento de la grandeza y las virtudes del pueblo de Israel, pues «Bereshit, por Israel» (el mundo fue creado por Israel y para Israel).
Asimismo, que se reconozca que la Tierra de Israel pertenece al pueblo de Israel. Y que todo esto llegue a su revelación plena, con la verdadera y completa Redención, cuando, además de las siete tierras que ya poseemos, recibamos también las tierras de los quenitas, los quenizitas y los cadmonitas.
(De la alocución del Rebe de Lubavitch, Shabat Parashat Bereshit, 5752 [1991-1992]).

SEGUNDA HISTORIA
NO SEAN COMO EL CABALLO NI COMO LA MULA
Los tzadikim ocultos y los discípulos de nuestro maestro, el Baal Shem Tov, solían recorrer los caminos viajando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo. En cada lugar al que llegaban se acercaban a las personas sencillas y hablaban de las virtudes de los comerciantes del mercado y de los humildes artesanos.
El tzadik oculto Rabí Kehat, destacado discípulo del Baal Shem Tov, se encontraba una vez en el mercado durante un día de feria, caminando entre los comerciantes. Se encontró con un grupo de tratantes de caballos que habían venido a comprar y vender caballos y otros animales. Entonces escuchó que uno le decía a su compañero: «En Tehilim está escrito: “No sean como el caballo ni como la mula, que carecen de entendimiento”. El caballo piensa que le ponen un freno en la boca para que no se olvide de comer. Pero vos no seas así: ¡comprendé, usá tu entendimiento!».
Cuando Rabí Kehat le contó al Baal Shem Tov lo que había visto al recorrer el mercado y aquella conversación entre los dos comerciantes de caballos, el Baal Shem Tov se encendió de entusiasmo y entonó una melodía con una inmensa devoción.
Del libro Ner Israel. Del rabino Itzjak Ginsburgh
🖊️ Una reflexión personal
El caballo se comporta como un animal: incluso cuando le ponen un freno en la boca, continúa con su conducta animal y mastica el freno. Así está acostumbrado a actuar por naturaleza. Esto representa su incapacidad para comprender la señal y refrenarse.
El ser humano no es un caballo y puede comprender por sí mismo. Sin embargo, su alma animal se comporta como aquel caballo. La naturaleza del alma animal consiste en interpretar todo lo que hace o lo que sucede a su alrededor en función de sus propios intereses y necesidades. Pero esta alma tiene una particularidad: habita dentro de un ser humano.
La persona puede reflexionar y comprender que existe una profundidad, una dimensión oculta y una finalidad. Puede entender que cada uno de sus actos posee un significado elevado y trascendente, también en los mundos superiores y, especialmente, en este mundo.
Una mirada que reduce mis acciones a conseguir el pan y el queso de hoy sumerge a la persona en la pequeñez, en una visión estrecha, en la «animalidad». El animal es limitado en su esencia, mientras que el ser humano posee grandeza. La capacidad de refrenar esa naturaleza animal —que nos arrastra y nos engaña, llevándonos a mirar todo desde la pequeñez, a restarle importancia y a despreciarlo— amplía nuestra mirada, nuestra libertad de acción y el alcance de nuestros actos.
Cada acción, buena o mala, influye sobre la propia persona y sobre su entorno. Añade al mundo una energía que crece y genera ondas. A pesar del dolor que provocan una mala acción y sus consecuencias, «la medida del bien es mayor que la del castigo»: la influencia de hacer el bien empequeñece el mal cometido y prevalece sobre él.
Podemos decir que el mal siempre piensa en pequeño, como en el ejemplo del caballo, mientras que el bien piensa en grande. Por eso, finalmente, el bien vencerá.
El relato está dedicado a la elevación del alma del dulce niño Tzur Levaví Simjí, de bendita memoria. ❤️
Me alegrará recibir sus comentarios sobre el relato. 🙏 Este relato fue enviado al grupo «En las tiendas de los tzadikim — Relatos».
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❣️¡Una buena y bendecida semana!❣️
💎💎Para la elevación del alma de💎💎
Iosef Itzjak, hijo de Abraham y Shterna Sara
INSTITUTO GAL EINAI
EL PORTAL A LA DIMENSIÓN INTERIOR DE LA TORÁ
Del RABINO ITZJAK GINSBURGH
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