Una meditación para Simjat Torá a la luz de la figura de Rabí Shimón ben Lakish
El “protagonista” de Sheminí Atzeret es Rabí Shimón ben Lakish: ¡su nombre tiene la misma guematria que Sheminí Atzeret!
Rabí Shimón ben Lakish dice: “Adórnate [corrígete] a ti mismo y después adorna [corrige] a los demás”.[1]
Éste debe ser el sentimiento y la atmósfera —“el aire de la Tierra de Israel otorga sabiduría”[2]— de un farbrenguen, una reunión jasídica de jasidim y hombres de acción, en Sheminí Atzeret y Simjat Torá.
La Torá de Simjat Torá es la Torá de los baalei teshuvá,[3] pues fue entregada en Iom Kipur, cuando Moshé descendió por tercera vez del monte.[4] Rabí Shimón ben Lakish constituye un arquetipo —quizás el arquetipo por excelencia— del baal teshuvá entre nuestros Sabios.[5]
Rabí Shimón ben Lakish pertenece a los takifei deAra deIsrael, “los poderosos de la Tierra de Israel”.[6] Takif, fuerte, enérgico, también alude aquí a la alegría, como encontramos respecto del mes de Adar, el mes de la alegría, acerca del cual se dice que “su mazal es fuerte — takif mazalei”.[7] Su teshuvá no surge de la amargura —teshuvá tataá, la teshuvá inferior—, sino de una alegría grande e inmensa, propia de la teshuvá ilaá, la teshuvá superior.[8]
Rabí Shimón ben Lakish es, entonces, un baal teshuvá besimjá, alguien que hace teshuvá con alegría, siempre. Y la expresión בעל תשובה בשמחה — baal teshuvá besimjá tiene el mismo valor numérico que רבי שמעון בן לקיש — Rabí Shimón ben Lakish y que שמיני עצרת — Sheminí Atzeret, como explicamos anteriormente.
La enseñanza es especialmente apropiada para Simjat Torá: después de la teshuvá de Elul, Rosh Hashaná, los Diez Días de Teshuvá y Iom Kipur, llegamos a un nivel en el cual la teshuvá ya no se expresa principalmente mediante llanto y amargura, sino mediante alegría. El alejamiento mismo se transforma en una fuerza para acercarse todavía más a Hashem. Ésta es la grandeza del baal teshuvá: no solamente regresa, sino que puede transformar su pasado en impulso para una unión más profunda con Hashem.
Así podemos entender por qué la figura de Reish Lakish resulta tan apropiada para Sheminí Atzeret y Simjat Torá. Su vida demuestra que una persona puede transformar una enorme fuerza que anteriormente estaba orientada en otra dirección y ponerla enteramente al servicio de la Torá. La teshuvá no destruye necesariamente las fuerzas anteriores de la persona: las transforma, las eleva y las vuelve hacia la kedushá. Y cuando esa transformación alcanza su plenitud, la teshuvá misma se convierte en simjá.
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Notas
[1] Bavá Metziá 107b: “קשוט עצמך ואחר כך קשוט אחרים — Keshot atzmejá veajar kaj keshot ajerim”, corrígete/adórnate primero a ti mismo y después a los demás.
[2] Bavá Batrá 158b: “אוירא דארץ ישראל מחכים — Avira deAra deIsrael majkim”, “el aire de la Tierra de Israel otorga sabiduría”.
[3] Véase la clase de Simjat Torá 5783, publicada posteriormente en el boletín de Sucot–Simjat Torá 5784.
[4] Véase Séder Olam, cap. 6, y otros lugares. Moshé descendió del monte con las segundas Tablas en Iom Kipur, después del perdón por el pecado del Becerro de Oro. De ahí la vinculación entre la segunda entrega de la Torá y la dimensión de los baalei teshuvá.
[5] Véase Bavá Metziá 84a, donde se relata el encuentro de Reish Lakish con Rabí Iojanán y la extraordinaria transformación de su vida hasta convertirse en uno de los grandes sabios de Israel.
[6] Meguilá 28b.
[7] Taanit 29b: respecto de Adar, “תקיף מזליה — takif mazalei”, “su mazal es fuerte”.
[8] Sobre la teshuvá con alegría, véase Derej Jaim, Shaar HaTeshuvá, al comienzo, y otros lugares en las enseñanzas de Jasidut.
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