LA LUZ DEL JASIDUT
PARASHAT NOAJ ENCONTRÓ GRACIA
ZOHAR CABALÁ JASIDUT
LA UNIÓN DEL NOVIO Y LA NOVIA
*JUEVES 4 DE MAR JESHVAN– 15-10-2026*
🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*
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*Con el Rabino Jaim Frim*
Después de las festividades de Tishrei, cuando hemos estado espiritualmente protegidos dentro del arca de la santidad, llega el momento de salir al mundo.
No basta con sobrevivir al diluvio. Hay que construir un mundo nuevo. La Torá describe una humanidad destruida por el jamás. Nuestra tarea es construir una humanidad sostenida por su contrario: el jesed, la bondad, junto con el tzedek y el mishpat, la justicia y el derecho.
*Abierto para todos, sin conocimientos previos.*
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EL CANTO DEL MAR EN PÉREK SHIRÁ
CANTO NÚMERO 2
MÚSICA DEL RABINO ITZJAK GINSBURGH
Pérek Shirá (פרק שירה), «El capítulo del canto», es un antiguo texto de la tradición judía en el que los distintos elementos de la creación —el cielo, la tierra, los mares, los ríos, los árboles y los animales— alaban a Hashem mediante versículos del Tanaj.
El canto del mar en Pérek Shirá
En el primer capítulo encontramos:
הַיָּם אוֹמֵר:
מִקֹּלוֹת מַיִם רַבִּים אַדִּירִים מִשְׁבְּרֵי יָם אַדִּיר בַּמָּרוֹם ה׳.
Haiam omer: Mikolot maim rabim, adirim mishberei iam, adir bamarom Hashem.
«El mar dice: Más que el estruendo de las muchas aguas, más poderosas que las olas del mar, poderoso es Hashem en las alturas».
Fuente: Tehilim 93:4.
Su significado espiritual
El mar representa las fuerzas ocultas de la creación. Sus olas se elevan, chocan y producen un estruendo inmenso, pero incluso toda esa fuerza es insignificante frente a la grandeza de Hashem.
En la Jasidut, el mar simboliza también el alma de lo oculto, aquello que existe bajo la superficie de la realidad visible. Así como las aguas cubren las criaturas que viven en el mar, la conciencia divina puede envolver completamente a las almas.
El canto del mar nos enseña que incluso cuando nuestra vida parece agitada por olas y tormentas, existe una fuerza superior que gobierna toda la realidad.
Es importante distinguir Pérek Shirá, donde el mar pronuncia este versículo, de Shirat Haiam (שירת הים), el Cántico del Mar que entonaron Moshé y los hijos de Israel después de la apertura del Mar de los Juncos, en Shemot 15.
EL CANTO DEL MAR EN PÉREK SHIRÁ
Cuando las olas revelan la grandeza de Hashem

En Pérek Shirá (פרק שירה), toda la creación canta a Hashem. No solamente los seres humanos poseen una voz espiritual: también el cielo, la tierra, los árboles, los animales y las aguas expresan, cada uno a su manera, una enseñanza acerca de su Creador. El canto del mar es especialmente profundo, porque el mar representa simultáneamente la inmensidad de la creación, la fuerza de la naturaleza y el misterio de la realidad divina que permanece oculta a nuestros ojos.
El mar proclama: «הַיָּם אוֹמֵר: מִקֹּלוֹת מַיִם רַבִּים אַדִּירִים מִשְׁבְּרֵי יָם אַדִּיר בַּמָּרוֹם ה׳». Haiam omer: Mikolot maim rabim, adirim mishberei iam, adir bamarom Hashem. «El mar dice: Más que el estruendo de las muchas aguas, más poderosas que las olas del mar, poderoso es Hashem en las alturas» (Tehilim 93:4).
En el lenguaje de la Cabalá y la Jasidut, el mar, iam, simboliza el almá deitkasiá, el mundo de lo oculto, mientras que la tierra firme representa el almá deitgalía, el mundo de lo revelado. En la tierra, las criaturas son visibles y parecen existir independientemente unas de otras. En cambio, las criaturas del mar viven completamente sumergidas en el agua, que constituye su medio de existencia. Esta diferencia expresa dos estados de conciencia espiritual. En el mundo revelado, la criatura puede sentirse independiente de su Creador. En el mundo oculto, la criatura percibe que toda su existencia está inmersa en la vitalidad divina.
Por eso, el mar es una imagen del bitul, la anulación del sentimiento de existencia independiente ante Hashem. Así como un pez no puede vivir separado del agua, el alma tampoco posee existencia independiente de la vitalidad divina que la sostiene. Sin embargo, mientras el pez percibe naturalmente su dependencia del agua, el ser humano debe desarrollar mediante la contemplación y el servicio espiritual la conciencia de su dependencia absoluta de Hashem.
El versículo menciona las aguas poderosas y las olas que se levantan con enorme fuerza. Sin embargo, concluye afirmando que Hashem es todavía más poderoso. Las olas representan las fuerzas que parecen dominar nuestra existencia: los deseos, las preocupaciones, los temores y las transformaciones constantes de la vida. Pero la enseñanza del mar es que ninguna de esas fuerzas constituye la realidad suprema. Todas están subordinadas a la voluntad divina. En una interpretación espiritual, cuanto mayor es el estruendo de las olas, más profunda puede ser la revelación de que existe una fuerza superior que las gobierna.
En la apertura del Mar de los Juncos, Kriat Iam Suf, ocurrió algo extraordinario: las aguas se separaron y apareció la tierra seca. La Jasidut explica este acontecimiento como una revelación de almá deitkasiá dentro de almá deitgalía: lo que normalmente permanece oculto se manifestó abiertamente. Aquello que se encontraba cubierto por las aguas apareció ante los ojos de todos. Espiritualmente, esto significa que la realidad divina, normalmente oculta detrás de las apariencias del mundo, se reveló de manera manifiesta.
Por eso, después de cruzar el mar, los hijos de Israel entonaron Shirat Haiam, el Cántico del Mar, comenzando con las palabras: «אָשִׁירָה לַה׳ כִּי גָאֹה גָּאָה», Ashirá laHashem ki gaó gaá, «Cantaré a Hashem, porque se ha elevado majestuosamente» (Shemot 15:1). Mientras que en Pérek Shirá el mar canta acerca de la grandeza divina que supera a sus propias olas, en Shirat Haiam el pueblo de Israel canta después de contemplar cómo Hashem revela Su poder sobre el mar. Ambos cantos expresan una misma verdad desde perspectivas diferentes: la naturaleza no es una fuerza independiente, sino una manifestación de la voluntad de Hashem.
Podemos relacionar el canto del mar con el versículo de Tehilim: «Todas Tus olas y Tus rompientes han pasado sobre mí» (Tehilim 42:8). A veces la persona siente que está sumergida en un mar de pensamientos, dificultades y preocupaciones. Las olas parecen más fuertes que su capacidad de resistirlas. Sin embargo, el canto del mar nos enseña a elevar la mirada por encima de las olas y recordar que «Adir bamarom Hashem» — Hashem es poderoso en las alturas.
La verdadera tranquilidad no consiste necesariamente en que desaparezcan todas las olas, sino en descubrir que incluso ellas se encuentran bajo la providencia divina. Esta es una aplicación meditativa de las imágenes del versículo. Cuando el ser humano comprende que las fuerzas de la naturaleza y los acontecimientos de su vida no poseen existencia independiente de Hashem, puede comenzar a transformar el temor en confianza, la inquietud en serenidad y la sensación de separación en conciencia de unidad.
Desde una perspectiva jasídica, podemos profundizar todavía más. El mar no canta diciendo que sus olas son insignificantes, sino que reconoce su inmensa fuerza y, precisamente a partir de ella, proclama la grandeza de Hashem. Esto nos enseña que no debemos negar la intensidad de nuestras emociones, nuestros deseos o nuestras dificultades. La tarea espiritual consiste en reconocer esas fuerzas y descubrir que también ellas pueden convertirse en instrumentos para revelar la divinidad. Así como el estruendo del mar se transforma en un canto de alabanza, también las fuerzas más intensas del alma pueden elevarse y ponerse al servicio de Hashem.
El mensaje esencial del canto del mar es que cuanto más grande parece la fuerza de las aguas, más debemos recordar la grandeza infinita de Aquel que las creó. El mar no necesita permanecer inmóvil para alabar a Hashem. Incluso cuando sus olas se levantan y sus aguas rugen, continúa proclamando que existe una grandeza infinitamente superior a la suya. De la misma manera, el ser humano puede encontrar su vínculo con Hashem no solamente en los momentos de paz y tranquilidad, sino también en medio de las tormentas de la vida.
Así, el mar no solamente produce ruido: nos enseña a escuchar, detrás de ese ruido, la presencia de Hashem. Su canto es una invitación a descubrir que detrás de cada movimiento de la creación existe una voluntad divina, y que el verdadero descanso del alma llega cuando reconocemos que toda nuestra existencia está sostenida por Él.
UN DILUVIO DE TORÁ
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RESUMEN DE PARASHAT NÓAJ (GÉNESIS 6:9 – 11:32)
1. El Diluvio y la Salvación en el Arca (Capítulos 6–8)
- La corrupción del mundo: La tierra se llena de violencia y corrupción moral. Dios decreta el fin de la humanidad mediante un diluvio universal.
- Nóaj el justo: Entre toda su generación, Nóaj destaca como un hombre íntegro y justo que camina con Dios.
- La construcción del Arca: Dios le ordena construir un arca de madera de ciprés dividida en compartimentos, para salvarse junto a su familia y una pareja de cada especie animal.
- El Diluvio: Tras ingresar al arca, las aguas cubren la tierra durante 150 días, destruyendo toda vida. Al mermar las aguas, el arca se posa sobre los montes de Ararat.
- El Pacto del Arcoíris: Al salir del arca, Nóaj ofrece un sacrificio de agradecimiento. Dios establece un pacto eterno con la humanidad de no volver a destruir la tierra con un diluvio, colocando el arcoíris en las nubes como signo de esta alianza.
2. La Embriaguez de Nóaj y las Naciones (Capítulo 9)
- Nóaj planta una viña, se embriaga y su hijo Ham (padre de Canaán) actúa de forma irrespetuosa, mientras Shem y Iafet lo cubren con reverencia. Esto da lugar a bendiciones y maldiciones proféticas sobre sus descendientes, que poblarán el mundo conocido.
3. La Torre de Babel (Capítulo 10–11)
- Unidad rebelde: Toda la humanidad comparte un solo idioma y una misma lengua. Los hombres deciden unirse en la llanura de Sinar para construir una ciudad y una gran torre cuya cúspide llegue al cielo, con el fin de hacerse un nombre y evitar la dispersión («Hagámonos un nombre»).
- La confusión de las lenguas: Dios desciende, confunde sus idiomas para frustrar su arrogancia y los dispersa por toda la faz de la tierra. El lugar es llamado Babel.
- De Shem a Avraham: La parashá concluye con la genealogía lineal que desciende desde Shem (hijo de Nóaj) hasta la décima generación, llegando a Téraj y su hijo Avram (Abraham), preparando el escenario para el nacimiento del patriarca del pueblo judío.
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NÓAJ Y JAMÁS: CUANDO LA VIOLENCIA DESTRUYE EL MUNDO
Una reflexión sobre Parashat Nóaj, la corrupción de la humanidad y el desafío de nuestra generación.
Hay una palabra en la parashá Nóaj que adquiere una resonancia estremecedora en nuestros días: חמס — jamás.
La Torá declara: וַתִּמָּלֵא הָאָרֶץ חָמָס
«Y la tierra se llenó de violencia» (Bereshit 6:11).
Y poco después Hashem le dice a Nóaj: כִּי מָלְאָה הָאָרֶץ חָמָס מִפְּנֵיהֶם
«Porque la tierra se ha llenado de violencia por causa de ellos» (Bereshit 6:13).
La palabra hebrea “jamás” significa violencia, atropello, injusticia y despojo. No describe únicamente la agresión física, sino una sociedad en la que desaparece el respeto por la vida, la propiedad y la dignidad del prójimo.
Rashi explica que la sentencia de la generación del diluvio quedó sellada precisamente por el robo. Aunque aquella generación había cometido numerosos pecados, fue el jamás, la violencia convertida en forma de vida, lo que precipitó su destrucción.
¿Qué relación existe con Hamás?
La organización Hamás adoptó un nombre que, en árabe, es el acrónimo de Harakat al-Muqawama al-Islamiya, «Movimiento de Resistencia Islámica». Su semejanza fonética con la palabra hebrea חמס es llamativa, pero no tienen el mismo origen etimológico.
Sin embargo, desde una lectura espiritual de la Torá, la coincidencia invita a una reflexión sobre la violencia, el sufrimiento de los inocentes y la responsabilidad moral de la humanidad. No constituye una profecía ni una identificación histórica establecida por el texto bíblico.
La Torá nos enseña que una sociedad comienza a desmoronarse cuando la violencia deja de ser una excepción y se convierte en una conducta aceptada.
El secreto del arca: cómo enfrentar el jamás
Hashem no le ordenó a Nóaj combatir la violencia mediante otra violencia indiscriminada. Le ordenó construir una teivá, un arca donde preservar la vida.
En el interior del arca convivían criaturas de naturalezas completamente diferentes. Allí debía existir un orden opuesto al de la generación del diluvio: cuidado, responsabilidad y preservación de la vida.
La Jasidut enseña que teivá también significa «palabra». El Baal Shem Tov interpreta «Bo el hateivá», «Entra en el arca», como una invitación a introducirse en las palabras de la Torá y de la plegaria.
Pero el arca no representa una huida definitiva del mundo. Cuando termina el diluvio, Hashem ordena a Nóaj salir y reconstruir la humanidad.
La respuesta espiritual al jamás no consiste solamente en protegernos de la destrucción, sino en construir una realidad en la que la vida, la justicia y la bondad puedan florecer.
De Nóaj a Abraham: de salvarse a salvar al mundo
Aquí aparece una enseñanza especialmente profunda de la Jasidut.
Nóaj fue un hombre justo, pero su misión estuvo centrada principalmente en salvar a su familia y preservar la creación. Abraham, en cambio, intercedió incluso por los habitantes de Sedom.
Nóaj representa al justo que sobrevive a una generación corrupta. Abraham representa al justo que asume responsabilidad por el destino de los demás.
El propósito de la Torá no es únicamente producir personas justas, sino personas capaces de transformar el mundo.
Y este es el mensaje que conecta Parashat Nóaj con Rosh Jodesh Marjeshván.
Después de las festividades de Tishrei, cuando hemos estado espiritualmente protegidos dentro del arca de la santidad, llega el momento de salir al mundo.
No basta con sobrevivir al diluvio. Hay que construir un mundo nuevo.
La Torá describe una humanidad destruida por el jamás. Nuestra tarea es construir una humanidad sostenida por su contrario: el jesed, la bondad, junto con el tzedek y el mishpat, la justicia y el derecho.
Porque el verdadero triunfo sobre la violencia no es solamente que termine la destrucción, sino que vuelva a revelarse la imagen divina en el ser humano.
«Y recordaré Mi pacto» (Bereshit 9:15).
El arco iris que aparece después del diluvio anuncia que Hashem no ha renunciado a Su creación. Y nosotros tampoco debemos renunciar a la misión de perfeccionarla.
Jodesh tov. Que Marjeshván sea un mes de vida, protección, justicia y verdadera paz.
TORA OR NOAJ
Parashat Nóaj — נח
A. Las aguas numerosas no podrán apagar el amor.
B. Si un hombre entregara toda la riqueza de su casa.
C. Comentario sobre lo anterior.
D. Y dijo Hashem: «Sean una sola nación».
A. Las aguas numerosas no podrán apagar el amor
Cantar de los Cantares 8:7
«Las aguas numerosas» son las preocupaciones de la subsistencia y los pensamientos relacionados con los asuntos de este mundo, y, de todos modos, no pueden apagar el amor del alma.
El diluvio es llamado «las aguas de Nóaj», como está escrito: «Porque esto es para Mí como las aguas de Nóaj» (Isaías 54:9). Su expresión aramea es mei deNuja, «aguas de reposo», porque no era necesario destruir a los malvados de aquella manera. Habría sido suficiente con castigarlos mediante otro tipo de sufrimiento.
Sin embargo, las aguas permanecieron durante cuarenta días, en correspondencia con las cuarenta seá[1] de una mikve, para purificar. Y las aguas actúan como un medio de purificación.
El arca representa las letras de la Torá y de la plegaria, porque la ventaja de la luz se manifiesta precisamente desde la oscuridad.
Cuando meditamos acerca de este mundo, comprendemos que es solamente «como una antecámara» frente al Mundo Venidero, y que es semejante a «una elevación sobre otra elevación», hasta llegar al aspecto de la realeza, que corresponde únicamente al resplandor y a la iluminación. Entonces se produce la voluntad de «¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra» (Salmos 73:25).
Y esta es la razón por la que los propietarios de negocios, que piensan que no les es posible rezar como quienes permanecen sentados en la tienda de estudio, se equivocan. Por el contrario, ellos pueden rezar todavía más profundamente, porque la ventaja de la luz proviene precisamente de la oscuridad.
Y he aquí que las «aguas de Nóaj» corresponden al aspecto de Shabat, que constituye la elevación de los días de la semana. La realeza, que durante los días laborables se extiende hacia abajo, en Shabat asciende a lo alto, como el hombre que regresa de su trabajo. Del mismo modo, las «aguas numerosas» ascienden en la plegaria hacia el aspecto de Shabat.
Sin embargo, esto corresponde solamente al nivel de «Shabat inferior», mientras que el aspecto de «Shabat superior» pertenece al futuro por venir. El amor que proviene de abajo asciende hacia arriba, y el amor que proviene de arriba hacia abajo es el amor que se encuentra en el nivel de «las aguas numerosas». «Si un hombre entregara toda la riqueza de su casa por amor, ciertamente lo despreciarían» (Cantar de los Cantares 8:7). «La riqueza de su casa» se refiere a la Torá, como está escrito: «Con sabiduría se construye una casa». Y también: «El constructor de una casa se llama sabio».
La expresión «lo despreciarían» alude a la abundancia de sabiduría. El nombre Ish, «hombre», corresponde al nivel de las Guevurot y a los esfuerzos de la sabiduría. Por eso se dice: «En la casa de su sabiduría», pues allí se encuentra solamente el resplandor.
Sin embargo, las mitzvot prácticas se encuentran por encima de la sabiduría, y se invisten en la acción. Y por eso está escrito: «Consulten al árbol», y «que el sabio no se gloríe de su sabiduría». En ellas, desde la perspectiva del alma, junto con su esencia y su propio ser, todo queda anulado.
B. Comentario sobre lo anterior
Cantar de los Cantares 8:7
La razón por la cual la plegaria de los comerciantes y de quienes se ocupan de sus negocios puede alcanzar una altura superior es que necesitan llegar al amor de «con toda tu fuerza» (bejol meodeja). El amor del aspecto de «mi alma Te desea» pertenece al mundo del Tohu, porque procede de un nivel de amor que trasciende el orden habitual.
Pues «al comienzo surgió en el pensamiento» crear el mundo mediante la cualidad del juicio. Pero como el mundo no podía subsistir de esa manera, Hashem asoció a ella la cualidad de la misericordia. Esto se relaciona con las cualidades de las Guevurot y con el hecho de que el mundo no podía sostenerse solamente mediante ellas. Por eso fue necesario recibir el aspecto de las Guevurot atenuadas. «Vio que el mundo no podía subsistir» significa que las cualidades de las Guevurot no podían manifestarse plenamente, porque no existían los recipientes adecuados para contenerlas.
La expresión «asoció a ella la cualidad de la misericordia» significa que el mundo fue establecido mediante el aspecto del jesed, la bondad. Por consiguiente, la plegaria puede alcanzar el nivel de las Guevurot, es decir, el aspecto de «con toda tu fuerza», más allá de las limitaciones de los recipientes. Y esta es la razón por la que las «aguas de Nóaj», mediante las cuales el diluvio vino a hacer desaparecer a los malvados del mundo, en realidad corresponden al aspecto del jesed, porque su propósito era purificar la tierra.
Y acerca de esto está escrito: «Y borró toda existencia», pues no eran dignos de recibir aquella revelación. También está escrito: «Ven tú y toda tu casa al arca». La palabra teivá, «arca», puede interpretarse como las letras de la Torá.
Nóaj corresponde al aspecto de Shabat, mientras que «Shabat inferior» representa la elevación de los mundos. Después del Shabat se formaron los seis días de la acción, y también en el futuro vendrá «un día que será enteramente Shabat», correspondiente al aspecto de «Shabat superior».
Y después del Shabat no se producirá nuevamente la separación de la luz respecto de la oscuridad. «Las aguas numerosas» son las preocupaciones de la subsistencia y los pensamientos relacionados con los asuntos de este mundo. Y, aun así, no podrán apagar el amor.
El eje de esta enseñanza es extraordinario: las preocupaciones materiales, las dificultades de la subsistencia y las perturbaciones de la vida no necesariamente debilitan el amor a Hashem. Pueden convertirse precisamente en el medio para alcanzar un amor más profundo, el de «bejol meodeja», que trasciende todas las limitaciones.
Del aspecto del alma divina que se ha rectificado.
«Y fueron uno»: se refiere a los sabores de la Torá, que corresponden únicamente al aspecto de la iluminación. Por eso está escrito: «En Su voluntad, Él los unificó», y precisamente los mundos inferiores llegan a unirse con Su esencia, bendito sea.
Y este es el significado de «una hermana pequeña tenemos» (Cantar de los Cantares 8:8): las mitzvot elevan a los individuos desde su propia esencia hacia la unidad, como en la expresión «mi hermana» (ajotí), que indica unión.
Y el Nombre de la realeza, en su aspecto de «pequeña», es un punto que asciende y comprende aquello que está por debajo de ella, pues «no hay nada fuera de Él».
Esto significa que la realeza desciende hacia los mundos inferiores, algo que no sucede en los niveles superiores.
Y así se entiende la expresión: «¿Qué haremos por nuestra hermana el día en que se hable de ella?»
D. «Y dijo Hashem: He aquí que son un solo pueblo y todos tienen una misma lengua»
Bereshit 11:6
En relación con la pregunta de cómo es posible que los hombres de la generación de la dispersión hayan podido actuar contra la voluntad de Hashem, cuando está escrito: «Y ahora no les será impedido nada de cuanto se propongan hacer», debemos comprender lo siguiente.
Está escrito: «Tú eres sabio, pero no mediante una sabiduría conocida» (Ant hu jajim velo bejojmá iediá).
Existen diez sefirot en el mundo de Atzilut, como se expresa en el versículo «Todos están hechos con sabiduría». Y posteriormente se dividen en diez puntos, llamados Akudim.
Y después está escrito: «Tú eres quien ha producido las diez rectificaciones» (Ant hu deafikat eser tikunín), que corresponden a las sefirot de Atzilut.
La sabiduría de Atzilut es llamada «sabiduría conocida», porque constituye el origen de la sabiduría de los mundos de Beriá, Ietzirá y Asiá, donde las sefirot se encuentran diferenciadas y separadas.
En el mundo de Akudim existía la ruptura de los recipientes, correspondiente al mundo del Tohu.
En cambio, el mundo de Berudim representa la rectificación, la integración de las sefirot mediante la luz general, es decir, la anulación de todas ellas ante el Nombre de Hashem.
El fundamento de esta integración es la línea intermedia, Tiferet, que une el jesed y la guevurá. Por eso Tiferet es llamada también el recipiente de la belleza y la armonía, pues reúne cualidades diferentes dentro de una misma unidad.
También esto se relaciona con el Nombre Havaiá.
La generación de la dispersión conocía el poder de los Nombres superiores y dijo: «Hagámonos un nombre».
Su intención era recibir abundancia del Nombre de Hashem, que comprende todas las manifestaciones de los mundos, sin someterse a la santidad.
Buscaban atraer hacia sí el poder de la unidad, como está escrito: «Una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue hasta los cielos».
Y por eso se dice que «nada les será impedido de cuanto se propongan hacer».
El significado es que la verdadera unidad tiene su raíz en un nivel muy elevado, superior al lugar de las fuerzas que actúan separadamente.
Sin embargo, aquella generación pretendía utilizar la fuerza de la unidad sin anularse ante Hashem.
Por eso está escrito:
«Y Hashem descendió para ver la ciudad y la torre».
La unidad que ellos habían establecido debía ser deshecha, porque no estaba dirigida a la santidad.
Y así se comprende la diferencia entre los malvados y los justos.
Acerca de los malvados está escrito: «Él les concedió y los hizo vagar por el mundo».
Mientras que respecto de los justos se dice: «Él les concedió y los hizo permanecer en el mundo».
La verdadera permanencia no proviene de la fuerza exterior de la unión, sino de su conexión con la voluntad divina.
La enseñanza central de Torá Or
En esta página aparece una idea muy profunda de la Jasidut: la unidad posee una fuerza espiritual extraordinaria, incluso cuando quienes se unen no tienen intenciones santas.
La generación de la Torre de Babel comprendió que la unión de muchas voluntades podía atraer una fuerza superior. Sin embargo, intentó utilizar esa fuerza para construir una realidad independiente de Hashem.
En términos cabalísticos, existe una diferencia esencial entre la unidad del mundo del Tohu, donde las fuerzas pueden ser intensas pero no se integran adecuadamente, y la unidad del mundo del Tikún, donde las sefirot se incluyen unas en otras.
La unidad verdadera no consiste solamente en que todos piensen o actúen de la misma manera, sino en que cada uno renuncie a su egoísmo para integrarse en un propósito superior.
Esta es la diferencia entre la unidad de la generación de la dispersión y la unidad que la Torá exige del pueblo de Israel.
Nota de traducción: He conservado la terminología cabalística, pero algunos pasajes están expresados de manera explicativa para facilitar su comprensión. No todos los párrafos son una traducción estrictamente literal del hebreo.
3
TORÁ OR – PARASHAT NÓAJ
Las aguas numerosas no podrán apagar el amor
מים רבים לא יוכלו לכבות
Texto principal
«Las aguas numerosas no podrán apagar el amor, ni los ríos podrán arrastrarlo. Si un hombre entregara toda la riqueza de su casa por amor, ciertamente lo despreciarían» (Cantar de los Cantares 8:7).
He aquí que las «aguas numerosas» son todas las preocupaciones de la subsistencia y los pensamientos relacionados con los asuntos de este mundo. Y, a pesar de todo, «no podrán apagar el amor», que es el aspecto del amor oculto que existe en cada alma de Israel por naturaleza, desde el aspecto del alma divina que está investida en el alma vital.
Notas editoriales de la página
1. El discurso que comienza con «Las aguas numerosas» aparece en Torat Jaim, al comienzo de «Estas son las generaciones de Nóaj», y también en Likutéi Torá, en la sección correspondiente a Nóaj. Existen diversas versiones del discurso, con diferencias en su extensión y formulación.
El discurso que tenemos delante fue impreso en Torá Or, en Parashat Nóaj. Se encuentran otras versiones y desarrollos de esta enseñanza en los escritos de los Rebes de Jabad.
En particular, se hace referencia a discursos pronunciados en diferentes años, entre ellos los correspondientes a Shabat Parashat Nóaj, y a explicaciones posteriores sobre el mismo versículo del Cantar de los Cantares.
Las notas remiten también a Séfer HaMaamarim, donde se estudia la relación entre las aguas numerosas, la plegaria y la revelación del amor divino.
2. En relación con el versículo «Las aguas numerosas no podrán apagar el amor», véase el comentario de Rashi al Cantar de los Cantares 8:7. Allí se explica que las aguas numerosas representan a las naciones del mundo y que el amor se refiere al amor entre Hashem y el pueblo de Israel.
3. La expresión «aguas numerosas» también se utiliza en relación con las aguas del diluvio. Por eso, el discurso jasídico vincula las aguas de Nóaj con las preocupaciones materiales que rodean a la persona durante su vida cotidiana.
4. El término Seder Hishtalshelut designa el orden de encadenamiento de los mundos espirituales, desde los niveles más elevados hasta la realidad material. En este proceso, la luz divina se manifiesta progresivamente a través de diferentes grados de ocultamiento.
5. El amor oculto a Hashem existe esencialmente en cada alma judía, incluso cuando las preocupaciones materiales impiden que se manifieste plenamente.
6. El alma divina está investida en el alma vital. Esto significa que, durante la vida en este mundo, la persona experimenta simultáneamente las aspiraciones espirituales de su alma divina y las necesidades materiales de su existencia.
7. El descenso del alma divina al mundo tiene como finalidad revelar una luz superior precisamente mediante el enfrentamiento con las dificultades de la vida material.
Aclaración importante: Esta es una traducción del texto principal acompañada de una síntesis interpretativa de las notas, no una traducción íntegra de todo el aparato crítico de la fotografía. Para traducir literalmente cada una de las siete notas, incluidas sus referencias bibliográficas, necesito trabajar sobre una imagen de mayor resolución, porque varias líneas de las notas están demasiado pequeñas para distinguirlas con seguridad.
[1] Una seá (סאה) es una antigua unidad de medida de volumen utilizada en la Torá, la Mishná y el Talmud, especialmente para granos, líquidos y medidas rituales.
1 seá = 6 kav = 24 log = 144 beitzim (volúmenes de huevo).
Su equivalencia en litros depende de la autoridad halájica:
| Según | 1 seá |
| Rabí Jaim Naé | 8,3 litros |
| Jazón Ish | 14,3 litros |
¿Y las 40 seá de una mikve?
Una mikve debe contener al menos 40 seá de agua, equivalentes aproximadamente a:
- 332 litros, según Rabí Jaim Naé.
- 573 litros, según el Jazón Ish.
En la práctica, las mikvaot suelen construirse con una capacidad mayor para satisfacer los requisitos halájicos.
Dato interesante: la seá es una medida de volumen, no de peso. Por eso, una seá de trigo y una seá de agua ocupan el mismo volumen, pero pesan diferente.
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